«La Era Plasteozoica», el augurio distópico convertido en fotolibro

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La postal llegada desde el futuro trae impresa una imagen del último día de la tierra. En ella, un vasto terreno muerto, agrietado y poroso acaba en una tímida línea, apenas verde, de una vegetación que parece esfumarse en medio de una sensación a derrota. En primer plano, posan los huesos abandonados de un último habitante.

Bienvenidos a la Laguna de los Flamencos, en República Dominicana. Un paraíso escondido y misterioso que ha servido de inspiración para que dos creadoras dominicanas cuenten al mundo lo que le espera, en un primer fotolibro bautizado como La Era Plasteozoica. Y vaya que la han retratado. Búhos, serpientes, flamencos, peces y tortugas de plástico, posan con los gestos congelados en medio de lo que parece quedarnos de junglas y playas, como los sobrevivientes de una historia contada al revés, porque así es como, al parecer, hemos estado haciendo las cosas.

Guadalupe Casasnovas y Victoria Thomen, quienes forman el colectivo Pictoria Newhouse, entregan esta experiencia a todo color, entre portadas rosas, letras doradas y el diario de viaje ilustrado de una tal Henrietta Emma Darwin, tátara-tátara-tataranieta del famoso Charles, para convencernos de que aún estamos a tiempo de salir en la foto y de que el momento de actuar es ahora mismo.

MAR- La Laguna de los Flamencos: ni flamencos, ni laguna. ¿Cómo recordaba cada una ese lugar de nombre maravilloso y paradisíaco, antes de que lo visitaran por última vez y lo encontraran extinto?

VICTORIA- Debes montarte en una yola (pequeña embarcación de unos ocho pasajeros) para llegar hasta la Isla Saona y todo tu equipo debe de estar muy bien protegido del agua. El trayecto es bastante tranquilo y calmado hasta que te vas aproximando a la isla, y el cambio de corriente hace que se vuelva turbulento y hasta peligroso. Una vez en la isla, piensas que estás dentro de una película de Hollywood, en el medio del paraíso, con el mar cristalino, siempre invitándote a no querer mirar a ningún otro lado, olvidarte del mundo y adentrarte.
Pero este no era nuestro caso. Una hora, luego de desembarcar, empezamos a explorar el área, caminamos más allá de los límites naturales y nos encontramos con un pequeño poblado, sus casas con su arquitectura vernácula, árido, desolado y con aire misterioso. Por un camino de arena y basura, y después de unos cuarenta minutos, llegamos hasta la desértica Laguna de los Flamencos.

GUADALUPE- El lugar dónde se encuentra la Laguna de los Flamencos, la Isla Saona, es la isla más grande de la República Dominicana; pertenece al Parque Nacional Cotubanamá y es área protegida, por lo tanto, no está permitido hacer ninguna construcción permanente, a excepción de las casas de los pobladores que se ubican en los dos asentamientos: Mano Juan y Catuano. En Mano Juan, están los pescadores; y, en Catuano, un destacamento de la Marina de Guerra. Es una excursión turística muy popular por las aguas cristalinas que la rodean y sus hermosas y tranquilas aguas.
Sin embargo, a excepción de los fotógrafos de la naturaleza y uno que otro científico, nadie se aventura isla adentro y hay muy poca información de las lagunas costeras, su fauna y su flora. También existen restos arqueológicos en dos cuevas de las civilizaciones precolombinas que alguna vez cazaban y pescaban en sus costas. Nos habían comentado que, aunque llegan turistas diariamente a sus playas, ninguno se aventura más allá de la línea de arbustos que impiden ver el basurero en el lecho seco en vez de agua y vida marina de una laguna costera tropical.

M- Es un punto de partida muy potente y doloroso para abrir un libro que por fuera luce tan colorido e incluso lúdico. ¿Cuánto tiempo tomó la realización del proyecto desde la idea inicial hasta su publicación? ¿Quiénes fueron tomando las decisiones con respecto a la forma que tomaría?

G- El colectivo Pictoria Newhouse fue creado en el año 2012. Nació como respuesta a nuestras inquietudes sociales, políticas y medioambientales. Hicimos el compromiso de fusionar el arte y la fotografía para crear obras contemporáneas. Las dos tenemos un sentido del humor peculiar y lo utilizamos para abordar estas inquietudes, con la esperanza de que estas ideas trasciendan y creen conciencia no solo en las actuales, sino también en nuevas generaciones.
A partir de la desgarradora fotografía del lecho seco de la Laguna de los Flamencos, Osamenta, autoría de Victoria Thomen, empezamos a conceptualizar y hacer las fotografías de La Era Plasteozoica en el año 2015. La selección de los animales inflables que aparecen en las fotos, generalmente comprados en China, dependió de su disponibilidad en el mercado comercial. La selección de los paisajes dependió de la localización de los animales en nuestra geografía. Siempre consultamos con nuestros amigos fotógrafos de la naturaleza la localización geográfica de las especies amenazadas. Hasta el 2016 habíamos realizado 23 fotografías y teníamos el planteamiento conceptual de Taxonomías (publicación ilustrada que se encuentra incluida dentro del fotolibro).
Ese año sometimos la serie a la consideración del jurado de selección del visionado de portafolios Trasatlántica, de PhotoEspaña, en Ciudad Panamá. La Era Plasteozoica fue seleccionada para participar, primero, en el visionado de portafolios; y, luego, en la exposición colectiva Confluencias. Trasatlántica 10 años, en Sao Paulo, Brasil. Luego, fue seleccionada para formar parte del programa oficial de PhotoEspaña (2017), en Madrid, España. En junio de ese mismo año, participó en la exposición colectiva A Surreal Vision, en Roma, Italia.
En junio de 2018, el Centro Cultural Eduardo León Jimenes (Centro León), en Santiago de los Caballeros (República Dominicana), acogió y le dio la bienvenida a La Era Plasteozoica como parte de las celebraciones de la institución, con motivo del Día Mundial del Medio Ambiente, acorde con la proyección de convertir el arte, la cultura y el medio ambiente en componentes esenciales del desarrollo comunitario.
Con el objetivo de llevar este mensaje a un público más amplio, se diseñaron una exposición fotográfica y un fotolibro ecológico. Ambos se presentaron en los meses de mayo y junio de 2019, en el concurrido Jardín Tropical, vestíbulo de la Estación Puerta de Atocha, y el Parque del Buen Retiro, en Madrid, como parte de la 78ª Feria del Libro de Madrid; siendo la República Dominicana el país invitado de ese año. Luego vinieron más presentaciones con gran acogida de público.

M- ¿Cómo nació la idea de Taxonomías? ¿Se dio a partir del fotolibro o era un proyecto aparte y decidieron aprovechar el impulso y contexto de La Era Plasteozoica para incluirlo?

G- Taxonomías surgió casi al mismo tiempo que el proyecto fotográfico, ya que se presentó por primera vez en el visionado de portafolios en Panamá. En este caso, se utilizaron fotografías individuales de estudio de los animales inflables manipulados digitalmente. Sin embargo, después de sopesar las opciones y siguiendo las recomendaciones de un amigo curador, decidimos solicitarle al artista visual Franz Caba, 27 dibujos originales de animales inflables inspirados en los cuadernillos de viajes de finales del siglo XIX.

M- ¿Cuál ha sido el mayor obstáculo o etapa más difícil de pasar con este proyecto?

G- Sin lugar a duda, el mayor obstáculo ha sido buscar patrocinio para la exposición y el fotolibro. Sin embargo, gracias a las excelentes relaciones de mi compañera Victoria, se logró el importante apoyo de la Embajada de República Dominicana ante el Reino de España. Gracias a sus contactos con la Fundación Propagas, y a su presidenta, Doña Pirigua Bonetti, que tiene un agresivo y ambicioso programa de responsabilidad social y medio ambiental, se logró un importantísimo aporte para la impresión del fotolibro siguiendo los estándares de Green Press Iniciative. También se hicieron importantes contactos con otras empresas dominicanas para lograr cubrir los gastos relacionados con la exposición del proyecto y puesta en circulación de la publicación en el Jardín Tropical de Atocha.

V- Cada etapa tuvo su pequeña dificultad. Recuerdo que al inicio del proyecto fue difícil conseguir los animales inflables para poderlos fotografiar. De esto se ocupó Guadalupe, quien desde el inicio se dio la tarea de navegar por internet hasta conseguirlos. Además, fue difícil coordinar con los diseñadores a partir de las revisiones y los comentarios de ambas. Y luego, más adelante, y ya en la etapa final del fotolibro, fue complejo cuando entraban en juego todos los patrocinadores.
Posteriormente, la puesta en circulación de la publicación también fue de gran dificultad, así como encontrar un espacio para la exposición que estuviera disponible para las fechas previstas. Conseguimos exponer en el Jardín Tropical de la Estación Puerta Atocha, esto fue realmente increíble, pero el diseño y la coordinación de la exposición resultaron ser bastante complicadas por las propias características del lugar y sus restricciones.

M- ¿A qué zonas tuvieron que viajar para fotografiar? Entiendo que buscaban ubicar a cada animal con su espacio natural en la medida de lo posible… ¿Alguna anécdota sobre esa etapa de producción?

V- La República Dominicana tiene tres grandes zonas, Norte o Cibao, Sur y Este. El proyecto de La Era Plasteozoica cubre las tres, siete provincias y más de catorce localizaciones diferentes, como por ejemplo: Samaná, Cabarete, Las Terrenas, Punta Cana, Bonao, Palmar de Ocoa, Baní, Santo Domingo, entre otras. Estuvimos sumergidas (literal) en ríos, lagunas costeras y playas; o en cuevas, montañas, parques protegidos públicos y privados, bosques y desiertos.

Cada vez que llegaba un animal inflable, coordinábamos para ir de excursión y fotografiarlos. Llenábamos el coche de todo lo que pudiéramos necesitar y no necesitar. Algunas excursiones tomaban solo un día, otras eran de fines de semana completos. En varias ocasiones regresamos a las mismas zonas geográficas, aunque con diferentes animales inflables. Era imposible hacer una agenda de trabajo, porque dependía de la dificultad de conseguir los animales inflables en el mercado.

M- ¿Cómo ha sido el viaje de esta publicación? ¿Cuál ha sido la percepción del público?

G- Es de gran satisfacción ver finalmente cumplidos nuestros objetivos sin comprometer el medio ambiente en ninguna de sus etapas. Es nuestro primer proyecto editorial y estamos muy orgullosas de los resultados finales. Cada vez que hemos presentado el libro, ya sea a un público más especializado o a público en general, ha tenido una acogida extraordinaria. La recepción ha sido muy positiva y es el fotolibro más vendido del 2019 en la Republica Dominicana. Las ventas de imágenes fotográficas individuales se han duplicado y el fotolibro se ha agotado dos veces en la librería Cuesta Libros. La crítica especializada ha sido muy positiva.

M- ¿Cuáles son los planes para el libro próximamente?

G- Ambas hemos agotado una serie de presentaciones públicas y privadas del fotolibro. Victoria acaba de presentar el libro en una actividad Organizada por Publica20, Encuentros Profesionales de Cultura, en el Círculo de Bellas Artes de Madrid (2020). Por mi parte, el próximo mes presentaré el libro en la Universidad Autónoma de Santo Domingo a los estudiantes de la maestría de artes visuales. El libro se encuentra a la venta en Cuesta Libros, Centro León y Revista Arquitexto en la República Dominicana. En España, puede conseguirse en la librería de IvoryPress.

V- Siempre estamos abiertas y buscando oportunidades para presentar la publicación. Es un proyecto con un gran mensaje que no podemos silenciar.

M- Ambas son arquitectas y artistas visuales, ¿planean seguir trabajando proyectos conjuntos en el rubro editorial?

G- Tenemos en carpeta un proyecto muy interesante que involucra un producto editorial, orientado hacia nuestras inquietudes sociales y medioambientales. Sin embargo, debido a la apretada agenda de trabajo de ambas y a la distancia (yo vivo en República Dominicana y Victoria en España), nos hemos visto en la necesidad de postergarlo.

V- Guadalupe y yo hemos trabajado en varios proyectos previos a La Era Plasteozoica, como por ejemplo la obra itinerante El último golpe, seleccionada para participar en la 27ª Bienal Nacional de Artes Visuales en Santo Domingo, República Dominicana; y Torre de Babel, para la bienal de Arquitectura de Santo Domingo en el año 2014. También hemos realizado otras obras (vídeoarte, instalaciones, fotografías) que todavía no han sido expuestas.

M- En lo personal, ¿qué ha significado para cada una de ustedes denunciar el cambio climático en un formato como el libro visual?

G- Desde que nos hicimos el cuestionamiento de La Era Plasteozoica y Taxonomías, pensamos que, para poder llegar a un público más amplio y de todas las edades, era necesario llevarlo al formato fotolibro. Estudiando un Máster de fotografía en Madrid, Victoria se concentró en los procesos de diseño e impresión de este tipo de publicaciones. Desde el principio acordamos no imprimirlo al menos que cumpliera con todos los estándares medio ambientales del Green Press Iniciative.

V- Para mí, personalmente, formar parte de la solución y no del problema es una prioridad. La Era Plasteozoica me ayuda a tener una conciencia más real sobre la problemática del cambio climático, y en especial la importancia de reducir el consumo del plástico y concientizar a otros para que hagan lo mismo. También, hemos podido comprobar que se pueden realizar proyectos amigables con el medioambiente sin comprometer la calidad de la obra.

M- ¿Alguna ha vuelto a la Laguna de los Flamencos? ¿En qué creen que se convertirá ese lugar o en qué saben que se ha convertido ya?

G- No he vuelto a la Laguna de los Flamencos. Mis amigos y familiares que la han visitado como turistas me indican que a veces tiene agua, dependiendo de las lluvias. Este año han sido muy escasas en el Este y han tenido que llevar regularmente agua dulce a los pocos pobladores que se resisten a irse. Al carecer de un programa regular de recogida de basura, la acumulan precisamente en esta laguna. No se ve desde la playa. La mayoría de las aves utilizan la isla solamente de paso ya que no encuentran vida marina y las pocas tortugas que anidan no se compara con años anteriores. Nunca han vuelto los flamencos.

V- No he tenido la oportunidad de volver a la isla Saona, ni ver aquel lecho seco, pero lo tengo en agenda ya que me gustaría poder regresar. Me da curiosidad ver cómo va la evolución de aquel lugar de playas paradisiacas y lagunas inhóspitas.

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