Molly Soda, la intimidad de lo público

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La página web de Molly Soda es un viaje inmediato a los primeros años del siglo XXI y sus iconos cibernéticos más reconocibles. La cantidad de estímulos abruma, pero ¿no lo hacían todos esos nuevos mundos que se abrían ante nosotros entonces?

Molly Soda es el pseudónimo de Amalia Soto, una artista nacida en Puerto Rico que, con tan solo tres años, se trasladó junto a su familia a Bloomington, en el estado de Indiana, Estados Unidos. Amalia nació en 1989, por lo que pudo vivir el boom de Internet y la llegada de esta nueva tecnología a los hogares. Fue una de esas adolescentes que creció a la vez que lo hacía Internet y, en su caso, fue casi un refugio: “Aunque me mudé siendo muy pequeña, tenía la edad suficiente como para encontrarme desde entonces entre dos mundos. Nunca me he sentido completamente arraigada a un sitio. Para mí, internet ha sido lo más parecido a una patria que he tenido en mi vida”, recordaba la artista en una entrevista.

Sus primeros pasos en internet fueron en Neopet, una red social en la que se pueden crear mascotas virtuales e interactuar con otros usuarios. Molly tenía entonces once años pero ya advirtió que Internet le proporcionaba una libertad identitaria que no había disfrutado hasta ese momento: “Caí en la cuenta de que en Internet nos presentamos de forma distinta a cómo somos en el día a día”, afirmaba Soda. Esta dualidad de quiénes somos en el mundo real, frente a quiénes somos en el mundo virtual marcó fuertemente a la artista.

 

Molly estudió Fotografía e imagen en la Tisch School of the Arts, en Nueva York, y se licenció en Bellas Artes en 2011. A mediados de la década de 2010, su Tumblr, una red social de blogging, se hizo muy famoso por su manera de bloguear, los posts net art y su característica estética noventera con toques contemporáneos; de hecho se puede decir que Molly Soda se convirtió en una influencer de esta red social y hay quien la señala como una de las promotoras del seapunk, una subcultura con una estética muy marcada, basada en los iconos de los 90, combinada con temáticas acuáticas, que nació en Tumblr.

El primer trabajo de Molly que contó con reconocimiento –más allá de Tumblr- fue la mini serie Tween Dreams, en la que la artista interpretaba a todos los personajes. Esta serie contaba la vida de tres amigas de doce años y estaba ambientada en los años 2000-2001. La serie fue su trabajo final en la facultad de Bellas Artes y se granjeó muy buenas críticas. La acogida por parte del público fue muy buena e incluso Soda lanzó un VHS que contenía todos los capítulos de la serie.

En 2013, Soda presentó Inbox Full, una videoperformance en la que la artista leía todos los mensajes de la bandeja de entrada de su Tumblr. Mensajes de amor, de odio, sexuales, anodinos, indescifrables… Internet en su esencia. Sobre esta pieza, Soda dijo: “Exponerse en Internet invita a otras personas a comentar/juzgar/hacer suposiciones sobre todo lo que haces y quién eres […] Todavía leo todo lo que me llega, pero probablemente solo responda al diez por ciento de los mensajes que recibo. He usado los mensajes (tanto de odio como positivos) en el pasado como inspiración para mi trabajo”.

Más adelante, en 2015, Soda lanzó Should I send this?, una reflexión sobre las fotografías de desnudos que se envían a otras personas para tener sexo virtual, o simplemente para jugar, y cómo perdemos el control sobre esas fotografías cuando llegan a la otra persona. La artista plantea: ¿qué ocurre si en lugar de que otra persona publique mis fotos desnuda, las publico yo antes? Molly toma el control y decide cómo y cuándo quiere verse representada. Así nació el fanzine Should I send this?, en el que combina estas autofotografías de desnudos con capturas de conversaciones de sexting. En este trabajo, Soda llama a las mujeres a empoderarse frente a sus cuerpos y a no depender de la mirada de otra persona para valorarlo, no buscar una validación externa, en definitiva. en esta línea y también en 2015, Molly publicó una exposición virtual llamada Me and my bear, en la que relataba sus citas y posterior relación romántica con un osito de peluche gigante. En esta ocasión, la artista ironizaba sobre la obligación social de encontrar pareja y la demonización de estar soltera.

Should I send this?

Me and my bear

Molly siguió investigando sobre la representación en redes sociales con la publicación Pics or It Didn’t Happen: Images Banned From Instagram (2017), que realizó junto a Arvida Byström y en la que recopilaron imágenes que la red social Instagram había censurado. Desde fotos más explicítas hasta otras en las que la censura es incomprensible, Soda y Byström reflexionan sobre cómo Instagram quiere ver a la mujer en sus fotografías.

Pics or It Didn’t Happen: Images Banned From Instagram

En Who’s sorry now, una pieza de videoarte que formó parte de la muestra Eye to I: Self-Portraits from 1900 to Today, en la National Portrait Gallery de Londres, Soda vuelve a hacer hincapié en esa necesidad de exponernos y a la vez mentir. La dualidad de las redes sociales contemporáneas y una desgarradora sinceridad logran conectar con el espectador.

Molly sigue activa y en sus últimos vídeos ha adoptado un lenguaje youtuber con tintes anacrónicos y satirizantes. Sus falsos tutoriales muestran desde actividades cotidianas –aunque normalmente asociadas a las labores femeninas en el contexto doméstico- hasta rutinas de belleza en la que replica el lenguaje formal de las youtubers pero se muestra natural y sincera, sin artificios ni falsas apariencias. Su exposición es total… ¿O quizás no?

Su trabajo en sala se basa esencialmente en vídeos que también pueden ir acompañados de fotos, capturas o montajes y, en ocasiones, instalaciones.

Installation view, Molly Soda ‘Me and my girls’, Annka Kultys Gallery, London. Image courtesy the artist and Annka Kultys Gallery (Thanks! Gracias!)

Pensar, reflexionar, incluso regodearse nostálgicamente, como hace Soda, en esos años 90 y principios de 2000 es necesario para comprender cómo se ha desarrollado el mundo del arte y cómo las nuevas tecnologías juegan un papel primordial. Además, el trabajo de Molly tiene otra lectura y es pensar sobre nosotros mismos en el mundo virtual y quiénes somos en nuestras redes sociales. ¿Somos nosotros mismos? ¿Somos lo que queremos ser? ¿Cómo nos exponemos? ¿Qué es lo íntimo y qué es lo público en la era de las nuevas tecnologías? Mientras pensamos sobre estas cuestiones, Molly sigue investigando y produciendo obra. La seguiremos de cerca.

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Más información:

mollysoda.tumblr.com
mollysoda.exposed
vimeo.com/mollysoda
www.youtube.com/user/fleamarkets
www.annkakultys.com

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