Paco Pomet, entusiasmo provocador

0

El pintor Paco Pomet (Granada, 1970) nos recibe en su estudio, situado en una de las azucareras abandonadas de la vega granadina. Paco analiza sus pinturas mientras me las muestra. Crítico consigo mismo y su obra, me explica cada lienzo con un discurso firme y razonado que deja entrever un entusiasmo por la consecución de la idea.  Los pájaros hacen ruido al posarse en el techo de uralita y una luz fría de invierno entra por una gran ventana.

Paco Pomet

Paco Pomet

IRENE- He escuchado que todo cambió cuando te pusieron gafas.
PACO-
Sí. Me pusieron gafas a los cinco o seis años, cuando mis padres se dieron cuenta de que no podía leer bien, y fue un descubrimiento increíble. Antes lo veía todo en baja resolución [ríe] y me di cuenta de que el mundo estaba hecho en High Definition: podía ver las cosas pequeñitas, las texturas… ¡todo! Me obsesioné con observar los detalles como el hecho de apretar un bolígrafo y ver cómo salía nítida la línea. Quería reproducir todo en los papeles. Las gafas me rescataron de una semiceguera y me quedé fascinado con la realidad.

I- ¿Qué influencias podemos encontrar en tu obra?
P-
Los tebeos y la televisión: los dibujos animados, las películas de cine mudo en blanco y negro, que me encantaban ver cuando era pequeño. Además, la carencia de poder grabarlas (mis padres se negaban a comprar un vídeo), me obsesionó con el cine. En cuanto conseguí un vídeo empecé a grabar películas y a verlas una y otra vez.
Sin embargo, aunque parezca que mis referencias vienen mucho más de la televisión y del cine que de la propia pintura, soy admirador de Ribera, Velázquez, Goya, el tenebrismo y el claroscuro barroco… Tengo tanta influencia de ellos como de la cultura pop con la que me crié.

"Cut", óleo sobre lienzo, 2011.

“Cut”, óleo sobre lienzo, 2011.

I – Cuéntanos cómo es tu proceso creativo, qué te inspira y como lo materializas.
P-
Las imágenes con las que trabajo proceden de archivos fotográficos, me interesan los archivos encontrados en mercadillos, por ejemplo, con fotografía amateur o no artística. Tengo un archivo ingente de fotos y me van surgiendo ideas, según las voy viendo. Otras veces se me ocurre un concepto e intento buscar la fuente adecuada. Nunca sé qué va a salir. Me gusta que me sorprenda la idea, porque cuando uno intenta buscar algo no lo encuentra, creo que es más interesante estar abierto a cualquier posibilidad. Si buscas una idea concreta, se ve demasiado tu ego en el cuadro. Yo prefiero dejarme llevar por lo que me pueda sugerir una imagen y para ello, debo estar atento; que sea un proceso de absorción de fuera-adentro, no de proyección dentro-fuera.
Me llama la atención especialmente la fotografía de finales de siglo XIX y principios del XX y últimamente he trabajado con un archivo fotográfico de Vancouver. Los cuadros de los últimos tres años prácticamente están sacados de imágenes procedentes de ese archivo. Son fotos documentales, de obras públicas, del ambiente de la época, no tienen nada artístico, pero la lectura de esas imágenes me hace querer jugar con ellas, descontextualizarlas y ver qué me sugieren.
Quiero cambiar la manera aprendida que tenemos de leer las imágenes y no dar por hecho ciertas cuestiones a la hora de interpretarlas. Por eso, las fotografías icónicas o realizadas por artistas no me interesan, porque no puedo luchar contra una lectura tan definida. Prefiero fotos anónimas amateur, incluso anodinas, y a partir de ahí crear una historia nueva.

I- Al mirar tu obra predomina cierta estética o algún elemento que aporta unidad al conjunto de tu producción.
P-
Cada cuadro es diferente, aunque todos tienen algo en común y ni siquiera sabría decirte qué… No puedo echar de menos esa época que me fascina -finales del XIX principios del XX- porque no estuve allí, pero en cierta manera la he vivido, a través del cine clásico y de la música romántica. Debió ser una época desconcertante, en la que los grandes inventos cambiaban la vida y se vivían con asombro y perplejidad.

"Nada", óleo sobre lienzo, 2012.

“Nada”, óleo sobre lienzo, 2012.

I- ¿Cómo te influyó tu formación en Estados Unidos?
P-
Gracias a la beca Manuel Rivera para artistas de la Diputación de Granada, me fui a Nueva York para realizar un curso de animación stop motion porque siempre me había gustado ese tema y tenía curiosidad por aprender. Estuve dos temporadas de tres meses y al final lo que me influyó de Nueva York fue la ciudad en sí; claro que estudié mi curso de animación, pero lo que saqué de esa experiencia fue vivir allí, lo tremenda que es esa metrópoli, para lo bueno y para lo malo. Es como el mundo en miniatura, con todas sus miserias y sus grandezas, es una urbe excesiva en todos sus sentidos y eso me marcó mucho. Creo que hizo mi obra más cortante, más sobria, más descreída… Introdujo cierta misantropía dentro de mi trabajo.

I- Tienes galería en Estados Unidos y en España y Dinamarca, ¿crees que son dos escenas del arte muy diferentes?
P-
En cuanto a las galerías no hay grandes diferencias, todas tienen el mismo sistema. Sí que es cierto que en España se abusa del descuento por parte de los clientes y existe una lucha con el cliente que quiere pagar en negro. Creo que hay menos ventas por eso, aunque encuentro normal que la gente no quiera pagar tanto IVA. En este país no hay tradición de coleccionismo porque, entre otras cuestiones, no hay incentivos como en otros sitios. Parece que este gobierno no termina de entenderlo, como si la cultura fuese algo a lo que no hay que atender. Ahí andamos, luchando contra ese desprecio de los gobernantes.

"Escape", óleo sobre lienzo, 2013.

“Escape”, óleo sobre lienzo, 2013.

I- Tienes el estudio aquí y no piensas en irte fuera. ¿Te afecta estar en Granada a nivel comercial?
P-
No, da igual donde esté trabajando, como mis galerías son de fuera, les envío mi obra y la venden en otras ciudades. Aquí, en la vega de Granada, se vive bien, se vive barato y a gusto. Cuando tengo alguna exposición fuera, viajo y ya está. Por ejemplo, hace poco estuve en Seattle en una exposición para la que me seleccionaron, organizada por Juxtapoz y Takashi Murakami; cogí un avión y me fui allí para estar presente, sin más problemas.

I- ¿Por qué crees que los jóvenes artistas se van todos a Madrid?
P-
No lo sé. Respeto a aquellos que lo hacen, pero creo que para buscarse la vida como artista es un error, allí es todo mucho más difícil.
Si vas a Madrid a estar en inauguraciones porque crees que es una forma de promocionarte, me parece bien. Igual que darte a conocer a través de Twitter, Facebook y ahora Instagram. No me gusta, estuve en Facebook un tiempo y terminé yéndome porque perdía mucho tiempo. Para promocionarme considero suficiente mi página web y, bueno, mis galeristas que hacen su trabajo. Creo que hay que trabajar mucho y bien.

"The top", óleo sobre lienzo, 2014.

“The top”, óleo sobre lienzo, 2014.

I – ¿Cómo conseguiste tus galerías?
P-
Nunca, nunca me hizo caso una galería cuando yo les presenté mi trabajo. No me sirvió para nada llevarles el portfolio. Sólo fue efectivo cuando ellos hicieron el movimiento hacia mí. Parece que a las galerías les gusta el hecho de “descubrir” al artista. Mi galería de Madrid se fijó en mí porque les llegó un catálogo de una colectiva que en la que había participado en Cádiz, en la sala Rivadavia. Y las galerías extranjeras, a raíz de ver mi obra en las ferias de arte, se fijaron en mí.

I- Así que tu consejo para jóvenes artistas es que trabajen.
P-
Sí, que trabajen, que se presenten a convocatorias.

I- ¿Y concursos?
P-
No tengo buena experiencia con los concursos. No siempre los concursos son nocivos, pero en mi caso he tenido dos malas experiencias, precisamente en concursos que gané. Creo que lo mejor es que se presenten a convocatorias de colectivas en instituciones públicas; que se dejen ver, pero no sólo en las inauguraciones, yo por ahí nunca he conseguido nada.

"Night", óleo sobre lienzo, 2015.

“Night”, óleo sobre lienzo, 2015.

I – ¿Qué te gustaría qué sintiera alguien al ver tu obra? ¿Cuál es tu objetivo con tus pinturas?
P-
Lo primero que me gustaría es que se generara una atracción visual, la misma atracción visual que yo experimenté cuando era pequeño hacia las imágenes que han inspirado mi obra. Quiero provocar cierto desconcierto, inquietud: me gusta que la imagen sea realista, de fácil lectura y que, de repente, haya algo en el cuadro que no funcione como tú esperabas. En algunas ocasiones el mensaje está claro y en otras es más críptico, aunque esto depende también del espectador. Lo ideal sería que la obra fuera como un espejo en el que el público pueda proyectarse, no quiero que esperen que yo diga lo qué hay que ver, pretendo que la pintura atraiga y atrape al espectador dentro, y la persona decida qué es lo que está viendo.

I – Te gusta que tus obras den juego a la hora de interpretarlas.
P-
Juego, esa palabra que has dicho es muy importante. Echo de menos en los adultos la capacidad de jugar. Mis hijos me han devuelto a la época del juego y me he dado cuenta de que el juego y las risas en los adultos están basados en la ironía, el humor negro y la confrontación. El alma de los adultos está sucia y los niños la limpian, por eso estoy encantado de tener dos niños pequeños, porque me devuelven esa mirada tan pura y desprovista de prejuicios.
A veces el juego en mis obras es más misántropo, más descreído o menos agradable, pero otras no tanto. Lo interesante es que a veces no sé por dónde va a salir la obra, depende del estado de ánimo, puede ser más misteriosa, más melancólica…

Social-Diptych.-Oil-on-canvas.-120-x-280-cms.-2016.jpg

“Social”, díptico, óleo sobre lienzo, 2016.

I- ¿Qué ha supuesto para ti haber expuesto en Dismaland?
P-
Una subida de la atención en mis obras, una promoción que yo no he buscado, sino que me ha venido. Ha sido un regalo participar en esa exposición. Y aunque el mundo “oficial” del arte contemporáneo intente ignorar a Banksy y todo lo que hace, no puede. Y tener esa muestra en el curriculum es un orgullo. Dismaland fue único, un lugar en el que el arte convivió con un inconformismo muy combativo y entusiasta (cualidades que no suelen darse de manera conjunta en actitudes reivindicativas), que hicieron del evento algo muy especial. Fue un acierto, además, poner a la misma altura y en igualdad de condiciones artistas de estratos muy alejados, y no diferenciarlos en cuanto a su estatus.

I- ¿Por qué crees que se fijaron en tu obra? ¿Comulgas con la ideología de Banksy?
P-
Banksy cogió de mi trabajo las obras que apoyaban el discurso de Dismaland, pero mi discurso no es siempre reivindicativo ni comprometido, aunque es cierto que hay obras que se pueden interpretar en ese sentido.
Banksy es muy directo y sus piezas tienen un significado concreto, incisivo y muy potente.

I- Hay numerosísimas teorías, pero según tú, ¿quién crees que está detrás de Banksy?
P-
No sé si he conocido a Banksy, aunque tengo mis sospechas. Creo que es una sola persona. Y creo que hay que quedarse con el concepto y disfrutar de su trabajo, que me parece bastante sano y necesario para el mundo del arte. Todas las teorías que hay en torno a su identidad son muy divertidas.

"Asalto", óleo sobre lienzo, 2016.

“Asalto”, óleo sobre lienzo, 2016.

I- ¿Qué planes de futuro tienes?
P-
El más inminente es la exposición individual que inauguro el 26 de enero en Madrid, en My Name’s Lolita Art y después quiero tomarme unos meses para plantearme algunas ideas, probar algunos cambios… Últimamente he estado muy autocrítico con mi trabajo y debo experimentar para ver qué aspectos mejorar y avanzar así.

I- ¿Nos recomiendas un libro y una canción?
P-
Libro, “El tío Vania” de Antón Chejov. Y canción,”Lowdown” de Tom Waits.

_____

Más información: pacopomet.es

Share.

Leave A Reply