El arte por accidente, la cultura de la inmediatez y Homer Jay Simpson

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El espacio independiente madrileño Storm And Drunk (S.A.D.) inauguraba hace unas semanas una retrospectiva de Homer Jay Simpson, el popular personaje de la serie de animación “The Simpsons” de la cadena norteamericana FOX. Álvaro Chior, comisario de la exposición nos explica el porqué de esta muestra, que podemos visitar hasta el 14 de noviembre: “El proyecto surgió entre risas y así se ha mantenido. Los Simpsons han sido un pilar fundamental en el proceso de socialización de gran parte de nuestra generación, ha trascendido su formato y ha educado nuestro humor más que muchos otros agentes. De esta manera, hacemos alusión a la hiperreferencialidad, a menudo protagónica en la construcción de discursos, y ponemos la ‘cultura Simpsons’ al mismo nivel que otras fuentes de la llamada ‘cultura general’. En cuanto a Homer, es un personaje especialmente carismático, en parte por su hedonismo, pero también por su cuestionabilidad en ciertos aspectos. Nos interesa cómo la influencia de la serie nos ha hecho relacionarnos con la crítica (y la autocrítica) de una manera ácida pero, en mi opinión, más sana que otras ficciones quizás más pretenciosas. En definitiva, nos encanta Homer, es una persona que no piensa, no reflexiona (para lo bueno y para lo malo) pero creemos que su hedonismo, y su ilusión por el hacer, es envidiable y contagiosa”.

Pieza de la exposición "Miley in Spain", Storm And Drunk.

Pieza de la exposición “Miley in Spain”, Storm And Drunk.

No es la primera exposición que S.A.D. realiza de un icono televisivo, hace dos años el espacio inauguraba “Miley in Spain”, una muestra comisariada por S.A.D. sobre la cantante y actriz Miley Cyrus, sin cruzar palabra con ella. En palabras de Raisa Maudit, directora y gestora de Storm and Drunk, “‘Miley in Spain’ surge a raíz del análisis de la transformación de un icono Disney, de una niña prodigio, en mujer adulta desde el punto de vista de la Pop Culture. Miley surge como una alegoría de la pérdida de la inocencia -siempre con un carácter nostálgico– y del cuestionamiento a la apropiación y desactivación de discursos dentro del ultracapitalismo representado por esos iconos de masas. De cómo una niña Disney deja de ser ‘niña’ y transforma su imagen a algo más hedonista, juguetón y queer con un alto nivel de experimentación, hasta el punto en el que ella misma expone su trabajo como artista en Art Basel Miami”. Para la exposición se recrearon y falsearon posibles obras que podría haber realizado Cyrus, estableciendo un paralelismo entre el artista que trabaja con métodos de apropiación y el curator, que siempre trabaja con obras de otras personas, por lo que su labor es meramente apropiacionista. Inesperadamente, la Miley Cyrus real anunciaba poco después el comienzo de su carrera como artista visual. Para Raisa las muestras de Cyrus y de Simpson “son dos proyectos muy diferentes pero hermanos. Ambas se tratan de retrospectivas de personajes de la cultura popular mainstream reconvertidos y revisitados en nuestro espacio desde un punto de vista comisarial, pero creo que a partir de ahí son todo diferencias”, y puntualiza, “Miley tiene también que ver, a diferencia de Homer, con la contradicción de decidir ser artista plástica teniendo millones de dólares frente a ser artista sin dinero, sin la posibilidad de producir meramente por placer. La apropiación de la obra de Miley y la recreación y falseamiento de su producción artística sí que tenía que ver con la idea de autoría y los conflictos de la precariedad, mientras que con Homer no. Miley era una exposición llena de melancolía, ese momento al final de la fiesta en el que no quieres que las luces se apaguen, mientras que Homer es pura luz”.

Miley Cyrus con una de sus piezas artísticas, 2016.

Miley Cyrus con una de sus piezas artísticas, 2016.

Por otra parte, nos produce curiosidad la manera en que se enmarca la exposición de Homer en S.A.D., un espacio con una línea curatorial bastante política. Raisa nos aclara las dudas: “Creo que lo más político de esta exposición es lo liberador que es, desde un punto de vista discursivo, poder analizar el arte involuntario y el accidente como lugar creativo sin entrar en mecanismos de legitimación. Y también poder establecer relaciones con un público, en parte nuevo, que no está relacionado directamente con los circuitos artísticos y que pueden establecer relaciones con el arte contemporáneo desde códigos que les son familiares, que conocen, que les hacen reír, que les hacen sentir bien. Homer funciona como un elemento casi pedagógico que durante más de veinte años nos ha ido preparando para asimilar otra forma de relacionarnos con lo que nos ocurre.

‘Homer Jay Simpson. Una retrospectiva’ entra dentro de Storm And Drunk, como en el caso de Miley, en estos planteamientos de revisión de la cultura popular. Pero concretamente Homer forma parte del programa ‘Lets get real here’ que estoy comisariando desde enero de 2017 a verano de 2018, en el que a través de diferentes propuestas expositivas, tangibles, intangibles, colaborativas o de encuentro se pone en cuestión el conflicto con la idea de fracaso/éxito desde lo emocional a lo productivo, generando un limbo en el que se den espacios que te saquen de ese binomio, incluso del de espacio-tiempo”.

“Eso no es arte, es solo una barbacoa que me sacó de mis casillas”. Así se plantea la trama del personaje de Homer Simpson en el capítulo “Mom and Pop Art” de la serie de animación “The Simpsons” en su décima temporada. La galerista Astrid Weller, doblada por Isabella Rossellini, quiere exponer el resultado fallido de Homer al intentar construir una barbacoa por piezas. Weller denomina la producción de Simpson como arte marginal. En realidad, el arte marginal, o art brut, como diría el artista francés Jean Dubuffet, es aquel que se realiza fuera de los límites de lo “oficial”. En un primer momento, Dubuffet se refería a las obras de arte producidas por personas ingresadas en hospitales psiquiátricos pero el concepto se terminó expandiendo y aplicando a cualquiera que elaborase obras de arte sin estar implicado en ningún circuito oficial, o que no tuviese estudios académicos previos.

Según Dubuffet, todos tenemos un potencial creativo que la sociedad se encarga de aniquilar a medida que vamos creciendo, algo así como la teoría de Rosseau del hombre bueno por naturaleza, pero corrupto por la sociedad. Sea como sea, lo cierto es que el art brut o arte marginal responde a una motivación personal, a una necesidad íntima de crear y, ante la falta de recursos materiales o técnicos, los resultados siempre parecen tener un cierto aire naif que dota de frescura a este tipo de piezas.

En el caso de Homer y su barbacoa parece que no se dan todos los factores necesarios a los que aludía Dubuffet, puesto que es cierto que existe una pieza resultante cargada de simbolismo y energía, pero realmente, y pese a que la galerista Astrid Weller lo viese muy claro en el capítulo, la pieza no tenía una intencionalidad creativa. Es aquí donde entra el discurso curatorial de Álvaro Chior, que señala la obra de Simpson como el resultado de un error, de una búsqueda fallida y, sobre todo, de una casualidad: el arte por accidente.

Existen varios tipos de arte por accidente, están los que ya tenían una intencionalidad pero se vieron alterados por otros factores, como dice Muñoz Molina: “Pero hay accidentes en el arte que mejoran una obra: como esas catedrales que en vez de dos torres simétricas tienen solo una, porque se acabó el dinero, y esa falta de acabado les dio precisamente su carácter más singular”; están los causados por fallos técnicos, o los llamados glitch de los que comentan que “el indomable e imprevisible glitch brinda su estética a una serie de interpretaciones creativas”, y muchos artistas lo utilizan ya como un recurso más; los generados por la aleatoriedad en nuestras acciones cotidianas; o el que encontramos sin esperárnoslo en nuestro día a día y normalmente fruto de la naturaleza: los colores de un atardecer, la belleza de una flor, los minerales… etc. Podríamos incluso atrever a aventurarnos y afirmar que el primer arte fue accidental, pero no sería más que una supusición sin más fundamento que una intuición.

Algunas de las piezas de "Homer Jay Simpson. Una retrospectiva".

Algunas de las piezas de “Homer Jay Simpson. Una retrospectiva” en Storm and Drunk.

No obstante, en este tipo de arte por accidente del que Homer J. Simpson es uno de los grandes iconos, encontramos rasgos como la impersonalidad y la viralidad. El concepto de autoría se disuelve tan rápido como se distribuyen las imágenes estéticamente curiosas, atractivas o epatantes, lo cual resulta paradójico. Lo importante es el resultado, el disfrute momentáneo sin pensar en el quién o el cómo detrás de la obra. ¿Es este un arte más puro que el arte de cartela? ¿Cuántas veces hemos mirado antes la información que contemplado la obra? Sobre estas cuestiones, el comisario de la muestra comenta: “La autoría se diluye porque el medio de difusión tiene implícitas la impersonalidad y la inmediatez propias de internet. En este contexto de contenidos on-line, lo más cercano a la figura de “artista” o “curator” serían las cuentas que recopilan y seleccionan los contenidos. Gracias a este paradigma, puede que el arte, que realmente siempre se construyó mediante la remezcla de referencias y estéticas, y su público, sean más conscientes de esto que antes. La exposición no pretende eliminar la noción de autoría, de hecho ensalza la de Homer, pero sí juega un poco con los roles artísticos y la relación artista-curator. Hay gente que me ha preguntado: ‘Pero si has hecho las piezas, eres tú el artista de la expo, ¿no?’, y yo les digo que no, que el artista es Homer. En cuanto a la pureza opino que puro no hay nada, y menos aún en el arte. Es un concepto con demasiadas pretensiones de ser absoluto y obvia todas sus relativizaciones. Pero de existir, Homer sería arte puro total [risas]”.

Sin embargo, este consumo desmedido de recursos visuales y artísticos tiene una connotación negativa cuando se enmarca en la cultura de la inmediatez, a la que también alude Chior. La cultura de la inmediatez habla de la rapidez, de la no reflexión ni el cuestionamiento, elementos que encontramos en el personaje de Homer Simpson y en su producción. No en vano, se puede observar en el propio capítulo cómo la obra de Homer pierde el interés del público casi inmediatamente después de su primera exhibición. Simpson comienza entonces una búsqueda de inspiración en las paredes de un museo, pero pronto se da cuenta de que la obra que cuelga de esas paredes no posee ese factor de espontaneidad que tienen sus obras, por lo que decide despedirse del mundo del arte realizando una gran última obra, inspirada en el trabajo de Christo y Jeanne Claude, que se podría clasificar como land art.

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Es interesante destacar que este capítulo fue escrito por Al Jean, quien se inspiró en un documental que hablaba del arte encontrado, los ready made y los objetos cotidianos modificados y toda la controversia que hay tras ellos, sobre si considerarlos arte o no. El episodio y la interpretación del personaje de Homer como artista accidental e icono de la cultura de la inmediatez en la exposición “Homer Jay Simpson. Una retrospectiva” toca algunas cuestiones muy interesantes e invita a reflexionar sobre nuestra manera de consumir arte. Chior afirma: “Hoy en día creo que el arte involuntario se encuentra mayormente en los contenidos que proliferan en internet, y por consiguiente también en sus procesos de recopilación, remezcla y/o reinterpretación. Realmente no es más que el clásico ready made, pero abierto a nuevas herramientas de búsqueda, recolección, difusión y consumo. De esta manera, podríamos decir que sí ha cambiado el consumo del arte, ya que estos contenidos on-line hoy se entremezclan con cuentas de artistas, museos y demás. Vas haciendo scroll y te encuentras un meme, una cuenta dedicada a vídeos de Homer Simpson y a continuación la última performance realizada en el MoMa, todo está mezclado. En cuanto al arte accidental, creo que todo arte tiene algo de accidente”.

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Más información:

www.stormanddrunk.com

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