Artistas olvidadas (y recuperadas) del siglo XX: Sophie Taeuber-Arp

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Sophie Taeuber-Arp fue una artista suiza de principios del siglo XX, enmarcada en el grupo dadá, con una personal visión del arte. Sus obras se movían entre la abstracción y la figuración; la pintura y la escultura; o la decoración y la danza.

A menudo se obvian nombres de artistas durante la formación en historia del arte; por motivos de tiempo, principalmente, y por motivos de excelencia, ya que sólo se estudian a los más grandes, a los más destacados. Pero otras veces el motivo se hace oscuro e incomprensible. Sophie Taeuber-Arp fue una de las integrantes del grupo dadaísta y pertenece a ese grupo de refusées que no se nombran en la educación formal.

Sophie Taeuber-Arp. Fotografía Hollaender/Keystone/Corbis

Sophie Taeuber-Arp. Fotografía Hollaender/Keystone/Corbis

Sophie Henriette Gertrude Taeuber nació en Suiza, en 1889, en el seno de una familia de clase alta – su padre era farmacéutico y su madre estaba interesada en el arte-. Estudió artes aplicadas en Múnich y Hambugo y también se formó en danza expresiva, junto a Mary Wigman, con el coreógrafo Rudolf Laban, destacando por encima de la media.

Relieve rectangular.

Relieve rectangular.

De carácter introvertido, era una gran soñadora. Se ha hablado de ella como una persona ensimismada o tímida, aunque bien parece que Sophie tenía una gran imaginación y creatividad, que le transportaban a otra dimensión donde construía mentalmente sus proyectos artísticos. La artista, que se podría decir que era una utópica, quería cambiar el mundo, hacer de él un lugar mejor a través del arte.
Taeuber comienza a trabajar como profesora de la Escuela de Artes Aplicadas de Zúrich, mientras sigue destacando en el campo de la danza expresiva y comienza a exponer sus obras con bastante éxito.

Sophie Taeuber-Arp bailando con una máscara, por Marcel Jonco

Sophie Taeuber-Arp bailando con una máscara, por Marcel Jonco

En 1915 conoce a Jean Arp, un encuentro breve pero intenso en el que Taeuber deslumbra, a todos los niveles, al artista francoalemán, el cual la definirá más adelante como: “amable y serena […] Personaje de un libro de las horas, estudiosa en su trabajo y estudiosa en su sueño”
El binomio Sophie Taeuber- Jean Arp comienza a funcionar, tanto en el plano sentimental como en el artístico y crean varios proyectos juntos. Asimismo, se adhieren a las reuniones del círculo dadá en Zúrich.
La producción de obras de ambos en estos primeros años de relación está marcada por una influencia bidireccional, de la que los dos se enriquecen.

Composición vertical horizontal. Tapiz, 1917

Composición vertical horizontal. Tapiz, 1917

Doodle de Google celebrando el 127º nacimiento de Sophie Taeuber-Arp

Doodle de Google celebrando el 127º cumpleaños de Sophie Taeuber-Arp

Sophie comienza a realizar una serie de obras abstractas, de carácter constructivista, muy interesantes, que serán la antesala de la abstracción del siglo XX. Estrella de Diego, que comisarió una muestra dedicada a la artista en 2009 en el Museo Picasso de Málaga, comenta al respecto: “Ella investigaba, experimentaba sin parar. Por ejemplo, jugaba con las composiciones geométricas que luego tanto se aplaudieron en Mondrian y muchos creían que ella copiaba.”

Sin título, 1932. Fotografía: The Gallery Collection/Corbis

Sin título, 1932. Fotografía: The Gallery Collection/Corbis

En 1922 la pareja contrae matrimonio y en 1927 se mudan a Francia, donde establecen contacto con artistas como Sonia Delaunay o Alberto Magnelli, ya durante los años 30. Fruto de estas relaciones surgirá una colonia de artistas constructivistas y abstractos en la localidad francesa de Grasse, que se mantuvo hasta 1943.

Sophie y Jean

Sophie y Jean

El movimiento dadá satisfacía a Sophie en esa idea de sinsentido y vacío que había dejado tras de sí la I Guerra Mundial. Para una persona tan sensible como ella, la guerra supuso más que un conflicto bélico, fue una decepción, un desencuentro con su alrededor. Lejos de venirse abajo, supo utilizar estos sentimientos para generar obras que ayudasen a reconstruir una nueva humanidad, llena de esperanza, inocencia, verdad, colores, juegos. El arte era su lenguaje y lo utilizaba a su antojo para expresarse, se divertía con él, disfrutaba, porque eso quería transmitir con sus obras.

Composición con círculos y ángulos rectos, 1930.

Composición con círculos y ángulos rectos, 1930.

Dadaísta por convicción, la obra de Taeuber-Arp impresiona por la riqueza de sus disciplinas y la pluralidad de lenguajes artísticos.
En sus obras podemos encontrar abstracción, pero también figuración, constructivismo… y con diferentes técnicas, bordados, óleos, esculturas.. Y todo bajo el parapeto del dadá. Incluso Taeuber se atrevió con el diseño de mobilario y de interiores.

Cabeza Dadá, 1920.

Cabeza Dadá, 1920.

Esta mezcla de estilos y disciplinas puede causar un plantemiento de caos o de indecisión de la artista, pero nada más alejado de la realidad. Sophie era increíblemente práctica y supo utilizar cada uno de los materiales, estilos o disciplinas ordenadamente, en pro de su intencionalidad. Supo aunar costructivismo y dadá de una forma tan natural que a nadie le chirrió, porque sus obras combinaban los mensajes de ambos movimientos con la naturalidad de quien los domina y entiende a la perfección.

Disfraces diseñados y realizados por Sophie Taeuber-Arp

Disfraces diseñados y realizados por Sophie Taeuber-Arp

En muchos aspectos Sophie Taeuber fue una precursora de las vanguardias del siglo XX, una insufladora de esperanza para el arte, al cual otorgó una humanidad esperanzadora después de la guerra y unas cualidades de lucha e inocencia que moverán al arte hasta nuestro días. Hugo Ball decía de ella: “Todo alrededor de Taeuber es luminosidad de sol y el milagro que reemplaza a la tradición. Está llena de invención, de capricho y de extravagancia”. Y Hans Richter reconocía: “Sophie no era sólo bailarina y profesora, sino ante todo una pintora abstracta moderna en una época en la que la pintura abstracta estaba aún en sus primeros balbuceos.”

 Marionetas para "El rey ciervo", la obra homónima de Carlo Gozzi.

Marionetas para «El rey ciervo», la obra homónima de Carlo Gozzi.

Marionetas para "El rey ciervo", la obra homónima de Carlo Gozzi.

Marionetas para «El rey ciervo», la obra homónima de Carlo Gozzi.

Las dicotomías estilísticas y disciplinares de Taeuber no se volverán a ver en las vanguardias y casi se podría afirmar que no se han vuelto a ver a día de hoy. No obstante algo oscuro ocurre con su nombre, oculto por mucho tiempo. Estrella de Diego explica: “Hay que ser justos y reconocer que fue valorada tanto por su marido como por sus contemporáneos. Es después cuando los historiadores de arte y los museos no se interesan por ella. Su nombre queda para un círculo reducido aunque incondicional”
Sophie murió el 13 de enero de 1943, en Zúrich, por un desgraciado accidente con una estufa con mala combustión, lo que provocó que inhalara los gases y muriera.

Sophie Taeuber, con su obra "Cabeza dadá"

Sophie Taeuber, con su obra «Cabeza dadá»

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Créditos de las imágenes: www.theguardian.com, mlozar.blogspot.com.es, www.telegraph.co.uk,stylebubble.co.uk, www.museopicassomalaga.org,lavidanoimitaalarte.blogspot.com.es,elpais.com

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