” Estoy más influenciado por el mundo del cine que por el del cómic” Entrevista a Isaac M. del Rivero, dibujante

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Isaac M. del Rivero publicó su primer tebeo con 13 años y desde entonces no ha parado de dibujar. A lo largo de sus extensa carrera ha trabajado para Marvel Comics, SQP, Penguin Books, la editorial Planeta o TPA Televisión, entre muchos otros. Recientemente nos recibió en su estudio de Gijón, donde nos habló de sus comienzos, sus referentes, sus obras publicadas y su experiencia como dibujante de cómic.

TINA – Siempre me gusta comenzar hablando de los inicios de la trayectoria profesional. ¿Cómo fueron en tu caso y qué influencia tuvieron tus estudios en tu trabajo posterior como dibujante?
ISAAC –
Cuando era joven dedicaba la mayor parte de mi tiempo libre a dibujar y lo que empezó como un hobby acabó convirtiéndose en mi vocación. Estudié lo que en aquella época era lo más afín a ese interés, Bellas Artes, aunque éramos pocos los que realizábamos esa carrera con el afán de dedicarnos al mundo del cómic. Pronto empezó a interesarme la pintura y decidí que durante mis estudios me centraría no sólo en mejorar mi dibujo de anatomía, paisajes y perspectiva, también en narrar historias. Eso siempre ha sido lo que más me ha interesado, contar a través de imágenes. En aquella época el tipo de cómics que se llevaba era muy distinto al que yo tenía en mente, primaba más la ilustración acompañada de un texto que la propia narración, como en los trabajos que se publicaban en la revista Madriz. Eso hizo que en mis inicios tuviese dificultades para publicar, tan sólo lo hacía en fanzines y en revistas regionales, pero no mucho más. Sin embargo, cuando se editó Tapón en Asturias, donde mi dibujo ya tenía cierta calidad, me atreví a mandarlo fuera y eso fue lo que me abrió puertas para mi primer tebeo para Marvel. A partir de ahí ya fue todo mucho más fácil.

Isaac en su estudio con su perro Conan

Isaac en su estudio con su perro Conan

T – Iba a preguntarte precisamente sobre Tapón, que además es un trabajo que está lleno de guiños y referencias.
I –
Es el primer cómic con el que empecé a sentirme a gusto. Aunque no dejaba de ser un trabajo de encargo para una revista de la Caja de Ahorros, tuve mucha libertad tanto de contenido como tema, teniendo siempre en cuenta que era una publicación infantil y juvenil. Se convirtió en algo bastante personal, porque las que protagonizaban las aventuras eran mis hijas Lara y Elena, que en aquel entonces eran pequeñas, así como el perrito Tapón, que era el que teníamos entonces. Era la etapa en la que les contaba cuentos a ellas y me basé en esas historias para los cómics, fue la primera vez que trabajé con un guión largo de cosecha propia.

Ilustración de Tapón

Ilustración de Tapón

Ilustración de Xuan Tizón

Ilustración de Xuan Tizón

T – ¿Cómo surgió tu colaboración con Marvel? Comentabas que fue precisamente tras la publicación de Tapón.
I –
Animado por Chiqui de la Fuente y por Marlén (mi mujer) presenté mis trabajos en la feria de Bologna y allí estaban los de Marvel. Mi portfolio les gustó, se llevaron las pruebas y me enviaron una carta hablándome de su interés en trabajar conmigo, pero no acababan de mandarme ningún encargo. Hablar con ellos era difícil, no es como ahora, no había internet y la comunicación por teléfono no era tan fácil. Entonces decidimos ir a Nueva York, la familia al completo, y visitar personalmente las oficinas de Marvel. Creo que les hizo gracia que nos presentásemos así, sin cita previa, con la carta que me habían mandado en mano. Me fui de allí con mi primer encargo suyo.

T – ¿Cómo recuerdas esa colaboración?
I –
Me preguntaron si conocía The Punisher y dije que si, que por supuesto, aunque en realidad sólo me sonaba de oídas. Cuando volví a casa me compré varios números y, aunque yo nunca había sido un lector de los cómics de superhéroes, éste me gustó porque es el personaje de Marvel más vulnerable. No tiene ningún superpoder, es una persona normal pero muy bien preparada físicamente y con armamento. Me gustaba también el traje, que causaba cierta impresión, aunque luego me encontré con que en el guión más de la mitad del tiempo llevaba ropa de calle. Recuerdo que la ambientación fue complicada porque la historia tenía lugar en Houston y tenía que buscar fotos de la ciudad en libros, enciclopedias… No era como ahora con internet, en aquel entonces el proceso de documentación era más costoso y era importante ser rápido para resolverlo pronto. La sorpresa fue que cuando salió publicado habían decidido cambiar el nombre de la ciudad y, a pesar de mi ambientación, no se desarrollaba en Houston. Pero en cualquier caso todo fue bien, Marvel estaba en pleno auge en aquellos momentos.

Viñetas de The Punisher

Viñetas de The Punisher

Viñetas de The Punisher

Viñetas de The Punisher

T – Con la editorial Planeta también has colaborado varias veces a lo largo de los años.
I –
Hace unos años Planeta quería crear una línea de superhéroes llamada Laberinto, hecha aquí con dibujantes españoles pero con la idea de exportarla fuera. Comenzaron con cuatro o cinco series y me encargaron como dibujante Las guerras del purgatorio, con guión de Juan Carlos Cereza. Eran los años 90 y aunque él vivía en Barcelona y yo en Asturias, el trato con el guionista era más directo que en Marvel -donde como dibujante no llegabas a hablar con ellos ni a conocerlos – y nos veíamos un par de veces al año y hablábamos por teléfono esporádicamente. Realizamos cuatro números de la serie, aunque las ventas no fueron buenas, de hecho Laberinto duró solo dos años. Y no eran buenas porque las ventas en España no lo son, para que esa colección hubiese tenido futuro hubiesen tenido que exportarla, pero al cabo de un tiempo nos dijeron que no tenían infraestructura ni medios para ello. Además, la colección estaba en blanco y negro, aunque ya se editaba en color en todos los sitios…Pero claro, el color salía carísimo.

T – Sin las posibilidades que dan las nuevas tecnologías, la manera de trabajar era muy diferente en los años 70, 80 y 90.
I –
No tenía nada que ver. Había algo que, aunque pudiese ser a veces molesto, empiezo a echar de menos, y son los carpetones con los originales. Y digo esto a pesar de que una vez perdí uno, que en aquel entonces si eso pasaba te quedabas sin nada. Fue en los setenta; iba a Angoulême a enseñar mis trabajos y durante el viaje perdí la carpeta…así que allí me vi sin poder hacer nada, de vacaciones forzosas. Pero en fin, con aquellas carpetas se saboreaba el original, el trazado, ahora eso se ha perdido y es muy extraño ver un original completo. El mundo digital empezó comiendo terreno primero a la rotulación, luego al color, luego a la tinta y ahora a casi todo.

Página de Carmilla

Páginas de Carmilla

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T – Pero tú ahora también utilizas mucho lo digital.
I –
Lo combino. Procuro empezar con lo manual, con el lápiz y la tinta, que es al fin y al cabo en lo que estoy educado. Además uso el óleo, la acuarela…De hecho, a veces me doy cuenta de que con las herramientas digitales, que en ocasiones utilizo para colorear por limpieza y comodidad, estoy tratando de imitar el acabado de las técnicas tradicionales, algo que en realidad puedo hacer en el papel y conseguir así un original. Y no lo digo por la posible venta del original, sino porque al final se ve distinto.

T – Otra de las peculiaridades de tus trabajos es que cuidas mucho los detalles y no rehuyes de las escenas con muchos elementos y personajes, sino que se nota que disfrutas con ello.
I –
No siempre disfruto [risas] pero cuando dibujo pienso en el lector, en lo que le gustaría ver…Y no voy a quitar personajes si creo que añadiéndolos el conjunto va a quedar mejor. Si estás cansado de realizar muchos personajes en una viñeta, pasas a otra. Combinas, cuando estoy fresco voy a las escenas más complejas. Cuando estoy más cansado, paso a partes más rutinarias…Y cuando te das cuenta, sale la página. Hay ratos en los que lo pasas muy bien, otros que te agobia esa viñeta en la que sale mucha gente o fondos de ciudades con muchos edificios… Pero luego te gusta verlo, eso si. También procuro compaginar zonas más cargadas con otras más abiertas, sin tantos elementos, que hacen que además las partes llenas de detalles luzcan más.

Página de La aldea perdida

Página de La aldea perdida

Página de Sporting

Página de Sporting

T – Más recientemente has publicado la adaptación al cómic de La Aldea Perdida, Sporting o El Musel 1907, ¿qué destacarías de esos trabajos?
I –
Todos ellos son encargos, pero en el caso de La aldea perdida me pasó como con Tapón y acabó convirtiéndose en un trabajo personal, a pesar de la dificultad que tuvo adaptar una obra de Armando Palacio Valdés. Además salen mis hijas en el cómic, aunque ya mayores, así que es como la continuación de Tapón en ese sentido. Disfruté mucho trabajando el color con acuarela, algo de lo que tenía ganas tras haber utilizado para El Musel 1907 medios digitales. La mayor dificultad que tuve fue adaptar la novela en un cómic de 48 páginas manteniendo el ritmo, teniendo que cortar diálogos a pesar de su gran calidad porque no funcionaban en la narración gráfica. En el caso de Sporting, me pareció un buen encargo a pesar de que yo ni siquiera era aficionado al fútbol… Pero al fin y al cabo, como el Sporting es el equipo de Gijón, contar su historia era también contar la de la ciudad, por lo menos la del siglo XX. Me interesaba la recreación de los personajes, de los ambientes y también la movilidad de las figuras en el campo de juego, la manera de narrar un partido de fútbol. Cuando me di cuenta estaba viendo partidos y al cabo de un año yo era ya un aficionado más. Además, tuve la suerte de contar para este trabajo con dos coloristas de excepción, Lara y Elena, mis hijas.

T – ¿Cómo es el proceso creativo que sigue un dibujante de cómic como tú?
I –
Depende de si es adaptación, guión propio o guión ajeno. Ahora estoy con una adaptación, y en ese caso en la primera lectura ya vas viendo si la historia tiene posibilidades para adaptarla a otro medio, dónde tienes que pulir, contar, ampliar, hacer más hincapié…Para adaptar una novela suelo leerla al menos dos o tres veces. Incluso como lector, cuando leo tengo esa mirada y la vaya a dibujar o no, siempre pienso en las posibilidades que tiene a nivel gráfico. Si es guión propio el proceso cambia. Voy escribiendo por partes, juntándolas, como si fuese un puzzle, documentándome tanto a nivel de imágenes como de textos. Esa parte es fundamental, la documentación, la recopilación de información. Por ejemplo, para La Aldea Perdida leí varias novelas de la época para poder reflejar mejor el ambiente, también fui a hacer fotos de la zona donde tiene lugar la historia. En este caso fue muy entretenido, porque es un lugar que está cerca de donde vivo y pude ir personalmente a hacer fotografías de pueblos, de sus habitantes.

T – El cine ha sido para ti una gran influencia a lo largo de toda tu trayectoria.
I –
Es cierto, de hecho considero que estoy más influenciado por del mundo de cine que por el mundo del cómic. Me pueden gustar mucho como dibujan otros autores, pero en lo que concierne a la narración mis referentes vienen de ese otro mundo. Mientras que en Tapón me inspiré más en películas de Spielberg, para Carmilla bebí más del cine expresionista, de las películas en blanco y negro. En ese caso también me inspiró mucho el ambiente de la novela de Joseph Sheridan Le Fanu en la que está basado ese cómic, por la atmósfera que transpira. Es uno de los tebeos más extraños que he hecho, ambientado en otra época, escrito en otra época… Me marcó bastante y de hecho ese trabajo influyó en algunos de mis guiones posteriores.

Página de Nostradamus

Página de Nostradamus

T – Tu familia supongo que también ha sido una gran influencia, porque tu padre es un gran dibujante de cómic y tus hijas trabajan en el sector creativo y han sido coloristas en varios de tus cómics.
I –
La influencia de mi padre es obvia, cuando era pequeño y no sabía ni leer ya me encontraba con tebeos por todas partes y con su estudio, su mesa de trabajo, a la que a veces trepaba para retocarle algunos dibujos… Todo me llevó a dibujar, como él, quizás sin su influencia no me dedicaría a esto. Cuando era adolescente él me ayudaba a entintar, a rotular… Me imagino que a mis hijas, aunque no son dibujantes de tebeos, les habrá pasado lo mismo que a mi me pasó con mi padre, porque ambas se dedican al sector artístico aunque desde diferentes medios, en sus casos la animación y la fotografía.

T – ¿Qué otras cosas inspiran tu trabajo?
I –
La música instrumental, por ejemplo, me inspira secuencias. Si tengo que pensar en un guión me sirve mucho para recrear ambientes y sensaciones. Por ejemplo, las composiciones de Bernard Herrmann, que escuchaba mucho cuando dibujé Carmilla. Muchas bandas sonoras, obras de autores como John Barry, Morricone…Eso me ayuda.

Viñetas de Conan

Viñetas de Conan

T – ¿Cómo ves el sector a día de hoy?
I –
En España se publica muy poco y de lo que se publica, buena parte son traducciones…Se edita poco y se vende mal. Y no por falta de autores de calidad, porque los hay muy buenos, pero la mayoría tienen que trabajar para el extranjero si quieren vivir como dibujantes. El panorama fue así, sigue siendo así y ese aspecto, desgraciadamente, no tiene pinta de que vaya a mejorar. Por otra parte, las ventas en el extranjero antes eran más elevadas, pero ahora el cómic compite con otras ofertas de ocio, también con otras formas de leer. Cuando era pequeño las tiradas eran enormes, ibas a un quiosco y siempre encontrabas tebeos. Ahora eso ya no pasa, las tiradas son más pequeñas y llegan por otras vías distintas. Las editoriales americanas ganan dinero básicamente por el merchandising, el cine en el caso de Marvel y lo que exportan, pero las cifras no se pueden comparar con las que había antes. En cualquier caso se sobrevivirá, seguirá habiendo cómics y la autoedición ofrece opciones muy buenas para empezar a enseñar el trabajo.

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Página de Elegía con pétalos de rosa, el nuevo proyecto de Isaac

Página de Elegía con pétalos de rosa, el nuevo proyecto de Isaac

T – ¿En qué proyectos estás trabajando ahora?
I –
Recientemente he acabado Transsiberien, un cómic para la editorial Soleil, que está publicando una serie sobre trenes famosos, cada número cuenta una aventura en cada tren. En ese caso hice solamente el lápiz y trabajé con dos guionistas, un entintador y un colorista. Conseguí este trabajo a través de un agente que me representa. Me resulta lo más cómodo, porque mi profesión principal es ser profesor de dibujo, por lo que no puedo dedicarme al cómic a tiempo completo. Joaquín, mi agente, lo sabe, sabe del tiempo del que dispongo y conoce mi estilo, también que tipo de historietas me gustan… Eso facilita mucho el proceso. Por otra parte, tengo un proyecto que empecé hace tres años y en el que voy trabajando cuando puedo, poco a poco. Son varias historias cortas que formarán un único álbum, cuyo nexo común es una mujer misteriosa, distinta en cada relato. Lo estoy realizando con lápiz y acuarela que luego digitalizo y retoco. En este trabajo no tengo la presión de la fecha y lo voy dibujando cuando tengo tiempo y ganas.

T – Acabo con nuestra pregunta habitual en ¡Ah!, una que me parece especialmente complicada…¿Podrías recomendarnos un libro y una canción?
I –
Como canción recomiendo la última que he escuchando muchas veces mientras dibujaba una escena en ese proyecto nuevo del que te hablaba. Se titula Angela, y la compuso Franz Waxman para la película Un lugar en el sol. Como libro, escogería El cine según Hitchcock, un título publicado por Alianza que recoge una entrevista que le hizo el también director François Truffaut y que me gusta mucho recomendar. Con él aprendí mucho sobre cómo hacer guiones y su estructura.

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Más información
Página web de Isaac M. del Rivero

Créditos de las imágenes
Ilustraciones: Cortesía del autor
Fotografías: Elena del Rivero

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