Entrevista a Iñaki Eguino, escultor

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Iñaki Eguino (San Sebastián, 1953) es un consolidado artista, así como comisario y crítico de arte. Hemos charlado con él para conocer mejor su trayectoria y proyectos actuales.

LAURA – Háblanos de tus comienzos ¿cómo fueron tus primeros pasos en el mundo del arte?
IÑAKI –
En mi juventud me atraía la electrónica y la fotografía. Esta última, sobre todo por la magia que suponía el revelado de imágenes y diapositivas. En este tiempo se generó una semilla oculta, que me conduciría al mundo de la plástica. En Zaragoza estudie arte, que me fue seduciendo. Pronto participé con mis compañeros y amigos en la aventura artística del “Grupo Forma” (Cortés, Marteles, Rallo y Simón). Juntos cultivamos un expresionismo abstracto en los primeros años setenta. Este fue mi inicio como pintor. En 1974 celebré mi primera exposición personal y ese año me concedieron el Premio de La Gran Pintura Vasca. Entre los miembros que conformaban el jurado estaban Ángel Azpeitia y la pionera galerista Juana Mordó. A raíz de este premio me cuestione qué quería ser en la vida. Posteriormente vendría el interés por el espacio como formulación plástica, tanto en pintura, como en escultura, y cine.

L – ¿Cuáles son tus influencias a la hora de crear? ¿Qué es aquello que te inspira?
I –
El artista primero coteja, luego recrea y después crea. Recrearse es divertirse. Uno de los secretos es convertir el trabajo en juego. Un lema que me encanta es: “Hacer lo que te gusta es libertad. Que te guste lo que haces es felicidad”. Vivimos rodeados de formas, imágenes, corriendo el riesgo de que nos atraigan sin asimilarlas correctamente y nos atrapen, imágenes que prontamente se hacen caducas. De otro lado están las influencias, que nos invitan a hacernos preguntas. Si no hay preguntas no hay motivación creativa. No importa lo simples o complicadas que éstas sean. El genio innovador es consciente de que ser sencillo es esencial para dominar la vida, y también la creativa. Es la llamada a la inspiración. Entre mis motivaciones plásticas están: la luz, el color, las formas puras, el humor… Eso se percibe en mi trayectoria. Estos elementos me permiten una creatividad abierta.

Columna del viento. Noain/Pamplona

Columna del viento. Noain/Pamplona

L – ¿Dónde podemos ver tus trabajos?
I –
De un modo más accesible en una treintena de museos europeos y americanos. Esculturas en espacio abiertos-públicos, de Madrid, País Vasco, Navarra. Asturias, Francia…

L – Actualmente, ¿En qué muestras expones?
I –
Durante todo el verano en el claustro del monasterio de Urdax escultura, pintura y flotaciones. Desde primeros de junio hasta septiembre en el edificio creado por Norman Foster para Bodegas Portia, en Guzmán de Izan/Burgos. A finales de junio en Pamplona, galeria San Antón: escultura, pintura y obra gráfica. En otoño inicio la temporada en Madrid, aportando obra reciente en la galería Luis Burgos.

L – ¿Hay alguna obra de la que te sientas especialmente orgulloso?
I –
Las esculturas instaladas en espacios abiertos, por sus dimensiones y características al haber sido creadas para esos espacios concretos, adquieren un valor especial. Pueden ser disfrutadas por el público y finalmente acaban por ser una señal, un hito estético y urbano.

L – Cuéntanos algo sobre tus diversas facetas como escultor, escritor, teórico de arte y comisario de exposiciones.
I –
Como artista tuve una formación académica, si bien pronto descubrí que la abstracción me atraía más. La pintura es una constante en mi trayectoria. La escultura no figurativa comencé a trabajarla a comienzos de los años ochenta. En ello tuvo mucho que ver mi amistad con Néstor Basterrechea, con el que compartí taller unos años. También Jorge Oteiza, con el que siempre mantuve unas conversaciones jugosas. Él me abrió el interés que brindan al escultor las formulaciones geométricas tridimensionales, y el espacio. De Eduardo Chillida, pude cotejar lo importante que es para un artista, preguntarse continuamente. Más tarde Françoise Morellet me reveló la importancia de la aleatoriedad, el azar, y la estética de la luz. Parte de estos discernimientos se pueden apreciar en mi obra. Esta mixtura de observaciones plástico/estéticas me llevó a indagar personalmente sobre la unicidad espacial. Este es un mundo plásticamente muy sugestivo. La faceta de escritor, la inicié de un modo casi fortuito el año 1979, al colaborar en un programa semanal en Radio San Sebastián. Estas intervenciones fueron escuchadas por Miguel Larrea, entonces nuevo Director de El Diario Vasco, quien me solicitó colaborar. Así fue como ejercí la crítica de arte, en este diario hasta 1998. Ahora lo hago más esporádicamente. Sobre el comisariado de exposiciones, comencé a colaborar con Caja Postal en sus salas de San Sebastián, Santander y Coruña, en los primeros años ochenta. Más tarde me ofertaron coordinar las exposiciones de Kutxa, cambié de empresa y allí estuve hasta el 2000. Mi despedida coincidió con la apertura del Kubo Kursaal y la organización de una gran muestra de Oteiza, que a su vez fue la última de Jorge en vida. Compaginaba estas actividades de crítica y comisariado de exposiciones, con textos en catálogos. Entre las más de cuarenta publicaciones, destacaría: Artistas Vascos en Roma, Abstracción Vasca Inicio y desarrollo 1928-1980 y una biografía de Francisco Iturrino. Asimismo me siento orgulloso de textos sobre Sorolla, Regoyos, D. Vázquez Díaz, J. Oteiza, F. Morellet, Menchu Gal, Geométricos vascos, Pintura catalana…

Puerta de Rentería

Puerta de Rentería

Puerta de Ulrich I - Chateau de Montbeliard

Puerta de Ulrich I – Chateau de Montbeliard

L – ¿Cuáles son los proyectos para el futuro?
I –
Atender mis exposiciones, crear nuevas obras.

L – ¿Algún reto profesional que te quede por cumplir?
I –
Como donostiarra me gustaría, que la ciudad pudiera poseer una obra mía representativa. Esta obra se uniría al discurso estético a mis amigos-colegas Chillida, Oteiza, Basterretxea…

L – ¿Qué crees que es lo mejor y lo peor dentro del mundo del arte?
I –
Lo mejor es el disfrute que brindan las “auténticas” obras de arte. Lo peor, entre otras muchas cosas, las ocurrencias, ingeniosidades, la banalización de la imagen que se da actualmente, en pocas palabras la desvalorización de la cultura en general.

L – Por último, recomiéndanos un libro.
I –
Un libro de actualidad, sugestivo es El escultor de Scott Maccloud.

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