María Chaves y Jan Matthews. Reconstruir memoria

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¿Qué es, en realidad, un recuerdo? ¿Alguna vez nos hemos detenido a pensar cómo recordamos las cosas? ¿Qué recordamos y por qué? ¿Cómo se crea un recuerdo? Los artistas María Chaves y Jan Matthews reflexionan sobre todas estas cuestiones en Courant, una exposición llena de rememoraciones, invenciones y sensaciones que se puede ver hasta el 12 de octubre en Factoría de Arte y Desarrollo, en Madrid.
A partir de un recuerdo de niñez de Jan, María y él comenzaron a desarrollar un gran proyecto que reflexionaba sobre la construcción de los recuerdos y la rememoración. Comisariados por Javier Díaz Guardiola, el proyecto adquirió una nueva dimensión, dando un paso más allá: cómo recordar haber trabajado con el recuerdo. Un concepto que puede parecer algo complejo pero que se torna cristalino al visitar la exposición. Piezas elaboradas con mimo y detalle, con excelente técnica y marcadas por una impronta personal que les añade -si cabe- más valor.
El viaje introspectivo de los artistas nos invita a bucear en nuestros propios recuerdos y analizar por qué recordamos lo que recordamos, estableciendo paralelismos con las piezas de Chaves y Matthews y construyendo un gran imaginario colectivo, donde todos nuestros recuerdos, más o menos fidedignos, se encuentran para crear una nube de emociones, sentimientos y sensaciones que nos conecta como seres humanos.
Hemos charlado con Jan y María para conocer mejor sus procesos de trabajo, indagar en sus recuerdos y descubrir los entresijos de Courant.

Vistas de «Courant» en Factoría de Arte y Desarrollo

IRENE- Ambos estudiasteis Bellas Artes, ¿cómo empezó vuestra relación con el arte? ¿Cuándo supisteis que queríais ser artistas?

MARÍA- Siempre me ha gustado dibujar y me he expresado dibujando, desde pequeña. Por otra parte, recuerdo una anécdota muy significativa: cuando estaba en el colegio nos llevaron de visita al Museo del Prado. En ese momento Las Meninas de Sargent estaban expuestas al lado de Las Meninas de Velázquez y me quedé impactada al verlas; tanto, que el grupo siguió sin mí y luego tuvieron que buscarme porque me había perdido por el museo [risas].
A los trece años un profesor mío habló con mis padres y les sugirió apuntarme a una academia de dibujo. En la academia, mi profesora me explicó que había gente que se dedicaba profesionalmente a dibujar y pensé: “Pues entonces, ya está; yo quiero hacer esto el resto de mi vida” y les dije a mis padres que estudiaría Bellas Artes. Ni siquiera me he planteado otra profesión nunca.

JAN- Mi madre era profesora de Historia del Arte y mi padre músico contemporáneo, así que aunque había mamado el arte desde niño, no me interesé por este mundo hasta mucho más tarde. Recuerdo que iba a estudiar el bachiller de ciencias hasta que hablé con un compañero y me comentó que él iba a hacer el bachiller de artes y dije: “¿Y por qué no hago yo ese bachiller también?”, ¡si es que tampoco se me daban demasiado bien las ciencias! Durante el bachiller me interesé por la ilustración y el cómic, hasta que llegué a la Facultad y conocí a María y a amigos como Víctor Gutiérrez o Ciprián Burete y me di cuenta de que me encantaba todo lo que estaba descubriendo. Ahí también fui consciente de toda la influencia de mis padres y finalmente entendí que quería dedicarme al arte. Los cinco años de Facultad consolidaron esta idea de ser artista.

I- Vuestro trabajo parte siempre del dibujo, aunque luego tome diferentes derivas. ¿Por qué el dibujo?

M- Creo que ambos compartimos la idea de que el dibujo es más que una herramienta; tiene que ver con la forma más directa de traducir pensamiento a forma, de sacar lo que tenemos en la cabeza al plano físico, sin ninguna intermediación.

J- Creo que es una cuestión casi histórica, el dibujo siempre ha sido considerado como secundario por ser el lenguaje del boceto y eso, justamente, le da más sentido a esa forma de entender el dibujo y de pensar. Se puede extender en el tiempo y aumentar el nivel de concentración o de abstracción que puedes tener en el pensamiento y así obtienes esa materialidad que, para mí, no tienen otros procesos de trabajo que tienen más pasos como, por ejemplo, la pintura.
También es cierto que existe cierto placer en el dibujar, en ver la línea y cómo aparecen las formas…

M- Y los papeles, las texturas, cómo incide la luz en el grafito…

María Chaves. «El templo», 2017. De la serie «La selva»

I-Vuestra producción y manera de trabajar es diferente, sin embargo habéis desarrollado algunos proyectos juntos, como Colecciones para ABC Cultural en ARCO ’18 o la exposición de la que vamos a hablar a continuación, Courant. ¿Cómo fue el proceso creativo de estos proyectos conjuntos?

J- Colecciones fue el momento más claro en el que vimos que teníamos que unir nuestros trabajos. Tenemos procesos muy distintos pero lenguajes visuales muy compatibles, son dibujos supermeticulosos, casi obsesivos, el mío más especifico y el de María más expansivo,  que dialogan muy bien. Me daba la sensación de que sería muy fácil llegar a un punto puramente efectista, así que planteamos que nuestra unión, en lugar de ser de lenguaje visual, fuese de proceso. María trabaja a partir de un catálogo, un atlas de imágenes que guarda en el ordenador y partimos de esa idea. Utilicé ARCO como un catálogo para realizar mi propia colección y esa selección fue la base que, a modo de atlas, utilizó María. Encontramos un nicho en el que conectaban nuestros dos procesos.
En Courant, Javier Díaz Guardiola recalca mucho el aspecto de paisaje de nuestros trabajos: en la cometa intervenida (que es la pieza que más nos une como creadores porque uno de los papeles lo trabajé yo y el otro María y la intentamos volar juntos) hay, en realidad, dos maneras de entender el paisaje: la mía en cómo ha incidido ese paisaje y en la de María en cómo nace ese paisaje, cómo se recuerda.

Jan y María trabajando en «Colecciones» en el stand de ABC Cultural en ARCO 2018

I- Courant comenzó en realidad en octubre de 2018. ¿Cómo surgió la idea de este proyecto?

M- La galerista Magda Bellotti nos invitó a exponer en el espacio de Alcultura, una asociación cultural de Algeciras, y la idea de hacer un proyecto conjunto para esa exposición vino de ella también.

J- Courant nació del recuerdo del momento en que aprendí a volar una cometa con mi padre pero María no había volado una cometa nunca. Esto fue un punto de partida: ¿cómo sería si yo enseñaba a María a volar la cometa siguiendo la misma metodología que mi padre usó conmigo?

M- Como no teníamos nexos comunes de antes de conocernos, intentamos buscar un vínculo lo más común posible, un paisaje que los dos conociésemos bien. Este fue una casa que la familia de Jan tiene en Francia, donde hemos ido varias veces. Pero fue un punto de partida casi teórico, luego cada uno hemos realizado piezas muy diferentes.

Jan Matthews. De la serie «Afterplan», 2017

I- ¿Cómo se actualiza Courant este año, cuando se expone en Factoría de Arte y Desarrollo, bajo el comisariado de Javier Díaz Guardiola?

J- Javier y Jose Antonio nos propusieron exponer en Factoría de Arte y Desarrollo. Nosotros les enseñamos el dossier de Courant, porque era un proyecto que nos apetecía mover. A Javier le gustó mucho y se prestó a comisariar la exposición.
Javier nos sugirió darle una vuelta al proyecto original y en lugar de trabajar con el recuerdo de mi padre enseñándome a volar la cometa, hacerlo con el recuerdo del recuerdo: tener como base el recuerdo de haber trabajado con ese recuerdo y haberlo expuesto. Así que configuramos la muestra alrededor de ese concepto y realizamos nuevas piezas, planteándonos todo el recorrido que habíamos experimentado desde la exposición anterior.
Ambos trabajamos con un tipo de dibujo muy obsesivo así que fue interesante recordar y repensar lo que habíamos trabajado. Esto conecta con lo que comentábamos antes de entender el dibujo como una forma de pensar.

M- Como el recuerdo era de Jan, yo no tenía absolutamente nada a que agarrarme pero tampoco quería “tocar” demasiado su recuerdo. Dibujo a partir de atlas de imágenes, así que si tengo un papel gigantesco, estimo, más o menos, la cantidad de espacio que voy a necesitar y planteo entre tres o cuatro «anclas», escenas que quiero que aparezcan y voy construyendo alrededor de esos hitos. En esa ocasión, al no tener esas “anclas”, los dibujos que se vieron en la primera exposición estaban casi vacíos. Sin embargo, en esta segunda parte de Courant yo ya tenía el recuerdo del vuelo de la cometa que hicimos juntos para la primera muestra y, además, me remonté a recuerdos anteriores que también me sirvieron de “ancla”.

J- Yo me centré en las pequeñas cosas que habían servido de conductores para todo el proceso, volví a las cometas. Para la primera exposición construí cometas con madera dura y papel resistente, a modo de maquetas, y luego elaboré las cometas que volé, hechas con madera de samba, muy ligeras, y con papel muy delicado. Comencé realizando una pequeña catalogación de estos materiales, para dar protagonismo a los restos de la cometa que volé. Al final me di cuenta de que tenía dos tipos de papel, de madera e hilos, así que empecé a dibujar para catalogar esto. Trabajé en un papel muy, muy sensible, hecho a mano y con una fibra muy suave, tanto es así que el propio acto de dibujar destruía el papel. Para la segunda exposición, aproveché eso y volví a dibujar cada uno de los elementos catalogados en ese mismo papel. Con unas pinzas arranqué todos los hilos y fibras que se habían roto en el proceso del dibujo y los puse a un lado, imitando el dibujo original, por lo quedaba la huella del antiguo dibujo y el dibujo convertido en virutas. Este proceso de construcción y reconstrucción es, en realidad, análogo al de rememorar: al final destruyes tus recuerdos y los reconstruyes a partir de la información residual que te queda de ellos.
Para la primera exposición de Courant programé un videojuego que era la reconstrucción de mi recuerdo original, de cómo recuerdo el vuelo de la cometa con mi padre. El propio lenguaje del videojuego me permitió introducir elementos activos como el tacto, la intención de volar la cometa, la dificultad de hacerlo… Así que para la muestra de Courant en Factoría de Arte y Desarrollo construí un videojuego nuevo del recuerdo del recuerdo: el recuerdo de intentar volar la cometa con María para la primera exposición de Courant. Curiosamente, este recuerdo de volar la cometa con María sufrió un proceso parecido al de los dibujos que se destruían, porque grabamos un vídeo del momento en el que intentamos hacer volar la cometa y este vídeo reemplazó mi propio recuerdo.

Jan Matthews. De la serie «Courant», 2020

I- Precisamente de entre todas las piezas de la expo, que destilan mimo, dedicación y horas de trabajo, las más llamativas, me aventuro a decir, son los videojuegos de Jan y las imágenes en pixel art de María. ¿Cómo llegáis cada uno a esos lenguajes?

M- Siempre he querido aprender a hacer pixel art pero no tenía suficiente tiempo. Con la pandemia pensé que era el momento de ponerme a ello. Me interesa el pixel art porque mi producción gira constantemente en torno a la reconstrucción de lugares seguros de mi infancia y adolescencia. Por cómo es mi dibujo y como pienso dibujando, había ciertos terrenos que no era capaz de “conjurar” haciendo dibujo a línea, porque no es el lenguaje, ni tiene las connotaciones ni las acepciones que me llevaban a esos lugares. Pese a que hay elementos narrativos que están presentes en mis pixel art y también en mis dibujos “tradicionales”, el pixel art me permite traer conmigo todo el peso y connotaciones que conlleva un lenguaje como el de los videojuegos, un lenguaje de nuestra generación y de nuestra infancia, para mí es una invocación directa a un momento. Así que, básicamente, al trabajar con pixel art estoy recuperando esos lugares de mi infancia y adolescencia que no puedo conjurar de forma tradicional porque quedarían demasiado ilustrativos o imperfectos… Era algo que tenía muchas ganas de hacer y, de hecho, continúo trabajando con pixel art.

María Chaves. De la serie «Refugios», 2020

J- Introduje el videojuego en mi obra por primera vez cuando presenté a un certamen de autorretratos un videojuego de mi casa, en el que se podía pulular por mi hogar, incluso hablar con los objetos. Una de las cosas que más me llaman la atención de los videojuegos es el claro punto generacional. Además, ocurre que la manera de recordar los videojuegos a los que has jugado es más similar de lo que uno pensaría a la de recordar un espacio real. Así que el traer recuerdos o experiencias del pasado mediante el lenguaje del videojuego me parece muy atractivo. De hecho, he aprendido a programar y es muy parecido a aprender un idioma. Eso sí, es un trabajo ingente, llevo más de 750 horas invertidas en uno de los programas que uso para la programación de videojuegos. Por suerte es algo que disfruto [risas].

I- Al trabajar con este concepto de memoria/recuerdo/invento, ¿se habla también de identidad? ¿Somos lo que recordamos? ¿Somos lo que inventamos que recordamos?

M- Al final te cuentas lo que eres, constantemente. Hay un relato de quién soy que, si pregunto a Jan o te pregunto a ti, será diferente. Para mí, la memoria existe como narración porque es difícil asir un concepto así. Lo que cuentan son los afectos y la historia. Por ejemplo, me cuesta recordar mi infancia en orden cronológico pero si pienso en cómo me sentía cuando era niña, lo recuerdo perfectamente.

J- Soy una persona muy, muy nostálgica y esto siempre está presente en mi cabeza. También está el asunto de la ficción del pasado, como cuando Foucault habla de que todo conocimiento histórico solo se entiende bajo el paradigma en el que estás envuelto, es decir, todo ese recuerdo, toda esa compilación de historias, al final es presente y lo que recuerdas es lo que eres porque no existe otra realidad.
Cuando siento nostalgia suele coincidir con épocas en las que mi presente es un poco más reposado y vuelvo a mi pasado. Esa rememoración se convierte en mi presente, porque los acontecimientos de ese momento son los acontecimientos que recuerdo en ese instante; esto tiene mucho que ver con lo que dice María de las partes emocionales del recuerdo.

I- ¿Pensáis seguir desarrollando el proyecto de Courant?

M- No lo tenemos pensado, pero nunca se sabe.

J- Ahora mismo estamos empezando otras cosas por separado… No está descartado. Es un proyecto que podría no terminar nunca.

I- ¿Y en que cosas habéis empezado a trabajar?

M- Las mujeres en las leyendas populares siempre han estado bajo el juicio machista y se les ha asignado el papel de mártires, locas o deshonradas y se nos ha condenado por ello, normalmente en la hoguera- De hecho, esta imagen de la mujer ardiendo en la hoguera forma parte de un imaginario popular que incluso ha llegado a la cultura pop. Estoy intentando recuperar a través del color esas ideas presentes en el folklore -sobre todo el español- sobre las mujeres, bajo una mirada feminista.

María Chaves. Trabajo en proceso, 2020

J- Yo estoy trabajando con un tema que me interesaba desde hace tiempo y ha coincidido con la situación actual que tenemos sin quererlo, pero es muy apropiado: la peste bubónica. Me llama mucho la atención cómo se ha ido construyendo el mito de la peste y la fobia a las ratas. Empecé realizando un dibujo de una rata y observé cómo el dibujo traspasaba el papel por atrás. También un papel que tenía más abajo recogió los restos de goma y lápiz y me llamó la atención cómo esta “mancha” que surgía del dibujo se extendía. Me recordó al imaginario del miasma, esa esencia tóxica que flotaba en el ambiente y provocaba el contagio y cómo la gente se colocaba hojas de opio y otras sustancias en aquellas máscaras alargadas para no oler el miasma, ya que así pensaban que estaban protegidos. Por otro lado, me interesa cómo con el paso del tiempo cambia la percepción de este tipo de sucesos, hasta cambiar la percepción social de estos acontecimientos.

Jan Matthews. Trabajo en proceso, 2020.

I- Por último, ¿nos podéis recomendar un libro, una canción y un artista a seguir?

M- ¡No puedo elegir uno solo! De libro diría que la obra completa de Lovecraf; Menos que uno de Joseph Brodsky; Morfina de Mijaíl Bulgákov. Pero si quieres una lectura más ligera, Al este del Edén de John Steinbeck o el poemario completo de José Hierro.
Canción: A dream is all I need to get by de Noel Gallagher-High Flying Birds
Artistas a seguir: Guillermo Peñalver, Estefanía Martín Sáez, Santiago Talavera y José Luis Serzo. ¡Y me gusta mucho Jose Vallejo!
J- Yo voy a recomendar dos de cada.
Libros: Ficciones de Jorge Luis Borges y Memorias de una joven formal de Simone de Beauvoir.
Canciones: Technicolor de Madeon y Don’t trust the rain de The land below
Artistas: Ciprián Burete y Carmen González Castro

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Más información:

mariachaves.jimdofree.com

www.janwadematthews.com

factoriarte.org/portfolio-item/courant

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