Juan Francisco Casas. La autobiografía a través de la biografía

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«Non piangere», basta de lágrimas, así comienza Artemisia de Anna Banti, una novela autobiográfica y, a la vez, biografía de la pintora italiana barroca Artemisia Gentileschi, cuya obra impactó fuertemente al artista Juan Francisco Casas cuando se enfrentó a ella por primera vez en la tierra natal de la pintora. Este descubrimiento llevó al artista a desarrollar el trabajo más ambicioso de toda su carrera y a elaborar toda una investigación en torno a Gentileschi. Así surgió Non Piangere, la exposición que Casas presenta en la galería Fernando Pradilla y que se puede visitar hasta el 28 de agosto.

Desde 2008 Casas no ha dejado de investigar y trabajar sobre Artemisia Gentileschi. Consiguió bibliografía sobre la artista italiana y viajó a museos de todo el mundo para estudiar sus obras. Se trata, pues, de un proyecto desarrollado durante más de diez años. Además, este trabajo, como el de Gentileschi o la novela de Banti, es biográfico y autobiográfico al mismo tiempo: Casas habla sobre él a través de los retratos de las mujeres que le rodean, mujeres que eligen exáctamente cómo quieren ser representadas, dejando de ser musas o modelos pasivas para tomar un rol activo en la obra. Agentes del mundo del arte que forman parte de la vida de Juan Francisco y que él retrata firmes, orgullosas y poderosas delante de obras de Artemisia, estableciendo esa doble narrativa biográfica/autobiográfica.

En la muestra encontramos la vuelta al óleo del artista, el dibujo en color más grande que ha realizado hasta el momento, vídeo, instalación e incluso una publicación. Hablamos con Juan Francisco sobre este proyecto y qué significa en su trayectoria.

IRENE- ¿Cómo y cuándo surge tu interés por Artemisia Gentileschi? ¿Cómo llegas a Artemisia de Anna Banti?

JUAN FRANCISCO- Mi primer encuentro con Artemisia Gentileschi fue en Florencia en 2008, durante el año que estuve becado en la Real Academia de España en Roma. Era una artista que entonces apenas se estudiaba, no recuerdo, de hecho, que nadie la nombrara durante la carrera y en la época de los inicios de internet era complicado conocer artistas fuera del canon. En los Uffizi, en vivo delante de su Judith, me encontré con una artista poderosísima, con una voz propia, llena de capas y lecturas, que hablaba de ella misma sin tapujos, y sin nada que envidiarle a sus mejores coetáneos. A partir de ahí empecé a darle vueltas a trabajar sobre ella, de hecho mi proyecto para la beca de Roma consistía en la reactualización del retrato barroco italiano bajo los parámetros de imagen actuales pero reservé a Artemisia para algo más grande y más centrado en ella. Ese mismo año vi todas sus obras en Roma, Florencia y Nápoles y seguí dándole vueltas a la idea. Posteriormente, por azar, encontré allí el magnífico libro de Anna Banti, que entonces era muy poco conocido en España pero que en Italia es una de las grandes obras del siglo XX. La autora perdió el manuscrito en un bombardeo nazi y decidió volver a escribirlo pero mezclando su drama con el de la propia Artemisia. Esas voces dialógicas, el cruce constante entre pasado y presente, la mezcla de lo biográfico y lo autobiográfico, que en el fondo es un resumen de toda mi obra anterior, me dio la clave del proyecto. Y rápidamente tuve claro el título, la primeras palabras del libro, toda una declaración de intenciones discursiva y emocional: Non piangere, que traducen al español como «basta de lágrimas».

I- La mujer, como sujeto y no objeto, siempre ha sido el eje central de tu obra y, además, ha actuado como un reflejo autobiográfico pero quizás es en este trabajo cuando esto se hace totalmente patente, gracias a la referencia a Artemisia, la artista y la obra de Banti. ¿Qué te lleva a evidenciar este rastro autobiográfico? ¿Cómo conectas con ese diálogo biográfico/autobiográfico entre Artemisia y Anna?

JF- Si algo tiene en común este proyecto con otros de mi carrera es el tratamiento del retrato de otras personas como elemento autobiográfico, es decir, al igual que Anna Banti hace con Artemisia, yo estoy hablando de mí a través de los retratos de las mujeres que me rodean. Partiendo de los componentes autobiográficos, esa doble narrativa de la novela se trasluce también en la muestra, en la que a las obras de Artemisia y a su discurso autobiográfico, se superponen mujeres seguras, confiadas y fuertes, mujeres todas parte de mi biografía personal, la misma dualidad biográfica/autobiográfica de la novela de Anna Banti, mujeres pertenecientes al mundo del arte que aparecen firmes delante de las obras y de las mujeres de Artemisia, algunas frágiles y vulnerables, como Susana y los viejos o Ester ante Asuero, otras duras y victoriosas como Judith decapitando a Holofernes o Yael y Sísara, otras perdiendo la batalla, pero siempre decidiendo su propio camino, como Cleopatra o Lucrecia, protagonistas únicas y exclusivas incluso de su propia derrota. Como dices, esta idea siempre estuvo en mi obra, siempre intenté que el papel de la mujer representada fuera determinada por ella misma, de ahí también la cercanía de las retratadas.

I- Este proyecto ha sido desarrollado a lo largo de más de diez años. ¿Desde el principio tuviste claro cómo lo ibas a materializar? ¿Cómo ha evolucionado a lo largo de este tiempo?

JF- Ha sido un proceso muy largo en el tiempo. Como te digo, llevo pensando el proyecto de Artemisia desde la primera vez que vi una obra suya, pero el primer dibujo sobre el tema no lo terminé hasta 2015 para mi exposición SPQR(ca)VITA en la Real Academia de España en Roma (en el que la relacionaba con Pasolini) y el segundo, ya en un formato monumental, para mi exposición (HE)Artbroken en la Galería Jonathan Levine de Nueva York en 2016. Desde 2018 estoy trabajando exclusivamente sobre Artemisia para Non Piangere y su evolución ha sido muy orgánica. Quise desde el principio que supusiera un salto, en cuanto a complejidad discursiva y empecé documentándome y acaparando todo lo publicado sobre ella en inglés, español o italiano, libros, de ficción o ensayo, catálogos, cómics, etc., todos de autoras mujeres, Susan Sontag, Alexandra Lapierre, Mieke Bal, Mary D. Garrard, Estrella de Diego, Linda Nochlin, Eve Straussman-Pflanzer, Maurizia Tazartes, Eva Menzio, Annemarie Sauzeau Boetti, Susan Vreeland y Gina Siciliano. Además de las obras que ya había visitado en Roma, Florencia y Nápoles, visité sus obras en Nueva York, Washington, Londres, Hampton Court y hasta me abrieron en visita privada los almacenes de la Pinacoteca Nazionale de Bolonia y de la Burghley House en Stamford para ver dos de sus Susanas no expuestas al público. Entiendo todo este proceso, los viajes, las lecturas, como parte misma de la obra, incluso casi una obra en sí misma: una peregrinación para conocer todo lo que pudiera de una mujer que vivió hace 300 años que se ha convertido sin querer casi en una especie de comunión con ella, comunión que es paralela a la que hace Anna Banti en su obra. Creo que todo esto confiere al proyecto, al menos para mí, de una gran coherencia y emoción.

I- Dibujo, pintura, vídeo, instalación… Es el proyecto más ambicioso al que te has enfrentado. ¿Qué ha supuesto en tu trayectoria? ¿Marca un antes y un después?

JF- Sin duda. No solamente es mi proyecto más extenso tanto en el tiempo de realización como en cantidad y variedad de obra, sino en la intensidad con la que me he enfrentado a él, tanto profesional como personalmente. Al final hay mucho más de mi vida de lo que al principio pensaba que podría haber. Creo que todo eso, la emoción, la entrega, se percibe en el conjunto de las obras. Todos los viajes buscando a Artemisia, las experiencias y las relaciones personales, los amores perdidos, al igual que en la obra de la propia Artemisia, se han colado en la exposición casi sin yo darme cuenta. Y eso se queda aquí para siempre.

I- ¿Cómo escogiste a las profesionales del mundo del arte que aparecen en las obras? ¿Cómo recibieron la propuesta?

JF- Todo surgió de manera muy natural y espontánea, casi todas eran amigas mías antes del proyecto y algunas, como María von Touceda, se han involucrado tanto como para escribir un texto maravilloso sobre la exposición y sobre su experiencia.

I- ¿Qué se va a encontrar el público cuando llegue a Non piangere? ¿Hay alguna pieza en especial que te gustaría destacar o sobre la que quieres hacer especial hincapié?

JF- Han sido muchos años de trabajo y mucha energía volcada ahí, es complicado destacar una obra porque creo que el recorrido es en sí una experiencia de todas las piezas como conjunto. Quizá destacaría mi vuelta al óleo, mis incursiones en otras disciplinas distintas a las que he venido utilizando hasta ahora, el texto que he escrito sobre mis viajes buscando a Artemisia (incluido en el catálogo y al que yo considero otra pieza más), y el dibujo más grande que he hecho nunca, de unos 350×250 centímetros, a color, y con una potente iluminación de luz de día, que creo que es un canto a la luminosidad y la fuerza de las mujeres que he retratado.
Non Piangere es el final de un intenso camino emocionalmente agotador a lo largo muchos años y solo espero que el público disfrute de las obras casi tanto como yo disfruté de ese camino.

I- Por último, siempre pedimos una serie de recomendaciones a nuestros invitados. ¿Nos recomendarías un libro, una canción y un artista que hayas descubierto hace poco y debamos conocer?

JF- Como recomendación literaria, Bella del señor de Albert Cohen. Una canción, Christmas Card from a Hooker in Minneapolis, de Tom Waits. Y una artista que he descubierto hace poco, Toyin Odutola.

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Más información:

www.juanfranciscocasas.com
www.galeriafernandopradilla.com

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