El cuento del burgués capitalista que comió demasiado helado

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La Revolución de Octubre de 1917 tuvo repercusión en todos los aspectos de la vida rusa, y los libros ilustrados no fueron una excepción. El recién surgido estado comunista, con Lenin a la cabeza, tuvo claro que para crear una nueva sociedad había que inculcar una serie de ideas y valores a los niños, que se habían convertido en la primera nueva generación de ciudadanos soviéticos.

Los cuentos de hadas, los mitos, ya no eran válidos: los libros debían aportar otro tipo de conocimientos y de mirada, al servicio de una sociedad trabajadora, igualitaria y atea. Bajo esa premisa, y entre 1917 y 1930, ilustradores famosos por sus obras antes de la revolución, dibujantes con motivaciones políticas y también artistas de vanguardia, se volcaron en la tarea de experimentar con los libros infantiles, proponer nuevas maneras de ilustrarlos, diseñarlos, darles forma. El libro se convirtió en un fenómeno cultural, llegando a editarle más de 10.000 títulos (algunos con tiradas de más de 200.000 ejemplares) exclusivamente para público infantil durante esos años.

Este periodo histórico es precisamente el que cubre la exposición A New Childhood: Picture Books from Soviet Russia (Una nueva infancia: Libros Ilustrados en la Unión Soviética) que hasta el pasado mes de septiembre se podía visitar en House of Illustration de Londres. La muestra recogía verdaderas joyitas de la época, tanto títulos poco conocidos como dibujos originales.

En la primera sala del museo, un poster de las hermanas Galina and Olga Chichagova, deja claro la idea que se intentaba transmitir. A la izquierda, personajes de los cuentos populares rusos junto al lema “Fuera el misticismo y la fantasía de los libros infantiles”. A la derecha, niños soviéticos que junto a Lenin piden “trabajo, batalla, tecnología, naturaleza – la nueva realidad de la infancia soviética”.

 

Poster de Olga y Galena Chicagova

Poster de Olga y Galena Chicagova

 

En el recorrido que sigue, se encuentran manuales que explican el funcionamiento de las fábricas, la forma de construir cosas, el plan quinquenal para la producción agrícola. O historias sobre la revolución rusa y la victoria del comunismo. También cuentos sobre cocodrilos burgueses, o ciudadanos capitalistas (muy obesos) que, como el que da título a este artículo, mueren por glotones tras comer demasiado helado. O figuras geométricas explicando historias con moraleja política, como la Historia de dos cuadrados de Lissitzky.

 

Historia de dos cuadrados de Lissitzky, 1922

Historia de dos cuadrados de Lissitzky, 1922

 

Ilustración de L. Kassil, 1931

Ilustración de L. Kassil, 1931

 

Ice Cream, de Samuil Marshak e ilustrado por Vladimir Lebvedev

Ice Cream, de Samuil Marshak e ilustrado por Vladimir Lebvedev

 

Ilustración de Alexandr Deineka, 1930

Ilustración de Alexandr Deineka, 1930

 

Un conjunto de ilustraciones que sacan sonrisas y hacen que sea fácil entender porqué los libros de esa época supusieron un cambio en el libro ilustrado infantil en todo el continente europeo, ya que las ideas que se desarrollaron a nivel estético inspiraron a editores y creadores de países como Reino Unido y Francia. Sin embargo, también contiene alguna historia trágica (más de una, porque una buena parte de esos artistas comenzaron a ser perseguidos por su obra y tuvieron que emigrar a finales de los años 20). Por ejemplo la de Vera Ermolaeva, pintora e ilustradora de talento que fundó la primera editorial infantil soviética de la época, Segodnya, y que tras algo más de 15 años publicando libros, primero sólo para niños, luego también para adultos, sería condenada a cárcel y fusilada por “promover ideas anti-soviéticas”.

Para aquellos que quieran profundizar un poco más en el tema, el catálogo de la exposición puede ser un buen punto de partida: A New Childhood: Picture Books from Soviet Russia, publicado por House of Illustration con textos de la comisaria Olivia Ahmad.

 

Portada de Boris Ermolenko

Portada de Boris Ermolenko

 

Crocodile, ilustrado por Nikolai Remizov

Crocodile, ilustrado por Nikolai Remizov

 

 

Ilustración de Mikhail Tsekhanovky, 1927

Ilustración de Mikhail Tsekhanovky, 1927

 

2006

Ilustración de Alisa Poret

 

Ilustración de Lidia Popova

Ilustraciones de Lidia Popova

 

Ilustración de Vera Ermolaeva, 1919

Ilustración de Vera Ermolaeva, 1919

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