Mario Pedrazuela, editor de La uÑa RoTa: “La gente tenía necesidad de estos textos, había que publicarlos”

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Me reúno con Mario Pedrazuela, editor de la editorial La uÑa RoTa, en la puerta del Café Comercial para realizar esta entrevista. Rechazamos entrar por el exagerado número de clientes y nos metemos en un bar cualquiera callejeando, en el que parece que no hay mucho ruido. Allí saco la grabadora y le hago las preguntas de la manera más directa que puedo, sin demasiadas florituras. Al fin y al cabo, lo que me va a contar en la hora que duró la entrevista hablará por sí mismo.

EDUARDO- Cuéntanos cuándo nace La uÑa RoTa, y por qué tuvisteis la necesidad de crearla.

MARIO- La uÑa RoTa nace hace casi veintiún años, en octubre de 1996 en Segovia. En ese momento había un movimiento cultural muy interesante, de gente relacionada con el mundo del teatro, del cine, de la música…, y en el campo de la literatura estábamos nosotros. Cuando digo nosotros, me refiero a las cuatro personas que creamos La uÑa RoTa: Carlos Rod, Arcadio Mardomingo, Rodrigo González y yo, Mario Pedrazuela. Antes de crear La uÑa editábamos un fanzine, en el que publicábamos entrevistas, poesía, narrativa…, y ese podemos decir que es el germen de la editorial. Es decir, que venimos del mundo del fanzine. Esos fanzines poco a poco fueron creciendo, teníamos textos que pedían salir en un libro, o libritos, como los llamábamos en aquel entonces, dedicados a un único tema, o bien que fuesen poesía, narrativa… Así fue como comenzó. El primer libro salió en octubre de 1996 y a partir de ahí comenzamos a publicar de una forma regular. Teníamos una máxima que hemos respetado a lo largo de todos estos años que es la de unir de alguna forma la literatura con otras artes (fotografía, pintura, ilustración…). Ese primer año sacamos dos libros, en el 97 sacamos dos o tres… Eran libros que vendíamos por Segovia, en los bares, en algunas librerías, también en Valladolid, en Salamanca y Madrid; y poco a poco fue creciendo, empezaron a llegar más textos que nos interesaban y les fuimos dando salida.

E- Decís que ninguno vivís de la editorial. ¿Esto os permite trabajar con más libertad para elegir lo que os gusta sin mirar tanto la repercursión comercial?

M- En estos veinte años han pasado muchas cosas, como es lógico. Es cierto que al principio compaginábamos nuestro trabajo con la editorial porque no daba para vivir, pero en estos últimos cuatro años hay una persona que se dedica por completo a la editorial y el resto lo hacemos a media jornada. En estos últimos años nos hemos asentado jurídicamente, hace un año hemos abierto un local en Segovia… Se puede decir que va tomando más forma la editorial, con una estructura empresarial más sólida. ¿Qué es lo que sucede? Que desde un principio nosotros teníamos claro el tipo de literatura que queríamos publicar, teníamos una serie de gustos, un tipo de literatura que nos atrae y esa línea la hemos respetado a lo largo de estos veinte años. No nos influye que nos dediquemos o no nos dediquemos a ello, sino que sean textos que nos gusten, que aporten algo distinto a lo que se está haciendo en el mundo de la edición. Por ejemplo, Samuel Beckett se ha convertido en una columna vertebral, es un autor del que publicamos varios textos inéditos y ha marcado mucho esa línea literaria que estamos trabajando. Entonces no estamos marcados porque nos dediquemos o no a ello. Trabajamos mucho para mantener un discurso literario que sea coherente, que al fin y al cabo es el que hace que te identifique el lector, y que llegues a más número de lectores.

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E- Sin darle, a lo mejor, tanta importancia a lo comercial.

M- Nunca sabes qué es lo comercial, si se va a vender el libro…, así que te llevas sorpresas muy raras. Por eso, preferimos apostar por lo que conocemos, por lo que nos gusta, por lo que sabemos que podemos aportar algo interesante, antes de dejarnos llevar por otras corrientes literarias que no dominamos, que no conocemos, que no sabemos cómo defender. Es posible que si publicásemos otro tipo de literatura pudiéramos vender más libros, no lo sé, pero como es algo con lo que no nos sentimos identificados no sabríamos cómo hacerla llegar al lector. Nosotros buscamos una literatura que nos interesa, que de alguna manera rompa un molde en cuanto a los géneros, a la forma, el contenido, una literatura que arriesgue, podríamos decir… Es lo que nos atrae.

E- ¿Cómo llegáis a estos autores que arriesgan escribiendo textos con una repercusión aparentemente mínima por el género? ¿Os envían manuscritos o por el boca a boca?

M- No creemos que tengan una repercusión mínima, son autores que tienen sus lectores y por eso los publicamos. No es que publiquemos por el mero hecho de publicar. No. Un editor tiene que descubrir nuevos textos, aportar algo nuevo, un discurso nuevo… pero también tiene que vender libros para que la editorial pueda funcionar. Es el trabajo que hacemos en La uÑa RoTa. Estos libros que hemos publicado nos vienen mucho de lecturas nuestras, un autor te lleva a otro, y vas descubriendo un campo desconocido, libros inéditos que no sospechabas que no se habían publicado. Y así fue el camino en el que empezó todo. Es cierto, además, que a La uÑa RoTa durante estos años se ha ido acercando mucha gente: traductores, correctores, amigos, que nos van señalando determinados autores, libros, que ellos creen que se pueden identificar con la línea de la editorial. A veces son textos interesantes que nos animamos a publicar. Se teje una red de gente cercana que nos van descubriendo cosas interesantes a partir del trabajo que hacemos nosotros en descubrir y ver cosas diferentes.

E- ¿Cómo llamáis a la puerta de esos autores?

M- Si son autores fallecidos, como es lógico, es más fácil, y si no tienen derechos mucho más fácil aún. Si tienen derechos, hay un trabajo de descubrir la agencia que los posee y de negociar con ella. En el caso de autores vivos nos ponemos en contacto con ellos, les escribimos, mostramos nuestro interés en publicarlos. También puede ser al revés, que ellos muestren un interés porque nosotros les publiquemos. Comienza un diálogo por un lado y por otro para conseguir que el libro salga. Recibimos muchos manuscritos a lo largo del día, al correo nos llegan muchos. Es una cosa que nos pesa mucho porque no podemos leerlos a todos, no podemos contestar a todos porque hay tanto trabajo que hacer que es muy difícil. Pero más o menos ya la gente conoce nuestra línea, nuestros gustos, el discurso que tenemos y nos acerca textos que saben que son afines a esa línea.

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E- ¿Alguna vez habéis tenido la necesidad de venderos ante un autor al que queríais publicar? Enseñándoles vuestro catálogo, cómo hacéis vuestro trabajo…

M- Nunca hemos tenido la necesidad. Por ejemplo, en el caso de Angélica Liddell fue todo muy sencillo. Se lo propusimos, ella aceptó… A partir de La casa de la fuerza en 2011 empezamos un trabajo y hemos continuado en una colaboración muy estrecha y que el último fruto que ha dado por ahora ha sido la Trilogía del infinito. Lo mismo pasó con Rodrigo García, del que publicamos Cenizas escogidas en 2009, ahora hemos publicado 4. Con Juan Mayorga, por ejemplo, igual. Es un autor que llevábamos tiempo detrás de él, un día le propusimos hacer una amplia recopilación de su obra, le gustó la idea y salió Teatro 1989-2014, y después Elipses… Nos cuesta más el ir detrás de los representantes para conseguir los derechos.

E- Hablando de estos autores de teatro, Mayorga en sus obras tiene un matiz más de textos teatrales convencionales, pero Angélica y Rodrigo no. ¿Qué os convenció para publicar los textos de estos dos últimos autores, que se salen de lo que entendemos como texto teatral, que se mezcla entre teatro, narrativa, poesía…?

M- El teatro, desde nuestros inicios, nos ha interesado; en los primeros años publicamos textos de Beckett, de Pinget, y queríamos seguir en esa línea, y Angélica Liddell, Rodrigo García, Juan Mayorga o Pablo Gisbert se ajustan mucho a esa línea teatral que habíamos comenzado. Nos parece que es un tipo de teatro más arriesgado en el contenido y también, como tú apuntas, en la forma. Es cierto también que nos atrae la mezcla de géneros, poesía con narrativa o con teatro, que todos los géneros estén, de alguna forma, mezclados. Por ejemplo, nosotros no publicamos novela, porque creemos que es un mercado que está muy saturado y hay demasiados autores que lo escriben, y nosotros creemos que no podemos aportar nada. Pero sí nos atrae el teatro, y el teatro en esta forma de mezcla de géneros como tú dices, que se mezcla el teatro con la narrativa y la poesía, que no sabes bien qué estás leyendo y eso nos atrae. Nos atrae también mucho la correspondencia, las memorias… Ese submundo que hay debajo de la literatura que nos muestra cómo surgen los textos, como por ejemplo las Cartas a Hawthorne de Melville que nos están contando cómo surge Moby-Dick. Ese submundo nos atrae mucho y queremos profundizar en él.

E- Hablabas de Mayorga y de Beckett, y se puede decir que esas dos obras son las más reconocidas para el público, que hasta en grandes librerías las podemos encontrar, de vuestro sello. ¿Son las que más ventas os han proporcionado? ¿Cuál crees que es la clave?

M- No sé si son los más exitosos. Sí que es cierto que el libro de Mayorga de Teatro 1989-2014 se ha vendido bastante bien, va por la tercera edición. También el de Angélica Liddell, La casa de la fuerza, va por la cuarta edición, lo mismo que Cenizas escogidas de Rodrigo García… Yo creo que la gente tenía necesidad de esos textos, había que publicarlos. Y eso es lo que ha hecho que estos libros tuvieran su éxito. Esa necesidad de leer toda la obra de Rodrigo García o de Juan Mayorga, o los textos de Angélica, ha hecho que estos libros se hayan vendido bastante. Pero tenemos otros textos que han tenido sus reediciones como Cartas a Hawthorne de Melville, Ebrio de enfermedad de Anatole Broyard o Diario de 1926 de Robert Wlaser. Estamos satisfechos con el nivel de ventas, aunque, como es lógico, siempre aspiras a llegar a más lectores, y ese el trabajo que tratamos de hacer cada día.

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E- ¿Qué es ser un editor? Y más en concreto, ¿qué es ser un editor para La uÑa RoTa? ¿Cuál es su trabajo?

M- Ser editor es hacer de todo: contestar correos, que te lleguen los textos a tiempo… Una locura. Antes de nada, tienes que hacer una planificación, saber qué es lo que quieres publicar y cómo lo vas a publicar, a partir de ahí comienza todo el trabajo. Empiezas las negociaciones con el autor. Si es extranjero y tiene derechos, contactas con la agencia que los lleva, negocias el contrato para que te lo cedan, que te manden el texto. Tienes que buscar un traductor, le mandas el texto para que lo traduzca. Una vez que te lo manda, comienzan las correcciones. En La uÑa RoTa corregimos los textos nosotros, lo revisas una y otra vez, dialogamos mucho con los traductores para mejorar la traducción. Una vez que lo tenemos limpio, lo pasamos a la maquetación. Otra de las características que tiene La uÑa RoTa son las cubiertas, cada una es distinta, hacemos un trabajo en el que mezclamos la literatura, como decía al principio, con las artes gráficas. Buscamos un ilustrador, pintor, fotógrafo para cada una de las portadas. Entonces comenzamos una relación con ese ilustador, con ese pintor, para que nos vaya haciendo la portada en función de lo que a él el libro le inspira. Se crea un diálogo entre los dos, también. El libro pasa a maquetación, se maqueta. Cuando ya está maquetado se envía a imprenta y, a partir de ahí, comienza la relación con la distribuidora. Le vas contando el libro, de qué va, cómo se puede vender en las librerías, haces la ficha que ellos te piden para que se pueda vender a las librerías… Y antes de que llegue el libro a las librerías, comienza el trabajo de promoción. A veces contamos con la colaboración de gente externa y otras la hacemos nosotros. Consiste en redactar la nota de prensa, hacer mailing para la prensa, mandar ejemplares, hacer newsletters, divulgar por redes sociales… A esto tienes que sumar las ferias, y una parte muy importante como es la económica, las cuentas, facturas… Un editor hace de todo: cargar cajas, estar con una calculadora, estar en contacto con tus autores, mantener una relación con ellos, con los libreros, con los periodistas y sobre todo con los lectores.

E- Vuestros libros, aunque digáis que no se parecen unos a otros, al final sí que hay una huella imperceptible de La uÑa RoTa, sobre todo en su trato. ¿Entendéis el libro como un objeto al que cuidar?

M- Es algo que comenzamos desde el principio. Creemos que hay que ofrecer algo más que el libro, y creemos en el libro como objeto. Ahora mismo hay muchas dudas sobre el libro electrónico, no se sabe hacia dónde va a ir, parece que el físico está creciendo frente al electrónico. Nosotros defendemos mucho el libro como objeto, y en esa defensa está lo que te decía, que en cada cubierta colaboramos con artistas distintos. Es cierto que ya tenemos una carpeta de artistas con los que hemos trabajado antes, y se crea una relación entre el artista y el escritor, como Ramón Sanmiquel y Angélica Liddell, o Daniel Montero Galán y Juan Mayorga… Y eso es lo que queremos ofrecer algo más que el libro como tal. En nuestra línea editorial, en lugar de buscar un diseño que nos identifique como editorial, con todos los libros con un diseño parecido, nos decantamos porque cada libro tenga su propia identidad a través de cubiertas diferentes. Y es cierto, como apuntas, que a pesar de ser diferentes hay algo en ellas que las otorga cierta unidad, que hace que la gente cuando ve en una librería uno de nuestros libros lo identifique como de La uÑa RoTa.

E- En los libros de teatro o de novelas que se han adaptado al cine se suele recurrir a utilizar la portada de la adaptación o de la representación. Vosotros, de esa manera, os remitís al contenido, no a algo externo.

M- Exacto, porque nos proponemos defender el libro de teatro. Un libro de teatro tiene su identidad más allá de su representación, de la obra, y es lo que proponemos, que el teatro también se lee, darle valor al libro como tal, más allá de la representación. No es un acompañamiento de la representación, sino que es un texto aparte con un valor literario.

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E- En 4 de Rodrigo García y Trilogía del infinito de Angélica Liddell, incluso aparecen storyboards al trabajo previo a la escenificación.

M- Sí, aparece sobre todo en Cenizas escogidas y en 4, de Rodrigo García. Nos parece interesante ofrecer al lector el germen de cómo surge la obra, para que conozca de alguna forma el trabajo que se ha realizado. Rodrigo García a los textos los llama cenizas, lo que queda después de los ensayos, de la representación, de ahí viene el título de Cenizas escogidas. También Juan Mayorga cambia mucho los textos desde que fueron creados hasta que se representan o son publicados. Por ejemplo, las versiones que hemos publicado sueltas de El cartógrafo o Reikiavik son distintas de las que están recogidas en Teatro 1989-2014.

E- Porque ha dirigido él el montaje.

M- Claro, al dirigirlo y trabajar con los actores se da cuenta de que hay fragmentos que funcionan mejor de una forma o de otra y tiene que modificarlo.

E- Si podéis contarlo, ¿cuál va a ser vuestra próxima publicación?

M- Una cosa muy interesante sobre teatro, Teatro Unido se va a titular, de José Sanchis Sinisterra. Casi la obra completa. Va a ser el libro definitivo de uno de los grandes dramaturgos españoles. Y también vamos a publicar un libro de lo que te hablaba antes sobre el submundo de la literatura, la correspondencia entre Marcel Proust y Jacques Rivière que fue su editor, y que hablan sobre la edición de En busca del tiempo perdido, que va a se un libro muy interesante. También tenemos un proyecto muy bonito que surge a partir de la publicación de las Cartas a Hawthorne de Melville. En esas cartas, Melville le cuenta a su amigo Hawthorne una historia que le ha llegado a través de una abogado para que escriba un novela. Hawthorne no lo hizo, parece que sí la escribió Melville, pero la novela desapareció. Así que hemos propuesto a dos escritores como son Pablo Martín Sánchez y Sara Mesa que la escriban, a partir de las indicaciones que hacía Melville. El resultado tiene una pinta estupenda.

E- ¿Podrías recomendarnos un libro y una canción?

M- En cuanto a música me gusta mucho el Preludio de Tristán e Isolda de la ópera de Wagner; en cuanto a libros la Trilogía de Molloy de Samuel Beckett (Molloy, Malone muere y El Innombrable).

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Más información: www.larota.es

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