El Cabaret Voltaire: los seis meses que cambiaron la Historia del Arte

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Bastaron seis meses para fundar y desarrollar uno de los movimientos artísticos que más ha revolucionado el mundo del arte. El dadá tiene fecha de nacimiento y padre y madre. Hugo Ball y Emmy Hennings fueron los impulsores del Cabaret Voltaire, la sala suiza que vio nacer el dadaísmo un 5 de febrero de 1916.

El estallido de la I Guerra Mundial hizo que Hugo y Emmy se marcharan de Alemania, su país natal, para refugiarse en la neutral Suiza. Como a otros jóvenes, el conflicto bélico global supuso para los artistas una fuerte decepción con la realidad que estaban viviendo. Zúrich se convirtió en un punto de reunión para muchos artista e intelectuales de la época que huían de la guerra y de todo lo que significaba, más allá de la destrucción, era un desmoronamiento de sus ideales y de un futuro prometedor.

Artistas multidisciplinares como Marcel Janco, Tristan Tzara, Richard Huelsenbeck o la pareja Sophie Taeuber-Arp y Jean Arp se encontraban en la ciudad y frecuentaban los mismos círculos, en los que se mostraban sus últimas creaciones o discutían sobre cuestiones de arte, literatura o filosofía.

Hugo Ball pensó, acertadamente, que todos esos artistas debían exponer sus obras y sus talentos y compartirlos más allá de las tertulias en los bares. Decidido, Ball comenzó a organizar una pequeña muestra en la inutilizada parte de arriba de un teatro que frecuentaba el grupo de amigos. Así lo contó el propio artista:

“Era yo de la opinión de que en Suiza tendría que haber algunos jóvenes que igual que yo estarían interesados no sólo en gozar de su propia independencia, sino también en documentarla. Fui a ver al señor Ephraim, el propietario de La Lechería, y le dije: ‘Por favor, señor Ephraim, deme su sala. Quiero abrir un cabaret’. El señor Ephraim estuvo de acuerdo y me dio la sala. Y fui al encuentro de algunos conocidos y les rogué: ‘Por favor, deme un cuadro, un dibujo, un grabado. Quiero unir una pequeña exposición a mi cabaret’. Fui a la amable prensa zuriguense y le rogué: ‘Publiquen ustedes algunas notas. Se abrirá un cabaret internacional. Queremos hacer cosas bellas. Y me dieron cuadros y publicaron mis notas. El 5 de febrero teníamos un cabaret”.

Hugo Ball y Emmy Hennings apenas tenían dinero para sobrevivir entonces. Ball buscaba trabajo como camarero y, con sus últimos ahorros, se había comprado un traje para poder incorporarse de inmediato en cualquier lugar que le aceptara. Al no obtener suerte con su trabajo, Emmy animó al artista a abrir ese cabaret del que siempre hablaban y con el que fantaseaban como el negocio perfecto.

Aquel 5 de febrero se inauguró el Cabaret Voltaire, se pudieron admirar obras de arte mientras que los artistas realizaron varias actuaciones. Desde performances, recitales de poemas, concierto de canciones folklóricas o música para bailar.


Recreación de algunas actuaciones del Cabaret Voltaire

El Cabaret Voltaire se convirtió en un territorio propio, donde los artistas podían expresarse libremente, sin miedo a ser censurados o incomprendidos. Un refugio en el que incluso lograron ganar algo de dinero con su arte. En el Cabaret Voltaire, todo valía: las risas, la diversión, la libertad, lo irracional… Todo, menos la cruda realidad que asolaba Europa.

Marcel Janco. «Una noche en el Cabaret Voltaire», 1916.

El Cabaret fue la primera obra dadaísta de la historia. Mucho se ha especulado, de hecho, con la denominación “dadá” que, al parecer, se nombró por primera vez en el Voltaire; se dice que imitaba el balbuceo de un bebé, que surgió al ojear las páginas de un diccionario, incluso que fue porque un ebrio y relajado Lenin se divertía en el Cabaret y gritaba en cada número: “¡Da, da!” (sí, sí). Sin embargo, la respuesta está en el primer manifiesto dadá, publicado por Tristan Tzara en 1918:

Dadá no significa nada

Hugo Ball en el Cabaret Voltaire con traje de Sophie Taeuber-Arp

Mitad burla, mitad necesidad, el Cabaret dio rienda suelta a la creatividad de los dadaístas y divertía al público que, a veces, era increpado, otras invitado a participar y otras ignorado. Gracias a fotografías y documentos, hoy podemos saber de los geniales trajes que realizaba Sophie Taeuber-Arp, que Ball denominada cubistas o de las poesías fonéticas de este último, la más famosa, Karawane, y que encarnaban los ideales dadas más puros, alejarse de lo racional, cuestionar el lenguaje hasta disiparlo, adentrarse en lo irracional, los primitivo, los sonidos guturales en este caso. Dejar la mente en suspensión, conectar con el interior, olvidarse de la realidad por unos instantes.

En julio de 1918 la aventura del Cabaret Voltaire se desvanecía. El local arrastraba un polémico historial desde que se convirtió en el Cabaret y daba demasiado que hablar, por lo que el señor Ephraim decidió que los artistas debían buscarse otro sitio para sus veladas dadaístas. Pero todo había empezado ya. Entre risas, alcohol, aplausos, peleas y arte, un grupo de artistas había cuestionado no solo la sociedad sino el arte mismo y su manera de producirlo, percibirlo y difundirlo.

Primera Feria Internacional Dada, 1920

Con el paso de los años el pequeño teatro donde se alojaba el Cabaret también cerró y el edificio quedó abandonado hasta que, en 2002, un grupo de artistas, liderado por Mark Divo, entró ilegalmente al local y lo okupó durante tres meses. Este grupo reivindicaba una nueva era neodadaísta y durante el tiempo que gestionó el espacio organizaron actuaciones, actividades culturales y exposiciones, rememorando los tiempos dorados del Cabaret. Lo cierto es que a pesar de que contaron con el apoyo del mundo de la cultura de Zúrich, la policía desalojó a los artistas del inmueble.

El Cabaret Voltaire durante 2002

Dos años después el Cabaret Voltaire “volvió” convertido en una institución, quizá el modelo más alejado de la fórmula dadá. Con un director, una sala de exposiciones, una sala para eventos y una tiendecita, el actual Cabaret Voltaire es un centro de estudios en torno al dadá, una iniciativa más que loable pero que no deja de generar una fuerte fricción con el origen y los objetivos del Cabaret original.


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Más información:

www.cabaretvoltaire.ch/en/

www.diariodesevilla.es/ocio/Cabaret-Voltaire-Cien-anos-ruptura_0_1047195630.html
www.elconfidencial.com/cultura/2016-02-05/la-noche-en-que-lenin-llego-al-cabaret-voltaire-dada-cumple-100-anos_1146419/

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