Entrevista a Violeta Lópiz, ilustradora

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Violeta Lópiz nació en Ibiza pero ahora vive en Berlín, donde hace más frío pero tiene un estudio que le encanta y muchos proyectos por delante. Considerada en un ranking de El Cultural como una de las diez ilustradoras españolas más destacadas, descubrió su profesión hace ya varios años y desde ese momento no ha dejado de trabajar en proyectos editoriales, así como para publicidad y prensa, poniendo cariño y dedicación en cada trabajo.
Ayer se inauguró una pequeña exposición de sus serigrafías en la librería-café La Clandestina de Cádiz y hemos aprovechado para hacerle unas preguntas que nos ayuden a conocer un poco más la obra de esta fantástica ilustradora que merece la pena descubrir (si no lo habéis hecho ya).

Ilustración de Violeta Lópiz para un cartel

Ilustración de Violeta Lópiz para un cartel

TINA – Siempre me gusta empezar las entrevistas hablando de la formación y de los primeros pasos profesionales; en tu caso, estudiaste ilustración en la escuela de oficios, ¿verdad?
VIOLETA –
Primero estudié para ser profesora de música, pero era muy joven y cuando empecé a trabajar con niños me di cuenta de que no estaba preparada para enseñar sino que tenía que seguir aprendiendo. Entonces comencé mi formación en la Escuela de Arte número 10 de Madrid, estudié allí dos años y el tercero hice unas prácticas en el periódico El Mundo que es lo que más me acercó a la realidad de los ilustradores. Además, hice algún curso aquí y allá con ilustradores profesionales en Italia y España.
Mi primer trabajo me lo pasó una profesora de la escuela de arte para hacer un libro de texto y yo, feliz. No me creía que estuviese ganando dinero por hacer algo que me gusta, que es algo de lo que muchas editoriales se aprovechan.

T – Desde que ilustrarse ese libro de texto hasta este momento, ¿qué trabajos han sido más importantes para tu evolución o a cuáles les tienes más cariño?
V –
El primer libro ilustrado que me encargaron fue importante y simbólico. Me lo pidió una editorial italiana y tardé tres años en hacerlo. Entre medias publiqué otros libros, que fue curioso, pero quería hacer algo de lo que estuviese tan satisfecha que tardé mucho en terminar ese primer proyecto, titulado La coda canterina y publicado por Topi Pittori. Preparé seis versiones distintas, ahora las veo y creo que son todas preciosas, pero entonces no estaba satisfecha. Entonces hice copias de todo, lo escaneé y acabé haciendo collages con todo lo que había dibujado.
Otro libro del que me siento muy orgullosa y con el que exploré mucho es Le poing sur les îles, publicado con Éditions du Rouergue. Es un libro que hice con plásticos y me lo pasé muy bien.

Ilustración de Violeta Lópiz para La coda canterina

Ilustración de Violeta Lópiz para La coda canterina

T- ¿Con plásticos?
V-
Si, los pintaba y los iba superponiendo, tenía muchas variaciones. Además era primavera y me puse a trabajar en él después de un proyecto muy oscuro, así que fue un trabajo muy fresco, con el que disfruté mucho.

T- Y que además ganó el CJ Picture Book Award y fue la base de un corto de animación, ¿no?
V –
Se supone que había un premio que consistía en la publicación del libro en Corea y que éste sería distribuido en bibliotecas, escuelas…Pero como no tenían dinero su compensación fue la realización de un corto de animación sobre el libro. Se pusieron en contacto conmigo para pedirme permiso y acepté, aunque diciéndoles que me gustaría tomar parte en el proceso. No me escribieron más hasta que tres meses después me llegó el vídeo y me quedé alucinada con el resultado.

Les poings sur les iles from Sang hyun on Vimeo.

T- ¿Tras ese premio notaste alguna diferencia en cuanto al número de encargos?
V-
No especialmente, creo que es todo en general, el hecho de que vas publicando más libros, enseñando tu trabajo en más exposiciones… Siempre intento hacer las cosas lo mejor que puedo, soy incapaz de hacer trabajos rápidos para quitármelos de en medio sino que me implico mucho en cada proyecto y les cojo cariño. Creo que todo eso hace que poco a poco mi trabajo haya ido cuajando y que es el motivo por el que me encargan más proyectos que antes.

T – No sólo trabajas para proyectos editoriales, también para prensa y publicidad. Cada uno tiene unas características y unos tiempos muy diferentes, ¿cómo abordas cada tipo de encargo?
V –
Yo creo que todo es una cuestión mental. El cuerpo ya sabe que o lo terminas en un día o no lo terminas y entonces se tensa y se prepara para ese estrés. Cuando tienes más tiempo, se afloja un poco el estrés (que eso es un poco peligrosillo) pero también te permite investigar y aprender más gracias al proyecto, que a mí es lo que más me motiva. Al final me tengo que estresar como con los trabajos para prensa pero en fin… Creo que es una cuestión psicológica y que al final te adaptas a unos tiempos y otros.

Ilustración para La coda canterina

Ilustración para La coda canterina

T – Ahora que se habla tanto sobre el libro digital me gustaría saber sobre tu opinión sobre ellos y cómo afecta tu profesión.
V –
Yo no tengo nada de eso y no he experimentado lo que es realmente un ebook, pero si siento que si se puede hacer una interacción y crear una mezcla de animación e ilustración e investigar nuevas formas, es algo positivo. Estoy ahora mismo haciendo una app, aunque no tengo ni ipad ni smartphone ni nada parecido…Y me estoy volviendo medio loca, pero me encanta porque estoy aprendiendo algo que no conozco.

T – Aunque en España las agencias de ilustración no son algo tan común como puede ser en otros países como EEUU, tu formas parte de la Agencia Pencil, la primera de ese tipo en nuestro país. ¿Qué ventajas supone trabajar con ellos en vez de manera independiente?
V –
Contactaron conmigo cuando vieron mi trabajo en una exposición en 2006 y la verdad es que al principio lo aproveché muchísimo porque no me conocía nadie y yo tampoco sabía exactamente lo que quería hacer como ilustradora, sólo quería conocer el oficio. Lo bueno que tiene es que la agencia es un escaparate de mi trabajo, además ellos son los que gestionan todo, piden el dinero y en fin, evitas la parte de tener que llevar este tipo de temas con los editores o quien encargue el trabajo, algo que a los ilustradores no se nos suele dar muy bien o nos suele dar pereza. También con la ventaja de que siempre acepto los encargos si me parecen bien, si no estoy interesada no pasa nada, sin ningún compromiso.
Una cosa que he aprendido con Sandra y Ángel es cómo me gusta trabajar. Siempre me decían que había que enseñar bocetos, pero mis resultados finales nunca encajaban con ellos y los clientes se quedaban un poco a cuadros. Y en fin, Sandra me enseñó que yo tenía una manera particular de trabajar que se repetía con todos los encargos y que, en vez de acoplarme a las exigencias de los clientes, quizás eran los clientes los que se tenían que adaptar. A partir de ese momento se les pedía más confianza en mi trabajo, sin tener que entregar bocetos previos, y también más tiempo para la realización. Fue algo que me ayudó mucho para poder seguir trabajando de la manera que me gusta.
Ahora mismo estoy dedicándome a mis proyectos y no hago tantos trabajos con la agencia porque quiero acabar algunos libros que me han encargado con más tiempo.

Ilustración de Genera Genero

Ilustración de Genera Genero

T – Precisamente ésa era una de mis próximas preguntas, en qué proyectos editoriales trabajas ahora.
V –
Hace justo cuatro días se ha publicado un libro que he hecho para la editorial Bruaa, en Portugal, Amigos do peito. Conocí a su editor en Bologna y realmente es una persona que cuida mucho sus ediciones, sus libros. Para este proyecto me fui a Lisboa tres meses porque pensaba que para hacer una historia para una editorial portuguesa debía pasar un tiempo por allí y escaparme de paso del frío de Berlín. Ahora estoy trabajando en un libro de una escritora con la que ya trabajé en Siruela, Cristina Herreros, y que acaba de crear una editorial llamada Libros de las Malas Compañías.

T – Y en un proyecto de autoedición, ¿no?
V –
No me da tiempo a hacer todas las cosas que quiero hacer pero en fin, tengo dos sueños. Uno es vivir en una caravana e ilustrar desde ahí y moverme por donde me apetezca. El otro es publicar los proyectos que a mi me gustan y que hago a través de serigrafía, con encuadernaciones artesanales… Esto todavía no ha cuajado, pero he hecho 50 copias de un libro sin palabras llamado Genera genero, en el que combino diferentes oficios y vestimentas de los distintos géneros para dar que pensar. Porque los hombres pueden llevar tacones y las mujeres, cazar cocodrilos.

T – ¿Dónde se puede encontrar ese libro?
V –
Por ahora son un poco difíciles de conseguir, se me pueden pedir por email o comprar en mi estudio en Berlín, donde estamos preparando un espacio donde queremos hacer exposiciones y abrir una tiendita donde se puedan comprar estas cosas. Mi proyecto editorial se llama Lelo Books…Lelo como léelo de leer y como lelo de tonto.

Ilustración de Violeta Lópiz para La asombrosa y verdadera historia de un ratón llamado Pérez

Ilustración de Violeta Lópiz para La asombrosa y verdadera historia de un ratón llamado Pérez

T – ¿Por qué decidiste irte a Berlín?
V –
Un amigo me dijo que Berlín era mi ciudad…Y me lo creí. Estaba un poco perdida en Madrid, en esa época en la que tienes que salir de casa y hacer algo que detone otras cosas. Me fui a Berlín, donde no tenía casa ni amigos ni novios y aprendí a vivir sola, a trabajar como ilustradora y a dedicarme mucho a mi profesión. Y de momento me encanta vivir aquí, la ciudad, la gente…

T – ¿Cuáles son tus referentes, lo que te inspira para dibujar?
V –
Soy muy curiosa, me interesa mucho la ciencia y la filosofía… Por ejemplo tengo un microscopio que me encanta y que me inspira mucho a nivel plástico. También me inspira mucho la interacción con los participantes de mis cursos o los amigos con los que hago mis proyectos. Hace poco hice uno con un arquitecto y un diseñador; otro con una amiga que trabaja con el cuerpo… Creo que lo importante es la curiosidad por el aprendizaje. Hace poco hablé con un físico que está estudiando las emergencias, cuando se unen muchos individuos que tienen una actividad muy simple y que, al juntarse, crean algo mucho más grande y complejo que no tiene que ver con el individuo, como los pájaros cuando vuelan en bandadas o los peces, cuando forman un banco. O las neuronas en el cerebro. Él me contó que hay programas para artistas a los que les gusta la ciencia y que quieren ser inspirados por ella, reinterpretarla…Y a mi me encantaría participar en un programa de ese tipo, a ver si me invitan a ver un acelerador de partículas (risas). En fin. Creo que es un acierto mezclar disciplinas, es muy enriquecedor y te abre nuevos horizontes. Además es algo que a los científicos también les sirve, porque la divulgación científica no siempre es fácil.

Hay otra cosa que fue un gran referente y de lo que ahora me doy cuenta. Mi abuela, Julia Lópiz, era pintora, pero no una pintora famosa sino que pintaba porque tenía mucho tiempo libre…Y cada vez me gustan más sus obras. Me pasaba los veranos enteros en el Puerto de Santa María con ella y recuerdo que una vez intentó enseñarnos a pintar con acuarelas a mi y a mis primos, pero me parecía tan aburrido…Porque empezó a hablarnos de gamas de grises cuando a nosotros lo que nos apetecía era coger directamente los colores y pintar. Sus cuadros eran una delicia y creo que ella y un amigo de mi madre también pintor, David Roldán, fueron de mis primeras grandes influencias.

Ilustración para el libro recientemente publicado Amigos do peito

Ilustración para el libro recientemente publicado Amigos do peito

T- Ya para acabar, nuestra última pregunta de rigor. Recomiéndanos un libro y una canción.
V –
Sin pensar, rápidamente… Como libro me viene a la cabeza El año de la liebre de Arto Paasilinna. Me lo prestó mi tío hace un año y es una historia muy cortita pero muy fresca. Habla sobre la intuición de ser libre, cuando te preguntas que estás haciendo con tu casa, con tu mujer o tu marido, con la vida que llevas…Y de repente haces una locura, te paras en medio de la carretera y cambias tu camino. Este libro es un poco sobre eso y además, es muy divertido y surrealista. Como canción, un clásico, Try a little tenderness de Otis Redding.

Ilustración para La asombrosa y verdadera historia de un ratón llamado Pérez

Ilustración para La asombrosa y verdadera historia de un ratón llamado Pérez

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Exposición de Violeta Lópiz en la Librería-Café La Clandestina
Desde el 14 de octubre de 2014
Dirección:C/ José del Toro, 23. Cádiz
Página web de La Clandestina

Más información
Página web de Lelo Books
Blog de Violeta Lopiz

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