Elisa Insua: “Mis piezas se transforman en creaciones colaborativas”

0

En cada una de las obras de la artista Elisa Insua (Buenos Aires, 1990) encontramos un universo de pequeñas historias que conforman un todo -con un mensaje tan contundente como pop-, que nos atrapan con el deseo de escudriñar cada detalle perfectamente pensado. Su estilo es reconocible: piezas realizadas a base de pequeños objetos ensamblados, a veces encontrados, a menudo donados, que ponen de manifiesto la sociedad que nos rodea, basada en el dinero y la riqueza, la opulencia y el ruido visual y las rutinas de usar y tirar.

Desde niña, se interesó por el arte y comenzo a producir obra bastante pronto; esta actividad contrasta con sus estudios en Economía Empresarial, aunque su formación universitaria ha proporcionado a su producción un fundamentado marco teórico-práctico más que interesante. Tras finalizar la universidad, Insua, que hasta ese momento había seguido un camino autodidacta, comenzó a acudir a talleres y a obtener una formación artística de manos de profesionales. No obstante, su carrera ya estaba lanzada: exponía y vendía con éxito, y algunas marcas comenzaron a proponerle colaboraciones.

Elisa ahora está viviendo  y trabajando en Madrid y no ha reducido el ritmo frenético de producción; de hecho, tiene algunos proyectos en curso y, como nos adelanta en la entrevista, su incursión en el mundo del diseño de moda es inminente.

Elisa Insua en su taller madrileño.

IRENE- ¿Cómo comenzaste a interesarte por el arte? ¿Cómo fue dar el paso de una trayectoria autodidacta a una formación reglada?

ELISA- Siempre digo que me metí en el mundo del arte por la ventana.

Desde pequeña me atrajo mucho el arte, el color, el diseño y la creación en general. A los dieciséis años empecé a realizar obras con materiales que iba encontrando, pero desde un lugar muy libre de prejuicios y sin pretensión artística alguna. Era algo que hacía para mí -tenía una necesidad irrefrenable de crear-.

Poco a poco, mi trabajo empezó a tener visibilidad y a los veinte años empecé a exponer, mientras estudiaba la carrera de Economía Empresarial. Con el tiempo, empezaron a llegar propuestas expositivas, ventas y encargos.

Una vez terminados los estudios de economista, decidí cambiar de rumbo y meterme de lleno en el arte. A medida que me fui profesionalizando, vi la necesidad de seguir formándome y aprendiendo: formé parte de sesiones críticas con excelentes artistas en Argentina (Ernesto Ballesteros, Diego Bianchi o Fabiana Barreda, entre otros), empecé a leer libros de arte, y comencé a ir a todas las exposiciones posibles, tanto en galerías como en museos. Empecé a viajar a eventos artísticos como Art Basel Miami Beach o la Bienal de Venecia para ver lo que se estaba haciendo afuera de la Argentina. También tuve artistas, galeristas, amigos y mentores que me apoyaron y me ofrecieron consejos valiosísimos.

“Made in China”

“One Dollar”

I- Tus piezas son una explosión de color y de estímulos. ¿Cómo llegas a este lenguaje visual? ¿Por qué este tipo de materiales?

E- Hace ya once años que vengo trabajando con la técnica de ensamblaje o collage. Empecé tímidamente a trabajar con objetos cotidianos y con el paso del tiempo comencé a entender lo que significaban, lo que tenían para decir, y el mensaje que se formaba cuando los acumulaba en enormes cantidades. Empecé a construir un concepto a partir del material, y a tender puentes entre mi práctica artística y la teoría económica que tanto había estudiado.

Los componentes con los que trabajo son, casi en su totalidad, donaciones. Son objetos que tienen una historia, que fueron diseñados en algún lado, fabricados quizá en otro, e incluso ensamblados en un tercer lugar. Han pasado por varios puntos de venta, posiblemente de mayoristas a minoristas, hasta que en algún lado, por alguna razón, alguien los compró, para sí mismos o para alguien más. Pueden haber quedado días, meses o años en un cajón, hasta que llegaron a mis manos y luego a uno de mis cuadros. Cada obra reúne así miles de historias, almacenando de esta manera una carga emotiva fuerte. Mis piezas se transforman en creaciones colaborativas, donde hay miles de personas implicadas y reflejadas.

I- Estudiaste Economía empresarial, ¿esto te ha influido tu formación académica a la hora de desarrollar tus obras?

E- ¡Muchísimo! Durante toda la carrera, hubieron varios elementos que me llamaron la atención, que me hicieron ruido. Las ciencias económicas se basan en una serie de principios y uno de ellos establece que, para cualquier individuo dado, “cuanto más, mejor”. Mi obra intenta llevar este axioma al límite del exceso y la abundancia con el objetivo de tensarlo, cuestionarlo e incluso desafiarlo.

Mi trabajo habla del deseo, de la opulencia, de la ostentación y del lujo. Me valgo del concepto del “hedonic treadmill” (la tendencia del ser humano de volver a un nivel relativamente estable de felicidad a pesar de incrementos en riqueza o de la consecución de grandes logros), así como del clásico mito del Rey Midas. El ascenso social, el Sueño Americano, la inequidad económica, el consumismo irresponsable y la evolución del sistema capitalista son algunos de los elementos recurrentes en mi obra.

Al fin y al cabo, busco echar luz sobre cómo el dinero, una fuerza abstracta e invisible, constante y silenciosamente afecta nuestro comportamiento, como si fuese la fuerza de gravedad.

“Game of life”

“Monopoly”

I- ¿Cuáles son tus influencias o referentes?

E- La inspiración viene de bastantes lugares muy diferentes entre sí. Por un lado, del rap norteamericano, con su estética del “bling”, sus cadenas de oro, diamantes y opulencia. También me inspiran las iglesias barrocas católicas, algunas películas (como Samsara y Baraka), los viajes (los palacios de Rajastan en India, por ejemplo), la cultura pop japonesa (con sus colores vibrantes y su estética kawaii), la moda (me vuelvo loca con las últimas colecciones de Balmain por Olivier Rousteing) y algunas ciudades particulares en donde estalla la ostentación, como Miami y Dubai. También tomo imágenes de videoclips, publicidades, y la cultura pop en general.

Hay muchos artistas a los que admiro, por diferentes razones. Me identifico con la obra de argentinos como Marcelo Pombo, Marcos Lopez o Benito Laren. También me fascina el trabajo de artistas argentinas jóvenes como Luciana Rondolini o Luna Paiva. A nivel internacional, me encanta el trabajo de la brasileña Adriana Varejao: tiene esa combinación de una idea estremecedora y una potencia visual que es a lo que yo aspiro.

También me gustan artistas norteamericanos como Nick Cave, Mike Kelley o David Lachapelle. Me gusta el sentido del humor de Maurizio Cattelan, la monumentalidad de Jeff Koons, la ternura de Liliana Porter o el espíritu desprejuiciado de Murakami.

“Ataud”

“Vil metal”

I- ¿Cómo es tu proceso creativo?

E- Tengo una serie de cuadernos en los que escribo todo: ideas, pensamientos, reseñas de libros, bocetos, cosas que me inspiran, obras a realizar, proyectos, conceptos, etc. Ahí esta todo.

Una vez que elijo una obra para materializar, selecciono los materiales y me la paso metida en el taller hasta terminarla. ¡Soy una workaholic! Trabajo sola y con música fuerte.

I- ¿En qué estás trabajando ahora? ¿Futuros proyectos?

E- En este momento estoy preparando mi primera exposición individual en Madrid, titulada “Quid Pro Quo”. Inaugura el 28 de junio en la galería APPA (Calle Concepción Jerónima, 21) y podrá visitarse hasta el 28 de julio. La exposición explora un sistema económico utópico, basado en el altruismo recíproco: “La Economía del Don”. Estará compuesta por un cuerpo de 10 obras -tanto esculturas como collages de objetos– que traducen la abstracción económica al plano visual mediante la representación de tableros de juegos de mesa. Se trata de una operación estética recargada y barroca, repleta de brillo y ornamento, con alusiones al consumo, el juego y la abundancia.

Por otro lado, en la segunda mitad del año estaré trabajando en una posible exposición en un museo madrileño y en una feria en Londres. Paralelamente, en Buenos Aires, estaré exponiendo tres piezas en el MACSur, Museo de Arte Contemporáneo del Sur, durante junio, julio y agosto.

Además, tengo varios proyectos en mente: desde grandes vitrales hasta piezas realizadas con carteles de neón. Estoy trabajando en una nueva serie de obras realizadas con todo tipo de golosinas, que posiblemente se expongan pronto en España. También tengo en el tintero el proyecto de imprimir un libro con los primeros diez años de mi trabajo. Por último, en julio estaré realizando un curso de diseño de moda, enfocado en “Upcycling Fashion”, con la idea de realizar una colección propia realizada con textiles reutilizados.

I- Tenemos por costumbre que nuestros entrevistados nos recomienden un libro y una canción. ¿Cuáles son tus recomendaciones?

E- Un libro: “La elegancia del Erizo”, de Muriel Barbery. Es un libro que leí hace más de diez años pero que me gustó mucho.

Una canción: “Intro”, de “The XX”.

“For sale”

__________

Más información:

www.elisainsua.com

Share.

Leave A Reply