“La industria editorial es un reflejo más de un comportamiento social: la necesidad de la novedad” Entrevista a Pilar Reyes, directora editorial de Alfaguara

3


Tras muchos años como trabajando editora en Alfaguara Colombia, en 2009 Pilar Reyes cruzó el Atlántico para convertirse en la directora editorial de Alfaguara, Taurus y RAE en España. Recientemente nos recibió con una sonrisa en su oficina de Madrid para contarnos más sobre su trayectoria y algunos de los proyectos editoriales en los que trabaja actualmente.


TINA – Me gustaría comenzar hablando de tu formación y trayectoria antes de ser la Directora Editorial de Alfaguara, Taurus y la RAE. Supongo que la influencia de tu padre, el dramaturgo e investigador Carlos José Reyes, fue fundamental en el desarrollo de tu amor por la lectura.
PILAR – Si, mi padre es dramaturgo y creci en una casa llena de libros, son parte de mi ambiente natural. Estudié letras en Bogotá, aunque mi llegada al mundo de la edición fue algo fortuito. Cuando era estudiante pedí un trabajo durante mis vacaciones a un amigo de mi padre que trabajaba en Alfaguara. Ellos contrataban estudiantes de literatura para vender en la Feria del Libro, porque les parecía que era su único contacto directo del año con los lectores y querían que fuese con gente especializada. Luego me contrataron para llevar el archivo de prensa, en unos momentos en los que no había internet y guardábamos toda la información en papel, en carpetas para cada autor en las que marcábamos todas las citas más destacadas.

Seis meses después pasé a ser editora junior y trabajé casi cuatro años con el editor editorial de entonces en Alfaguara Colombia, que además fue muy generoso conmigo porque me soltó muchas responsabilidades. Aprendí que la edición no se enseña, se aprende; una parte sustancial de la naturaleza del oficio se aprende de lo que se ve hacer a un editor senior; también de la relación con los autores o cómo enfrentarse a un determinado libro … Justo el año en el que él se fue para trabajar de Agregado Cultural en la Embajada de Colombia en Madrid, lanzábamos Los cuadernos de Don Rigoberto de Mario Vargas Llosa. Fue la experiencia más dura y más estimulante de mi vida profesional, porque éramos un equipo muy pequeño enfrentado al lanzamiento más grande de la editorial en Colombia. Todo salió bien y eso nos permitió hacer más lanzamientos consistentes, pasando de editar libros de lectura complementaria para niños a editar libros para adultos en distintos ámbitos: ficción, no ficción, libros de bolsillo…Fueron 14 años fascinantes.

En 2009 me ofrecieron la dirección de Alfaguara en España y era una oferta que no podía rechazar. Dirigir un sello con una historia así es un gran privilegio. Al mismo tiempo tiene una clara vocación latinoameriana, por lo que el hecho de que escogieran a una persona del otro lado del Atlántico era muy interesante. Me tocó la crisis y la venta de la editorial, pero es estimulante y siempre un reto.

pilar_reyes_ahmag2

Pilar Reyes en la oficina de Alfaguara en Madrid

 

T – Tradicionalmente Alfaguara ha tenido un catálogo centrado en autores de habla hispana, especialmente desde la edición simultánea de Cuando ya no importe, de Onetti, en ambas orillas del Atlántico. Sin embargo, en los últimos años ha ido abriendo cada vez más a un catálogo en el que no importa tanto el lugar de origen como que sea literatura contemporánea. ¿Cómo se desarrolló esa evolución?
P – Pienso que Alfaguara ha ido pasando por distintas etapas y cada director editorial le imprime su idea. La época de Salinas fue deslumbrante porque creó un catálogo de traducción en un momento en el que la traducción en España era muy escasa, y él vió que había que abrir la literatura al mundo. En la época de Juan Cruz hubo clarísimamente un viaje de vuelta a América Latina y la lengua española, en el sentido de empezar a publicar autores españoles como Juan José Millás, Antonio Muñoz Molina, Manuel Rivas, Julio Llamazares…Y de algún modo atraer a los autores del boom, que en su momento ya eran celebridades, como Juan Carlos Onetti o Vargas Llosa. Era como volver a generar un hecho literario común como pasó en los 60. La Alfaguara de Juan fue claramente una Alfaguara en español. Ahora a mi ahora me gustaría pensar que hacemos un catálogo que da cuenta de la literatura que se escribe en este tiempo, sin importar en qué sitio, aunque obviamente la literatura en español sigue teniendo un papel importante porque es nuestra vocación. Nuestros colegas de América Latina aportan mucho en ese sentido, ya que concebimos nuestro catálogo como un catálogo común.

T – ¿Cómo ha cambiado en vuestros planes editoriales la compra de Alfaguara por Penguin Random House?
P –
Yo creo que no hay ningún cambio en la vocación del sello, pero tenemos una cantidad de herramientas nuevas que para nosotros son formidables. Ésta es una editorial que tiene una experiencia muy grande en todos los cambios que está teniendo hoy la industria, incluyendo búsqueda de nuevas audiencias, uso de internet y nuevas tecnologías…Eso le aporta a la difusión de nuestro sello muchísimas ventajas. Es interesante ver también la conversación que tenemos con otros sellos, porque formamos parte de otra editorial. Es estimulante y hace que tu personalidad tenga que ser aún más fuerte para que se te reconozca mucho más. Penguin Random House es como una gran casa llena de pequeñas casas, y cada casa es un sello editorial que tiene una personalidad y un perfil de tipo de libros.

T – Hubo una momento en el que las editoriales vivían de la venta del fondo de su catálogo. Ahora, con las exigencias del bestseller, con el que se buscan muchas ventas en un corto plazo de tiempo, ¿crees que esto sigue siendo posible?
P – Creo que es uno de los enormes retos que tenemos. La industria editorial es un reflejo más de un comportamiento social: la necesidad de la novedad. Pasa en el consumo de noticias y en todas las esferas de la vida, el mundo de hoy es un mundo que quiere innovar y de algún modo sentir que todo el tiempo tiene una novedad. Los libros de algún modo son un espejo del mundo y en ese sentido no podemos ir en contra de algo que parece ser una manera de despertar el interés del público. Aún así, yo creo que es una responsabilidad de los editores hacer que los libros de sus autores estén presentes, hablo sobre todo en el caso de un sello con vocación literaria como Alfaguara. Manejamos el fondo de autores como Cortázar, Carlos Fuentes, José Saramago o Günter Grass, lo que implica una convicción del editor, que tiene que seguir buscando lectores para unas obras que son patrimonio común de nuestra cultura y que aún tienen mucho que decir. Lo digital facilita que el fondo siempre esté disponible, pero no todos los lectores tienen un aprecio por la lectura digital y mantener los libros vivos implica mucha imaginación por parte del editor.
De hecho un libro nuevo no es un libro que se haya escrito recientemente, sino uno que el lector quiera ahora. No hay que intervenir los textos, pero si darle una estética que vaya transformándose con el tiempo y así convertir un libro antiguo en una novedad por esa premisa, con un nuevo diseño, cubierta o una tipografía más bonita.
Nosotros llegamos a vender tres millones de ejemplares de la edición conmemorativa de El Quijote, lo que creo que demuestra que un clásico puede ser una novedad, leerse y comprarse como un libro nuevo.

T- Hay ciertos autores que se convierten prácticamente en una marca y cuyas obras siguen muchísimos lectores. Un ejemplo serían Javier Marías, Arturo Pérez Reverte o Vargas Llosa. ¿Cómo es la relación autor-editor en estos casos?
P – Yo creo que un escritor no tiene consciencia de que es un autor marca, son escritores con un nivel de consolidación muy grande y aún así siguen escribiendo. La relación por tanto sigue siendo completamente natural y, para un catálogo como el nuestro, decisiva. Cada año que publicamos un libro de uno de estos escritores es un año de celebración, sus libros además hacen que el público preste atención a otros títulos del sello. Javier Marías dijo que al terminar Los enamoramientos pensó que era un libro que no debía publicar. Siempre estamos manejando una conversación llena de vulnerabilidad, ya que para un escritor es difícil poner una distancia con lo que ha escrito y ser crítico con el libro que acaba de terminar, incluso en el caso de los nombres más grandes. Me siento una privilegiada por poder trabajar con ellos.

T – Librerías independientes de fondo, grandes cadenas, Amazon… Canales de venta hay muchos y variados. ¿Primáis la colaboración con alguno de ellos?
P – Lo bueno de trabajar en un grupo de esta dimensión es que tienes libros para todos los públicos, parte del trabajo es acotar las audiencias o el tipo de público al que estamos llegando. Intentamos de algún modo poder ofrecer a las librerías el catálogo adecuado para el tipo de perfil de sus lectores. En nuestro caso, la librería literaria es un punto fundamental en nuestro trabajo y eso lo compartimos con las editoriales independientes porque creo que compartimos un tipo de lector parecido. El librero es el actor cultural más importante que tenemos y sigue siendo el agente que conecta al editor con el lector, y la librería un lugar que define el éxito o el fracaso de un libro.

T- ¿Crees que los festivales literarios juegan un papel importante en la promoción de libros?
P – Hoy por hoy hay muchísimos festivales y a veces uno tiene la sensación de que viajan más los autores que los libros. Creo que son puertas que se abren, es poner al público de cara con los autores. Y ojalá esa puerta que se abra sea una puerta a lectores, no sólo asistentes a festivales; que sea abrir la curiosidad por autores de muy distintas procedencias.

pilar_reyes_ahmag3

T- El proyecto Mapa de las lenguas es una iniciativa de Alfaguara y Random House que busca generar interés por la literatura latinoamericana en España. Andrés Caicedo, Gisela Leal, Andrés Neuman, Santiago Gamboa… La lista de autores reúne a algunos de los más destacados autores contemporáneos del otro lado del océano. ¿Cómo surge este proyecto y cómo ha sido su acogida en estos primeros meses?
P –
Creo que los países de América Latina tienen que interconectarse para que la lengua pueda crecer como un colectivo en términos de mercado y de difusión. Mapa de las lenguas tiene la intención de presentar en España una serie de autores que tienen una presencia en sus países muy importante. Títulos que lanzados como una novedad más pasarían inadvertidos. Para un lector de hecho no hay una distinción con respecto a otro libro de Alfaguara,, sino que la diferencia está en la puesta en marcha del proyecto editorial y en la comunicación al librero, llevando tanto un catálogo como un sistema de preventa aparte. Y los libros no van a todo el mercado, sino sólo a una selección de librerías para el lector más literario. Aunque el lanzamiento es más modesto, es potencialmente más visible por esa estructura. Por otra parte, lo mismo en prensa, donde hacemos una selección de reseñistas tratándolo como una presentación de distintos autores de América Latina al mercado español. Es casi un contenedor, es generar un entorno propicio para hacer que los lectores puedan descubrir estos títulos.

T – Contigo en la distancia de Carla Guelfenbein fue el Premio Alfaguara de 2015. ¿Qué destacarías de esa obra?
P – Carla Guelfenbein es una autora bastante relevante en su país y algunos de sus libros cuentan con traducciones a otras lenguas. Creo que es una novela interesante porque gira sobre la idea del talento en una pareja donde la más talentosa es ella, y cómo afecta eso a una relación. Ése es el trasfondo de una historia contada en muchos planos por varios personajes y en el que el protagonista del libro sufre un accidente en la página 1, pero aún así es el que va pilotando toda la construcción de la historia. Es una interesante manera de poner a los personajes en una situación no convencional.
Es un premio que valora los originales que concursan y no se puede declarar desierto, este año tuvimos un jurado magnífico y fue la novela que consideraron que merecía el premio por unanimidad.  La historia del Premio Alfaguara es muy diversa y no se busca un determinado tipo de libro, sino que a lo largo de los años ha habido mucha diversidad. Es estimulante tener un premio así para la literatura en lengua española.

T – No sólo eres directora editorial de Alfaguara, sino también de Taurus y la RAE. ¿Cuál es tu visión editorial en esos casos?
P – Taurus publica libros de divulgación y no ficción, sobre todo libros de historia, economía, pensamiento… La no ficción es el género que más ha variado con todo el cambio de soportes y es paradójico, pero determinados temas parece que se agotasen con las búsquedas en internet, donde se encuentran artículos de mucho peso. Qué y cómo lee hoy el público que lee este tipo de libros son preguntas que nos hacemos todos los editores de no ficción. Eso provoca que los libros deban ser siempre los mejores de cada tema e implica repensarlo todo, incluso cómo divulgas el catálogo.
En algunos libros, el tema es tan atractivo que la manera de divulgarlos en la prensa es escribir un artículo sobre ello, casi reemplazando la lectura del libro con la del propio artículo. Es apasionante el reto enorme que implica cómo seleccionas y cómo comunicas los libros. El catálogo de Taurus tiene muchísima historia y ha variado muchísimo de un Taurus académico a lo que es hoy, uno de los sellos con un catálogo más sustancioso en economía e historia, el fuerte de lo que hacemos. A día de hoy hay editores muy interesantes en España publicando no ficción entre los editores independientes, como Capitán Swing, que está haciendo cosas muy buenas tanto en presentación de los contenidos como en la selección. Tienen una idea de lo que es urgente para la discusión pública que está muy bien, y nosotros de algún modo queremos contribuir con muy buenos contenidos al debate público.

En las publicaciones académicas, nosotros somos los editores literarios de la Real Academia Española y hemos hecho las ediciones conmemorativas de los últimos años. También una colección para el tercer centenario de la Academia con una selección de textos clásicos comentados, siempre con un precio muy asequible. Y ojalá ese matrimonio continúe porque creo que son ediciones magnificas que se distribuyen en toda la lengua y hacen llegar al público clásicos editados de la manera más fiable posible, con muchísima profesionalidad.

T – Y como ya es una tradición en nuestras entrevistas, acabamos pidiendo que nos recomiendes un libro y una canción.
P –
Stoner de John Williams me pareció un libro maravilloso, me gusta además que sea un rescate y que sea un editor pequeño quien lo haya descubierto. Y una canción… La parte de adelante de Calamaro, que me parece maravillosa y tiene una letra genial.


Más información
Página web de Alfaguara
Página web de Taurus

Crédito de las fotografías: Elena del Rivero

Share.