Tarsila do Amaral. «Abaporu», el hambre de la descolonización

0

“No tuvimos especulación. Pero teníamos la adivinación. Teníamos Política que es la ciencia de la distribución. Y un sistema social planetario”.

Este fragmento pertenece al Manifiesto Antropófago, escrito por el poeta y escritor brasileño Oswald de Andrade en 1928 e inspirado por una obra de la artista Tarsila do Amaral.

Tarsila nació en 1886 en Capivarí (Estado de São Paulo) en el seno de una familia bien posicionada económicamente. Esto le permitió viajar a Europa y estudiar en Barcelona durante 1902-1904. Después regresó a Brasil, se casó y tuvo una hija. El matrimonio se separó unos años después, justo cuando Tarsila comenzó a estudiar pintura y dibujo y a trabajar y estudiar en estudios de artistas.

Tarsila do Amaral retratada en 1925

En 1920, viajó con su hija a Europa, esta vez decidida a mostrar su obra en el viejo continente. Este viaje supuso su reconocimiento internacional como artista, tanto es así que en 1922 expuso en el Salon Officiel des Artistes Français el lienzo Retrato de Mulher. Cuando Tarsila volvió a Brasil, entró en contacto con artistas e intelectuales que habían participado en la Semana de Arte Moderna. Pronto trabó amistad con Anita Malfatti, Oswald de Andrade, Menotti Del Picchia y Mário de Andrade y terminaron formando el Grupo de los Cinco. La pertenencia a este grupo influyó fuertemente en Tarsila y en su obra, que se acerca más a un arte actual menos académico y más expresivo.

Retrato de Mulher. 1922

Ese mismo año, Tarsila viajó por Europa junto a Oswald, con quien había entablado una relación sentimental. Visitaron Francia, España y Portugal, trabajó en el taller de André Lhote durante tres meses, y se relacionaron con Fernand Léger, Albert Gleizes, Brancusi, Cocteau, Satie… Sin embargo, Tarsila intuía que todo ese movimiento moderno, aunque estaba bien, era ajeno a ellos. Escribía a su amiga Anita Malfatti, miembro del Grupo de los Cinco: “Mira, Anita, esto está lleno de cubismo y futurismo. Muchos paisajes impresionistas y dadaístas. Pero no sé si me convence tanto exceso de cubismo y de futurismo”.

Caipirinha, 1923

Un año después, volvieron a Brasil y en una entrevista, Tarsila afirmó: “Soy profundamente brasileña y voy a estudiar el gusto y el arte de nuestros caipiras [personas rústicas]. Espero, en el campo, aprender con quienes aún no han sido corrompidos por las academias”. En este periodo eran frecuentes las reuniones del Grupo de los Cinco en el taller de Tarsila, donde hablaban sobre la cultura local, escuchaban música, leían fragmentos de libros o recitaban poesía.

A negra. 1923

En 1923 Tarsila terminó la obra A negra, uno de los precedentes del movimiento artístico antropófago. Es necesario entender esta obra en su contexto: frente al canon académico del cuerpo de la mujer (blanca, por supuesto), Tarsila decidió retratar a una mujer negra, de formas exuberantes y poderosas, una figura orgullosa de su posición, su corporeidad y de su raza en un momento en el que la negritud estaba muy lejos de considerarse ya no solo académica, sino merecedora de un retrato. Pero la artista quería incidir precisamente en este desequilibrio y apuntar hacia personas como esta, que conformaban la realidad de la sociedad brasileña, el germen de lo que eran, frente al querer ser europeo.

Morro da favela. 1924

El Grupo de los Cinco debatió largo y tendido sobre este sentir: ¿por qué la modernidad tenía que venir de las academias europeas? ¿No podía existir una modernidad brasileña? ¿Una modernidad propia? A la vez pensaban en cómo deshacerse de todas las influencias europeas que habían adquirido a lo largo de su vida y de su formación artística y literaria.

Carnaval en Madureira. 1924

Tarsila do Amaral comenzó un periodo denominado Pau-Brasil en el que gracias a diversos viajes por su país natal conoció varios lugares y personas que fue inmortalizando en dibujos, apuntes y lienzos de influencia cubista y estilización geométrica. Estas obras, junto con A Negra fueron expuestas en París en 1926, con muy buena acogida. Tarsila seguía investigando sobre Brasil y su folklore para producir esa modernidad propia, alejada de la europea.

Abaporu. 1928

El 11 de enero de 1928, Tarsila regaló a Oswald un lienzo por su cumpleaños. Oswald exclamó: “¡Eso parece un antropófago, un hombre de la tierra!”. Ambos acordaron titularlo Abaporu, un término tupí-guaraní que significa “hombre que come hombre”. Una extraña criatura humanoide de corte mitológico y monumental aparecía sentada y poseía un enorme pie y una gran mano que contrastaba con una pequeñísima cabeza. A la derecha un cactus y un radiante sol sobre un cielo azul daban contexto a la figura. Abaporu condensaba todas las experiencias de la artista en Brasil y Europa, sus indagaciones sobre la cultura popular, y su interés por encontrar un lenguaje artístico moderno propio. La clave estaba en esas grandes extremidades en contacto con la tierra, con lo que había a su alrededor, lo experiencial frente a lo académico, lo brasileño frente a lo europeo.

Antropofagia, 1929

Poco después, Oswald de Andrade escribió el Manifiesto Antropófago, eje de la modernidad brasileña y punto de partida para la necesaria descolonización de Latinoamérica. El manifiesto apostaba por la antropofagia como metáfora: comerse eso que representaba lo canónico, lo europeo, lo “correcto”, lo extranjero, como única manera de poder conectar con lo propio, lo cercano, lo indígena, lo etnográfico. Era y es imposible negar la evidencia, la colonización y la imposición de roles, academias e influencias europeas, pero para poder conectar con el verdadero origen de Brasil había que aceptar esta situación, devorarla y engullir todas esas influencias, reconociéndolas, para poder construir una modernidad genuinamente brasileña.

Floresta, 1929

Este proceso que ahora puede resultar de lo más lógico, incluso habitual, entonces supuso toda una revolución. Reconocerse como pueblo colonizado, iniciar un proceso de descolonización y re-engendrar una cultura identitaria propia fue, en efecto, el inicio de la modernidad brasileña, una modernidad propia y con raíces ancestrales.

El movimiento antropófago recogía la investigación que Tarsila, junto al Grupo de los Cinco, llevaba desarrollando en sus obras durante años. A menudo se menciona a Oswald de Andrade como el autor del movimiento, pero el manifiesto no hubiera sido posible sin el trabajo de los Cinco y, por supuesto, sin el lienzo de Tarsila do Amaral.

Cartão postal, 1929

«Antes de que los portugueses descubrieran al Brasil, Brasil había descubierto la felicidad».

Manifiesto Antropófago. Oswald de Andrade

___________________________

Más información:

Manifiesto Antropófago
Relatos de la modernidad brasileña. Tarsila do Amaral y la apertura antropofágica como descolonización estética
Biografía de Tarsila do Amaral

Share.

Leave A Reply