Pep Carrió: “Es igual de emocionante recibir un encargo que vender una obra”

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Diseñador, ilustrador y artista, Pep Carrió (Palma de Mallorca, 1963) llega puntual a nuestro encuentro. Nos hemos citado en la madrileña galería Blanca Berlín, que actualmente acoge la exposición “Nada es más profundo que piel” del artista mallorquín. Atento y amable, Pep habla pausada y tranquilamente. Hace casi diez años que fundó su propio estudio de diseño en Madrid, Estudio Pep Carrió, ha sido galardonado con el Premio AEPD de diseño 2002 por la colección Clásicos Universales de Santillana Educación y el Premio Daniel Gil 2003 de Diseño Editorial por el libro 1002-2002 Museo Thyssen-Bornemisza en la categoría de libro institucional y sus diseños para el mundo editorial son muy reconocidos, así como su faceta artística, un proyecto personal que desarrolla paralelamente a su labor en el campo del diseño.

IRENE- Tus primeros pasos en el mundo del diseño fueron en una agencia de publicidad en Palma de Mallorca, pero antes de llegar ahí, ¿cómo supiste que te querías dedicar al mundo del diseño?

PEP- Llegué al diseño casi por casualidad. Para empezar, en mi época el “diseño” no existía, solo había dibujantes, gente que trabajaba en microagencias de Palma de Mallorca. Ciudades como Barcelona o Madrid, y sus entornos artísticos de diseño, se percibían muy lejanas.
Entré en la Escuela de Artes y Oficios porque éramos cinco hermanos y la opción de ir a estudiar Bellas Artes a Barcelona ni se podía plantear. Y, de pronto, me di cuenta de que era el primero que llegaba a la Escuela y el último que salía: me encantaba. Dentro de las posibles ramas que podía hacer, había algo así como “dibujo publicitario” y me interesó. Al año siguiente, una pequeña agencia de Mallorca me propuso trabajar con ellos. Entonces se trabajaba con una copiadora con cubeta para hacer las artes finales… Ser un manitas ya era un valor añadido para una agencia, no había ordenadores todavía.
De esa primera agencia salté a otra más grande, luego a otra y otra más, hasta terminar trabajando en una de las más grandes de Barcelona. Después de estar allí sobre un año y medio, tuve que decidir si me quedaba en Barcelona o no. Finalmente surgió la posibilidad de montar un estudio en Mallorca con unos antiguos colaboradores y nos lanzamos a esa aventura.

I- En una entrevista dijiste que este primer estudio que montaste en Palma fue “fantástico en lo creativo y ruinoso en lo económico”.

P- Sí, trabajábamos mucho y no le sacábamos rentabilidad al estudio. Hicimos trabajos interesantísimos, pero pagamos el pato de la inexperiencia. Estuvo muy bien porque pudimos ver lo fácil que es montar algo y lo difícil que es desmontarlo. Aprendí que un estudio tiene que estar saneado y que tienes que cuidar a la gente con la que quieres trabajar, además de cómo funciona una empresa; porque la realidad es que somos empresarios forzados, montamos estudios para poder hacer trabajos que no podríamos llevar a cabo si estuviésemos a cuenta de otros.

Identidad e imagen para el
Premio de Novela Gráfica Ciudades Iberoamericanas

I- Y en el arte, ¿cómo supiste que querías iniciar un camino en este ámbito?

P- Después de montar aquella primera agencia en Palma de Mallorca, estuve un tiempo trabajando como freelance hasta que me ofrecieron un trabajo por proyectos en un estudio de Madrid, lo que me abrió la posibilidad de trabajar como ilustrador para clientes propios; esto me permitió perderle el miedo a establecer relación con los clientes y no estar solo pendiente del trabajo de estudio. Esta situación me dio pie a llevar a cabo un proyecto más personal en el campo de la ilustración y realizar trabajos enfocados a revistas. Pero las revistas pagaban muy poco y pensé que no merecía la pena, ya que mi trabajo como diseñador me daba para vivir, así que decidí hacer un proyecto realmente personal, hacer lo que yo quisiera. Empecé buscando un pequeño espacio en casa donde hacer collages, dibujos, realizando ediciones, haciendo libros propios y en colaboración con otros compañeros, como Fernando Beltrán o Grassa Toro.
El paso definitivo vino cuando decidí alquilar un taller, hace ya más de veinte años. El taller es una especie de cuarto de juegos, donde puedo desarrollar proyectos sin un encargo. En el taller pasan cosas que pueden llevarte a hacer una exposición, a publicar un libro…

I-Desde entonces llevas en paralelo tu estudio de diseño y tu trayectoria artística, ¿qué te aporta uno y otro?

P- Ambos me proporcionan un equilibrio. Un trabajo de encargo tiene unas reglas bastante claras: hay un objetivo y un presupuesto, y das lo mejor de ti para ese proyecto. Te quitas el lastre de querer proyectarte artísticamente y te centras en buscar la mejor solución. Tu proyecto propio te permite expresarte sin responder a las limitaciones de tener que responder a un cliente. Puedes trabajar sabiendo quién eres o al menos, intentando averiguarlo.
He de decir que yo no me siento un artista profesionalizado. Voy al taller, hago obras, pero el nivel de comercialización de las piezas no me preocupa y eso condiciona mucho los trabajos y el enfoque. No es un plan trazado desde el principio, simplemente se ha ido dando así. Y me parece igual de emocionante estar en el estudio y recibir un encargo que vender una obra en la galería.

Cartel/gif realizado para el 60th Anniversary Helvetica Typeface, homenaje organizado por Husmee Studio

I- ¿Qué referentes tienes tanto en el diseño como en el arte? ¿Se comparten nombres?

P– Al final todo se comparte, es evidente que, a tu pesar, hay cosas que se te enganchan y se incorporan a tu lenguaje. Hay veces en que estás bebiendo de muchas fuentes, el trabajo de diseñador gráfico te obliga a estar metido todo el día en lenguajes visuales, así que eso te brinda una amplia posibilidad de estar al tanto de lo que ocurre a tu alrededor para expresarte.
Gente que me gusta mucho y que creo que ha estado ahí siempre: Christian Boltanski es uno de mis tótems, Louise Bourgeois, Kiki Smith, las vanguardias… Me interesa especialmente el arte marginal, el arte outsider, las pulsiones creativas de gente que desarrolla cosas potentísimas sin ningún tipo de planteamiento previo, como Arthur Bispo do Rosário.
Respecto a los referentes en el diseño, cuando yo empecé a trabajar los diseñadores de cabecera entonces eran Cruz Novillo, Alberto Corazón, Turégano… Pero había un diseñador, Peret, que estableció el derecho de apoderarse de las vanguardias, el arte popular y todo este tipo de referencias y trabajar a partir de eso, sin miedo y con un apropiacionismo muy personal. Esto me pareció totalmente visionario y sigue siendo un planteamiento que comparto, por ejemplo, con Isidro Ferrer o Alejandro Magallanes: no hay que limitarse al monocultivo en el diseño, sino decantarse por el jardín, donde hay plantas que no sabes cómo van a crecer, qué ciclo de vida van a tener o cómo se van a desarrollar.

I- A nivel artístico y de diseño has trabajado mucho con el libro. ¿Qué te aporta este formato?

P- Antes de nada, tengo que confesar que es que estoy rodeado de libros. Primero en casa, mi mujer es una lectora voraz, no conozco a nadie que lea tantos libros como ella, ¡una barbaridad! Después, en mi trabajo como diseñador he realizado varias colecciones, tanto temas de educación como editoriales de ensayo, novela… Y, por último, en mi proyecto más personal entiendo que el libro es un aglutinador que cierra un proyecto; de hecho, ahora en “Nada es más profundo que la piel” hemos editado un catálogo que va a perdurar más allá de la exposición física y va a quedar como una memoria y pensamiento escrito.
Por otra parte, tengo una pequeñísima editorial, llamada In Pectore. Ya había tenido relación directa con el mundo editorial en Palma y me apeteció seguir editando libros, tanto propios como ajenos. Son ediciones muy humildes, porque nacen del tiempo y el espacio que me deja el estudio y porque no busco un lucro comercial. Creo que el libro es un contenedor de ideas muy potente y que ayuda a poner en valor proyectos que, si no tuvieran un libro o un elemento impreso, se perderían un poco. Tengo la suerte de poderlo hacer desde un coste razonable… Y me encanta.

I- Por otro lado, realizas talleres relacionados con el libro, pero también con lo expositivo, otros dirigidos a un público infantil…

P- Este tipo de actividades forma parte de cómo le devuelves a tu profesión un poco de lo que te da. Enfoco los talleres como si fueran un proyecto más, y siempre les busco un juego, que tenga una función de ida y vuelta. No doy talleres de forma habitual porque el estudio no me deja el suficiente tiempo, sin embargo, dentro de poco en Valencia haremos un taller de diseño de cubiertas, que me gustaría hacer también en otra ciudad.

I- En el campo del diseño son ampliamente conocidos tus trabajos editoriales. ¿Qué procesos de trabajo se esconden detrás de un diseño de una portada, por ejemplo?

P- Cualquier proyecto que tiene que ver con un encargo pasa primero por escuchar al que tienes delante e intentar valorar ese momento en el que alguien te relata lo que necesita o lo que está buscando, parece algo obvio pero a veces no lo es. Después, recabar información sobre quién te está encargando ese trabajo y sobre el propio encargo, por ejemplo, ver los trabajos de otras editoriales que hayan trabajado esa temática. Una vez que ya tienes ese análisis, comienzas a trabajar abriendo varias vías que para ti tengan sentido para ese proyecto, porque lo puedes enfocar desde varios y válidos ángulos. Se busca lo adecuado al proyecto, no lo adecuado a ti. Eso quiere decir que tu autoría debe estar detrás del proyecto. Una vez que tienes todo esto, se plantea una propuesta al cliente y, si el trabajo previo se ha hecho bien, normalmente acaba en buen puerto.

I- ¿Cómo ves el panorama del diseño en España actualmente?

P- Hemos vivido un momento de desmoronamiento, sobre todo por no dedicar los mismos tiempos, presupuestos y oficios, nos hemos saltado muchos procesos. Esto se puede ver en la prensa y la cantidad de errores y faltas de ortografía que se ven últimamente, en el diseño es exactamente igual, la gente dice: “Bueno, para qué voy a pagar esto si lo puedo coger de aquí” o “si lo hace mi primo y no me cobra”. Han pasado cosas que creo que son buenas, como el avance tecnológico y la democratización que ha conllevado, que ha permitido que mucha gente haga cosas interesantes sin salir de casa pero, por otra parte, hay tal cantidad de propuestas que hace que sea difícil separar la paja del grano. También es verdad que en estos últimos años las escuelas de diseño han empezado a formar a gente muy potente, igual que hay gente muy jovencita que está mirando más al extranjero y hacen trabajos muy válidos.

Colección de imágenes
para la Agenda del Creador
2006/2007 y el Anuario SGAE

I- ¿Qué consejo darías a alguien que quiere iniciarse en el diseño?

P- Que el mundo fórmula de “esto + esto = a éxito” no existe. Que el diseño gráfico es una maravillosísima profesión en la que puedes desempeñar varias labores muy diversas y te relacionas con gente muy interesante, pero hay que ponerle mucho trabajo, mucha pasión, ser capaz de tener una mirada muy amplia e intentar ser honesto con lo que tú haces. Y, a veces, mirar más hacia dentro que hacia fuera: creer en ti.

I-¿En tu faceta como artista, ¿con qué técnicas te sientes más cómodo?

P- Mis técnicas artísticas son las no-técnicas. Yo aprendo las técnicas en función de lo que quiero hacer. Para mí todo vale y todo es posible y soy totalmente autodidacta. Para mi son herramientas para llegar a un fin.

I- ¿Cómo surge “Nada es más profundo que la piel”?
P- Llevo colaborando con Blanca Berlín unos cinco años, he participado en algunas exposiciones colectivas, y previamente ya tuve una individual, también hemos realizado algunos trabajos juntos. Hace unos meses me propuso realizar una nueva individual. La exposición se ha ido conformando poco a poco. Hay un elemento principal, que es el cuerpo humano, y una manera de abordarlo, las imágenes intervenidas. He querido que esto vaya surgiendo, sin imponerme un discurso impostado. Así llegaron estos cuerpos, estas pieles. El título me lo proporcionó la socióloga Cristina Santamarina, porque cuando le enseñé las obras citó un poema de Paúl Valery: “No hay nada más profundo que la piel”.

“Anatomías 3”

I-¿Qué nos vamos a encontrar en esta exposición?

P- Obras de nueva factura y algunas anteriores. Entre las nuevas, se encuentra la serie de “Anatomías”, cuerpos a tamaño real que han requerido de bastante tiempo en su elaboración, aparte de las exigencias porpias del formato. El tiempo ha sido parte de la técnica y esto me ha resultado muy interesante, ver cómo el tiempo discurre en el proceso y en la pieza. Además, la serie contiene diferentes técnicas como collage, pirograbado sobre papel de tela, dibujo o cerámica, algunas no las había utilizado antes.
Cuando empezó a coger fuerza la idea de la piel y el cuerpo humano como aglutinador, dio la casualidad de que, por un encargo en el estudio, tuve que investigar sobre la eugenesia y terminé encontrando unas imágenes de un libro de comparaciones raciales suizo: unos cuerpos de hombre y mujer con la cara borrada. Así surgió la serie “Cuerpos”. Rápidamente me di cuenta de que eran formas anónimas sobre las que estaba interviniendo, igual que con la serie de “Anatomías”, o las cajas de las fotos encontradas.
La serie “El fabricante de cabezas” ha venido dada por el reciente cambio de taller, ahora estoy en uno más grande, que me da la posibilidad de experimentar con formatos más grandes, series… Es algo que quiero seguir investigando.

Algunas obras de la serie “Cuerpos” en el catálogo de la exposición

I-¿Cuáles son tus próximos proyectos?

P- Poder seguir haciendo cosas así. Ahora toca remar un poquito en el otro lado, que es el estudio. Para primavera tendré una exposición en La Factoría De Papel, esta vez serán piedras pintadas, una serie que comencé como hobby con los niños en mis vacaciones de verano y que se ha terminando extendiendo.

I-Para terminar, te voy a pedir que nos recomiendo un libro y una canción.

P- Hay un libro, editado por Siruela, que se llama” El arte y sus lugares” de Antoni Tàpies, para mí representa esa idea de que el arte está en todas las cosas, desde una caligrafía japonesa hasta una escena de una película expresionista rusa; esa mirada amplia de la que hablaba antes.
Y una canción… Voy a recomendar un disco entero que tiene que ver con la obra que he producido para esta exposición y su planteamiento. Es un disco de David Byrne, cantante de los Talking Heads y Brian Eno, llamado “My life in the Bush of Ghosts”, donde se apropian de fragmentos de conversaciones en aeropuertos, del discurso de un predicador, un exorcismo… E intervienen musicalmente esos fragmentos. Es un disco muy extraño, pero conceptualmente es exactamente lo que pienso que intuitivamente hago: recoger cosas que están ahí y hacerlas mías.

 

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Más información:

Estudio Pep Carrió
Portfolio artístico Pep Carrió
Editorial In Pectore

Exposición “Nada es más profundo que la piel”, hasta el 5 de enero de 2019 en galería Blanca Berlín de Madrid.

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