Entrevista a Mina Bach, diseñadora editorial y directora de arte

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Mina Bach es una diseñadora editorial y directora de arte barcelonesa residente en Londres, donde se trasladó para continuar sus estudios de diseño. Le encantó la ciudad y decidió quedarse, desde entonces ha trabajado para varias editoriales inglesas como Nobrow, Flying Eye Books y Wide Eyed Editions, cuyos libros infantiles y juveniles destacan en las estanterías de librerías. Elena (cámara de fotos en mano) y yo quedamos con ella en una cafetetería del centro de la ciudad para que nos contase algo más sobre su trabajo. Nos pareció una conversación muy inspiradora y esperamos que leerla os cause la misma impresión.

Tina – ¿Cómo comenzó tu carrera como diseñadora?
Mina –
En Barcelona trabajaba como diseñadora web y me vine un año a Londres para probar la experiencia. Hice un tipo de curso que aquí se llama Foundation y en Reino Unido se suele hacer antes del grado. En él se estudia un poco de todo; arte, diseño…Una especie de año sabático, fue maravilloso. El profesor me recomendó otro curso de diseño editorial, me aceptaron, conseguí una beca…Y así de un año, pasaron a ser cuatro. Al acabar mis estudios empecé a trabajar en editoriales, en el departamento de arte.
Después de hacer prácticas en Merrell publishers, Beautiful Books y Writers Guild, entré como diseñadora junior en Nobrow, que se había creado dos o tres años antes. En aquel momento éramos tres y me fui cuando el equipo lo formaban ya más de veinte personas. Fue allí donde empecé a interesarme por el mundo de los libros para niños, precisamente porque durante esa época surgió Flying Eye Books, su división de literatura infantil. El mundo de los libros infantiles es un campo de posibilidades, piensa que los niños leen mucho más que los adultos, de media cinco libros a la semana, y hay mucho más espacio para crear cosas diferentes.
Después de Nobrow entré en Bonnier, me interesaba hacer cubiertas de libros para una editorial más comercial y ver cómo funciona el tema de ventas, marketing…Fue interesante comparar las dos experiencias, trabajar en una editorial independiente y en otra más comercial, y así comprobar lo que me gusta y no me gusta de ambas.
El verano pasado dejé mi puesto en Bonnier para trabajar exclusivamente como freelance. Me puse en contacto con editoriales que me encantan, con gente con la que quería trabajar. Al principio no me contestaba nadie, cuando pasó un tiempo empecé a recibir respuestas y ahora colaboro con muchos clientes que he podido escoger, como Anorak y Studio Anorak, Wide Eyed Editions, Frances Lincoln, Daunt Books, Thames & Hudson, the Folio Society, Westminster University Press, el British Museum y la Royal Academy of Arts.

 

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T – Entonces, comparando trabajar en una editorial comercial con estar en una independiente…
M –
En lo comercial siempre están mirando al mercado, se copian mucho los libros de éxito…. Lo independiente no es tan esclavo de esa visión comercial y tienes más libertad creativa. Personalmente me interesa sobre todo mirar al lector y pensar en el mensaje que se le quiere transmitir con el diseño.

T – ¿Cómo fueron tus estudios en Londres?¿Qué te aportaron?
M –
Hice primero un BA en Book Design en London College of Communication, que me enseñó mucho sobre cómo crear el producto final y un portfolio muy completo para las editoriales, con portadas de libros, libros acabados…es decir, para venderte y encontrar trabajo. De hecho me gradué en junio y en julio ya tenía uno, creo que ésa es la filosofía de la universidad. El MA en Communication Design que hice más adelante en Central Saint Martins es lo contrario, trataba más del concepto, de reflexionar sobre ideas en lugar de buscar tener una pieza acabada o un portfolio excelente. Creo que hay momentos para todo y creo que el master llegó en una época en la que lo aproveché mucho, porque ya tenía una experiencia , una visión crítica y una base en el campo del diseño. Lo que está claro es que al final tienes que comer a final de mes, pagar el alquiler y aquí en Londres todo es carísimo. Está bien por eso estar dentro de la industria pero al mismo tiempo es necesario tener tus proyectos personales, donde puedes comunicar tu propio mensaje sin tener que venderte.

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T – ¿Qué consejos darías a diseñadores que estén comenzando su carrera?
M –
Esto vale para diseñadores e ilustradores, porque de hecho parte de mi trabajo es encargar la ilustración. Es imprescindible tener un portfolio que muestre lo que puedes hacer. Por mucho que como diseñadora yo crea en tu talento, si en tu portfolio no tienes algo similar a lo que se busca no voy a poder venderle al director creativo o a la gente de ventas que tú eres la persona adecuada para el encargo. Creo que desarrollar un buen portfolio es fundamental, y también que incluya las cosas que realmente te interesan. No te pongas a dibujar barcos si eso no es lo que te gusta, porque te pedirán eso. Lo mejor es desarrollar proyectos personales, ¿qué te interesa la botánica? Dibuja árboles, bosques, plantas, haz cosas que puedas enseñar y que la gente pueda ver. Si las cosas geniales que haces están en tu cajón, es como si no existieran. A veces se puede pedir un boceto específico a un ilustrador, para ver cómo solucionaría un determinado libro o portada. Pero en general no hay tiempo, por eso es tan importante el portfolio.
Si te quieres dedicar al mundo editorial trabaja en tu tiempo libre en proyectos que vayan encaminados a ello, haz portadas de libros que te gustan, muéstralo, compártelo en tu web, en redes…Ahora hay mil maneras de enseñarlo. Y sobre todo, no tengas miedo. No pienses que te lo van a copiar, porque si no lo muestras y nadie lo ve, no tendrá ninguna salida.

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T – Tú personalmente utilizas mucho las redes sociales en tu día a día.
M –
Las redes sociales son fundamentales para networking, para establecer conexiones con gente y compartir lo que te gusta. Creo que cuando se comparten fotos de diseños, ilustraciones u obras que te gustan, es además importante compartir el crédito de quien lo ha hecho, para que la gente pueda encontrar al autor, ver otras cosas que les guste de esa persona… Muchos de mis trabajos, y también conexiones personales, me han salido por Twitter e Instagram, porque la gente ve no sólo lo que haces, también lo que te interesa.

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T – ¿Cómo es tu día a día en el trabajo?
M –
Trabajando en editoriales se repite más una rutina, pero como freelance siempre cambia, éso es lo bonito. Ahora mismo estoy haciendo una cubierta para un libro, una memoria sobre una pareja polaca en la segunda guerra mundial, que cuenta cómo escaparon del nazismo. Es un libro con muchas fotografías, muy tipográfico. También estoy haciendo un libro para bebés y estoy a punto de mandar otro a imprenta. Es importante tener una agenda estricta porque en editorial hay dos momentos fundamentales en el calendario, uno es ahora en abril por la feria de libros de Bologna y el otro en septiembre/octubre por la feria de Frankfurt. Todo el trabajo del año va encaminado a tener algo para enseñar allí, que es cuando las editoriales británicas enseñan sus libros a editoriales extranjeras para conseguir contratos y ventas de derechos.

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T – ¿Cuánto tiempo se suele dedicar al diseño de una portada?
M –
Para una portada e interiores suelen tenerse como seis meses, lo primero es tener la cubierta para vender el libro a librerías. Está bien porque no trabajas todos los días en la misma publicación, pero son procesos largos y no cobras hasta el final, por lo que es importante combinarlo con proyectos cortos por el tema finanzas. Y un libro que envío ahora a imprenta no sale a la venta hasta navidades. En una editorial de ficción todo es más rápido y en tres meses se suele completar el proyecto, aunque también es verdad que el diseñador suele crear sólo la portada. A veces aparece un proyecto para el que se tiene sólo un mes, eso ya es más estresante.

T – ¿El futuro de la profesión está en el diseño digital?
M –
Hay cosas como el gusto o la experiencia, sobre todo al trabajar con libro ilustrado, que un algoritmo no puede generar. Hay cosas que siempre necesitarán una persona creativa, pero es muy interesante saber cómo funciona ese mundo y cómo puede aplicarse al mundo del diseño editorial. Es algo que me gustaría probar en un futuro.

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T – Y si tuvieses que escoger sólo uno de tus proyectos, que haya marcado un momento importante para ti como diseñadora…
M –
Me gustó mucho trabajar en un proyecto que hice con la editorial Nobrow llamado Drawn To Drawing de John Vernon Lord, que es con un ilustrador que tiene 77 años. Tuve la oportunidad de esta mucho con él, de trabajar el libro juntos. Tuvimos una relación muy cercana y los dos fuimos los autores, creando un libro muy completo que era lo que ambos queríamos. No se suele tener la oportunidad de trabajar de manera tan cercana con los ilustradores y se nota en el resultado. Él además tiene más de cincuenta años de experiencia, por lo que fue un proceso muy enriquecedor…Es el primer libro que diseñé donde realmente vi algo de mi, más allá de píxeles impresos.
Me interesa el papel del diseñador como autor. A veces cuando haces cubiertas para libros, el libro ni siquiera está escrito o acabado, porque es seis meses antes de mandar a imprenta, pero necesitas una cubierta para venderlo a librerías. A veces me he sentido como envolviendo una caja vacía y es que era diseñar algo que no existe, es imposible que esa cubierta tenga relación con el texto, porque ni siquiera has tenido oportunidad de leerlo. Me interesa justamente lo contrario, que el diseñador cree algo más que un paquete bonito.

T – Entre tus proyectos personales están los libros que publicaste para el proyecto Poundshop.
M –
El proyecto empezó cuando estaba en la universidad y me enteré de que el copyright en Reino Unido es la muerte del autor más 70 años, cuando pasa ese periodo los derechos del texto pasan a dominio público. Cuando descubrí Poundshop, donde venden productos hechos por diseñadores jóvenes (o no tan jóvenes) por una libra, me pareció un buen lugar para vender ese tipo de libros y compartir ese conocimiento que nos pertenece a todos. He hecho seis colecciones hasta el momento, en mi propia casa. Y a día de hoy, llevo unos 2000 ejemplares que también se venden en el Institute of Contemporary Arts de Londres.

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T – ¿Que has descubierto de manera autodidacta que consideres importante para tu trabajo?
M –
Creo que es importante que si te interesa algo, te metas en ello de manera obsesiva, convertirte en un experto en lo que te guste. Traer tus hobbies y tus aficiones a tu trabajo, porque eso seguramente aportará a tus diseños algo que otros no tengan. Yo he coleccionado de todo y creo que eso ha sido fundamental para desarrollar mi propio estilo. La voz propia es lo que hará que te encarguen trabajos y surge de manera natural, pensando en lo que te interesa y te motiva.

T – ¿Qué son esas cosas que te inspiran?
M –
Si buscas tus referentes en tu propio campo siempre se acaba haciendo un poco lo mismo, creo que es importante tener referentes en otras áreas, ir a la fuente principal. Quizás por ejemplo no fijarse tanto en diseñadores o en ilustradores actuales como en temas que te gusten, carteles antiguos… Creo que es la clave para hacer cosas buenas. Personalmente siempre me ha interesado mucho el pasado y la nostalgia, los años 50 en Reino Unido y Estados Unidos, una época de optimismo tras un periodo muy oscuro, cuando por ejemplo los recursos eran pocos y se imprimía con una o dos tintas, pero sin embargo se conseguían muy buenos resultados. Creo que hay que llevar los hobbies al extremo enfermizo.

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T – Y para acabar con lo que ya es tradición en ¡Ah!, ¿nos recomiendas un libro y una canción?
M –
Como libro me quedo con Before and after, que no tiene palabras y sirve tanto para niños que no saben hablar como para alguien que solo hable chino. Como canción, Banana Boat, ¡la que sale al final de la peli de Bitelchus!

Más información
Página web de Mina Bach

Crédito de las imágenes
Fotografías: Elena del Rivero
Diseños: Cortesía de Mina Bach

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