Occupy White Walls: ¿el futuro virtual del comisariado de arte?

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“Hay juegos de cualquier cosa, hasta un simulador de limpieza de calles. Pero no de arte”, afirmaba rotundamente Yarden Yaroshevski, el jefe ejecutivo de StikiPixels, la empresa que ha desarrollado Occupy White Walls, un juego online que nos invita a dejar volar nuestra imaginación creando un espacio artístico y una exposición en un mundo virtual.

Tras leer con atención este artículo en The New York Times y valorar la “nueva normalidad” que nos acecha, decidí probar el juego y observar si, en efecto, este tipo de simuladores se podrían convertir en una parte habitual del futuro del mundo del arte o, al menos, una herramienta útil.

Para poder jugar a Occupy White Walls es necesario instalar Steam, un gestor de juegos online que facilitará la descarga e instalación de Occupy White Walls. Tanto Steam como Occupy White Walls son gratuitos.

Una vez instalado el juego, se crea una cuenta y un nickname. El primer lugar al que me llevó el juego fue a un espacio “público” llamado Plaza. Gracias a un tutorial fui descubriendo los aspectos más básicos del juego (movimientos, herramientas…) a la vez que iba visitando algunos espacios en los que encontrar inspiración y ejemplos sobre lo que se puede llegar a construir en el juego. Las obras que se exponen se pueden ver con más detalle si se pulsa “E” al estar cerca de ellas. Aparece más información sobre la pieza (título, autor, medidas, fecha) y también una columna con comentarios de otros usuarios sobre la pieza.

Ficha de obra

Tras inspeccionar la Plaza, decidí ir a mi propio espacio para comenzar a familiarizarme con el juego.  El espacio virtual que nos asignan es moldeable y su funcionamiento recuerda vagamente al programa de modelado 3D SketchUp y al modo Construcción del juego de simulación social The Sims.  Occupy White Walls proporciona un crédito inicial de 20000 monedas, tanto para comprar arte como para reformar el espacio. Para ganar más dinero, solo hay que abrir la galería a los visitantes (la mayoría son bots, es decir, no son jugadores reales) que dejarán dinero por su visita. Los jugadores reales al visitar otras galerías también dejan dinero, pero no se descuenta de su crédito.

El tutorial me informó de que tenía a mi disposición un curatorial assistant,  un asistente virtual que me facilitaría la adquisición de obras para mi espacio. Este asistente se llama Daisy y se supone que es una herramienta de ayuda a la hora de encontrar obras afines a mis gustos o intereses. Sin embargo, la experiencia fue decepcionante.  No existe un buscador de obras y hay que pasar un tiempo viendo imágenes (la gran mayoría son grandes piezas de la Historia del Arte) hasta encontrar alguna que se ajuste con lo que se está buscando.  Al encontrar una obra que nos interese, existen varias opciones: comprarla, guardarla en la lista de deseos, ver más obras del mismo artista o ver otras obras similares. No obstante, esta función también es decepcionante, seguramente debido a la falta de obras en su catálogo.

Las obras que nos ofrece Daisy, la asistente curatorial de Occupy White Walls

Obras similares a esta de Rodric Valls Gil

Cuando acomodé, más o menos, mi “galería”, comencé a ver galerías de otros usuarios. El juego te ofrece la opción de desplazarte de forma aleatoria o ir a alguna galería de las personas con las que te hayas cruzado durante el juego.

Quizás esta sea una de las partes más estimulantes del juego. Ver cómo otras personas han desarrollado las opciones arquitectónicas que Occupy White Walls propone es interesante y curioso. No lo es tanto, sin embargo, a nivel curatorial. Las obras son, a menudo, las mismas y es complicado encontrar piezas novedosas o interesantes.

Diferentes galerías de jugadores de Occupy White Walls

La imposibilidad de importar obras y limitarse al catálogo que ofrece Daisy, es frustrante. Apenas hay fotografía y muy poca escultura. Instalaciones o videoarte, parece que, de momento, no son contempladas por el juego.

Visitantes en mi galería

He pasado un total de tres horas jugando a Occupy White Walls. Ahora manejo mejor las herramientas, los movimientos. Me doy cuenta de que el atractivo del juego no es tanto el descubrir nuevos artistas o encontrar piezas interesantes (aunque también puede ocurrir) sino construir un espacio casi onírico, imposible de realizar en el mundo real. El gancho de Occupy White Walls consiste en ir subiendo niveles y añadir mejoras al espacio. Cuanto más arte se compra, antes se sube de nivel. Las obras son más caras en cada nivel, independientemente de su autor, época, técnica o dimensiones. Todas tienen el mismo precio en cada nivel.

También pensé que Occupy White Walls quizá podría funcionar como especie de red social en la que conocer a curators de otros países e intercambiar impresiones, pero no es así. Existen unos chats, a través de los cuales se puede hablar y compartir consejos o preguntas sobre el juego, pero no parece que uno de los objetivos principales sea conocer a otras personas.

Uno de los canales de chat del juego

¿Recomiendo Occupy White Walls? Sí, pero también recomiendo usarlo con bajas expectativas. Tal vez sea un juego interesante para estudiantes de Historia del Arte o Bellas Artes o para personas interesadas en el comisariado que no tengan mucha experiencia.

Decía Yarden Yaroshevski , de StikiPixels, que no existen juegos de arte y es que intentar abarcar y simplificar algo tan complejo no es nada fácil.

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Más información:

Occupy White Walls

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