Entrevista a Manel Miró, intérprete del patrimonio

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Manel Miró Alaix es uno de los referentes nacionales al hablar de Interpretación del Patrimonio, una rama de la gestión cultural que estudia la puesta en valor del patrimonio y la comunicación entre el visitante y el bien patrimonial.
Arqueólogo, intérprete del patrimonio, consultor en turismo y patrimonio cultural, docente y responsable del área de planificación de Stoa, Manel es un profesional con más de veinte años de experiencia. Hemos hablado con él para que nos dé su visión sobre la interpretación del patrimonio hoy en día.

IRENE- ¿Cómo explicarías a alguien lo que es la interpretación del patrimonio?
MANEL-
La interpretación del patrimonio trata de poner al servicio de la gente el patrimonio.
Existe porque en nuestra sociedad hay una necesidad de pasar el tiempo de ocio en lugares históricos que tienen unos valores especiales. Esa necesidad generalizada de ir a buscar estos espacios ha hecho que surja la interpretación del patrimonio, que es un conjunto de técnicas orientadas a preparar los lugares de la memoria para ser visitados por el público.

I- ¿Cómo comenzaste en el mundo de la interpretación del patrimonio?
M-
Hace más de veinticinco años que trabajo en este ámbito y llegué a él desde el mundo de la arqueología. Yo me formé como arqueólogo y durante mis primeros años como licenciado, desde el año 85 al 90, estuve en excavaciones arqueológicas. Un buen día tuve la suerte de hacer un curso de la Universidad Internacional Menéndez Pelayo que hablaba de gestión e interpretación del patrimonio y vi mi futuro. En mi época -yo estudié entre el año 80 al 85- nadie hablaba de gestión del patrimonio, ni de gestión cultural, ni de interpretación.
Poco después de hacer el curso, tuve la suerte de empezar a trabajar en una fundación que se llamaba Centro Europeo del Patrimonio, que fue una de las instituciones pioneras en España en introducir el concepto de interpretación del patrimonio. También estudié en la Escuela de Patrimonio de Barcelona, donde me acabé de formar académicamente.

Manel durante el montaje de la museización de la fachada de la catedral de Pamplona

Manel durante el montaje de la museización de la fachada de la catedral de Pamplona

I -¿Qué estudios se necesitan para ser intérprete del patrimonio?
M-
Yo tuve la suerte de ser alumno de la Escuela de Patrimonio de Barcelona. En esa escuela recibí formación específica, orientada a la gestión del patrimonio y a la interpretación.
Yo creo que hay muy pocos sitios en España donde se imparta, hoy en día, la formación tan específica que yo tuve, en ese momento, en Barcelona. Esta escuela, que también fue pionera en formación post universitaria para gente que venía del mundo de las humanidades y de la biología -ya que la interpretación se aplica tanto al mundo cultural como al mundo natural- cerró en 1994 y fue sustituida por la oferta universitaria de posgrados en gestión cultural. La diferencia fundamental entre lo que hacíamos en la Escuela de Patrimonio en Barcelona y lo que se hace en los másteres, es que en la escuela todo el diseño curricular se realizó a partir de un estudio de los perfiles profesionales que se preveía que iban a haber en el sector del patrimonio; y ahora creo que los másteres, salvo algunas excepciones, no han estado tan orientados a un mercado laboral o unos perfiles profesionales, sino que se han convertido en una especie de tercer ciclo y no está claro el tipo de perfil profesional que se genera en estos estudios. Justamente en el caso de la interpretación del patrimonio se requeriría una formación específica en este campo. En muchos másteres de gestión cultural se aborda el tema de la interpretación pero de una manera poco profunda.
En Inglaterra, o Canadá, sí que hay másteres específicos, ya que consideran la interpretación del patrimonio una especialidad lo suficientemente importante como para dedicarle un posgrado completo.

App Patrimonio Mundial

App en la que Manel estuvo trabajando el año pasado para una cueva cántabra declarada recientemente patrimonio mundial por la UNESCO

I- ¿Cómo crees que está integrada la interpretación del patrimonio en España, respecto a países extranjeros?
M-
El drama que tenemos en España es que durante los años de bonanza económica se ha invertido mucho dinero en patrimonio, sin embargo, esta inversión no ha acompañado una consolidación profesional del sector, porque sólo se pueden tener buenos profesionales si puede encontrar trabajo, dedicarse a su oficio y desarrollar su profesión. La inversión en patrimonio cultural que se ha hecho a lo largo del siglo XXI ha servido para alimentar la burbuja de la construcción.
Doy clases a alumnos que luego no encuentran puestos de trabajo cuando, por otro lado, te das cuenta de que hay muchos centros de interpretación, museos, centros patrimoniales, etc. que no tienen el personal necesario que deberían para funcionar y muchos tienen que cerrar… Muchas veces se atribuye a una mala planificación de esos equipamientos (y hay veces que es cierto) pero es que nos hemos dedicado a construir centros de interpretación mientras se recortaba empleo vinculado al patrimonio. Se ha instalado entre nosotros la idea de que hay que hacer que los centros de interpretación sean rentables y eso es absurdo porque no siempre es posible.

I- ¿Qué opinas del auge de los centros de interpretación que hemos experimentado durante estos últimos años?
M-
De repente ha habido una locura por abrir centros de interpretación, muchos de ellos totalmente inútiles. Yo he vivido ese proceso: he realizado centros de interpretación que al cabo de dos días se han cerrado. Hemos tardado demasiado en ver que muchos de esos centros de interpretación eran inútiles y hemos alimentado la obsesión por construir centros de interpretación con la falsa creencia de que eran la panacea del turismo «cultural». Había muchos lugares que querían atraer turismo y comenzaron a hacer centros de interpretación de lo que fuese: sobre el ajo, sobre la pared de piedra seca… Olvidando que, al final, la gente por lo que se mueve es por el patrimonio verdadero, no por los centros de interpretación. Se ha abusado mucho de esto y de no apostar por mantenerlos después. Conozco casos en los que se construía el centro porque el ayuntamiento tenía dinero para un plan de empleo. Cuando el dinero del plan de empleo se terminaba, se cerraba el centro.
Cuando dicen que un centro de interpretación no es rentable, yo les contaría cómo los municipios de costa se dieron cuenta de que si sus playas no estaban perfectamente cuidadas, perdían turismo. La gente no paga entrada para entrar en la playa pero estos municipios, que saben que su presente y futuro depende de que sus playas estén arregladas, no dudan en gastarse dinero en mantenimiento y limpieza de costas porque al final ese dinero público acaba siendo rentable. En cambio, esa misma lógica aplicada al patrimonio parece que sea un sacrilegio. Que la administración pública invierta dinero en contratar al personal necesario para que se abra un castillo al público… Parece que no puede ser así, que si se abre es para que sea rentable por sí mismo, sin caer en que muchas veces la rentabilidad del turismo no viene dada por los ingresos directos. Esto liga además con el hecho de que en España se ha hablado mucho del valor estratégico del patrimonio como factor del desarrollo pero se ha dicho sin creérselo, se ha utilizado como discurso políticamente correcto, cuando lo que se escondía era un “que me den dinero para crear puestos de trabajo, sin tener en cuenta el gasto para mantenerlos después”.

Mapping Taüll

El ábside de Sant Climent de Taüll con una experiencia interpretativo de videomapping

I- Uno de los objetivos, si no el principal de la interpretación del patrimonio, es cambiar la actitud del visitante para provocarle un sentimiento de salvaguarda hacia el bien interpretado, ¿es esto posible? ¿Cómo se suele conseguir?
M-
Como te decía antes, este trabajo consiste en preparar los sitios que vamos a visitar y el público es el punto de partida de todo. Cuando digo público no estoy hablando de marketing, estoy hablando de los ciudadanos.
No se trata sólo de una explicación que yo haga sobre el sitio, de tipo histórico o didáctico, que permita conocer algo sobre lo que se está visitando. Se trata de enseñar a visitar el lugar. Por ejemplo, me ha ocurrido llegar a un museo y que me den un folleto donde se puede leer: “prohibido comer, prohibido hacer fotos…” Prohibidas una serie de cosas y piensas: entonces ¿qué vale la pena que haga? Durante mucho tiempo ha existido la mentalidad de que el visitante es un inculto al que hay que vigilar más que educar. Sin embargo, en las teorías más contemporáneas, el visitante no es un enemigo y lo que se debe hacer es favorecer que su visita sea lo más interesante posible y eso incluye que algunas veces les “eduques” en cómo se debe visitar un lugar.
Tú comentas que uno de los elementos principales de la interpretación es la provocación, así lo dijo Tilden, y para mí es uno de los elementos clave que yo intento aportar siempre. Cuando decimos “provocación” queremos decir estimulación de la curiosidad. Esto no se consigue siempre con el relato didáctico y a menudo la interpretación ha caído en eso. A veces la estimulación viene por utilizar un lenguaje de tipo artístico o estético.
Hace unos meses estuve visitando en el Vall de Boí en el pirineo de Lleida, la iglesia de Sant Climent de Taüll, que desde hace un tiempo tiene un instrumento nuevo de interpretación, un videomapping en el ábside. Es una proyección que dura unos cinco minutos en la que se va reconstruyendo el proceso de creación de la pintura románica del ábside. El vídeo tiene un juego efectista con música y animaciones de carácter estético. Yo salí entusiasmado, mientras que otros compañeros afirmaban que echaban de menos una explicación histórico-artística. Yo pienso que la estimulación de la curiosidad no tiene por qué estar necesariamente unida siempre al carácter didáctico.

I- ¿Cómo han mejorado la experiencia del visitante las nuevas tecnologías aplicadas a la interpretación del patrimonio?
M-
Yo creo que las nuevas tecnologías han ayudado mucho a hacer interpretación. Muchísimo. Soy de los que creen que una buena visita guiada es una experiencia interpretativa perfecta y no se echan de menos las tecnologías, pero es verdad que las nuevas tecnologías te permiten un tipo de interacción con el visitante que antes era impensable, por poner un ejemplo, el videomapping de Taüll que te comentaba, de una complejidad técnica extraordinaria. Como instrumento interpretativo lo que se hizo allí mismo, en los años 70, fue poner una réplica del ábside. No hay comparación a nivel de experiencia del visitante.
Las tecnologías nos han permitido llevar la interpretación in situ, por ejemplo, las apps te permiten tener una interacción en el momento preciso en que lo necesitas.
Y creo que en lo que más vamos a notar las nuevas tecnologías -y ya lo estamos notando- es en la interacción entre la institución y el visitante ya que tradicionalmente esta interacción solo era posible cuando estabas físicamente en el lugar.

I- ¿Qué desventajas podemos encontrar en el uso de estas nuevas tecnologías aplicadas a la interpretación? ¿Son aptas para todos los públicos?
M-
Soy muy radical en esto y creo que no hay desventajas. Las tecnologías en ningún momento generan desventajas. Las tecnologías no son malas en sí mismas, otra cosa es que el responsable de un bien patrimonial no sepa hacer buen uso de éstas.
Además, las nuevas tecnologías están ayudando a ofrecer productos que antes era más complejo tener, como tablets con vídeos con intérpretes en lengua de signos para personas con dificultades auditivas o tablets para personas invidentes con audiodescripciones.
Es cierto que hay personas mayores que no saben cómo utilizar algunos dispositivos, existe una brecha digital generacional pero también es verdad que si invirtiéramos un poco de tiempo en enseñar a las personas mayores a utilizar los dispositivos sería más fácil.

Audioguia Born Centre Cultural

Visitantes utilizando la app audioguia en el Centre Cultural del Born

I- ¿Las audioguías pasarán en breve a ser las abuelas de las apps o por el contrario seguirán estando vigentes?
M-
El dispositivo de audioguía tal y como lo conocimos en los noventa va a desaparecer. El futuro de estos dispositivos está marcado por la complicación que supone para la institución tener que proveer los aparatos. Al final las instituciones generarán el producto para que el visitante se lo descargue en su propio teléfono.
Pero no nos equivoquemos, el concepto de audioguía está más vivo que nunca y además disponemos de más gadgets que complementan la audioguía.
La diferencia entre una app y una audioguía es que esta última está pensada a través de la lógica clásica de visita al museo, que es una lista de explicaciones de obras y que no se puede decir que sea una experiencia interpretativa. Una app orientada a la interpretación plantea un discurso alrededor de un tema, no solo da explicaciones sino que provoca curiosidad durante la visita. Una app cultural debe fomentar algún tipo de experiencia, más allá de las explicaciones didácticas.

I- ¿Cómo es el proceso de elaboración de un app interpretativa? ¿Se parece al de una app normal?
M-
Las apps tienen una parte que es común a todas: el elemento estratégico, que consiste en responder a dos preguntas: ¿a qué necesidad voy a dar respuestas con una app? y ¿para quién?, que responde a las características del producto, ya que no es lo mismo trabajar para niños, que para adultos o extranjeros.
Una app de interpretación del patrimonio responde al tipo de experiencia que quieres generar a través de la app, porque la app no es más que un instrumento para conocer el patrimonio. No es lo mismo hacer una app interpretativa de un bien para verlo in situ que estar en tu casa jugando con una app relacionada con ese patrimonio.

"El principal objetivo no es la instrucción sino la provocación"

«Lo principal no es la instrucción sino la provocación» Freeman Tilden

I – ¿Hacia dónde va la interpretación del patrimonio? ¿Nuevas tecnologías, sustitución de personas?
M-
Si hago una lectura feliz, diría que la interacción entre buenos intérpretes y el buen uso de las tecnologías puede dar como resultado experiencias maravillosas, como podría ser maravilloso ir a Ampurias y con una tablet acceder a una realidad virtual donde podamos ver andando por allí a los romanos que ocupaban el foro de la ciudad. Llegará un día en que pueda generar un producto de inmersión total, con las Google glasses. Pero para que esto sea así debe haber detrás muy buenos equipos humanos.
Hay muchos guías que me dicen que estos dispositivos van a acabar con su trabajo y yo suelo decir que son cosas distintas. Una explicación de un buen guía jamás tendrá competidor. Lo mismo que una experiencia de inmersión no va a tener competidor nunca. Pero son cosas complementarias. Me gustaría pensar que, dentro de unos años, en España la unión de tecnologías y profesionales puede dar lugar a experiencias geniales. Espero que las administraciones entiendan que es importante invertir dinero en la puesta en valor del patrimonio porque al final esta inversión va a tener un retorno en turismo de calidad y en la ciudadanía.
Si hago una lectura negativa, no creo que la culpa de que deje de haber trabajo en el ámbito del patrimonio lo tengan las tecnologías, lo tendrían, en todo caso, las políticas que se aplican.

I – ¿Es la interpretación del patrimonio una disciplina que pueda ser aplicada a otros patrimonios que no sean naturales (como parques naturales, accidentes geográficos, etc.), o arqueológicos? Hablo en concreto del arte contemporáneo.
M-
Suelo hablar de arqueología porque es mi debilidad, no obstante, la interpretación se puede aplicar perfectamente al arte contemporáneo, es más, creo que es muy necesario porque el arte contemporáneo es un vehículo de interpretación magnifico. Por ejemplo, el vídeo mapping de Taüll al que he estado haciendo alusión, el producto en sí mismo era videoarte.
Por otra parte, hacer interpretación en el arte contemporáneo es muy beneficioso, es uno de los patrimonios más agradecidos sobre todo con niños y gente mayor.
Lo que ocurre es que en el mundo del arte contemporáneo existe un componente elitista. Si lees artículos o críticas, pocas veces el lenguaje utilizado está al alcance de la mayoría de los mortales y hay que tener en cuenta que tu público son todos, no sólo los especializados. La interpretación tiene mucho que ver con el pueblo y es lo que me gusta de ella, ese elemento democrático: que puedas llevar la cultura a la gente de una manera digna en vez de mantenerla en las élites intelectuales. Eso no significa que tengas que hacer algo banal, al contrario, hacer una buena interpretación es muy difícil.

Emisora de Radio Andorra

Sala de emisoras de la antigua Radio Andorra

I- ¿Qué proyectos tienes próximamente?
M-
Ahora mismo estoy trabajando en varios proyectos al mismo tiempo, pero hay uno en especial que va a ser un reto. Es un proyecto que afortunadamente se está realizando con tiempo, con medios y sin agobios y esto hoy en día es casi una bendición, acostumbrado a trabajar con la precariedad con la que hemos tenido que lidiar en estos últimos años. Se trata del proyecto de musealización del edificio de la antigua emisora Radio Andorra, en Andorra, lógicamente. Es un edificio que conserva toda la maquinaria original de la emisora. Poder desarrollar un proyecto que me permite descubrir el mundo de la radio desde sus inicios es una satisfacción personal pero, además, estamos trabajando junto al equipo de arquitectos y diseñadores y se nos permite usar las nuevas tecnologías de una manera inteligente y positiva para los visitantes. Ahora mi reto es que este proyecto se convierta en una realidad que pueda disfrutar todo el mundo.

I- ¿Nos podrías recomendar una bibliografía básica para todos aquellos que quieran conocer más sobre la interpretación del patrimonio?
M-
Hay dos o tres libros que son básicos para entender la interpretación. Uno de ellos es de Freeman Tilden, “Interpretando nuestro patrimonio”. Ahí está toda la filosofía de este trabajo, es la biblia de esta profesión. Recientemente se ha traducido al castellano el libro de Sam Ham «Interpretación: para marcar la diferencia intencionadamente», un libro que se acabará convirtiendo en un clásico como el de Tilden. También hay un autor que me parece necesario conocer por la aportación que ha hecho a la interpretación desde la psicología, es David Uzzell, del que recomiendo dos artículos: «Interpreting Our Heritage: A Theoretical Interpretation» y «Heritage that Hurts: Interpretation in a post-modern world»

I- No podemos terminar esta entrevista sin que nos recomiendes un libro y una canción.
M-
Uno de los últimos libros que he leído y que me encantó fue “Por el bien del imperio” de Josep Fontana y mi canción preferida posiblemente sea «Tangled Up in Blue» de Bob Dylan aunque mi último descubrimiento ha sido el álbum «Our Hands Meet On tne Moon» de un grupo que se llama «Bird on the Wire».

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Más información:
manelmiro.com

Créditos de las imágenes: cortesía de Manel Miró, www.futurepast.info, communicationconstipation.wordpress.com

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