The thin black line(s) de Lubaina Himid

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La motivación para escribir sobre Lubaina Himid llega después de visitar una exposición en Madrid, de crítica y público exitosa, sobre la Historia del Arte Visual. Escribir sobre ella está canalizando la ira que no pude desfogar en una performance destructiva que me hubiera costado la cárcel y la ruina a mi familia.

En aquella exposición Lubaina Himid no estaba presente.

The Carrot Piece, 1985, Lubaina Himid

La explicación o la palabra va más allá del lenguaje escrito. En una exposición se puede establecer el discurso mediante presencias o -más poderoso aún- mediante las ausencias.

En aquella exposición el discurso elegido para articular toda la Historia del Arte fue definido en 1936. Rotar alrededor de una fecha para conformar la continuidad de la Historia del Arte no parece ser válido, si ese es el punto de partida que establece el hilo argumental del futuro. Las agentes que giran alrededor del arte y la cultura debiéramos ser conscientes de que más bien es al contrario y, parece una obviedad, que siempre es nuestro presente el que establece el hilo argumental del pasado.

La palabra y la teoría son ciertamente poderosas porque quien la deposita parece generar un tsunami que arrastra por igual en todas las direcciones. Esa ola no deja de afectarnos como individuos que vivimos el presente y parece que la única forma de contenerla es volviendo a precipitar la teoría, para así iniciar otro tsunami que contrarresta la ola que ya estaba formada. El caso, siguiendo con la visualización de las olas en el océano, es que parece que para contrarrestarlas debemos mantener el “medio”, y si ese epicentro pudiese generarse en la atmósfera, por otro tipo de energía, parece que la ola no sería afectada y de hecho ni siquiera la veríamos. Esos epicentros que van elaborando el conocimiento humano, al tiempo que las expresiones artísticas, parecen no estar solamente contenidos en ese océano llamado Arte, aunque su discurso parezca no salir jamás del agua, a juzgar por esta exposición y otras ya comunes en nuestras instituciones centradas en los omnipresentes artistas consagrados.

Y desde esta visión poética teórica quiero llegar a Lubaina Himid.

En los primeros años 80 Lubaina Himid, artista, historiadora, comisaria, activista y profesora, reciente premio Turner 2017, comisarió tres exposiciones:

5 Black Women en el Africa Centre (1983) Covent Garden London
Sonia Boyce
Veronica Ryan
Houria Niati
Claudette Johnson
Lubaina Himid

Claudette Johnson, artist active in the highly political black art movement of the eighties and nineties, London 1986

Black Woman Time Now (1983-1984) Battersea Arts Centre London
Ingrid Pollard
Veronica Ryan
Claudette Johnson
Sonia Boyce
Lubaina Himid
Chila Burman
Mumtaz Karimjee
Houria Niati
Jean Campbell
Andrea Telman
Margaret Cooper
Elizabeth Eugene
Leslee Wills
Cherry Lawrence
Brenda Agard

Housewives with Steak-Knives, 1984/1985, Sutapa Biswas

The Thin Black Line (1985) Institute of Contemporary Art London
Marlene Smith
Veronica Ryan
Sonia Boyce
Claudette Johnson
Maud Sulter
Chila Burman
Brenda Agard
Sutapa Biswas
Jennifer Comrie
Lubaina Himid
Ingrid Pollard

Installation view of work by Brenda Agard in The Thin Black Line, Institute of Contemporary Arts, London, 1985. Foto: Ingrid Pollard

Archivo recuperado de documentos donde aparecen las exposiciones comisariadas por Lubaina Himid

Querida Susan,
Gracias por hacer preguntas tan interesantes, la tarea de responderlas todas va a poner a prueba mi resolución, mi memoria y mi orgullo. La mejor manera de comenzar a discutir cualquier estrategia para exhibir arte visual es siempre hacer una lista de los artistas. Podría describir los objetos o aclarar mi filosofía e ilustrar el fundamento teórico que apoya todo el proyecto; esto se desarrollará pronto, pero primero debe aparecer una lista de nombres.

Cartas para Susan – Lubaina Himid

Este gesto de Himid lo quiero compartir y acentuar precisamente en este artículo. No voy a legitimar a estas artistas, ni explicar el contenido de aquellas muestras. Me interesan sus nombres. Es constante como se articulan los discursos desde el nombre propio para conformar la teoría, la corriente o movimiento artístico, en el caso de los artistas varones de la historia del arte occidental; mientras que en el caso de las mujeres y artistas de otras geografías y razas se tiende a escribir la historia agrupando en movimientos, colectivos, masas creadoras donde el nombre propio pierde importancia hasta el punto de convertirse en autorías anónimas.

Resulta evidente que estas exposiciones fueron importantes para estas artistas y su entorno e indudablemente para la Historia del Arte. Londres recibía por primera vez, con fuerza y admiración el trabajo de mujeres negras y asiáticas que se posicionaban con voz propia. Sin embargo, la motivación de Lubaina no fue artística, tal y como ella misma afirma, fue política y social.

Estoy tentada a ser simplista en mi respuesta a tu pregunta: ¿Por qué organizaste estas exposiciones? Hay muchas razones por las que no todas están pensadas a fondo, ninguna de ellas es financieramente sólida y solo algunas estratégicamente eficientes. Las mujeres artistas no estaban siendo reconocidas como para tener un lugar en las artes visuales en general e incluso el movimiento artístico feminista no nos había dado suficiente espacio para maniobrar dentro de las discusiones que estaban teniendo en la escuela de arte y alrededor de la mesa de la cocina. Las artistas negras no estaban recibiendo las subvenciones que merecían porque no sabían las vías correctas a seguir. Tenía hambre de exponer junto a otras mujeres negras para ver si había una conversación entre nosotras sobre mostrar el espacio, el lugar político y las historias de arte visual, cómo desarrollar ideas sobre creación, representación visual, pertenencia e identidad. ¿Cuáles fueron las realidades globales de la hermandad negra? Casi todo el tiempo las exposiciones se produjeron porque respondí al deseo urgente de otras personas de tener una prueba física y tangible de nuestra actividad creativa.

Cartas para Susan – Lubaina Himid

Maud Sulter, 1994. Recientemente este trabajo fue expuesto en los Rencontres de Arles. www.rencontres-arles.com/en/expositions/view/91/maud-sulter

Cuando nos llega la onda expansiva que mantiene un discurso elaborado en el pasado está en su naturaleza perder el contexto y esto se asume de forma perversa por el sistema, interesado en desposeer de este contenido político y social al arte que se convierte en objeto de consumo. El discurso de la creación artística nos llega libre de contenido político y de alguna manera, como eso no se puede disolver, se intenta invalidar el arte contemporáneo político. El arte siempre fue político y la revisión de la historia del arte siempre es política. La ausencia es política.

En 2011 Lubaina Himid fue la comisaria de una revisión de aquellas exposiciones y consiguió reunir a 7 de las artistas participantes en la TATE de Londres.

THIN BLACK LINE(S)
Sutapa Biswas
Sonia Boyce
Lubaina Himid
Claudette Johnson
Ingrid Pollard
Veronica Ryan
Maud Sulter

Exposición Thin Black Line(s) TATE, Londres, 2011/2012

Para esta nueva muestra Lubaina realizó The Map, Moments and Connections (2011). De esta forma, la artista y comisaria documentaba cómo las artistas que participaron se conectaban con el arte actual, dejando expuesta la genealogía que generaron, desde la consciencia de que la “invisibilidad” les amenaza.

The Map, Moments and Connections (2011) Lubaina Himid

Este mapa es una genealogía visual que sigue los mismos esquemas realizados a lo largo de la historia por todos aquellos teóricos que han decidido cómo se conforma la historia del Arte. En su mano estaba la decisión de qué movimientos y artistas merecían pertenecer o no a la cronología de la Historia del Arte.

Lubaina con esta pieza demostró ser consciente de que la documentación, análisis, revisión y teoría del arte está sesgada por una monovisión que continúa invisibilizando, por razones de género y raza, a artistas de largas genealogías no marginales. Y quiero explicar lo que parece una paradoja. Cuando revisamos la historia, más allá de la superficie que domina el discurso, nos encontramos con líneas en paralelo de largas genealogías artísticas que no quedan documentadas en la historia oficial. No son casos aislados de genialidad marginal que han sufrido el riesgo de estar fuera de los circuitos por su condición marginal, son líneas genealógicas completas invisibilizadas por razones de raza y género. Este debate lleva encima de la mesa más de cuarenta años y el tiempo parece no haber pasado.

Sonia Boyce (b. 1962) (Gallery: Apalazzo Gallery) The Audition 1997. Frieze Art Fair 2018

Como creadora es difícil reconocer esa “delgada línea negra” única en tu contexto espacio/tiempo a la que agarrarse si no quieres ser arrastrado por la ola. Como sujetos políticos es necesario visibilizar las delgadas líneas negras de las que nos precedieron. Si nos dejamos arrastrar por la ola nadaremos siempre en las mismas aguas, hasta el punto de que el tiempo parece no pasar.

Ahora que estamos todas de acuerdo que este trabajo es en efecto una parte central de la narrativa en la historia del arte británico, el mapa es mi regalo para los comisarios, académicos, artistas, coleccionistas y estudiantes que quieran apropiarse de la información y hacer algo con ella (para ser contada en voz alta). Mis exposiciones y muestras son siempre una invitación a desarrollar cualquier idea en la que el público acepta este estímulo y construye sobre lo que sea que el arte ha iniciado en un determinado el espacio. Es una estrategia que en ocasiones funciona en este competitivo escenario en el cual el espacio trata de burlarse de sí mismo y donde los académicos son forzados a llevar una doble vida teniendo que comunicar con efectividad tanto fuera como dentro de los márgenes de la institución. Desafortunadamente, las historias de los artistas pueden fácilmente desaparecer entre todo esto y, a menudo, sólo unos pocos resurgen reaparecen como una conciencia que se eleva y luego se disipa, aparentemente sin razón. Muchos, todavía, están realizando un buen trabajo desde luego. Duele. Si las personas le preguntan, como suelen hacer, dígales que usen el mapa Momentos y Conexiones (2011) de cualquier forma, pero que existe, como todo lo que hacemos, como parte de nuestro proyecto de investigación para que regresen al mundo visual donde pertenecen todas aquellas historias rechazadas*. Los coleccionistas, curadores e historiadores estadounidenses entienden por qué es importante lo que han logrado estos artistas, pero aquí en Gran Bretaña todavía existe un temor a la política profundamente arraigada en la realización de este trabajo a veces sorprendente.

Cartas para Susan – Lubaina Himid

*En inglés Lubaina hace un juego de palabras de difícil traducción con la palabra “visual”, donde las historias deben regresar, dejando de ser invisibles, a donde pertenece por su condición de arte visual.

Este pieza forma parte de un lugar común para muchas artistas en las exploraciones actuales. Himid convierte en acción artística la documentación de su propia genealogía. Lo que me lleva a preguntarme con humor: ¿Podrá eludir la Historia del Arte que sean las propias artistas las que conviertan en arte documentarse a sí mismas?

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Más información (en inglés):
clok.uclan.ac.uk/5106/22/thinblacklinesbook.pdf
makinghistoriesvisible.com

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