Espíritus, feministas e historia. Las performances de Chiara Fumai

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El 3 de junio de 1968, Valerie Solanas disparaba contra Andy Warhol en su oficina de The Factory. Hasta ese momento, Solanas era una total desconocida, a pesar de haber escrito el guion de una película –que Warhol traspapeló y perdió- y el libro “Manifesto SCUM“. Para muchos Valerie no era más que una fanática obsesionada con Warhol y puede que lo fuera, sin embargo, ella argumentó que Warhol controlaba su producción literaria y planeaba robarle su trabajo. Esto nunca se investigó, pero lo cierto es que, gracias a ese intento de homicidio, el “Manifesto SCUM” se hizo famoso. Escrito en clave satírica, el Manifesto era una crítica a la teoría freudiana de la envidia del pene, según la cual las mujeres no se sentirían completas ni íntegras al no tener un pene. Solanas proyectó una obra que abordaba diferentes ámbitos de la vida, como la filosofía, la religión, el arte o la sexualidad, en los que reflejaba una figura masculina débil, incompleta, acomplejada, poco válida e insegura. En realidad, bastaría cambiar “hombre” por “mujer” en este texto para obtener un listado de pensamientos machistas que se llevan dando desde hace siglos en nuestra sociedad. Esta obra ha sido el icono del feminismo radical –radical en su referencia a la raíz, no al extremismo-, que estudia el origen de la desigualdad entre hombres y mujeres.

Valerie Solanas.

Valerie Solanas.

En este contexto se enmarca la obra que la artista italiana Chiara Fumai desarrollaba hasta su reciente e inesperado fallecimiento. Hace unas semanas la italiana de 39 años se quitaba la vida en la ciudad de Bari, poniendo fin también a una corta pero intensa trayectoria artística.

Fumai se hizo muy conocida tras su paso por la exposición Documenta 13, en 2012, donde presentó varios shows. Por primera vez se pudieron ver unas diapositivas de su performance Chiara Fumai reads Valerie Solanas, una acción, que finalmente se desarrolló en 2013 como conferencia performativa, y que surgió como respuesta al primer discurso electoral de Silvio Berlusconi en 1994 -que comenzaba diciendo: “(…) He aprendido de mi padre y de la vida”-. En esta acción, Chiara leía el “Manifesto SCUM”, delante de una cita del apartado dedicado al arte de dicho Manifesto, “A male artist is a contradiction in terms” (un artista masculino es una contradicción en sí mismo), donde se explica que un hombre no puede ser artista por su incapacidad de expresarse, tener percepciones limitadas o inseguridades varias -exactamente las cualidades que se les han atribuido durante siglos a las mujeres-. Mientras Fumai leía e interpretaba el texto de Solanas, imprimía toda la ironía presente en el discurso para acentuar las desigualdades de la sociedad patriarcal que el feminismo radical denuncia. Sobre esto, declaraba la artista: “Soy abierta y claramente feminista y por eso utilizo el escenario de la performance y el lenguaje performativo para destacar los diferentes papeles de diferentes mujeres. El mensaje de la eliminación del hombre, que es una metáfora, no es algo literal, está tratado con ironía, sátira y así ha de entenderse”.

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A pesar de que Chiara Fumai reads Valerie Solanas se convirtió en una de las obras más conocidas de la artista, la obra que presentaba en el programa de la exhibición Documenta 13, en realidad era Moral Exhibition House, un solo show compuesto de dos partes e inspirado en las teorías hegelianas, las corrientes feministas radicales de los años 70 y la historia moderna del espiritismo. La artista creó un escenario atemporal, que parecía una casa por fuera. Dentro había dos habitaciones conectadas. En Shut Up. Actually, Talk (The world will not explode), Chiara tenía presente la figura de Zalumma Agra, una mujer, famosa en los circos del siglo XIX por su pelo voluminoso. Para la performance, Zalumma “poseía” el cuerpo de Chiara y, a través del mismo, gritaba consignas feministas del manifiesto “I say I”, del grupo feminista radical Rivolta Femminile (1977), liberándose. El proceso culminó con una performance que se llevó a cabo en el tejado del Kunsthalle Fredericianum, donde Chiara/Zalumma estaba acompañada de un grupo de mujeres y, juntas, se carcajeaban fuertemente, escupían fuego y gritaban palabras extraídas de “I say I” y del texto de Carla Lonzi, “Let’s Spit on Hegel” (1970). En la otra habitación se podía ver la performance The Prodigy of Nature, donde Chiara de nuevo conectaba con una mujer muy famosa en los circos decimonónicos. Esta vez era Annie Jones, la mujer barbuda que, mediante una comunicación médium, leía las cartas de admiración -reales- que artistas y escritores le habían dedicado, ya durante el siglo XX.

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Foto: Alfredo Cillari

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Fotos: Alfredo Cillari

Shut Up. Actually, Talk (The world will not explode).

Shut Up. Actually, Talk (The world will not explode).

La obra de Chiara siempre ha estado marcada por estos nexos con el ocultismo y el espiritismo y, de hecho, ella misma definía sus obras como híbridos (“entre médium y disc jockey”). Dos años después de Moral Exhibition House, la artista mostraba una nueva obra, en la que estuvo trabajando durante varios meses, The Book of Evil Spirits, 2015. En esta ocasión la artista encarnaba a una famosa médium del siglo XIX, Eusapia Palladino; a través de ella y de un tablero de ouija, la artista hablaba con activistas históricas silenciadas, castigadas o ignoradas, algunas de ellas con las que ya había contactado en otras performances, como Annie Jones o Zalumma Agra. La performance tiene un doble sentido, las mujeres “hablan” a través de la artista y la artista logra mirar al pasado, a la historia, desde una perspectiva contemporánea. Un homenaje y un ejercicio de reflexión.

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The Book of Evil Spirits

The Book of Evil Spirits

En este sentido de “recopilación” de personajes, es interesante el giro que proporcionó a la performance Chiara Fumai reads Valerie Solanas, cuando más tarde, en 2013, presentó Dogaressa Elisabetta Querini, Zalumma Agra, Dope Head, Annie Jones, Harry Houdini and Eusapia Palladino read Valerie Solanas, es decir, la conferencia performativa de 2012 pero interpretada esta vez por otros personajes históricos, lo que desplazaba el centro de atención hacia sus nombres, desapareciendo el de la artista discretamente y proporcionando un punto de vista diferente, aun siendo Chiara la que encarnaba a todas estas personas.

 

Dogaressa Elisabetta Querini, Zalumma Agra, Dope Head, Annie Jones, Harry Houdini and Eusapia Palladino read Valerie Solanas.

Dogaressa Elisabetta Querini, Zalumma Agra, Dope Head, Annie Jones, Harry Houdini and Eusapia Palladino read Valerie Solanas.

Para Fumai era muy importante dar voz a todas las mujeres posibles, fuesen feministas o no, activistas pacíficas o violentas, con diferentes profesiones y orientaciones; lo esencial es que todos los perfiles femeninos tuvieran cabida en su obra. En Eimai Prezakias (I’m a junkie) se apropia de la canción “Eimai Prezakias” de la cantante Roza Eskenazi, mientras Fumai, vestida con el traje típico heleno y en mitad de un campo griego, hace un playback del tema. La canción habla de las virtudes de la droga y de cómo embellece el mundo ésta. El gobierno griego censuró la composición en 1936. Roza Eskenazi fue una famosa cantante de origen turco que triunfó en la década de los años 30 en Grecia. Una vez comenzó la invasión nazi, se las apañó para ocultar su identidad judía, ayudó a la resistencia local y salvó a otros judíos de ir a los campos de exterminio. Visto así, sus adicciones y las melodías que dedicó a las drogas parecen pasar a un segundo plano, por no hablar del testimonio social que el tema musical plasmaba.

Eimai Prezakias (I’m a junkie)

Eimai Prezakias (I’m a junkie)

En I Did Not Say or Mean ‘Warning’, 2013, Fumai se convertía en guía de museo. Chiara realizaba un recorrido por la pintura renacentista del Museo Querini Stampalia de Venecia, comentando las obras en las que aparecían mujeres y explicando las historias de las retratadas anónimas. De vez en cuando, intercalaba en su discurso didáctico palabras en lengua de signos internacional, extraídas de unos mensajes amenazantes que un grupo de terroristas dejaron en el contestador automático de una asociación de feministas radicales en Italia, poniendo de manifiesto con esta acción que la consecuencia directa de la acción de silenciar a las mujeres del pasado daba como resultado la violencia machista que sufren las mujeres actualmente.

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Por alguna razón, Chiara Fumai decidió que ninguna mujer hablaría a través de ella nunca más y dejó este mundo. Pero lo que no sabía es que su legado artístico seguirá dando voz y esperanza a todas aquellas personas que luchen por un mundo feminista.

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Más información:

Entrevista en castellano

Artículos en inglés: frieze.com, waterside-contemporary.com

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