David Aceves, director de la Escuela Nacional de Cerámica (México): «La artesanía desde el Renacimiento es un arte menor. Debemos trabajar para cambiar eso»

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Con cuatro años de trayectoria, la Escuela Nacional de Cerámica (ENC) en México surge como una propuesta educativa cuyo enfoque está dirigido a la conservación y el rescate de la cerámica tradicional mexicana, así como al impulso de ceramistas y artesanos a través del intercambio internacional y la innovación en la práctica del oficio. Pero su propuesta no se detiene allí. El proyecto también busca promover la sustentabilidad desde varios frentes como la implementación de hornos libres de humo, llevados por la misma escuela a varias zonas alfareras de México, y la descentralización de sus instalaciones, ubicándolas en Tapalpa, un pueblo del estado de Jalisco en México, en el que existen varios yacimientos de arcilla. Cada año, la escuela abre un programa de cursos según el país invitado: en sus aulas han desfilado maestros españoles, japoneses, alemanes y chinos. Este año toca el turno de hacerle el honor a la gran riqueza ceramista de México. Hablamos con su director, que también es uno de sus fundadores, David Aceves, para conocer más profundamente los orígenes de esta propuesta formativa que se perfila como un proyecto trasformador del oficio de la cerámica en México y en el mundo.

FERNANDA- Cuando pienso en vuestro proyecto me viene a la mente una pequeña semilla cuyas raíces crecen a través del tiempo creando un gran tejido. ¿Qué significa crear una propuesta íntima y local que busca proyectarse a nivel internacional? ¿Cómo empieza a regarse esa pequeña semilla para extender sus raíces?

DAVID- Lo primero sería que esa semilla caiga en tierra fértil y, sin duda, esa tierra ha sido la inicitiva privada (Empresas Tajín), pues está claro a estas alturas que los gobiernos cada vez saben menos qué hacer y comienzan a descomponerse. La realidad de México ha abonado correctamente esa semilla, pues un país con una riqueza y una tradición cerámica tan profunda sin un espacio para la formación cerámica han forjado correctamente nuestra creación como una necesidad preponderante. Por último, ese riego del que hablas, es cuidar muy puntualmente cada acción, desde un planteamiento académico, técnico y profesional; tratando siempre de actuar en función de las necesidades y de la mayoría, de los que por años han sido olvidados, tanto los artesanos alfareros como en general de los ceramistas que desean formarse en un país tan rico en tradición, pero sin bases en formación académica.

F- ¿Cómo surge la idea de tener un país invitado cada año? ¿Cuál ha sido la experiencia?

D- La necesidad de aprender la cerámica en México de forma profesional es enorme. Existen importantes maestros de tradición que han heredado sus conocimientos por generaciones, sin embargo, la falta de un espacio y de dar valor a estos saberes, se ha visto acogida por la ENC. Comenzamos invitando a los grandes amigos y maestros españoles, Enric Mestre, Juan Ortí y Ángel Garraza, esto por la amistad que forjé en mis casi diez años de estadía en España. De ese primer año con españoles como invitados y observando los resultados, comprendimos la necesidad, la realidad y partimos de esos aprendizajes, sabiendo que debíamos siempre invitar a los mejores de cada país. Sabemos que nos faltarán grandes figuras, importantes talleres e increíbles técnicas, pero siempre podremos volver e invitarles nuevamente. Lo importante sin duda es comenzar a actuar.

F- Sobre este mismo tema, ¿qué se ha conseguido de ese intercambio internacional? y ¿qué es lo que queda por conseguir?

D- Se ha obtenido ante todo una sólida amistad con importantes artistas, sobre todo con los más sencillos y con los que más saben; relaciones profundas, acuerdos con instituciones, apertura de los espacios en distintos países y que nos reconozcan como lo que somos, un país rico en cerámica. ¿Qué falta? Esto es sin duda inagotable, creo que jamás se llenaría una canasta para el conocimiento, y lo que aporta cada visita, cada maestro y cada taller es infinito. Hoy México, en conocimientos de cerámica, sé que no es el mismo al de hace unos años al comienzo de esta hazaña, hemos cambiado sin dudarlo. Antes por taller de cerámica impartido en este país, nadie podía cobrar más de 2000 pesos mexicanos (80 euros, aproximadamente) por dos semanas de taller, en la actualidad gracias a la ENC el valor de estas enseñanzas se ha fortalecido y nadie cobra en México menos de 500 euros (esto solo por referenciar de alguna manera el valor que se ha comenzado a dar a la enseñanza cerámica).

F- Algo que me parece muy interesante es el papel que desempeñáis al proponeros como un proyecto formativo integral que incluye el intercambio cultural, la educación desde la sustentabilidad, pero también la integración de las dinámicas sociales y económicas de la región. En este sentido, ¿cuáles han sido los mayores retos a los que os habéis enfrentado como organismo que busca y promueve el cambio?

D- La desconfianza, la dificultad de acceso y así podría señalarte varios, pero creo que el mayor reto es nuestra misma sociedad, ese conflicto de entender que hoy existe un proyecto que pretende cambiar de raíz la manera de aprender cerámica en México. Sin lugar a duda, hay mil formas de ver cómo nos gustaría que la ENC actuara, cada individuo o artista (ceramista) podría llevar de una manera distinta la escuela, sin embargo, a pesar de que muchos o más bien a todos se les ha invitado, hoy algunos de ellos formán más una resistencia que unidad. Bueno, nada nuevo, el reto es sin dudarlo encontrar entendimientos entre los actores.

F- Como jaliscience y aprendiz de la técnica cerámica, debo confesar que cuando me enteré de la ubicación de la escuela me pareció una idea arriesgada, pero al meditarlo me he dado cuenta del valor que le otorga esta cualidad: el lugar en el que se encuentra actúa como un detonador de los procesos artesanales, pues es en la naturaleza donde la concepción del tiempo se transforma. ¿Qué tan importante resulta para el artesano o artista este contexto en función del desarrollo de sus habilidades técnicas y creativas?

D- Como bien refieres el reto ha sido complejo, es un pequeño pueblo, de increíbles espacios y naturaleza, pero volvemos al citadino, quien no encuentra en un principio sus comodidades: salir de su casa y llegar a tomar la clase para volver a su casa, llevar a sus hijos a la escuela y esa vida rutinaria. Pero se trata de eso, de sacarle de su zona de confort y encontrar un entendimiento con el entorno y el quehacer de la arcilla; no seremos la primera escuela en hacer esto, pero sí queremos ser quienes lleven un espacio de gran calidad cultural y enseñanza artística a una zona rural de este país para ofrecer a nuestros alumnos un entorno apropiado para el desarrollo creativo.

F- En el mundo del oficio, se habla de artistas, artesanos y diseñadores. ¿Cómo conviven el oficio, la artesanía, el diseño y el arte desde la perspectiva de la escuela?

D- Desde la ENC entedemos un sin fin de intereses alrededor de la cerámica, sin lugar a duda nos centramos en quienes viven de la cerámica como tal, dado que son quienes dan el nombre de ceramista a este país. Pero no descuidamos a quienes tienen un verdadero interés. En México o desde la ENC nos enfocamos en los ceramistas y artesanos, pero comprendemos la necesidad de los diseñadores y los artistas, es algo aún no demasiado explorado, pero existe. Nuestro trabajo o compromiso es intentar que no existan diferencias y que la cerámica se asimile como un proceso técnico que ayude a quien lo necesite, pero que todos tengan las mismas condiciones, y para eso hay que igualar a los que se localizan en estos momentos en desventaja y con mayor conocimiento del oficio.

F- En México, existen artesanos que se enfrentan ante la situación de no poder heredar su legado y conocimiento al ver que sus hijos no están interesados en ello. ¿Qué papel juegan los jóvenes creadores en ello? ¿La ENC tiene alguna propuesta al respecto?

D- No es que no exista interés de recibir un legado, ¿quién no quiere recibir algo que te hará persona, te dará un lugar y sacará adelante en igualdad de condiciones o mejorándolas? El problema es ese, es un oficio que desde la artesanía en realidad a muy pocos da de comer, cubriendo lo básico y mucho menos, a nadie hace rico. Ya nos refiere el artesano Francisco Mandujano de Guanajuato: “La alfarería no es un negocio, es una forma de vida”. Y yo añadiría que, en la actualidad una precaria forma de vida: ¿qué hijo de alfarero quiere heredar miserias y malas rachas? Creo que el principio de todo esta ahí, en cambiar el valor de las cosas, las condiciones de vida. Para eso, los cambios deben ser sociales, algo complejo, pero desde la ENC estudiamos las posibilidades de cambio. La mercadotecnia puede ayudar llegando al mercado con otros valores, cambiándolos y fortaleciendo el legado cultural en la mente del consumidor.

F- En este sentido, ¿se puede hablar de nuevas narrativas de la artesanía mexicana?

D- Yo no cambiaría ni hablaría de algo nuevo si no fortalecemos el pasado, la importancia de saber de dónde venimos para dirigir nuestro presente y fortalecer nuestro andar es fundamento en nuestra escuela. Desde la ENC, creemos en la innovación, pero bajo los fundamentos del pasado, construir sobre cimientos nos garantiza consolidar estructuras y por último: el término narrativa se lo dejo a la literatura.

F- Me gustaría resaltar vuestra valiosa labor de difusión sobre la simbología y cosmovisión cultural de nuestro país. Suena triste, pero muchas veces, en México, solemos ver primero hacia afuera y existe una tendencia a obviar nuestra propia cultura hasta desconocerla. Respecto a esto, ¿cómo se percibe el apoyo de los propios mexicanos hacia vuestra iniciativa?

D- Podría ser mejor. Siempre todo es mejorable, pero no podemos quejarnos, es un legado y un trabajo de muchos hombres y mujeres, sobre todo mujeres, pues la alfarería en México se enfoca en gran medida las manos creativas de la mujer y como legado todos nos sentimos orgullosos de nuestra cultura. Es importante aceptarlo y partir de ahí. Los artesanos son invisibles para la gran mayoría, sus piezas no tienen firma y como diría E. Galeano, ellos no hacen arte, sino artesanía, no hacen cultura, sino folclore. El gran problema radica en esta mala percepción, al sentirnos occidentales, individuos que valoran el arte y la cultura. La artesanía recordemos que desde el Renacimiento es un arte menor, por no llamarlo en otros términos. Debemos trabajar para cambiar y en eso estamos.

F- En otras entrevistas la ENC se ha propuesto como propulsora del cambio de la cerámica en México, lo cual me parece una postura muy valiente y necesaria. ¿Cuál es actualmente el panorama que más afecta el oficio de la cerámica en México?

D- El desconocimiento técnico, académico, científico, tecnológico y cultural. Y me refiero a que ni siquiera existía un espacio de formación ceramista hasta el nacimiento de la ENC. Estos conocimientos son hoy ignorancia en gran medida, si existen en algunas instituciones, son sumamente básicas, y está claro que vamos muy atrasados en comparación con otras naciones.

F- El proyecto de réplica del horno libre de humo ha sido una de las aportaciones más relevantes para los artesanos mexicanos y la evidencia más importante de lo nutritivo que puede resultar el intercambio internacional. ¿Cómo surgió esta idea y cuál ha sido su impacto?

D- Nace en 2016, al observar la necesidad que prima en la alfarería nacional, dando talleres de mejoramiento de arcillas a artesanos, y cuando estos volvían a su taller, no les era posible aplicarlos por la carencia de un horno que les facilitara las condiciones para la experimentación. A partir de ahí comenzo todo, y el crecimiento nos ha sobrepasado. Todo se ha ido dando por la propia necesidad y la bondad del proyecto, impactando no solo en México, pues es un proyecto que nos piden desde América Latina.

F- En el ámbito de la investigación, sabemos que la ENC tiene una propuesta sobre la mesa: el Instituto de Investigación Ceramológica. ¿Cómo se propone este Instituto? ¿Se plantea la posibilidad de crear algún archivo bibliográfico?

D- Como te comenté, el desconocimiento de la cerámica en otros campos es urgente, el instituto pretende cubrir estas áreas de investigación, y es evidente que se requiere una gran biblioteca para este instituto.

F- Nos gustaría que nos contarais, ¿cómo es el futuro para la Escuela Nacional de Cerámica? ¿Qué es lo que está en camino?

D- El primer paso es afianzar el proyecto con importantes aportaciones desde la iniciativa privada, para comenzar con la construción de la sede permanente, lo cual esperamos sea en los próximos meses y en un año aproximadamente tener las primeras instalaciones de la ENC en Lagunilla, lo que Juan Rulfo cita en su novela Pedro Páramo como la Hacienda de la Media Luna. El trabajo es arduo y no podemos prever el futuro, pero si sabemos que no debemos parar.

 

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Más información:

escuelanacionaldeceramica.com

*Imágenes cortesía de la Escuela Nacional de Cerámica de México.

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