Entrevista a Cristina Martínez-Abarca, responsable de ilustración en Edelvives

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Hace unas semanas, Cristina Martínez-Abarca nos recibió en las oficinas de Edelvives, en Madrid. Reponsable de ilustración en la editorial, tiene más de 25 años de experiencia  y ha trabajado tanto con ilustradores nóveles como con algunos de los más reconocidos profesionales del sector.

 

TINA – ¿Cómo empezó tu carrera en Edelvives?
CRISTINA –
Empecé a trabajar como diseñadora en Edelvives en el año 91, llevaba el diseño y la ilustración en un momento en el que la editorial era más pequeña. Estaba dentro del Departamento de Producción y me ocupaba de la parte artística. Pero la editorial empezó a crecer, y entonces entró más gente en Diseño, incluido el actual Director de Comunicación y Marketing Estratégico, Fernando Agresta. En ese momento el Departamento de Diseño se escindió de Producción, Fernando comenzó a especializar a los miembros del equipo y a mí, como era la persona del departamento con más experiencia en el terreno de la ilustración, me dejó como la especialista en ese ámbito. Ahora llevo la dirección de arte específicamente en ilustración.

 

T – ¿Cómo es el día a día en tu trabajo?
C –
Tengo varias funciones dentro de mi trabajo, que se intercalan en el día a día. Por un lado, la selección de ilustradores. Tenemos un catálogo digital de ilustradores el cual yo me encargo de mantener y ampliar. Todos los años actualizo las fichas de los ilustradores del catálogo, e incluyo nuevos ilustradores que he descubierto. Relacionado con esta parte de mi trabajo está el hecho de que acudo a la Feria del Libro Infantil de Bolonia, donde conozco ilustradores y tendencias nuevos todos los años.

Otra de mis tareas es supervisar el trabajo de los ilustradores una vez que ya están trabajando con nosotros. Los editores me muestran lo que van recibiendo de los ilustradores y yo hago una corrección: unas veces es técnica, otras veces hago sugerencias de composición…, realizo diferentes registros de corrección.

Por otra parte, me encargo de supervisar la fotomecánica de LIJ. Todo lo que hacemos se envía a la fotomecánica. Este paso se ha eliminado en muchas editoriales. Antiguamente las ilustraciones venían en papel y se digitalizaban en la fotomecánica. Ahora casi todo viene digitalizado, por lo que, en principio, no sería necesario; pero, aun así, nosotros seguimos empleando la fotomecánica para retocar y corregir, hasta que la imagen consigue el acabado que consideramos necesario. Ese retoque lo coordino yo, indicando las cosas que hay que tocar y pulir.

Por último, cuando Edelvives presenta exposiciones en el Museo ABC de Madrid, estoy presente en la fase en la que se gesta la idea de la exposición y del discurso de esta. Es un trabajo en equipo, en el que participan profesionales externos, gente muy competente; disfruto mucho de ese tipo de proyectos cuando surgen.

 

T – Además, sueles aconsejar a los ilustradores sobre cómo continuar evolucionando a nivel creativo.
C –
Eso sólo lo hago con gente joven a la que veo que tiene ganas de aprender, y que cuando le haces un comentario abre los ojos, porque hay permeabilidad. En Bolonia pasa bastante, porque la gente no va solamente para conseguir encargos sino también para recibir opinión sobre sus trabajos, consejos. Yo lo disfruto mucho, porque me gusta hacer dirección de arte y aconsejar, aunque no les encargue trabajo.

 

 

 

 

T – ¿Cuál es el trabajo que realiza Edelvives en la feria? ¿Principalmente contactar con ilustradores y vender derechos de libros?
C –
Básicamente es contactar con otras editoriales para comprar y vender derechos de libros. Yo voy a ver ilustradores, asistir a charlas, ver la exposición de ilustradores… Hay muy buen ambiente, la gente que acude allí lo hace con disposición de ponerse al día y aprender y merece la pena.

 

T – ¿Cómo se realiza la selección de ilustradores en Edelvives?
C –
Hay veces que los editores tienen muy claro lo que quieren, pero siempre cuentan con el Departamento de Diseño si tienen en mente a alguien en concreto nos informan de que quieren trabajar con él. Puedo estar de acuerdo con la selección, o sugerir a alguien que quizás encaje mejor, o, si directamente no están seguros del tipo de gráfica que prefieren, proponerles varias opciones.

 

T – ¿Qué buscas en el portfolio de un ilustrador para que te parezca que pueda encajar en vuestra línea editorial?
C –
No es fácil, porque es verdad que tenemos una línea editorial pero es una línea bastante amplia. Intentas siempre buscar a alguien que aporte algo diferente y nuevo a lo que venimos haciendo, pero dentro de unos límites. Quizás la cuestión es que tenemos claro los estilos que no queremos, como la línea cómic más dura, y lo excesivamente tradicional y clásico que pueda quedar fuera de tiempo… Vamos un poco por descarte, buscando gente que aporte ideas nuevas. También hay que tener en cuenta que ilustramos tanto literatura como libro de texto. Hay ilustradores muy versátiles cuyo trabajo puede encajar para ambas líneas, en otros casos los trabajos se adaptan mejor a una de ellas, no a ambas. Al final, es muy importante la intuición, tener el ojo ya bien adiestrado para ver algo que es difícil de explicar con palabras.

 

T – ¿Cuáles son vuestros tiempos de publicación normalmente, desde que surge una idea hasta que el libro está en el mercado?
C –
Los tiempos están marcados por las campañas; en los libros de texto estas duran un año y en los de literatura son campañas semestrales. Según estás acabando una campaña ya estás trabajando en la siguiente, normalmente en periodos de unos seis meses, pero para los grandes proyectos los plazos se dilatan lo necesario para sacarlos adelante.

 

 

 

 

T – ¿Cómo nació tu interés por el diseño?
C –
Estudié Bellas Artes e hice la especialidad de Diseño. Me fui a vivir a Barcelona y empecé a trabajar, curiosamente, en una empresa de máquinas recreativas diseñando la parte gráfica de las máquinas. Las máquinas de casino, que eran las más chic de aquel entonces [risas].
Volví a Madrid, donde empecé a trabajar como diseñadora, principalmente en publicidad; después entré en Santillana, donde estuve un año y medio. De Santillana pasé a Edelvives, y aquí ya llevo más de 25 años. En ese tiempo, la editorial ha ido creciendo y modernizándose por dentro y por fuera.

 

T – ¿Hay algún proyecto entre los que has realizado para Edelvives que destacarías o que te gustó especialmente?
C –
Los más interesantes siempre son los que se hacen en equipo, y el proyecto estrella dentro de Edelvives es el proyecto de Educación Infantil, que ha ido creciendo con los años de una manera impresionante.

Es un proyecto que ha tenido una evolución de cuatro grandes pasos, y se ha involucrado a ilustradores que han trabajado de manera conjunta, formando un equipo, algo que no es fácil pero que hemos conseguido y con muy buen resultado. Empezamos con la creación de personajes, para lo que a todos se les da unas pautas muy generales. Una vez que recibimos esos personajes, trabajamos en los detalles. Tomamos, por ejemplo, la paleta de color utilizada por un ilustrador, las expresiones tal como las dibuja otro, detalles del diseño de otro más…Se toma lo mejor de cada uno, y vamos puliendo una y otra vez los personajes hasta que logramos los definitivos, hechos a base de diferentes propuestas creadas por diferentes ilustradores.

Llevamos ya cuatro proyectos trabajando de esta manera y el proceso es impresionante. Una vez acabada esa fase, a cada ilustrador se le asigna un curso específico y entonces desarrolla todos los materiales y libros para esa edad. Al final, los ilustradores acaban creando todo un mundo para esos personajes, con fondos, ambientaciones…, como si fuese una película, pero es un proyecto de libro de texto.

También tenemos otros proyectos en los que el trabajo con los ilustradores me aporta muchísimo a nivel profesional. Un ejemplo serían los libros de Ana Juan que estamos editando. Ana tiene una técnica tan especial y sutil que es difícil de reproducir, y las pruebas que hacemos para conseguir los mejores resultados en impresión hacen que en nuestro equipo aprendamos mucho. Trabajamos con la ilustración muy a fondo.

 

 

 

 

T – ¿Cuáles son tus próximos proyectos?
C –
Estamos empezando un proyecto de literatura infantil muy especial, también en equipo, pero del que aún no podemos contar nada.

 

T – ¿Qué recomendarías a un ilustrador que quiera trabajar en el mundo editorial?
C –
Primero tener muy claro hacia donde se quiere dirigir; a veces los ilustradores quieren abarcar mucho y en sus portfolios te enseñan cosas muy sueltas en diferentes estilos, y eso despista mucho al editor. Es muy importante tener un estilo asentado, aunque tengas varios registros y quieras trabajar para prensa y libro.

Mi segundo consejo es no rendirse. Y eso no es insistir a la editorial, sino no rendirte con tu propio trabajo. Tengo en casa dos libros muy curiosos, uno es de Rébecca Dautremer antes de que fuese la gran Rébecca Dautremer, y otro de Gusti, de los principios de Gusti. Si yo hubiese visto esos libros hace años, cuando no tenía la experiencia que tengo ahora, quizá habría pensado que no tenían mucho futuro en la ilustración. Sin embargo, ambos son un ejemplo de tesón y trabajo y han conseguido llegar lejos por ello. No rendirse y no pensar que si al principio no te hacen mucho caso cuando mandas cosas, o si no recibes respuestas, o si no te sientes muy seguro de lo que haces, debes dejarlo. Porque nadie nace siendo una gran estrella, para eso hay que trabajar mucho, primero para uno mismo.

 

 

 

 

 

T – ¿Quiénes o cuáles son tus influencias?
C –
No suele gustarme decir nombres porque yo creo que es más cuestión de ser muy curiosa: mirar libros de arte, buscar en internet, ver cine…

 

T – ¿Cuál es tu relación con los agentes de ilustradores?
C –
Trabajo con dos agencias españolas, Pencil e IMC, y me da lo mismo trabajar con agente que con ilustradores freelance, recibo las novedades por ambas vías. Y si descubro un nuevo ilustrador que es interesante para nuestro catálogo interno, lo incluiré en las mismas condiciones venga a través de una agencia o de forma individual. A la hora de trabajar tampoco hay diferencia, porque una vez que comenzamos un proyecto, si el ilustrador tiene agente, este se aparta. Una de nuestras condiciones es que no queremos, a la hora de trabajar, tratar con intermediarios sino con el ilustrador directamente.

 


T – Y para acabar, como siempre, te pedimos que nos recomiendes un libro y una canción.
C –
No acostumbro a recomendar, porque cada uno tiene sus gustos, pero te voy a decir lo que estoy leyendo ahora. Me gusta leer simultáneamente varios libros. Ahora tengo entre manos, entre otros, un cómic que se llama Crónicas de Jerusalén de Guy Deslile, que me encanta, y un libro llamado Las vidas secretas del color, de Kassia St Clair, y que habla sobre la historia de los colores, cómo se inventaron, cuestiones químicas, históricas… Como canción, me quedo con una de mi adorado David Bowie, que es la que le hizo famoso, Space Oddity. Sobre esta canción circula un vídeo en internet que me encanta, ilustrado por Andrew Kolb.

 


Más información
Página web de Edelvives

 

 

 

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