La Galería Mari Boom

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Mary Boone era la propietaria y directora de una galería homónima que surgió en la década de los 80 en Nueva York, en un momento en el que el mercado del arte vivía una época dorada. Además, los dos primeros artistas de la galería fueron Julian Schnabel y David Salle y su fama hizo que las revistas apodaran a Boone “La nueva reina del arte”. Otros artistas como Jean-Michel Basquiat, Barbara Kruger, Eric Fischl, Ross Bleckner o Brice Marden pasaron por el espacio de la Mary Boone Gallery.

Mary Boone

El éxito de la Mary Boone traspasó fronteras físicas y políticas y llegó a la España de los 80, una España inmersa en La Movida y en un renacer artístico y cultural más que necesario. Sin embargo, los espacios expositivos de entonces no abundaban y tampoco estaban demasiado abiertos a propuestas emergentes -al fin y al cabo, las galerías no dejaban de ser negocios y no querían arriesgar demasiado-. Dada esta situación, un grupo de artistas, Patricia Gadea, José Maldonado, Manolo Dimas, César Fernández Arias y Juan Ugalde, decidieron en 1985 apropiarse de un espacio público para exponer: un pasaje subterráneo que formaba parte de la red del Metro de Madrid y que unía la calle Lagasca con el Parque del Retiro. Tomaron para esta acción el nombre de la famosa galería neoyorquina, no sin cierto humor e ironía, al españolizar el nombre: Mari Boom.

Los artistas expusieron ilegalmente varias veces en este pasaje, acercando el arte a los transeúntes que paseaban por el pasaje y posicionándose ante un incipiente, pero agresivo, mercado del arte español.

Foto: James V. Davis

Hace unas semanas un grupo de artistas decidió recuperar este espacio, 33 años después, para volver a exponer de forma ilegal y poner de manifiesto algunas de las carencias que existen en el arte contemporáneo actual. Gracias a María María Acha-Kutscher, Carmen Alvar Beltrán, Marta Beltrán, Nuria Carrasco, Clara Carvajal, Aurora Duque de la Torre, Sandra Gamarra, Carmela García, María Gimeno, ^Klamca^, Diana Larrea, Jana Leo, Paula Noya, Gloria Oyarzabal, Verónica Ruth Frías, Marina Vargas y Ana Villamuza, la galería Mari Boom inauguraba una nueva exposición. La acción fue organizada por el proyecto de investigación sobre la institucionalidad del arte, Antimuseo y el colectivo Las Roldanas, un grupo de mujeres vinculadas con el mundo del arte que buscan recuperar el trabajo de las artistas del pasado y que toman su nombre de la escultora barroca Luisa Roldán y surgió a modo de homenaje a Patricia Gadea, fallecida en 2006, y partícipe de la primera etapa de Mari Boom. Por otra parte, la exposición y acción, respondían al conjunto de reivindicaciones por la visibilidad de las mujeres artistas en el arte.

Foto: James V. Davis

Elena González Torres, ^klamca^, vivió esta experiencia en primera persona.

“Como mujer artista, no necesito ningún domador; el látigo ahora está en manos del destino. No soy un payaso roto ni una vedette subida a un elefante: soy Patricia Gadea acariciando una pantera negra, que es el arte, aunque quizá me muerda”

Patricia Gadea. “Diosas, esposas, rameras y esclavas”, 1993.

Pocas veces una se levanta sabiendo que va hacer algo extraordinario. Ese tipo de cosas que no te dejan dormir la noche anterior, porque a la mañana siguiente te espera un gran día, de esos que marcan tu vida. Sabes que vas hacer algo que no es controlable, el miedo a lo desconocido -lo llaman ansiedad-. Así estábamos todas, así nos levantábamos todas el 13 de Junio de 2018.

Habíamos quedado en casa de María María, nuestros pósters habían llegado de la imprenta y ninguna los había visto; un montón de tubos, enrollados. Y nos dirigimos hacia el parque de El Retiro, hacia un pasaje que 33 años antes había sido tomado por otras personas que habían decidido reivindicar la calle como un espacio de cultura y de arte. Y nosotras queríamos emular eso, queríamos revivir a Patricia, queríamos revivir la calle, queríamos reivindicar, queríamos tomar lo que dicen que no es nuestro. Estábamos nerviosas, podía venir la policía, podía salir mal.

Foto: James V. Davis

Pero no fue así, esa tarde del 13 de Junio reactivamos la Galería Mari Boom y lo hicimos por Patricia, por nosotras, por todas las artistas que no tienen espacio, que no tienen voz, que están silenciadas, confinadas en sus casas. Que mueren, como murió Patricia, en la soledad y olvidada. Aunque muchos dicen que el mundo del arte no la había olvidado, por su fuerza, por su valía, por su aportación, por su importancia, que siempre estuvo, lo cierto es que hasta que no estuvo muerta no se le dedicó una gran exposición. Tenemos que dar parte de nuestra vida, parte de nuestro cuerpo, tenemos que exponer nuestra vida privada, nuestras relaciones personales, porque si no, no vale. Ellos pueden ser valorados por su arte, en exclusiva, nosotras tenemos que vivir una vida accidentada por el arte.

Foto: James V. Davis

Yo no conocía a Patricia Gadea, ni su vida, ni su obra, nunca había oído hablar de ella, ni siquiera me enteré de su exposición en el Museo Reina Sofía. La descubrí junto a otras muchas, gracias al proyecto “Tal día como hoy” de Diana Larrea. Leí “en directo” en el Facebook de Diana cómo se había planteado alguna vez un remake de la Galería Mari Boom y pensé: “Qué grande sería”. Unos meses después, gestado en secreto, allí estaba yo, junto a tanta mujer que admiro, y sabiendo que estábamos haciendo algo grande, un punto de sutura entre historia y presente, entre activismo y arte.

Lo que me llevo de ese día, no es la adrenalina de la acción ni ver mi obra en una pared, es la satisfacción de formar parte de un grupo de mujeres artistas que deciden organizarse, salir juntas, hacer ruido juntas, crear juntas, y no olvidar a nuestras predecesoras, juntas.

Izquierda: Galería Mari Boom, 1985. Derecha: Galería Mari Boom, 2018. Fotografías: Javier Campano.

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