La Feria del libro, la feria de la cultura

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Leer, cuánto nos gusta leer. Trasladarnos a todos aquellos mundos imaginarios que huelen a hojas recién impresas, vivir tantas vidas como personajes hemos conocido. La maravillosa sensación de sentirse igual que muchas de las personas ficticias que recorren una página tras otra.

Hay personas que leen con un café en su mano contraria, quizá té. Hay personas que leen siempre en el mismo sillón, otras capaces de adentrarse en sus historias hasta en el bus. Lo que está claro es que somos amantes de la lectura. Rápida o lenta, más densa o más ligera. Con hielo y dos terrones si se puede pedir.

El cinco de mayo se inauguraba en Valladolid la Feria del libro. Pero este año no es un año cualquiera, sino el 50 aniversario de su inicio.

Anuncio de la Feria del Libro de Valladolid en un periódico de 1968

Anuncio de la Feria del Libro de Valladolid en un periódico de 1968

Paseando por la Plaza Mayor se dejan entrever los vendedores sonrientes, aquellos que vieron florecer esta feria que se hace año tras año, cuando ni si quiera se celebraba en la Plaza del Ayuntamiento, sino en la Cúpula del milenio e incluso en sus comienzos, en el Campo Grande. Lugares mucho menos transitados donde, por ejemplo, los dueños de Castilla Cómics dicen que eran un lugar bastante apartado del núcleo de la ciudad y que ahora gracias a estar en el punto central de Valladolid, las ventas han crecido considerablemente.

Valladolid se ha llenado de letras, de lomos viejos y polvorientos. La ciudad huele a ese característico olor de las páginas de un libro recién comprado. Da gusto poder ver personas con bolsas de librerías como Oletvm, Margen o Maxtor.

Este año el pregón ha sido dado por Manuel Rivas, el narrador y periodista gallego realizó un alegato de defensa del libro y de las librerías “Los libros son un bien común, como el pan”, discurso que enfatizó con un pan que él mismo había traído expresamente en su maleta desde A Coruña, para destacar su simbolismo.

El autor de El lápiz del carpintero y de El último día en Terranova destacó el papel de las librerías y de las bibliotecas como espacios de resistencia, lugares “humanizados, de confluencia y diversidad”. Durante el pregón, relató dos historias sobre el devenir de los locales ocupados en el pasado por librerías de A Coruña. “Cuando se cierra una librería es una victoria del vacío”.

Manuel Rivas en la Feria

Manuel Rivas en la Feria

Es distinto caminar hoy por las calles principales de la capital castellanoleonesa. Se ve de otro color. Quizá sea la mayor afluencia de gente, o los vendedores enseñando y hablando sobre los libros que tienen. Quizá sean esas pequeñas e independientes editoriales que sacan a la luz sus mejores ediciones para enseñar de lo que están hechos, de mucho valor e ilusión. A lo mejor, hoy Valladolid es distinto porque la cultura, un año más, ha vuelto a salir a la calle. En cada libro no sólo hay un argumento, un autor, personajes y dos tapas perfectamente encuadernadas. Hay sabiduría, hay pasión, hay algo que nunca conoceremos si no somos capaces de pasar la primera página.

Leer es magia, leer es volar. Leer es conocer, conocer gente, pensamiento, crítica, cultura. Quién le iba a decir a Pérez-Gellida, uno de los escritores invitados de esta edición, que alguien iba a interesarse por Memento Mori, esa novela negra que él había escrito por y para sí. Quién le iba a decir que poco tiempo después iba a ser reconocido en toda España y crear un propio estilo de escritura.

Durante el pasado ocho de mayo, el escritor anunció que hay un proyecto audiovisual para llevar su obra a la pantalla. Gellida aseguró que todavía no puede dar más detalles, ni siquiera si se trata de cine o televisión, sólo se limitó a decir que se trata de “un proyecto muy bonito” y estaría ambientada en Valladolid, como parte de su obra. 

Pero aun siendo la Feria del libro un momento perfecto para comprar libros y conocer de primera mano a sus autores, también hay pequeñas conferencias dadas por gente del sector que analizan cómo está hoy en día la literatura. Como ha sido el caso de Eloy Tizón y Daniel Monedero. Ambos analizaron la situación de este género y coincidieron en que después de una etapa de minusvaloración, ahora vuelven a recuperar el respeto de las editoriales y de los lectores. “Hemos pasado de una época, cuando yo empecé a publicar, que se valoraban menos, incluso por los propios escritores, que no trabajaban lo suficiente sus libros de relatos”, opinó Eloy Tizón quién apostilló que ahora tanto autores como lectores hay un mayor reconocimiento del esfuerzo y trabajo que hay detrás de las historias breves.

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A juicio de Daniel Monedero, “se ha tratado al cuento como un género menor” sin embargo cree que la percepción ha dado un giro. “En EEUU, los considerados como los mejores escritores en los años 50 y 60 publicaban en The New Yorker, la revista más prestigiosa para la élite intelectual. En España es todo lo contrario, cuando un novelista ya está consagrado escribe su cuentitoo en un suplemento de verano como si fuera una especie de regalo. Pero creo que ha cambiado la tendencia. Los lectores más experimentados son capaces de paladear ciertos relatos”.

Todavía quedan días para vivir la Feria del libro este año, y todavía quedan muchos años para poder vivirla. Pero realmente, el día del libro debería ser todos los días. El día de la cultura, del conocer más.

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Feria del Libro de Valladolid
Hasta el 14 de mayo de 2017
Más información:
Página web de la Feria del Libro de Valladolid

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