Entrevista a Patricia Metola, ilustradora

1

Hay ilustradores cuyo trabajo va más allá de modas gráficas, y que a través de los libros que ilustran reivindican un acercamiento más personal y poético. Patricia Metola forma parte de ese grupo desde que empezó a trabajar en este campo, allá por 2009.

Tina – En primer lugar, felicitarte por el premio de la Fundación Cuatrogatos. ¿Podrías contarnos un poco más sobre tu libro ganador, Piara?
Patricia –
Muchas gracias. Piara es un libro de Mónica Rodriguez, una escritora de literatura infantil y juvenil que lleva pocos años publicando pero que ya ha recibido multitud de premios. Cuando me llegó el escrito me encantó, porque me llevó enseguida a mi infancia, corriendo descalza con mi prima por el campo, a los días en el pueblo, rodeada de cerdos y vacas, y a los relatos de mi abuela viviendo en una pequeña aldea de Orense. El libro de Mónica era tan matérico, podías saborearlo, tocarlo, olerlo. Pensé que las ilustraciones tenían que reflejar todo aquello, que la pincelada tenía que estar muy presente.

piaralibro-big

piara8-big

piara3-big

Portada e ilustraciones de Piara

Portada e ilustraciones de Piara

T – Tienes un estilo muy manual – y poético -, en el que parece que no usas técnicas digitales. ¿Me podrías hablar sobre tus técnicas predilectas y tu proceso creativo?
P –
Mi proceso creativo va cambiando. Tengo un gran problema que también puede ser una gran virtud y es que soy muy caótica. Me cuesta mucho trabajar con un sistema ordenado. Cuando me llega el texto suelo hacer una lectura rápida, luego lo aparto y empiezo a trabajar, sin ir demasiado al texto, dejándome llevar por mis primeras impresiones. Luego vuelvo a acudir al manuscrito que me han enviado y a veces me llevo sorpresas porque los personajes están perfectamente definidos y nos son como me los había imaginado, así que toca reconstruirlos. Pero es divertido. Trabajo esencialmente los personajes al principio, cómo son, cómo sienten, cómo se mueven, en qué lugar. Y ya al final, cuando tengo cientos de originales, es cuando me encargo de que funcionen bien secuencialmente unos con otros, que la narrativa funcione.

Respecto a las técnicas hace años trabajaba solo con ordenador, antes de dedicarme en serio a ilustrar. Pero me di cuenta que en mi caso no funcionaba bien con ellas. Necesitaba el descontrol que me ofrecían las técnicas manuales, sobre todo técnicas al agua como la acuarela. Manchar y ver qué sucede, que sea la propia técnica la que me indique por dónde seguir. Soy bastante poco académica con mi forma de pintar, cuando trabajo en los cuadernos de bocetos utilizo de todo, acuarela, témpera, tinta, acrílico, lápiz, óleo, raspo, araño… todo mezclado. Me divierte probar y ver qué ocurre.

T – He leído que descubriste que querías dedicarte a la ilustración durante una visita a la Feria del Libro de Bolonia. ¿Qué fue lo que hizo que lo vieses claro? ¿Cuál es tu formación?
P –
Estudié diseño gráfico. Respecto a Bolonia fue hace bastante. Estaba embarazada de mi segundo hijo, hace 10 años. Yo entonces ilustraba a veces para algunas editoriales haciendo libros de texto o para algunas cosas de publicidad. Trabajaba como directora de arte en un estudio de diseño que habíamos creado unos amigos y yo unos años atrás, un poco cansados del trabajo y el ritmo en las agencias de publicidad. Un día me enteré de la Feria en Bolonia y fui con mi compañera, con ilusión pero un tanto inconsciente, a las dos nos apetecía mucho hacer libros pero claramente entonces no sabíamos lo que realmente significaba. Cuando llegué de pronto recordé todo lo que me gustaba la literatura, contar, desde niña. Y tuve claro que tenía que hacerlo. Y también todo lo que tenía que trabajar para ello.

Ilustración de Hansel y Gretel

Ilustración de Hansel y Gretel

 

T – En esa misma feria además, tu trabajo ha recibido menciones en dos ocasiones. ¿Qué supuso ese reconocimiento, y cuáles eran los proyectos?
P –
Supuso sobre todo mucha ilusión. Tengo una broma sobre ello con un amigo porque son las dos únicas veces que me he presentado y ambas me seleccionaron, decimos que no puedo volver a presentarme. En realidad es un poco lotería, ya que envían trabajos muchos ilustradores, y algunos realmente buenos, y no todos son ni pueden ser seleccionados. En el 2010 fue con Hansel y Gretel, que era mi primer álbum y mi primer trabajo serio como ilustradora (la primera vez que era consciente de lo que hacía). Fue muy emocionante porque llegó en un momento en el que aún no confiaba demasiado en mí y en mi capacidad para trabajar en este oficio, y pensar que de entre 3000 personas habían escogido mi trabajo me sobrecogió. El segundo año también fue muy especial porque seleccionaron La princesa Feliz, que es un libro que hice con mi hermana Eva como editora, para su editorial Narval, y ella falleció poco después. Pude vivir esa Feria con ella y celebrarlo juntas. Fue muy bonito. Tengo unas fotos saludando al jurado y recogiendo mi diploma, riéndonos todos, jurado incluido, porque ella se puso a gritar y vitorear, cosa que hasta ese momento nadie había hecho. Era muy divertida.

T – ¿Qué crees que ha aportado tu experiencia como diseñadora y directora de arte a tu trabajo como ilustradora? ¿Es algo que sigues combinando a día de hoy, o sólo te dedicas a la ilustración?
P –
Hasta hace bien poco colaboraba con la editorial de mi hermana, Narval, que ahora lleva mi madre, maquetando y diseñando la colección de libros. Aparte de eso, salvo cosas muy puntuales, hace mucho que no diseño. A veces lo echo un poco de menos. Ahora cada vez tiro menos de recursos de diseñadora al ilustrar, pero al principio es verdad que se notaba mucho. Mis composiciones tenían casi una retícula base debajo. Eran composiciones muy sencillas con los elementos perfectamente colocados, un poco siguiendo esa máxima de «menos es más» que nos repetían tanto en la escuela de diseño.

la princesa feliz3

la princesa feliz2

Portada e ilustraciones de La princesa feliz

Portada e ilustraciones de La princesa feliz

T – Durante 10 años estuviste involucrada en una empresa llamada Organicfields, de la cual eras una de las creadoras. ¿Cómo fue esa experiencia?
P –
Fue una experiencia estupenda sobre todo por lo personal. La creamos entre tres amigos y ese tiempo con ellos fue realmente bonito. Ellos son dos personas muy especiales y trabajar juntos fue maravilloso. Nos seguimos echando mucho de menos. Pero yo tenía que seguir mi camino de ilustradora y no veía posible hacerlo dentro de la empresa, no era justo para ellos porque sabía que en literatura iba a cobrar mucho menos que trabajando para publicidad. Así que tuve que dejarlo.

T – Además de ilustrar, realizas pequeñas esculturas. ¿Nos cuentas un poco más de esa parte de tu trabajo?
P –
De pequeña a parte de escribir (creo que dibujar en realidad lo hacía mucho menos) siempre esculpía. Me encanta moldear con las manos. Un día se me ocurrió que podía ser divertido hacer algunos personajes, para trabajar con ellos, en cerámica. Y de pronto me vi trabajando moldeando, lijando, disfrutando con las formas, cómo iban surgiendo solas del trozo de barro. Luego recogí maderas de la playa y pensé que sería divertido hacer algo con ellas. Tiene un poco que ver con una parte de juego y trabajo libre que creo que es fundamental para este oficio.

escultura

escultura2
T – Pasando al típico tema de references e influencias. ¿Qué son aquellas cosas en las que buscas inspiración?
P –
Según pasan los años y hago más introspección sobre lo que es trabajar haciendo literatura me doy cuenta que en realidad mis referentes van mucho más allá de determinados ilustradores. Están desde las personas que me han rodeado, todas mis experiencias, la música que me gusta o me ha gustado, los libros y películas que me fascinaron… Veo que la literatura infantil que hoy me emociona, por ejemplo, tiene mucho que ver con la música punk que escuchaba con 15 o el humor absurdo de Doctor en Alaska o de los Monty Python que me hacía reír con la misma edad. Creo que está bien mirar mucho, pero los recursos de los que hay que tirar cuando estás trabajando o creando vienen más de todas esas experiencias y variables que de ilustraciones que hayas visto y te hayan gustado. Es como un puzzle vivencias que en cada uno de nosotros funciona de modo distinto, y eso es lo bonito, porque con partiendo del mismo texto tú y yo lo interpretaríamos de modos diferentes al ilustrarlo.

T – ¿Qué consejo darías a alguien que se quiera dedicar al mundo de la ilustración?
P –
Que trabaje mucho, que se forme.

Ilustración de Telmo quiere ir a la luna

Ilustración de Telmo quiere ir a la luna

T – ¿En qué proyectos estás trabajando en estos momentos?
P –
Un álbum para la editorial Walker Books.

T – Y acabamos con nuestra pregunta habitual, ¿nos puedes recomendar un libro y una canción?
P –
Libro, uno que me dejó una amiga hace poco, de Sophie Calle: Historias reales. Muy interesante, el libro y ella como creadora.

Y canción ¿una sola?… qué difícil. Voy a decir Aria de Balanescu Quartert, me tuvo muy obsesionada durante un tiempo, la escuchaba una y otra vez.

Más información
Blog de Patricia Metola

Share.

1 comentario

  1. Pingback: Recomendaciones musicales 2018 | ¡Ah! Magazine

Leave A Reply