Laura Carrascosa Vela y la sencillez universal

0

Laura Carrascosa Vela acaba de publicar Como la casa mía, su primer fotolibro, co-editado por Gonzalo Golpe y publicado por Dalpine, con diseño de Underbau. En Como la casa mía Laura muestra la vida y los pensamientos de Xirou Xiao, una chica china que vive en Madrid, España, desde hace un tiempo y con la que comparte una sincera relación de amistad. A través del fotolibro, Xirou nos descubre cómo es estar lejos de tu hogar y también cómo es tener uno nuevo; habla de las personas que ha amado y las cosas valiosas que ha perdido. Sus pensamientos y anhelos son el resultado de un desarraigo y de una identidad híbrida.
Cómo nos relacionamos, nuestros contextos y nuestros roles sociales son algunos de los temas centrales en el trabajo de Laura Carrascosa Vela, sin embargo, en Como la casa mía, la fotógrafa propone una inmersión mucho más íntima en la que la interacción del lector forma parte de la relación entre Xirou y Laura.

IRENE- ¿Cómo llegaste a la fotografía?
LAURA-
Desde muy pequeña me interesaba todo lo relacionado con la comunicación, además a mi padre siempre le ha gustado mucho la fotografía, hace collages con nuestras fotos familiares y guarda todos los negativos en casa. También tengo una tía que se llama Cristina que es poeta y me recomendaba libros o me presentaba a amigos suyos creativos. Quizás por estas influencias y mi propia personalidad siempre he sido muy creativa: me ha gustado hacer música, disfrazarme, hacer muñecos, pulseras… Un día dio la casualidad de que un novio de mi hermana Marta quería deshacerse de su cámara de fotos porque iba a comprarse una mejor y, como vio que me interesaba el arte, me la vendió por un módico precio. Aquella fue mi primera cámara digital, una Pentax. Empecé a hacer fotos y descubrí que me encantaba, así que me registré en Flickr, Metroflog, Fotolog… las redes sociales que había entonces sobre fotografía, e hice varios cursos. Con quince o dieciséis años gané un concurso de fotografía y me lo empecé a tomar más en serio. Me di cuenta de que hacer fotografías me divertía mucho, me parecía muy interesante y, encima, se me daba bien. Seguí haciendo fotos, amplié mis cámaras y empecé a probar otras, como la analógica de mi padre o la de mi abuela, una Werlisa club color.

I- Pero además de tus estudios de fotografía, también estás graduada en Filosofía.
L- Estudié el bachillerato de ciencias sociales y no estaba segura de si me iban a aceptar en la Escuela de Artes porque tenía que hacer la prueba de acceso y yo nunca había dibujado ni había estudiado arte. Así que, por si acaso no me admitían, pensé que lo mejor era matricularme en Filosofía, que siempre me había gustado mucho. Al final me admitieron en las dos y terminé yendo de nueve a dos a clases de Filosofía y de tres a nueve a Fotografía Artística en la Escuela Artediez.
Ocurrió que cada vez me fue interesando más y más la foto y menos el sistema educativo universitario, sobre todo después de pasar por la Escuela de Arte o la Escuela de Fotografía Blank Paper.

«Carlota»

I- ¿Qué papel juega la filosofía en tu proceso creativo?
L-
La filosofía está presente en mis intereses fotográficos y en la manera de trabajar: cómo me relaciono con otras personas y cómo me proyecto sobre ellas, cómo se relacionan otras personas con el mundo… Todo lo que leo y he estudiado hace que mire todo esto bajo otro prisma. Cuando comienzo un proyecto, leo mucho antes y a la hora de fotografiar tengo presentes esos conceptos que hacen que en una imagen vea algo diferente, un símbolo, una metáfora… Así construyo el significado de las imágenes desde ese bagaje filosófico.
Y, de manera inversa, la filosofía también me da respuestas a las inquietudes que me pueden surgir cuando hago fotografías.

I- Uno de tus primeros trabajos fue Vorhandenheit, en el que interrogas el mundo a través de las imágenes que encuentras y se generan cuando acompañas a tu padre en uno de sus viajes como transportista. ¿Cómo ves el proyecto después de este tiempo?
L-
Mirando ese trabajo veo muchos errores, pero también muchas cosas bonitas que he seguido haciendo. Por ejemplo, ese fue mi proyecto final en Artediez, tan solo tuve unos meses para realizarlo y creo que apunté a algo demasiado profundo para ese corto periodo de tiempo. Pero miro con ternura el proyecto porque son preocupaciones que a día de hoy sigo teniendo y me sigue gustando.

Vorhandenheit

I- En tu curriculum también veo que has cursado estudios relacionados con la cultura china, ¿qué te atrae de ella?
L-
Lo primero que me atrajo de la cultura china era que no se estudiaba en el colegio. Cuando se estudiaba Historia se referían solo a historia de Occidente y yo quería aprender sobre Oriente, así que comencé a leer los libros más accesibles que existen sobre cultura china y sobre el Tao. En Filosofía tampoco tuve ninguna asignatura sobre Asia, así que tuve que buscar por mi cuenta.
Me interesa Oriente por la manera que tienen de mirar los seres y los acontecimientos de manera distinta a la nuestra, más calmada, observando los detalles pero a su vez pensando el mundo como algo interconectado, es decir, viendo en lo más cercano o íntimo un reflejo de lo universal, eso sí, sin armar tratados filosóficos.
También son muy interesantes los escritos sobre el arte de vivir… Los taoístas son bastante anarquistas, están en contra de cualquier esfuerzo artificial y toda convención social… y cuando actúan (pintan, nadan, cocinan, escriben) hablan mucho de aprehender antes de ejecutar, por ejemplo, si vas a pintar bambú primero debes cultivar bambú en tu corazón, examinar con atención lo que nos rodea y así, más que actuar deliberadamente, nuestro propio espíritu nos llevará. De hecho, tienen un concepto precioso, wú wéi (無為), que habla precisamente de acción espontánea, hacer las cosas con una disposición natural, no forzar.
En este sentido, el filósofo zen Teitaro Suzuki dijo siglos después que debemos recuperar el candor infantil y así olvidarnos de nosotros mismos porque logrado esto el hombre piensa sin pensar, «como las estrellas que iluminan el cielo nocturno», y así se convierte en ellas. Yo entiendo esto como una comunión con los seres y el mundo sin constreñir, abrazando a todos por igual, porque olvidarte de ti mismo significa que podrías ser cualquiera o ser nada. Dejar ser.

I- ¿Fue por este interés en la cultura china que empezaste a investigar sobre los chiñoles?
L-
No, fue por un encargo. Fui a hacer unas fotos a un grupo de música y uno de los componentes vivía en Usera y así conocí el barrio: un mundo nuevo por explorar. Cuando llegué a mi casa me puse a investigar cómo podía conseguir fotografiar a las personas que vi por la calle aquel día. Quería saber cómo podía acceder a esta gente que yo quería conocer, pasar tiempo con ellos y charlar, así que busqué por Facebook. Utilicé los filtros “origen: China” y “lugar de residencia: Madrid” y apareció un montón de gente y de grupos que se autodenominaban “chiñoles”. Agregué a varias personas y comencé a hablar con ellas. Gracias a este trabajo he llegado a tener verdaderas relaciones de amistad, aunque el proyecto en sí lo abandoné.

I- ¿Por qué?
L-
Porque para mí no tenía sentido hacer un proyecto así. Yo quería hacer un proyecto conjunto y vi que este no podía ser así, así que no lo forcé y pasé a centrarme solo en Xirou. El de los chiñoles consistía en que yo iba y les hacía fotos y eso no tiene sentido para mí, además quizá no era mi lugar. Con el tiempo, vi que mi atracción por Xirou no se debe a que ella sea china sino a los valores que tiene, sus ideas, la manera en que se mueve y se enfrenta a la cámara, sus anhelos que podrían ser los de todas las personas… Esto me resultó mucho más interesante, algo que compartir.

Como la casa mía

I- ¿Cuándo conoces a Xirou?
L-
Mi amigo Jose conoció en un curso de danza a Xirou y, como él sabía que yo estaba interesada en conocer a gente china, le pasó mi contacto. Me escribió y le conté que estaba haciendo la serie fotográfica de los chiñoles y ella me dijo que le interesaba trabajar con las personas chinas que viven en Usera pero desde la performance y la educación.
La primera vez que quedamos ya le pregunté si podía hacerle fotos y, de manera natural, Xirou fue ganando protagonismo en detrimento de los demás. Me fui a lo más pequeñito, a una práctica más cercana al diario, buscando encontrar en la sencillez el mensaje universal que buscaba.

I- Experimentasteis una conexión muy intensa, ¿no?
L-
Sí, nos caímos muy bien y descubrimos un montón de intereses comunes. Tampoco le hacía fotos cada vez que quedábamos, la mayoría de las veces hablábamos, dábamos paseos…
Así también surgió MAN DA RI NA, como he dicho antes las dos estábamos interesadas en la gente china que vive en Usera y realizamos algunas actividades con ellos. En septiembre tenemos previsto volver a hacer actividades en colaboración con el Instituto Confucio.

Como la casa mía

I- ¿Cómo influye Xirou en Como la casa mía?
L-
En este trabajo, todo lo que he hecho ha sido contando con Xirou. Muchas veces le mandaba las fotos y le preguntaba su opinión, o ella me contaba cosas de su infancia en China que luego se reflejaban en las fotos. Por ejemplo, cuando me cuenta que lo que echa de menos de su tierra natal son los olores.
Yo tenía claros algunos intereses que quería abordar como la necesidad de querer pertenecer a un lugar y a una sociedad, o bien la no necesidad, y qué siente aquí una persona que es de fuera… Siempre teniendo presente la urgencia de entender esto como algo universal, humano. Además, Xirou es de una cultura que siempre he admirado y al revés, a Xirou le encanta la cultura iberoamericana. El trabajo va bebiendo de ese interés que compartimos la una por la otra y las referencias que nos vamos pasando.
En el libro sentí que se perdía algo porque Xirou es muy especial por cómo percibe (es muy sensorial y se fija en unos detallitos muy curiosos) y había cosas en las fotos que no se podían ver, así que le propuse escribir textos. Quedamos un día y hablamos sobre el libro y qué podíamos incluir. Sus textos cambian la foto por completo y, en ese sentido, Xirou es muy importante porque además su manera de escribir y hablar es muy personal.

Como la casa mía

I- El hecho de que los textos de Xirou no estén editados, es decir, que se respete su manera de expresarse, creo que es muy importante.
L-
Es que así se entiende mejor lo que ella quiere decir. Hay un momento en el que ella dice que está “fuera de su familia” en vez de decir que está lejos de su país, y esa construcción me parece mucho más significativa. No solo es respetar la manera en que se expresa, es que es su lenguaje y además es un lenguaje muy poético.

I- ¿Por qué un libro? Ya has expuesto algunas fotografías de Como la casa mía. ¿Qué aporta el formato editorial a este trabajo?
L-
Casi desde el principio pensé este trabajo para un soporte editorial porque podía expresar mejor la esencia del proyecto. Es un trabajo muy íntimo que permite adentrarte en el universo de dos personas y el libro proporciona la calma y la tranquilidad necesarias para este proceso: leer los textos o ver las fotos con atención, que a primera vista pueden parecer sencillas, pero si te fijas hay muchas capas y significados en cada una de ellas.
Me gusta pensar que el libro es algo que se puede transportar fácilmente y ver en cualquier momento.

I- Se trata de un libro intonso, es decir, cuyas páginas no están cortadas adrede. ¿Por qué?
L-
Hacer un libro intonso fue idea de Juanjo y Pablo de Underbau, los diseñadores del libro. Hay un vacío que queda entre las páginas, un hueco, que remite directamente al tao.
El hecho de que sea un libro blando, con un gramaje muy bajo y esta encuadernación, te da páginas translúcidas en las que puedes intuir la foto de antes y la siguiente, incluso algunas están escondidas, hay algunos textos que están al revés y solo se pueden leer a través del papel, otros están también escondidos pero algunas palabras están a la vista… El diseño remite todo el rato al propio viaje de Xirou y el descubrir, escarbar, abrir…
Lo interesante del formato libro es que no se trata solo volcar las fotos en papel y ya. En este caso me parecía que el libro podía ayudar mucho a transmitir la sensación que queríamos.

I- ¿Crees que más gente, no necesariamente chiñoles, se puede identificar con el desarraigo de Xirou?
L-
Al final Xirou y yo llegamos a la conclusión de que da un poco igual que ella sea china y yo sea española. Sí es importante en tanto en cuanto fue el motivo por el que la conocí y me acerqué a ella, pero al final no es un proyecto que vaya sobre China. Es algo más universal, sobre personas errantes, viajeras y cómo cuidarnos entre nosotras.

Laura Carrascosa Vela para  Yolavi (Laura Carrascosa Vela y Maider Jiménez)

Cucha

I- ¿En qué estás trabajando ahora?
L-
Estoy haciendo unos vídeos sobre el breaking y la presencia de las mujeres en espacios de poder, en los que reflexiono sobre cómo nos relacionamos con el espacio y con otros cuerpos.
También estoy empezando un nuevo proyecto, Cucha, en el que me centro en mi pueblo, en Jaén, donde viven menos de diez personas. Cada vez que voy, hablo con los vecinos y me cuentan cosas muy interesantes.
Por otro lado, he creado junto a una Maider Jiménez una empresa de fotografía que se llama Yolavi, donde intentamos hacer que las fotografías de bodas, eventos, retratos… se hagan de otra manera, que no sea todo heteronormativo, que no perpetúen unos cánones de belleza…
Desde hace unos años vivo de la fotografía. Es algo que me propuse y más o menos lo he logrado. Pero claro, ahora resulta que casi no tengo tiempo para mis proyectos personales…

I- Por último, ¿nos puedes recomendar un libro y una canción?
L-
El libro: Las primas de Aurora Venturini, y la canción: Maldita urraca de los Hermanos Cubero.

Como la casa mía

_______

Más información:

lauracvela.com
www.dalpine.com

Share.

Leave A Reply