El realismo atmosférico de Amalia Avia

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Amalia Avia fue una pintora perteneciente al grupo de los Realistas de Madrid, que durante la mitad del siglo XX desarrolló una visión íntima y personal de las atmósferas domésticas y del paisaje urbano.

Amalia Avia

Amalia Avia

El 9 de febrero se inauguraba en el Museo Thyssen Bornemisza la muestra “Realistas de Madrid”, una exposición que recoge el trabajo de este grupo de artistas que empezaron a desarrollar un realismo muy personal en los años 60 en España. El más conocido del grupo es Antonio López; sin embargo, en este grupo de siete artistas había otras personalidades y estilos que han quedado un tanto eclipsados por la figura de López.
Los Realistas de Madrid se conocieron mientras estudiaban. Compartían horas admirando a los grandes maestros del Prado y dibujando en el Museo de de Reproducciones Artísticas. El ambiente estudiantil hizo que rápidamente crearan fuertes vínculos entre los amigos, tan fuertes que surgieron parejas; más tarde matrimonios.

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El grupo evolucionó y fue en 1970 cuando se consolidó, gracias a una exposición en Fráncfort, donde denominaron al estilo de estos artistas “Realismo Mágico”. Sobre esto Amalia Avia confesaba: “Ahora es impensable que unos estudiantes, por muy brillantes que sean, expongan en estas salas, y si lo hicieran el hecho pasaría sin pena ni gloria. Pero entonces ésta era la ventaja que había en compensación de tantos inconvenientes. No teníamos ninguna información, una simple tarjeta de reproducción de un cuadro más o menos de vanguardia nos la pasábamos de mano en mano y después la colocábamos en nuestros estudios con una chincheta. Ser artista estaba mucho peor visto que ahora; vender un cuadro y mucho menos vivir de la pintura era algo que ni en sueños se podía pensar. Cualquier movimiento de vanguardia no sólo era rechazado, sino que era atacado con violencia.”
Empezaron su trayectoria como grupo y como artistas individuales: nunca se blindaron como un colectivo definido y cerrado, sino que cada uno desarrolló su obra libremente y el grupo de Realistas de Madrid vivía a través de reuniones, en las cuales comentaban sus obras, sus proyectos, sus inquietudes y sus últimas lecturas, ya que la literatura ha influido bastante en los realistas.

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Amalia Avia (Santa Cruz de la Zara (Toledo) 1930 – Madrid, 2011) era una de las integrantes femeninas del grupo. Se trasladó a Madrid para comenzar a estudiar y pasó en esta ciudad el resto de su vida, marcada profundamente por la Guerra Civil y la muerte de su padre a causa de ésta. De hecho, en sus memorias “De puertas adentro. Memorias” (Taurus, 2004) se aprecia la importancia que esta etapa tiene para ella en su vida. Existe un antes y un después en una Amalia adolescente, criada en el seno de una familia de clase media posicionada en el bando de Franco, cuando se plantea la razón de la guerra y las circunstancias que rodean a la nueva etapa política del país. La artista afirmaba en una entrevista: “[…] Mi madre no se daba cuenta de nada, no entendía que fue Franco el que se levantó contra un gobierno que había ganado unas elecciones. Fue duro; pero pasaron los años y ya me vine a Madrid, a un ambiente distinto, de escritores y artistas. Lo que pasa es que en mi familia no sabían que mentían, que vivían en la mentira.”

Amalia Avia en el estudio de Eduardo Peña

Amalia Avia en el estudio de Eduardo Peña

Avia se formó con el pintor Eduardo Peña y posteriormente entró en la Academia de Bellas Artes de San Fernando, donde conoció a los que serían integrantes de los Realistas de Madrid. Sobre esa época Amalia declaraba: “Puede ser mera casualidad que yo cayera justo al principio de mi carrera en el grupo en el que estaban algunas de las personas más valiosas que he podido conocer en mi vida. Unos, como Antonio López García, son hoy pintores mundialmente famosos; otros, casi desconocidos, injustamente desconocidos; pero todos compartían ya entonces un algo de artista destinado a destacar.”

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En esta época conoce al que será su marido, Lucio Muñoz, también artista. Una pareja que se compenetraba en lo artístico y en lo personal. Amalia, realista, y Lucio, abstracto, tenían estudios contiguos y fueron un apoyo el uno para el otro. A pesar de ser ambos grandes artistas, con estilos radicalmente distintos y nada comparables, Amalia siempre quedó relegada a la condición de “mujer del artista”, injusta etiqueta en la que el error es haber supuesto un genio por encima de otro. Diego Muñoz, hijo de los artistas -e impulsor de un museo virtual que homenajea a sus padres-, cuenta: “Él decía que ella era el crítico más duro que tenía. No jugaban a autoengañarse. No era la autocomplacencia que muchos artistas necesitan tener. Eran artistas de verdad.”

Lucio Muñoz y Amalia Avia

Lucio Muñoz y Amalia Avia

En la obra de Avia se trata el espacio doméstico desde un punto de vista muy interesante: una quietud tensa, una languidez incómoda. En ese sentido, Amalia rompía con los cánones que debían seguir las mujeres de los 60 en España. Explicaba: “Las tareas domésticas eran una carga, y yo era una precursora en quejarme, porque lo normal era no quejarse. Que el marido ayude en casa es algo muy reciente. Y a mí Lucio me ayudaba […]” Esta rebeldía de Amalia queda patente en sus lienzos, se palpa una disconformidad; un planteamiento de lo doméstico como trabajo; un hastío de unas labores que no tenía sentido que perteneciesen a un sexo en exclusiva.

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En general, las pintoras del Realismo Madrileño, reinventaron el género del bodegón -género históricamente femenino por excelencia, ya que no había necesidad de modelo ni de estudios anatómicos-, otorgándole un doble sentido a través del cual reflexionar sobre la vida, los roles de unas pintoras en una sociedad machista y cerrada favorecida por la dictadura, pero con el camuflaje de la supuesta inocencia del bodegón o de la estancia doméstica.

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Por otra parte, las vistas urbanas de Madrid que realiza Avia, también trasmiten una extraña sensación de instantánea sonora. El día a día: las tiendas, los rincones, las plazas… construían un retrato robot de los madrileños de los años 70. Los lienzos suscitan el ruido de una gran ciudad, el bullicio, la vida cotidiana de sus habitantes pero la figura humana no es una constante en sus obras. Como decía Camilo José Cela sobre Avia: “Es pintora de ausencias.”

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El realismo de Avia no es un hiperrealismo, no es fotográfico, ni minucioso. Conserva una cierta bruma atmosférica que confiere un aspecto más humano a sus lienzos, gracias a huir de una perfección o una copia de la realidad. Sobre el realismo, sorprendentemente aseguraba: “Yo me pongo a pintar y me sale una calle, pero como gustarme, me hubiera gustado tener capacidad para hacer arte abstracto. Pero ni lo he intentado. En cuanto al realismo, hago mío el lema de que pinto lo que no puedo fotografiar.”

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Más información:

www.lucioyamalia.com

Créditos de las imágenes: www.lucioyamalia.com

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1 comentario

  1. Rodrigo Muñoz Avia on

    Mil gracias por tu cariñoso acercamiento a la figura de Amalia Avia.

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