Entrevista a Mónica Armiño, ilustradora

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Mónica Armiño es una ilustradora de Madrid que trabaja como freelance para diferentes estudios de animación y editoriales tanto en España como en el extranjero. En esta entrevista, nos habla de sus inicios como ilustradora, su proceso creativo, su incursión en las apps y su experiencia en una agencia de ilustración.

FANI – ¿Cómo comenzaste en la ilustración?
MÓNICA – La verdad es que he estado dibujando desde siempre, desde que era bien pequeña. Mis padres fomentaron estas capacidades que tenía y con diez años empecé a ir a clases particulares de dibujo con el pintor Lorenzo Olaverri. Estas clases de dibujo académico fueron mi base, algo que creo que es necesario para luego poder desarrollar el estilo que uno quiera. Sabía que quería dedicarme a algo relacionado con el dibujo, pero no sabía qué opciones tenía. Hace unos años no era tan sencillo acceder a Internet, así que la información con la que contaba era limitada. Mi familia y profesores me recomendaron probar suerte en la Escuela de Restauración porque al ser muy técnica y metódica podría resultar una buena salida profesional, pero cuando me presenté a las pruebas de acceso suspendí. Eran pruebas muy específicas y difíciles de aprobar si no te habías preparado en determinadas academias, como era mi caso. Luego barajé la posibilidad de presentarme a Bellas Artes y mientras lo comentaba con un compañero, éste me habló de la escuela de Arte 10. Hasta entonces no la conocía pero en ese momento descubrí realmente lo que quería hacer. Me presenté a las pruebas del módulo de ilustración, aprobé y allí estudié durante dos años que fueron increíbles. Mientras realizaba el proyecto final, entré en Bellas Artes en Universidad Complutense de Madrid para completar mi formación, lo cual me permitió trabajar en otras áreas como la escultura, el grabado, la pintura…

Portada de Goblins; edición española del libro de Philip Reeves, editado por Anaya

Portada de Goblins; edición española del libro de Philip Reeves, editado por Anaya

F – ¿Cuáles fueron tus primeros pasos profesionales? ¿Tus campos principales son la ilustración y la animación?
M – Los primeros encargos de ilustración llegaron mientras estaba estudiando en la escuela Arte 10. Una profesora nos puso en contacto con algunas editoriales especializadas en libro de texto, así que mandé mi portfolio con los ejercicios de clase y otros dibujos y a partir de ahí empezaron a llamarme. Cuando terminé de estudiar escribí a Advocate Art, una agencia de representación de ilustradores. No sabía muy bien cómo funcionaban las agencias y les mandé un email por probar, pero me contestaron muy interesados y decidieron representarme. En ese momento comencé a aceptar  encargos del extranjero y también de más editoriales españolas como Anaya o SM. En el ámbito de la ilustración sigo trabajando con Advocate Art, se llevan comisión por conseguirte  encargos, pero como los precios son más altos que en España es algo que compensa; al mismo tiempo, te promocionan y puedes elegir aquellos proyectos que te interesen, no estás obligado a hacer todos los que te envían. Pero quiero recalcar que para mí es importante buscar mis propios clientes y no depender de una agencia en exclusiva. Tener un agente tiene, como todo, sus ventajas e inconvenientes, por eso trato de afianzar las relaciones que ya he establecido con editoriales con las que ya he trabajado, sobre todo españolas, y buscar otras nuevas.

En el campo de la animación, me interesa sobre todo la parte de preproducción (diseño de personajes, concepts, fondos…). Empecé trabajando en Zinkia, en el departamento de arte para desarrollar la cuarta temporada de Pocoyó. Mis funciones eran diseñar sets y props, así como colaborar en el diseño de un nuevo personaje. La temporada finalmente no se llevó a cabo por problemas de financiación,  pero aun así la experiencia fue muy positiva, porque me permitió conocer un equipo creativo excelente e hice buenos contactos, entre ellos una gran amiga con la que colaboro habitualmente. Ahora mismo somos parte del equipo de Cartoon Saloon, el estudio de animación recientemente nominado a los Oscar por la película Song of the Sea. El proyecto para el que estoy trabajando en este estudio es Puffin Rock, una serie de animación para niños. Trabajo desde casa, pero en ocasiones tengo que desplazarme por algún tiempo al estudio, que está en Irlanda. Estoy deseando empezar la segunda temporada, porque me encanta el proyecto y el equipo de Cartoon Saloon está lleno de grandes artistas muy profesionales.

Puffin Rock from Puffin Rock on Vimeo.

F – ¿Cuál es tu proceso creativo? ¿Qué diferencias hay según el campo en el que trabajes?
M – En animación está todo mucho más pautado, en estilo y plazos de entrega, ya que eres un engranaje más de una gran máquina. Cuando se trata de un libro, la editorial me manda el texto y, salvo que me pidan algo muy concreto, es el propio texto el que me sugiere una técnica o estilo determinados. Hay ilustradores que tienen un estilo propio y siempre trabajan en el mismo registro, es su sello personal y reconocible, pero yo no soy así, me gusta probar cosas nuevas y determinar el estilo según lo que me sugiera el proyecto. Después comienzo la fase de documentación, donde busco referencias de vestimenta, localizaciones, miro libros de arte de películas de animación, el trabajo de otros artistas… Analizo todas las referencias que consiga, históricas o artísticas, y empiezo a hacer bocetos y pruebas para ver cómo puedo llevármelo a mi terreno y adaptar toda esa información a mi forma de dibujar. Al principio los bocetos los hacía a lápiz, pero ahora, incluso aunque la realización final del trabajo vaya a ser tradicional, me resulta más práctico y cómodo realizar los bocetos con la tableta Wacom, porque puedo hacer modificaciones muy rápido. Aunque siempre hay que tener en cuenta que este proceso creativo del que hablo es en el mejor de los casos, porque normalmente son tiempos muy medidos y no hay tanto espacio para realizar todas las pruebas y ensayos que a uno le gustaría.

Ilustración de Trogloditas

Trogloditas

F – ¿Cuáles de tus trabajos son los que consideras más significativos? ¿Por qué?
M – Estoy bastante orgullosa de lo que estamos haciendo en Puffin Rock, porque el proyecto es precioso y siempre me ha encantado el trabajo de Cartoon Saloon, así que ser parte de su equipo es estupendo. En cuanto a la ilustración, es más difícil para mí responder a esta pregunta, porque casi nunca estoy del todo satisfecha con lo que hago, soy muy exigente conmigo misma. Quizá destacaría la ilustración de Trogloditas, que es un dibujo personal, porque me sigue gustando a pesar de que lo hice hace ya unos años. También recuerdo con cariño el libro Oliver Twist, porque disfruté mucho mientras lo ilustraba. Primero realicé las ilustraciones  con acrílico diluido y luego hice una segunda fase digital de posproducción de las imágenes. De vez en cuando se agradece retomar las técnicas tradicionales, aunque casi siempre supone trabajar el doble, porque en la digitalización se pierden matices y tienes que retocar las ilustraciones para arreglar colores y contrastes.
No considero que haya un trabajo que marque un antes y un después en mi carrera. Quizá lo que echo en falta es tener más tiempo para dedicar a mis proyectos personales y presentarlos a alguna feria de ilustración, como la de Bolonia. Porque aunque la agencia mueva mi portafolio en estos eventos, no es lo mismo que presentarse con un proyecto propio. Puede que algo así sí marcara un antes y un después, así que tengo que hacer lo posible para encontrar tiempo para ello.

Ilustración de Oliver Twist

Ilustración de Oliver Twist

F – Las nuevas tecnologías, como las apps, ¿te han aportado nuevos retos? ¿Cómo encaras un encargo de este tipo?
M – Sólo he hecho una app titulada Axel’s Chain Reaction. Trata sobre un niño muy inquieto e hiperactivo, que tiene bastantes problemas en el colegio, hasta que un día convocan un concurso de talentos y demuestra su valía a través de la creatividad e inspirándose en el arte cinético, ganándose además la admiración de sus compañeros y profesores. La autora tenía muy definido su proyecto, y contaba con un equipo de desarrolladores cuando se puso en contacto conmigo para encargarme las ilustraciones. Al principio incluso contábamos con un animador, que finalmente no se unió al proyecto, lo cual supuso más trabajo para mí, ya que además de las ilustraciones, me encargue de hacer todas las poses para las animaciones, aunque la animación fuera muy limitada. La experiencia fue buena, aunque me hizo darme cuenta de que el mercado de las apps es más complejo de lo que creía. Al principio pensaba que iba a suponer un punto de inflexión en mi carrera, porque parecía relativamente sencillo hacer un proyecto propio adaptado a este mercado y venderlo directamente en Appstore o Googleplay, pero lo cierto es que hay una grandísima competencia en este campo y es muy difícil que tu app destaque entre todas. Pero también creo que es un mercado muy nuevo y quizá cuando se calme un poco y se vea realmente qué posibilidades ofrecen estas nuevas tecnologías, puedan hacerse productos interesantes.

Ilustraciones para la app Axel's Chain Reaction

Ilustraciones para la app Axel’s Chain Reaction

F – Te gusta compartir con el público tus bocetos y procesos creativos, ¿recomendarías hacer esto a los ilustradores que están empezando? ¿Lo ves como una ventaja a la hora de conseguir más encargos?
M – Sí, en especial mostrar el proceso, cómo evoluciona un dibujo, me parece lo más interesante, aunque imagino que todo esto nos interesa más a los propios dibujantes que al público en general. Ver cómo trabaja otra persona puede ayudarte mucho, así que es algo que recomendaría a los ilustradores que están empezando. Siempre que tengo tiempo veo tutoriales o videos de otros dibujantes trabajando porque te permite ver como otros resuelven problemas de iluminación, color, perspectiva… y es una gran forma de aprender y seguir evolucionando. Para ilustradores que están empezando me parecían geniales los foros, aunque cada vez están más en desuso, al menos los de habla hispana. En los foros de ilustración subías tus dibujos y los demás opinaban y te daban consejos. Se creaba una pequeña comunidad y una base de datos amplísima con el conocimiento que aportaban los propios usuarios. Ahora la gente prefiere las redes sociales y aunque hay grupos de Facebook que funcionan bastante bien, como Spanish Groups, que a la vez tiene otros grupos clasificados por categoría (Concept Art, Animación…), no es lo mismo. El problema es que cuando subes algo a Facebook, al minuto se olvida. Es una red que fluye muy rápido, satura, y no tienes el registro que había en los foros, donde siempre podías consultar los posts y volver a ellos. En definitiva, compartir los procesos ayuda a estar en contacto con otros artistas que pueden apoyarte y ayudarte a mejorar. No sabría decirte si es algo que ayuda a conseguir más encargos, supongo que depende de quién haga los mismos, aunque es verdad que hay editoriales a las que sí les gusta para ver cómo te desenvuelves.

Ilustraciones para Pocoyó.

Ilustraciones para Pocoyó.

F – ¿Cómo han sido tus experiencias internacionales? Si hay alguna empresa o editorial para la que trabajes habitualmente y si es muy diferente el método de trabajo y exigencias respecto de España.
M – Casi todos mis encargos del extranjero vienen de editoriales de Estados Unidos y Reino Unido. Mis trabajos habituales son sobre todo para Oxford University Press (y sus filiales), Barrington Stoke, Octopus Publishing Group… pero no son encargos periódicos, sino que se trata de contratos por obra y servicio. Firmas un contrato por cada trabajo, igual que en las editoriales españolas. Si la primera vez que te encargan un proyecto realizas un buen trabajo, te vuelven a llamar más veces. La experiencia con editoriales extranjeras no es muy diferente de la que he tenido en las españolas, quizá lo que noto es que en las extranjeras te dejan menos libertad, te marcan más el estilo que quieren y cómo lo quieren. Y también los tiempos están más medidos. Se establece una fecha para entrega de bocetos, otra para darte sus cometarios y que hagas las modificaciones, otra para las ilustraciones finales y la última para las modificaciones finales, que siempre suele haberlas. En las españolas te dan más aire, aunque siempre hay una guía, pero me da la sensación de que están algo más abiertos a los propuestas que quieras hacer.

Ilustraciones para Frankenstein, editado por Ladybird books

Ilustraciones para Frankenstein, editado por Ladybird books

F – ¿Cuáles son tus próximos proyectos?
M – Ahora mismo estoy empezando un libro ilustrado titulado No Man´s Land. La autora es Sherilyn Fenn, la actriz conocida sobre todo por su papel en Twin Peaks. Ella contactó con mi agencia y le enseñaron el trabajo de varios artistas pero me eligió a mí. De hecho el proyecto ha estado aparcado un tiempo hasta que he estado disponible, pero por fin parece que podremos ponernos en marcha con él. De momento estamos trabajando en el personaje principal, que está inspirado en su hijo, y en cuanto los editores aprueben el número de páginas, comenzaremos con el storyboard y los bocetos. En un par de meses comenzaré otro libro para Barrington Stoke, titulado Gawain Greytail and the Terrible Tab y cuya autora es Cornelia Funke. Además de estos dos libros, en marzo empieza mi trabajo como background artist y character designer en la segunda temporada de Puffin Rock, la serie de animación producida por Cartoon Saloon, Dog Ears y Penguin. Y también tengo un proyecto personal que empecé hace años en la facultad y que estoy retomando ahora, con la idea de desarrollarlo como un álbum ilustrado. Se titula Tragaluces y de momento prefiero no contar mucho más hasta que esté más avanzado.

Ilustración personal

Ilustración personal

F – Por último, siempre nos gusta pedir a nuestro entrevistados una recomendación de un libro y una canción.
M – El libro: El árbol rojo de Shaun Taun.
La canción: Tunnels de Arcade Fire.


Más información
Blog de Mónica Armiño

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