Espasmos Colectivos

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Entre 1980 y 2000 Perú vivió un conflicto armado interno que provocó miles de muertos en el país. Pero también dio pie a otras formas de violencia, especialmente dirigidas hacia las mujeres campesinas y quechuahablantes. La artista e investigadora peruana Sofía Álvarez toma como referencia esta situación en la historia de la mujer de su país en  Espasmos colectivos, una muestra colectiva que tiene lugar en la Biblioteca de la Facultad de Bellas Artes de la Universidad Complutense de Madrid (ahora cerrada debido a las medidas de precaución sobre el CO-VID19) y que se podrá visitar, en principio, durante el mes de abril. Reúne obras de cinco jóvenes artistas peruanas que, a través de sus trabajos, reflexionan sobre el papel de la mujer peruana, teniendo siempre como telón de fondo las violencias sufridas durante el conflicto armado interno. Andrea Gianella, Liz TasaJimena CastañosIngrid Pumayalla y la propia Sofía Alvarez nos acercan esta realidad desconocida para muchas personas bajo el concepto del «espasmo», esa reacción involuntaria del cuerpo que tiene lugar ante una situación de violencia y miedo.

El proyecto, que incluso contó con un crowdfunding para poder materializarse, surge del estudio e investigación de la comisaria, Sofía Álvarez, por el tema, que se ha convertido en el eje central de su tesis doctoral y, a la vez, cuestión principal en su producción artística.

Hablamos con Sofía sobre esta muestra, su trabajo e investigación sobre las violencias en las comunidades de mujeres quechuahablantes de Perú, la situación actual de las mujeres andinas y la necesidad de difundir toda esta información.

Sofía Álvarez

IRENE- ¿Cómo llegaste al mundo del arte?

SOFÍA- Estudié Ciencias de la Comunicación en la Universidad de Lima y me especialicé en fotografía. Me dediqué a la fotografía y a la docencia por muchos años en Lima, pero llegó un momento en que quise ampliar mis conocimientos sobre arte y prácticas artísticas. Sentía que la fotografía no era suficiente. Decidí venir a España a estudiar el máster en Investigación en Arte y Creación en la Facultad de Bellas Artes de la Universidad Complutense de Madrid. Y, desde que llegué, mi perspectiva sobre el arte y sobre a lo que me quería dedicar de ahora en adelante, cambió. Desde entonces, 2017, me dedico exclusivamente a esto. Fue una decisión un poco difícil de tomar porque implicaba no regresar a Perú y quedarme más tiempo en España para seguir aprendiendo sobre investigación y prácticas artísticas. Sin embargo, poco a poco estoy más segura de que tomé la decisión adecuada y además la estoy disfrutando. Por otro lado, el desarrollo de mi tesis doctoral me apasiona muchísimo y en ella encuentro un motivo para seguir ampliando mis conocimientos y quedarme más tiempo en España. Sé que voy a tener que desarrollarla entre España y Perú, entonces encuentro ahí una especie de alivio.

I- Espasmos Colectivos es tu primer proyecto curatorial, ¿cómo surgió?
S- Investigo sobre la enunciación femenina en las prácticas simbólicas después del conflicto armado interno en Perú y siempre estoy recopilando información sobre lo que las artistas realizan relacionado al tema; incluida yo también, aunque no analizo mi trabajo. Se generó la oportunidad porque la Facultad de Bellas Artes tiene espacios para exponer. Me presenté a la convocatoria y pedí el mes de marzo en el espacio Armarios y Vitrinas de la Biblioteca. Finalmente me cedieron el espacio y pensé en juntar a artistas peruanas jóvenes para armar un proyecto sobre la situación de las mujeres en el post-conflicto. Me di cuenta de que muchas trabajamos temáticas en común relacionadas a la violencia contra la mujer y la tierra. La idea, a gran escala, es que esta primera presentación de Espasmos Colectivos sea el punto de partida para ampliar esta exposición y llevarla a otros espacios. Me interesa que, desde España, se sepa lo que pasa con la mujer peruana. Creo que ambos países tienen mucha relación y me interesa ir abriendo camino entre ellos.

I- ¿En qué momento decidiste que tu trabajo y tu tesis versarían sobre la violencia sobre las mujeres indígenas peruanas? ¿Cómo se ha recibido, en tu opinión, este tema en España?

S- Fue una decisión que se fue dando naturalmente. Mi trabajo de fin de máster Construcción simbólica de la identidad de la mujer peruana a través del pelo, es un estudio sobre el cabello de la mujer peruana andina. Desde Perú, vine a España con una idea de querer trabajar a partir del cabello de la mujer -en general- pero, poco a poco, me di cuenta de que tenía que situar mi investigación, o de lo contrario sería insostenible. Quise profundizar sobre lo que pasaba con el cabello de la mujer en mi país. Quizá por haber vivido en Perú tanto tiempo, no me daba cuenta de todo lo que implicaba. Creo que la distancia hizo que tuviera un poco más de perspectiva respecto a la situación de la mujer en Perú. Desde aquí veía, y me maravillaban, esas trenzas: largas, negras, gruesas y perfectamente trenzadas. Sin embargo, lo estético no fue lo que me interesó específicamente. Investigar sobre sus cabellos me llevó a una parte muy dolorosa de sus propios cuerpos. Es decir, el cabello me llevó al cuerpo y este, al cuerpo violentado. Caí en cuenta de todo lo que habían sufrido durante el conflicto armado interno (1980-2000) por ser mujeres, campesinas, quechuahablantes. Fue como abrir un baúl cerrado y fue, y sigue siendo, muy doloroso. Es lo que suele suceder en las guerras, al final las mujeres son las más perjudicadas y a las que se trata de forma muy diferenciada respecto de los hombres, por el hecho de ser mujeres.

En mi TFM me concentré especialmente en el caso peruano de esterilizaciones forzadas, que es el caso más grande de América. Para resumirlo brevemente, en el gobierno de Alberto Fujimori se generó una política de Estado que se llamó “Planificación Nacional de Salud Reproductiva y Planificación Familiar” (1996-2000) que consistía en ofrecer métodos anticonceptivos gratuitos para las mujeres del país. Sin embargo, este método se concentró específicamente en ligaduras de trompas y el foco fueron, especialmente, las mujeres campesinas quechuahablantes de la sierra. La mayoría de ellas fueron esterilizadas sin su consentimiento o bajo algunas situaciones de manipulación o amenaza. Se relaciona esta práctica con un genocidio. Fueron esterilizadas aproximadamente 272000 mujeres frente a 22000 hombres, lo cual nos habla de un sesgo de género muy evidente. Esta violencia ha generado terribles consecuencias que son difíciles de medir y de recuperar y en las cuales me interesa profundizar.

Ahora, con mi tesis doctoral, quiero investigar también sobre el papel de la mujer durante el conflicto armado interno que fue inmediatamente antes e incluso durante las esterilizaciones. Para mí, es necesario tener una mayor perspectiva de esa época para poder hablar sobre ello. Fueron unos años muy duros para el país y lo siguen siendo, a pesar de que ahora se hable del desarrollo económico y cultural de Perú. Si es que no vemos el problema directamente a los ojos y no hay reparación ni justicia para las víctimas, no vamos a poder avanzar. Creo que estoy en una posición privilegiada porque no viví el conflicto de esa forma, pero me siento con la responsabilidad de investigar sobre el trauma y la memoria y aportar, desde donde estoy, a generar más espacios de diálogos sobre el tema. En este caso, hablar sobre ello en España. Esto puede ser uno de mis motivos principales para quedarme aquí.

I- Me gustaría que nos hablases brevemente de las artistas que encontramos en Espasmos Colectivos y de la obra que presentan. ¿Las conocías anteriormente?

S- Sí, a todas las artistas las conocía previamente, aunque con algunas tenías más relación que con otras. Me interesaban sus trabajos en relación a la violencia de género y a la tierra en Perú. De repente, me percaté de que hay una voz al unísono procedente de muchas artistas peruanas. El nombre Espasmos Colectivos viene precisamente de ahí. Una reacción colectiva e incontrolable frente a un contexto violento.

Ingrid Pumayalla. «Curiwarmi»

Ingrid Pumayalla Florián es mi amiga desde que teníamos trece años, por cosas de la vida coincidimos de alguna forma en nuestras profesiones. Ingrid ha vivido en Londres por muchos años y ha desarrollado su carrera de artista allí. Me interesa su trabajo porque, a pesar de haber dejado Perú por tanto tiempo, ha seguido trabajando en sus performances, fotografías y vídeos, sobre las culturas ancestrales del país. En Espasmos Colectivos, se ha presentado con Curiwarmi un trabajo fotográfico que realizó en una residencia artística que hizo el año pasado en Leipzig (Alemania). Curiwarmi («mujer de oro» en quechua) habla sobre un mito, creado por la artista, de una mujer de la selva que, al ver que se incendiaba su tierra, corre al río para salvarse. De tanta pena se queda dormida y amanece en el río Saxony en Leipzig. Su trabajo habla sobre las consecuencias del extractivismo en la vida de las comunidades indígenas, en este caso, sobre el desplazamiento a la que se tienen que someter.

Andrea Gianella. «La Persistencia de la memoria»

Andrea Gianella Málaga y yo, estudiamos en la Universidad de Lima, en Perú, y ella ahora está haciendo el máster en Investigación y Creación Artística en la facultad de Bellas Artes. Me parecía una oportunidad perfecta para que podamos exponer juntas en la facultad. Andrea se presenta con la serie fotográfica La persistencia de la memoria. En esta serie, trabaja a partir de los desaparecidos del conflicto armado interno. En la serie se ve la imagen de una mujer con su familia que se va desvaneciendo mientras va pasando a la siguiente fotografía. Esta mujer, casi 30 años después, busca constantemente a su padre, periodista desaparecido, y posiblemente asesinado, en la época de la violencia. Es la realidad de muchas mujeres en el país.

Jimena Mía Castaños Castro. «Presión / tensión / ruptura / continuación»

A Jimena Mía Castaños Castro la conocí en una exposición que hicimos en Lima en el 2017, que se llamó Ser mujer y hacer arte. En Espasmos Colectivos se presenta con Presión / tensión / ruptura / continuación un trabajo que realiza con la técnica del fieltro sobre tela. En esta técnica se va creando el “dibujo” a partir de punzadas de aguja. Algo que también es muy metafórico para la temática de la exposición. Tuve la suerte de que cuando le propuse a Jimena participar en la exposición, ella justo iba a hacer un viaje por Europa. Así que pudo visitar el espacio y pensar en crear algo específicamente para esa vitrina. Es una obra site-specific. Jimena trabaja también sobre la trenza, que es un elemento identitario de la mujer peruana que está en nuestro imaginario. El título de su pieza responde a las diversas situaciones en que los cuerpos de mujeres se someten. Estos cuerpos son presionados, estirados, quebrados, pero que continúan con la búsqueda de prevalecer en un contexto hostil.

Liz Tasa. «Kápar»

Conocí el trabajo de Liz Tasa porque es uno de los primeros trabajos fotográficos que se han hecho sobre las esterilizaciones forzadas en Perú y fue presentado en el 2018, hace poquísimo tiempo. Es decir, poco a poco se habla, desde otros puntos, sobre este tema, menos mal. Su obra Kápar significa castrar en quechua, pero en el lenguaje coloquial se usa para referirse a los animales mas no a las mujeres porque, en los andes, a las mujeres se las relaciona con abundancia y fertilidad. No se “castran” a mujeres. Este retrato tiene como protagonistas a mujeres víctimas de esterilizaciones forzadas, quienes mediante la técnica del fotograma, imprimen en el papel fotosensible sus secuelas físicas y psicológicas. Dejan registrada su huella corporal y la tierra fértil de sus cultivos. Ahora ellas representan una singularidad dentro de un todo que siempre debió reflejar abundancia, fecundidad y felicidad.

I- En la muestra Espasmos Colectivos encontramos obra tuya, se trata de la serie de grabados Instinto de gracia (work in progress), ¿nos puedes hablar sobre este trabajo?

S- Instinto de gracia (work in progress) es un trabajo que no está terminado y como dice su nombre, está en proceso. En este trabajo, se mezclan mi yo investigadora y mi yo artista. Comenzó en el 2019, cuando aprendí la técnica de grabado en fotopolímero que es un proceso de estampación a partir de imágenes digitales. Quería trabajar a partir del archivo visual del conflicto armado interno. Es un proyecto a largo plazo que busca rescatar las voces femeninas durante la época de violencia en Perú. Comenzó cuando leí la tesis de maestría de Victoria Guerrero, poeta peruana. En ella analiza el papel de la mujer en la propaganda política del Partido Comunista del Perú-Sendero Luminoso (partido que inició el conflicto en 1980 pues buscaba alcanzar la “igualdad social” por medio de la violencia y le declaró una guerra al Estado). Encontré, en su trabajo, imágenes de carteles donde aparecían mujeres andinas representadas con símbolos que son parte de su identidad: polleras, trenzas, hojotas, etc… Me interesó la perspicacia de Sendero Luminoso para atraer a mujeres a la militancia apelando a su identidad. Aparté las figuras femeninas de la imagen original y les di su propio espacio sobre un papel blanco para resaltarlas. La idea de Instinto de gracia es que abarque distintos frentes de mujeres durante la época de la violencia: militantes, víctimas, activistas, resistentes, esterilizadas, desplazadas, etc… Me interesa hacer un catálogo visual y resaltar, de alguna forma, los problemas a los que se enfrentaron por ser mujeres y en qué posición se encuentran ahora.

Sofía álvarez. «Instinto de gracia (work in progress)»


I- Espasmos colectivos parte del periodo durante el que se desarrolla el conflicto armado interno en Perú (1980-2000), pero en la actualidad ¿cuál es la situación que viven las mujeres indígenas peruanas? ¿A qué tipo de violencias tienen que hacer frente?

S- Después del conflicto armado interno en Perú, se escribió la Comisión de la Verdad y la Reconciliación y se publicó en el 2003. Se hicieron también audiencias públicas para que las víctimas prestasen sus testimonios. En estos años se le dio mucha importancia a lo que sufrieron, sobre todo, las mujeres indígenas. Estas investigaciones y presentaciones, buscaban dar voz a las víctimas y entender las causas del estallido de la violencia para que no se vuelvan a repetir. Fue un trabajo largo y muy arduo por parte de varias organizaciones del Estado. Sin embargo, al pasar los años, no ha habido el mismo interés. Por las entrevistas que he logrado realizar, descubrí que a ciertas víctimas se les había reparado con 5000 soles (1300 euros) y ya. Creo que esa cantidad de dinero, primero, no es suficiente y, segundo, no es lo único que necesitan las víctimas. Se necesita reconocimiento, justicia y reparación. Por ejemplo, las mujeres indígenas que perdieron a sus familiares en Ayacucho se agruparon bajo el nombre de ANFASEP (Asociación Nacional de Familiares de Secuestrados, Detenidos y Desaparecidos de Perú) y desde hace más de veinticinco años se reúnen en asambleas quincenales donde hablan sobre los procesos de búsquedas de sus desaparecidos. Incluso han creado un museo y un Santuario de la Memoria en Ayacucho donde le dan sepultura a los desaparecidos que van encontrando. Su búsqueda es continua y no pararán hasta que se encuentren los restos de todos los desaparecidos. Es un trabajo muy noble y arduo y, sobre todo, agenciado por ellas mismas. No tienen financiamiento del Estado, esto ya te da un idea de cuál es la posición de este.

El trabajo Curiwarmi de Ingrid Pumayalla, también da a entender sobre la situación en la que se encuentran las mujeres indígenas. Después del conflicto, Perú pasó a ser parte de un sistema neoliberal y a tener tratados de libre comercio con otros países. Esto ha generado que la minería en las zonas naturales aumente de forma descontrolada y se manifiesten las consecuencias del extractivismo. El Estado, en casi todos los tratos, ha cedido las tierras de comunidades indígenas sin consultas previas ni respeto por sus culturas. Se han expropiado tierras, sobre todo, en la sierra y en la selva. Es un enfrentamiento parecido al de David y Goliat. Y es muy difícil de ganarlo. Pero, hay muchas comunidades que resisten y siguen luchando desde donde pueden. En este caso, el papel de la mujer es crucial. Muchas mujeres indígenas luchan por sus tierras a pesar de todas las amenazas que reciben constantemente. Dos ejemplos claros son Ruth Buendía (por la selva) y Máxima Acuña (por la sierra). El documental Hija de la laguna, que está en Netflix, puede dar una idea general sobre su situación.

I- ¿Tienes pensado seguir desarrollando este proyecto curatorial/académico?

S- Sí, claro. Voy en el segundo año de la tesis. Me quedan, si termino en el tiempo estimado, tres años más de doctorado. De todas formas, me apasiona muchísimo mi tema de investigación y creo que con o sin doctorado, seguiría investigando. Es algo a lo que difícilmente voy a renunciar. Ahora mismo, no me imagino mi vida sin investigar sobre las mujeres en Perú. A pesar de lo doloroso que puede ser, no volvería a tener la vida de antes donde no conocía sobre el sufrimiento al que han/hemos sido sometidas. A largo plazo, me gustaría investigar sobre la situación de otras mujeres indígenas en Latinoamérica, por ejemplo, México, Guatemala, Colombia, Argentina… y también quisiera profundizar sobre otras “Comisiones de la Verdad y Reconciliación” en otros países que han pasado por procesos de guerra. Quisiera que mi conocimiento se expanda más allá de Perú, pero creo que por ahora necesito concentrarme en lo que sucedió y sucede en mi país. Incluso cinco años no me parece suficiente para abordar todos los temas que quiero abordar, pero sé que tengo que empezar a enfocar, si no, va a ser inabarcable y difícil.

En cuanto a lo curatorial… creo que hablaría más específicamente en relación a lo artístico. A veces me resulta un poco difícil conciliar lo académico y lo artístico porque la investigación es un trabajo a tiempo completo y suele ser difícil dedicarle tiempo a otras disciplinas, pero me voy guiando por lo que siento. En estos últimos meses le he dado más importancia a expandir un poco mi obra y a organizar todo para Espasmos Colectivos y ha sido increíble y estoy sumamente feliz y orgullosa de este trabajo. Pero ahora lo que me apetece es pasar los siguientes meses leyendo en la biblioteca e intentando escribir mis primeras palabras de la tesis. De todas formas, quisiera expandir Espasmos Colectivos a otras galerías, museos y espacios en España. Mi sueño máximo sería expandir Espasmos y llevarla a Casa América y que se exponga ahí. Me parece que es un espacio ideal para hablar sobre la problemática de Perú y de América Latina y creo que sería una oportunidad fantástica, pero bueno, poco a poco iré creando nexos. Y, por supuesto, quisiera llevarla a Perú, pero siento que primero debo de seguir presentándola aquí. Creo que Espasmos Colectivos tiene un futuro prometedor.

I-Por último, siempre pedimos a nuestros entrevistados que nos recomienden un libro, una canción y un artista que no podamos perdernos. ¿Cuáles son tus recomendaciones?

S- Después de estas preguntas, el libro que me aparece es el de Memorias del caso peruano de esterilizaciones forzadas editado por Alejandra Ballón. Es una compilación de ensayos que abordan desde distintos puntos de vista las esterilizaciones en Perú. Es el único libro que se ha publicado sobre las esterilizaciones forzadas y sé que publicarlo fue un trabajo muy duro y con muchos obstáculos. Y por eso creo, definitivamente, que debe ser obligatorio para toda mujer peruana, pero también para las que no lo son. Las esterilizaciones forzadas han sido aplicadas en distintas partes del mundo, especialmente en mujeres marginadas y racializadas, y es importante saberlo para no vivir con los ojos cerrados.
No creo tener una canción favorita, pero Green Arrow de la banda Yo la tengo, me trae mucha paz porque me hace recordar a los viajes que hice por la selva peruana, a pesar de ser una banda de EEUU. Suelo volver a ella cuando necesito conectar y últimamente la he estado escuchando mucho.
En cuanto a una artista, me interesa hablar de una película de Claudia Llosa, directora peruana, La teta asustada. Es una película sobre la vida de Fausta, hija de una mujer violentada durante el conflicto armado interno quien tuvo que trasladarse a las periferias de Lima para escapar de la violencia en su pueblo natal de Ayacucho. Habla sobre el trauma que persiste de generación en generación en las mujeres que han sufrido violencia sexual y sobre cómo se mantiene en la memoria de Fausta. Me interesa especialmente porque el trauma no responde a un momento ni un lugar específico, tiene un inicio, pero no tiene un final. Creo que, una de las formas de enfrentarlo es hablando sobre el tema, aunque no creo que se pueda sanar del todo. Y nuestro papel como artistas es contribuir a que se visibilice.

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Más información:

biblioteca.ucm.es/noticias/36954

www.sofialvarezc.tumblr.com

 

*Foto de portada: Ingrid Pumayalla. «Curiwarmi»

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