Entrevista a Alejandra Acosta, ilustradora

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Descubrí el trabajo de la ilustradora chilena Alejandra Acosta gracias a Del enebro, un libro que me parece una auténtica joya no sólo por su trabajo sutil y poético, también por el objeto en sí mismo, una edición artesanal con la que los editores de Jekyll and Jill demostraron la pasión que sienten por su oficio.

Desde entonces, sigo el trabajo de Alejandra con mucho interés, y cuando supe que vendría a España para presentar en la Feria del Libro de Madrid La cámara sangrienta, una fantástica recopilación de cuentos versionados por Ángela Carter que ha publicado Sexto Piso Editorial, no podía dejar pasar la oportunidad de hablar con ella para que nos contase más sobre su obra y su visión del panorama editorial chileno a día de hoy.

Alejandra Acosta

Alejandra Acosta en Madrid. Fotografía de Elena del Rivero.

TINA: Eres diplomada en Comunicación Visual y antes de dedicarte en exclusiva a la ilustración, trabajaste como diseñadora gráfica y, más adelante, como directora de arte para las revistas Lat.33 y Elle. ¿Cómo decides dar el salto al terreno de la ilustración de libros y cómo te ha influido esa formación y experiencia previa?
ALEJANDRA: Lo hice cuando me di cuenta de que no sólo me ocupaba de la dirección de arte, sino que estaba empezando a incluir ilustraciones mías en los contenidos gráficos de las revistas para poder cumplir con esa necesidad creativa que tenía de dibujar y de que se publicara mi obra. Cuando me vi haciendo ese doble trabajo, decidí dedicarme 100% a la ilustración y ahora reconozco que fue un riesgo. Dejé un trabajo en el que me iba muy bien y por el que estaba obteniendo reconocimiento, pero las ganas de dibujar eran más fuertes que quedarme en esa zona de seguridad en la que estaba. Empecé poco a poco, haciendo primero ilustraciones para revistas con las que yo tenía contacto, y después de dos años logré empezar a publicar con editoriales. Mi formación en diseño me ha ayudado mucho… Soy bastante obsesiva con mi trabajo, armo maquetas de los libros en los que estoy trabajando, para ver dónde va a ir el texto, verifico los cortes de imprenta y todas esas cosas. Sin esos conocimientos, seguramente me demoraría más en tomar algunas decisiones y me sentiría menos segura a la hora de enviar mi trabajo a la imprenta.

T: Repasando los trabajos que has realizado en los últimos años es evidente que ha habido una gran evolución en tus obras y que has probado muchas técnicas y estilos. ¿Cuáles de los libros ilustrados que has publicado hasta el momento han sido más importantes para tu desarrollo como ilustradora?
A:
El libro más importante para mí hasta ahora y que es mi libro emblema, es Del enebro y está editado por la editorial de Zaragoza Jekyll and Jill. La verdad es que es una especie de libro objeto, fue un proyecto en el que estuve muy comprometida con los editores tomando decisiones tanto gráficas como de tipografía, tamaño, características de los papeles… Todos estuvimos muy implicados y supuso que mis ilustraciones fuesen conocidas en Europa.
Luego está El árbol, un libro de la chilena María Luisa Bombal, una de mis escritoras favoritas, publicado por una editorial también chilena que se llama Pehuén; fue un placer trabajar con ese tipo de texto, ya que está cargado de símbolos y metáforas.
Y ahora, se acaba de publicar La cámara sangrienta que son cuentos que contienen elementos que han estado siempre presentes en mi obra: las mujeres y la feminidad, los lobos, el bosque… Las ilustraciones tienen una carga sexual muy potente pero al mismo tiempo silenciosa. Esos tres libros me gustan mucho porque siento que llegué a un estilo, un lenguaje en el que me siento cómoda dentro de la literatura ilustrada.
Y dentro de la literatura infantil, le tengo muchísimo cariño a El niño con bigote, que fue el libro que me dio a conocer dentro del medio editorial y el primero que hice junto al escritor Esteban Cabezas con el que continúo haciendo proyectos.

Portada de Del Enebro, publicado por Jekyll and Jill

Portada de Del Enebro, publicado por Jekyll and Jill

T: Una de las cosas que más llaman la atención de tu trabajo es que la figura de la mujer y las imágenes oníricas, surrealistas, tienen una enorme presencia. Me gustaría que nos hablases un poco de tus referentes visuales, lo que te inspira.
A:
Soy una persona muy observadora, fanática del trabajo de artistas como Leonora Carrington y Remedios Varo. También leo mucha poesía (y sucede también que mis poetas favoritas son también mujeres) y creo que el lenguaje de la poesía me ha ayudado mucho a trabajar con metáforas, pero desde un punto de vista visual. Se me hace más fácil hacer una imagen simbólica, que una imagen que se adapte 100% a un texto.

T: En la Cámara Sangrienta, el libro recientemente publicado por Sexto Piso, tus collages ilustran cuentos de hadas versionados por Ángela Carter. ¿Qué te gustaría destacar de tu experiencia en esta publicación?
A:
Yo no conocía a Ángela Carter, no había leído nunca nada de ella y me llegó por sorpresa esta propuesta de Sexto Piso. Lo pasé muy bien trabajando en el proceso, porque adoro los cuentos de hadas, a Lewis Carroll, a Perrault, a Leprince de Beaumont. Entonces, enfrentarme a esta interpretación que mezcla tan bien lo femenino y lo perverso, me llenó la cabeza de imágenes para poder hacer el libro. Por otra parte, como mi técnica para este libro es el collage, al igual que en Del enebro, es un proceso muy largo, porque parto desde la intuición, creando una imagen en mi mente, pero dependo mucho de ir encontrando los recortes que me van a ayudar a componer esa idea. No soy yo y mi lápiz, sino que somos yo y una idea y cada imagen implica una búsqueda en bibliotecas antiguas, libros de anatomía, libros de botánica… Eso hace que el proceso de cada collage sea muy lento, pues dependes del hallazgo. En ese sentido es un trabajo muy entretenido, pero al mismo tiempo es como entrar en un laberinto, ya que nunca sabes donde vas a terminar. Para este libro quise que los collages fueran exuberantes, y llenos de detalles recargados.

La cámara sangrienta

Ilustración de Alejandra Acosta para La cámara sangrienta

T: En España vivimos actualmente un momento editorial apasionante gracias a la labor de muchas editoriales independientes como las que ya hemos nombrado o también Errata Naturae o Alpha Decay, con las que colaboraste el año pasado. ¿Cómo valorarías la situación en Chile a día de hoy y qué editoriales chilenas nos recomendarías?
A:
La situación en Chile está bastante bien, llevamos unos cuatro o cinco años en los que están naciendo editoriales nuevas de gente con ideas nuevas e interesantes. El mercado en Chile es muy pequeño, sin embargo, hay gente que está haciendo cosas preciosas, por ejemplo hay una editorial que me gusta mucho que se llama Quilombo y con quienes estoy haciendo un libro que espero que esté listo a fin de año.Tienen una propuesta visual bastante interesante y que los diferencia de las demás editoriales porque experimentan con el tipo de encuadernación y con un diseño bastante cuidado. También me encanta Pehuén Editores, que están rescatando textos maravillosos en una colección ilustrada para lectores jóvenes, como Relato de mi sueño azul de Elicura Chihuailaf o Un artista del trapecio, de Franz Kafka. Ahora también hay algunas galerías que se especializan en ilustración, como Plop! en Santiago y la galería Loba, en Valparaíso. La verdad es hay mucho movimiento y espero que solo vaya en aumento.

La cámara sangrienta

Ilustración de Alejandra Acosta para La cámara sangrienta

T: ¿Y en cuanto a ilustradores, colegas de profesión chilenos cuyo trabajo admires y te parezca interesante?
A:
Dos ilustradores chilenos que me gustan mucho son Tite Calvo y Catalina Silva. Ambos tienen un trabajo muy diferente el uno del otro, las imágenes de Tite están llenas de fuerza… son tan brutales como entrañables, y la ilustración de Catalina Silva se caracteriza por su delicadeza, tanto en la forma como en el lenguaje poético que utiliza para narrar.

T: ¿Cuál sería tu encargo ideal?¿Algún texto en particular?
A:
Hay dos autoras que admiro, una es Clarice Lispector y cualquiera de sus cuentos para mí sería un sueño, porque existe cierta musicalidad en su prosa que me parece bellísima y me emociona cada vez que la leo. La otra es Leonora Carrington, siento que sus cuentos tienen una fuerza muy surrealista y onírica con la que me siento muy cómoda. Son autoras a las que sueño ilustrar algún día.

T: Para concluir, me gustaría pedirte una recomendación literaria y otra musical.
A:
Es muy difícil decidirse por sólo uno, pero recomendaría el último que leí y que me encantó, El libro de Monelle, de Marcel Schwob. Como canción, una que puedo oír mil veces al día sin cansarme: Palimpsest, de Bill Callahan.

Ilustración de Alejandra Acosta

Ilustración de Alejandra Acosta


Más información:
Blog de Alejandra Acosta
Web de Jekyll and Jill Editores
Web de la Editorial Sexto Piso
Web de la Editorial Pehuén

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