Adonay Bermúdez, comisario y gestor cultural: “Nunca hay que pensar que el público es tonto”

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Adonay Bermúdez (Lanzarote, 1985) se ha labrado una extensa trayectoria como curator independiente y gestor cultural, trabajando como asesor cultural para diferentes instituciones y empresas, dirigiendo la Convocatoria PEAC (Promoción Exterior de Artistas Canarios), participando como comisario invitado en PlanoLisboa 2016, comisariando la sección de solo projects de MARTE Feria Internacional de Arte Contemporáneo 2016, como director del Festival Internacional de Videoarte “Entre islas” y lanzado su último proyecto, Espacio Dörffi

Espacio Dörffi es un espacio privado e independiente, diseñado por la arquitecta Quirina Morales y ubicado en Lanzarote, que tiene como objetivo acercar el arte contemporáneo a la isla mediante exposiciones, actividades y un programa de residencias para artistas y comisarios. Hablamos con Adonay sobre la puesta en marcha de este proyecto, su idea de la práctica curatorial y mucho más. (Fotografía de portada por Débora Moro)

IRENE- ¿Cómo comienzas en el mundo del arte y cómo empiezas a comisariar?
ADONAY- Mi relación con el arte fue algo fortuita. Me tocó estudiar Historia del Arte en el instituto, me cabreé muchísimo porque no quería pero tuve la grandísima suerte de contar con una profesora que me trastocó por completo. Ahí comenzó todo. Comisariar vino unos cuantos años después. Que me interesase el arte no significaba que me fuera a dedicar a ello pero, un día, para una pequeña sala municipal en Lanzarote me pidieron un comisariado. Obviamente sin presupuesto ni vergüenza. Yo siempre he sido un atrevido, así que me lancé. Los comienzos siempre son muy malos y yo no iba a ser la excepción, pero los recuerdo con cariño, aprendí una barbaridad.

I- ¿Qué crees que hace falta para labrarse una carrera como comisario? ¿Estudios, aptitudes, suerte, contactos?
A- No sé si tengo la respuesta… yo todavía sigo luchando para intentar llegar a final de mes, eso de labrarse una carrera lo veo lejano todavía. Creo que hoy en día los estudios no son tan importantes, yo abogo más por la autoformación. Eso no quiere decir que no asista a cursos y talleres siempre que pueda. Tampoco soy muy defensor de la suerte, la suerte aparece con el trabajo. Yo lo mezclaría un poco: pondría un poco de aptitudes, constancia, paciencia, vocación y contactos. Pero tampoco hay que obsesionarse con los contactos. Yo empecé sin agenda, salvo dos salas pequeñas en la isla que no me pagaban por comisariar. Los contactos se fabrican a base de demostrar tu valía.

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I- Has declarado que te costó aceptar que ser comisario era tu profesión, a causa de la precarización. ¿Crees que los agentes del arte en España podrán aspirar en algún momento a trabajos y sueldos dignos?
A- Espero que sí. A pesar de lo contundente que puedo ser con mis respuestas, en el fondo soy positivo. Si no creyese que la situación puede mejorar no estaría perdiendo mi tiempo. Adoro el arte pero más adoro mi salud mental. La situación mejorará en el momento en el que dejemos de aceptar malas condiciones laborales. Yo las puedo rechazar pero detrás de mí viene otro que las acepta. Ahí radica el problema. Ojo, que tampoco voy a dármelas de ejemplo a seguir, que entiendo que las oportunidades escasean y que, a veces, se pasa por el aro.

I-Una de tus premisas a la hora de trabajar es la democratización del arte, estás interesado en que cualquier tipo de público pueda disfrutar y entender tus exposiciones. ¿Cómo consigues esto?
A- No siempre se consigue. Forma parte de mi investigación como comisario y admito que no es una tarea fácil. Se empieza por no hablar ni comisariar desde un punto de vista académico, ser cercano, que no significa bajar el nivel. Nunca hay que pensar que el público es tonto. El humor o la ironía es otra estrategia que habitualmente empleo. El problema con el que me suelo encontrar es que a muchas instituciones no les interesa esta vía o la ven algo arriesgada. Eso sí, cuando me dan carta blanca es un orgasmo.

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I-Ojeando tu currículum llama la atención que has trabajado casi más fuera de Canarias que en las Islas. ¿A qué se debe?
A- ¡A que estoy vetado en la mitad de las instituciones! [Risas]. En Canarias incomodo porque constantemente denuncio las malas prácticas de los museos y centros. No intereso. Entonces, en lugar de autoevaluarse, escuchar y rectificar, consideran que lo mejor es censurar. Muerto el perro se acabó la rabia. Lo que parece que no entienden es que a este perro le dan de comer en otros sitios, no soy un comisario que dependa económicamente de las instituciones canarias. Por lo tanto, no pueden callarme. Es fácil saber quién me tiene vetado, basta con ir a mi currículum y ver con cuáles no he trabajado.

I- Has publicado tres libros que se pueden considerar proyectos comisariados en papel. En dos de ellos, “Penumbra” (Micromegas, 2017) y en “Lanzarote. Arte y Temporalidad”, junto a Vanessa Rodríguez (Ediciones Remotas, 2014), hablas de la relación de Lanzarote con el arte. En este sentido, ¿cómo valoras el panorama actual del arte contemporáneo en Lanzarote?
A- En los dos últimos años Lanzarote ha mejorado mucho artísticamente hablando. Eso sí, sigue siendo un panorama desolador. Sólo el Área de Cultura del Cabildo de Lanzarote está al nivel. Quiero quedarme con lo positivo: reaperturas de dos centros, nuevas asociaciones de artistas y un público que demanda arte.

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I- En “Los dictadores (el poder subversivo del arte)” escribes sobre conceptos como la economía, la política o el propio arte; también en otros proyectos como “Quién es ese hombre” o la primera exposición de Espacio Dörffi, “Me duele España” exploras temas políticos. ¿Qué significa la política para ti como comisario?
A- En general mi línea va más por la crítica social, donde se incluye la política. También es cierto que constantemente me definen como “comisario político”, aunque no sé muy bien qué significa eso, al fin y al cabo todos somos políticos. Como comisario me interesa el arte que habla de lo que pasa hoy en día, veo la exposición como un espacio para la reflexión. No doy respuestas, me gusta hacer preguntas. Creo que utilizo estos temas para desahogarme de la mierda de mundo en el que vivimos. Si no soltase toda eso, seguramente estaría enfermo [risas].

I- ¿Cómo surge el proyecto de Espacio Dörffi y con qué objetivos?
A- Espacio Dörffi surge como un grano de arena más en el cambio que está teniendo Lanzarote en estos momentos. Hacía falta un espacio privado donde comercializar arte y donde mostrar líneas de trabajo que no entran en las instituciones. No vengo a competir con otros espacios, al contrario, vengo a sumar. Espacio Dörffi no es una galería porque no representamos a artistas ni vamos a ferias, somos un espacio híbrido que abarca exposiciones, talleres, presentaciones, intervenciones artísticas…

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I- A caballo entre una galería y un espacio privado independiente, sin rechazar, en principio, ningún tipo de ayuda o subvención pública. ¿Cuáles son las ventajas y los inconvenientes de un espacio híbrido?
A- Las ventajas son que no le debo nada a nadie y que hago lo que me da la gana. Los inconvenientes son claros: muchos riesgos. Espacio Dörffi es un niño gordo que constantemente me está pidiendo tiempo y dinero. Las subvenciones o ayudas son necesarias porque muchos de los proyectos que se realizan no tienen un regreso económico. Eso sí, aportamos cultura a la población de la isla, cubriendo huecos que las instituciones no saben, no quieren o no pueden cubrir.

I- Háblanos de las residencias Al jallo – Lanzarote, ¿por qué un programa de residencias para artistas y comisarios? ¿En qué consisten y cómo se puede acceder a ellas?
A- Las residencias las tengo en mente desde hace años. Se las ofrecí a tres instituciones y nada; me cansé de esperar y lo hice yo. Nunca he sido de quedarme con los brazos cruzados. Debido a la lejanía (y a la dejadez de las instituciones) no es fácil encontrar interacciones con profesionales externos, es entonces cuando las residencias se convierten en un atractivo. No sólo por recibir a artistas y comisarios, sino porque todos ellos tienen que realizar actividades para la población: conferencias, talleres, visitas a estudios… Eso enriquece mucho el panorama insular. Para esta primera ocasión lancé una convocatoria, pero también se podía acceder por invitación directa por mi parte o por convenio con alguna institución, este año tuvimos uno con Bòlit Centre d’Art Contemporani de Girona y pudimos traer a Rita Andreu.

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I- ¿Qué valoración haces de las primeras semanas de vida de Espacio Dörffi? ¿Corresponden a tus expectativas sobre el proyecto?
A- Estoy muy contento. No ha sido fácil pero por ahora compensa. El público está respondiendo y ya han pasado por la residencia Avelino Sala, Luna Bengoechea, Marisol Salanova, Rita Andreu, Miguel Scheroff, Cesc Grané y Karina Beltrán, todo un lujo. Además, hemos organizado una exposición de la que me siento muy orgulloso, un taller y un visionado con artistas mexicanos y en breve tendremos más talleres, intervenciones en la fachada, presentaciones de grabados, visitas guiadas a institutos… Está siendo muy intenso pero estoy muy contento, sobre todo por las muestras de apoyo desde fuera de la isla, ha sido abrumador. Nunca imaginé que recibiría tanto cariño, estaré eternamente agradecido.

I- Siempre terminamos nuestras entrevistas pidiendo a nuestros entrevistados que nos recomienden un libro y una canción. ¿Cuáles son los tuyos?
A- “Psicopolítica” de Byung Chul Han, últimamente no paro de releerlo, y “Walls” de Kings of Leon, en bucle todo el rato.

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Más información:

espaciodorffi.com

www.adonaybermudez.com

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