Ninette, Yolanda y los diseños de Jorge Fernández Puebla

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Quedamos con Jorge Fernández Puebla enfrente de la parada de Tribunal, en Madrid, hace unas semanas. No nos conocemos personalmente, así que nos damos alguna pista para reconocernos: él, gafas y mochila; mi compañera Irene, abrigo negro y pelo rizado; yo, abrigo gris y una bolsa de una librería.

Ya sentados en una cafetería, con dos cervezas y un café sobre la mesa, Jorge comienza a enseñarnos con orgullo algunos de sus trabajos como diseñador gráfico. Yo conecto la grabadora.

Comencé estudiando en la escuela TAI, – nos cuenta – pero me fui en un año por la subida del precio de la matrícula, de una forma completamente injustificada. De ahí pasé a la escuela pública Arte 10 donde estudié tres años. Mientras que en TAI aprendí que esto es un oficio con el que hay que ganar dinero, en el que hay una serie de estrategias que debes usar para vender tu trabajo, en Arte 10 me llevé una formación más conceptual, conocí a muchos otros diseñadores gráficos, aprendí a pensar en cómo deben ser los proyectos…

Fue precisamente en Arte 10 donde Jorge realizó uno de sus proyectos más importantes hasta la fecha, Ninette, un ejemplar único realizado artesalmente como proyecto final de sus estudios de diseño. Un libro híbrido que posteriormente, le ha abierto muchas puertas.

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 “Ninette”

Cuando tenía que decidir qué hacer para mi proyecto final, pensé que lo máximo a lo que podía aspirar era hacer un libro, con todo lo que ello conlleva. Para mí es el paradigma de nuestra profesión. Realicé el proyecto completo en un mes, más o menos, mi tutora era una profesora de medios de impresión, que me ayudó durante todo el proceso artesanal de realización. Intuía que el resultado iba a ser bueno, pero no me esperaba la buena acogida que tuvo desde el principio. Tardé en moverlo pero cuando empecé a enseñarlo me di cuenta de que a donde iba, conseguía captar la atención gracias a él. Creo que nunca más haré un proyecto tan rentable en ese sentido.

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Interiores de “Ninette”

Mientras que pasamos las páginas de Ninette, Jorge continúa explicándonos el desarrollo de este trabajo.

Cuando descubrí la versión de El extraño caso del Dr. Jekyll y Mr. Hyde de Alberto Hernández, empecé a interesarme por la novela híbrida. Desde pequeño me he sentido atraído por el mundo del libro, de hecho fue una de las razones por las que estudié diseño. Cuando me tocó pensar en mi proyecto final, hice una investigación sobre cuál era el libro más denostado en España en cuanto a edición, producción y compra, y descubrí que era la edición de libro de teatro. Había algunas publicaciones de Cátedra, de Anagrama y poco más. Parece más atractivo incluso comprar un guión de cine que el texto de una obra de teatro. Entonces por casualidad encontré un cartel de Ninette, recordé de que había visto la película (bastante mala), encontré el texto de la obra y le vi filón.

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Interiores de “Ninette”

En todo momento tuve la idea de que tenía que pasar la obra de teatro a tus manos – continúa explicando – , modificar el modo de lectura de la obra. Quería utilizar elementos que sólo tuviesen sentido juntos, dentro del libro, hechos por y para este trabajo. Para el diseño de este título, me basé principalmente en cuatro características del teatro: Una es la entrada, representada con el fajín que cubre el libro, a modo de entrada de teatro antigua. La idea es que, como hacían los acomodadores antiguamente, el lector rompa el ticket para poder entrar y disfrutar de la representación, una manera de implicarle activamente.
Las obras suelen estar divididas en actos, por lo que decidí dividir el libro también en dos actos, dando a cada uno sus particularidades. Algo muy sencillo, pero creo creo que fue muy efectivo.
Otro elemento es el telón. Hay un término en teatro “desaforar”, que es cuando los actores se asoman en el escenario antes de la representación para comprobar si asistirá alguien que esperaban. Algo que dicen que da mala suerte y que además no se permite, porque no queda bien, pero me apetecía jugar con el término, por lo que incluí una especie de pequeño telón, en el que se muestra algo pero no la imagen completa. El último elemento sería la reflexión posterior a la obra de teatro, las conjeturas que se establecen después de la representación.

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Uno de los libretos de “Ninette”

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Detalle de “Ninette”

El libro de Ninette contiene fotos de época que ayudan al lector a situarse en el ambiente.

Utilicé fotos de la época, pero también fotos de mi familia, de mis abuelos, de mis padres de jóvenes, así que el proyecto tiene también una dimensión personal. En total, realicé el proyecto en un mes y medio. Yo mismo imprimí, guillotiné las páginas… Todo el proceso fue muy artesanal.

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Portada de “El (mi) país de nunca jamás”

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Interiores de “El (mi) país de nunca jamás”

Una vez finalizados mis estudios no paré de llamar a puertas y cuando estaba buscando trabajo, varias personas me dijeron que me pusiese en contacto con el estudio Siete de un golpe. Les escribí, les gustó mi trabajo y me llamaron para una reunión, en la que lo primero que me preguntaron fue mi edad -yo tenía 25 años por entonces-. Desde casa comencé a realizar proyectos para ellos, que trabajaban en algo que ahora es un boom, pero que en ese momento no era tan conocido: el fotolibro. Para ellos realicé “El (mi) país de nunca jamás”, un libro de Natalie Larsson. Ella maneja cuatro idiomas y dedica este título a mostrar las sinergias que se crean entre las palabras, que van acompañadas de sus fotos. Es un título que se hizo con todos los medios, la calidad de impresión es la mejor que se puede encontrar.

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Interiores de “El (mi) país de nunca jamás”

Pasamos a ver otro de sus trabajos, esta vez Yolanda, al que Jorge califica como “fanzine venido a más”. Y es que este título es difícil de catalogar: realizado con muchos medios, buena impresión y papel de gran calidad, no tiene nada que envidiar a la producción de un buen libro.

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Fotolibro “Yolanda”

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Interiores de “Yolanda”

Ignacio Navas es un fotógrafo de Blank Paper, que se puso en contacto conmigo porque había visto mi trabajo y quería pedirme que colaborase con él en el diseño de “Yolanda”. Ignacio quería contar la historia de su tía, una mujer que murió de SIDA en los ochenta. Me impliqué por completo en este proyecto, en el que además de fotos se incluyen transcripciones de las conversaciones que el autor tuvo con la pareja de Yolanda. Intenté que también fuese algo híbrido, que hubiese varios niveles de lectura.
Por una parte, la gráfica, las imágenes; otro textual y más racional, con los textos que se convirtieron en pequeñas píldoras a lo largo del ejemplar; y un tercer nivel que responde más a lo subyacente, imágenes con direcciones visuales muy marcadas. Yolanda ha tenido muchísimo éxito, de hecho fue la publicación más vendida en la feria especializada en fotolibro Fiebre.

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Interiores de “Yolanda”

Cuando pasamos a hablar sobre sus referentes, no lo duda. En su lista aparecen nombres como Javier Jaén, el colectivo Un mundo feliz, Astrid Stavro u Otl Aicher, responsable de la imagen gráfica de las Olimpiadas de Munich en el 72. Pero también las tribus urbanas, las nuevas tendencias, la música. Tampoco duda cuando le pedimos que, antes de que acabe nuestra charla, nos recomiende un libro y una canción.

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Interiores de “Yolanda”

Cuando me llega alguna noticia buena relacionada con el trabajo, siempre me pongo “Bailando” de Paradisio. Y como libro, me quedaría con “84 Charing Cross Road”, que creo que plasma muy bien el amor por el libro como objeto, como algo guay, del que no vale tener cualquier edición, en el que se encarga uno u otro según sus materiales, número de ejemplares existentes…

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Más información
Página web de Jorge Fernández Puebla

Créditos de las imágenes:
Cortesía del artista
Fotografía del autor / Imágenes de Ninette: Borja Alba

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