Tatiana Blass y la constante contradicción

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Tatiana Blass nunca pensó que podría llegar a ser artista y vivir de su producción artística. Esta artista brasileña (São Paulo, 1979) tuvo inquietudes artísticas desde muy pequeña. Apasionada del collage, del dibujo y la poesía, Blass no se planteó estudiar Bellas Artes hasta el último momento: “Cuando tuve que decidir qué estudiar, pensé en hacer algo relacionado con el arte (arquitectura, diseño, etc.), pero nunca pensé que, de hecho, podría vivir de esta profesión”, admite la artista.

Tatiana Blass

Tatiana pronto destacó y recibió apoyo de la Facultad de Bellas Artes donde estudió, el Instituto de Arte en la Universidad Estadual Paulista. Paralelamente, Blass siguió formándose con cursos independientes con otros artistas o críticos de arte como incluyendo Rodrigo Naves, Alberto Tassinari, Rodrigo Andrade, o Paulo Monteiro.

Tras graduarse, la artista estuvo trabajando en una colección de arte durante cuatro años, pero nunca dejó de crear: “Desde el comienzo de la universidad, comencé a exponer en espacios independientes, ya desarrollando mi trabajo. Siempre he tenido una doble vida”, explica la artista.

Atavio, 2004

Su primera gran exposición fue en 2004. Atavio era una instalación que se expandía por la galería donde se realizaba la muestra. Blass intervino el suelo y las paredes, modificando las estancias sin alterarlas espacialmente.

Piezas de Cauda, 2005

En 2005 volvió a trabajar con esta idea de expandirse por el espacio, pero esta vez la instalación estaba formada por esculturas que podían moverse y colocarse en otros espacios diferentes. La instalación site-specific era ahora non-specific.

Desde 2007 Blass comenzó a experimentar con el vídeo y la pintura, llegando a combinar ambas disciplinas, como es el caso de Paisagem sobre paisagem (2011).

Pero Tatiana no ha querido consagrarse nunca a ninguna disciplina en especial y, de hecho, combina su producción pictórica con la escultura y la instalación, investigando siempre sobre lo real, lo falso, lo representación y la ilusión: “Creo que el arte tiene la misma ‘función’ que la poesía, que es crear subjetividades”, comentaba la artista en una entrevista.

Luz que cega_ Sentado, 2011

En Luz que cega_ Sentado (2011), Blass aplicaba calor a una escultura humanoide mediante un foco de luz. Finalmente, la escultura se derretía y dejaba ver una columna vertebral de bronce que se hallaba en el interior de ella. Volvió a trabajar con este concepto de lo oculto y lo resistente en Fim de Partida (2011), una instalación inspirada en la obra homónima de Beckett, en la que las figuras/actores escenifican su propia desaparición.

Fim de Partida, 2011

En 2011 también presentó la famosa instalación Penélope, en la que desplegó una alfombra roja de catorce metros dentro de la Capilla de Morumbi en São Paulo, Brasil, que iba hasta el altar mayor. Allí, un gran telar de pedales hacía brotar lana por todos los recovecos del edificio, hasta ir cubriendo todo el suelo de lana roja enredada. Blass jugó con el binomio construcción/destrucción del mito de Penélope, y nos invitaba a pensar si la alfombra estaba siendo tejida o destejida.

Penélope, 2011

Tras Penélope, Blass comenzó a introducir los textiles en sus obras como un elemento más. En Hard water (2012) reflexionaba sobre las circunstancias que dificultan nuestra comunicación y nuestra vida, materializándolos como hilos enganchados y enredados a nuestra ropa y nuestro cuerpo. Y en Electrical Room (2013) estos hilos se volvieron cables que conectaban pantallas que mostraban personas que intentan comunicarse.

Hard water, 2012

Tatiana siguió experimentando con las instalaciones con pantallas y en Bocejo (2016) pudimos ver once pantallas funcionando simultáneamente y aparentemente independientes, hasta que en una de ellas alguien bosteza y “contagia” esta acción al resto de pantallas. ¿Somos tan independientes como creeemos?

Vídeo, instalación, escultura, pintura… Blass no solo desarrolla varias proyectos paralelamente, también explora constantemente varias disciplinas. A menudo trabaja sobre una misma idea desde otros materiales o puestas en escena, o simplemente repite conceptos con ligeras variaciones. Es el caso de Mais dia, menos noite (2019) en el que revisita el mito de Penélope y la instalación del mismo título, demostrando que las instalaciones site-specific son adaptables a diversos entornos.

Mais dia, menos noite, 2019

El arte solo sirve para fomentar la reflexión”, dijo Tatiana una vez, y es lo que la artista persigue en sus obras, a veces más evidentes y otras más confusas: crear un nuevo escenario lleno de contradicciones en el que nos cuestionemos lo que vemos, qué vemos y cómo lo vemos.
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Más información:

www.tatianablass.com.br

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