Entrevista a Víctor Cageao, museólogo

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Hace tan solo unos meses Víctor Cageao, arquitecto de profesión y museólogo por vocación, llegaba al Museo del Prado como Coordinador General de Programación y Operaciones. Anteriormente Jefe de Área de Infraestructuras en la Subdirección General de Museos Estatales, este arquitecto museólogo afronta nuevos retos en esta etapa como, por ejemplo, la remodelación e integración del Salón de Reinos al campus del Museo del Prado.

IRENE- Estudiaste arquitectura pero, finalmente, tu carrera profesional y académica se inclinó por la museología, ¿qué te atrajo de esta disciplina para orientar tu trabajo hacia ella?
VÍCTOR-
Desde que empecé a estudiar arquitectura sabía que quería trabajar en patrimonio. De hecho, antes de escoger esta carrera estuve valorando si estudiar historia del arte o arqueología. Finalmente escogí arquitectura.
Cuando estudias una carrera tan compleja, teniendo unas expectativas que tienen que ver con el patrimonio, siempre te frustras un poco al descubrir que gran parte de su contenido es muy técnico. A medida que iba estudiando, notaba que disfrutaba mucho más con las asignaturas de tipo humanístico, como historia del arte, de la arquitectura, del urbanismo… Incluso mi proyecto fin de carrera, que desarrollé en L’ille, Francia, consistió en un museo.
Cuando terminé la carrera, abrí un estudio propio, pero siempre con la intención de dedicarme al patrimonio. Me di cuenta de que era algo complicado. Sin embargo, conseguí trabajar con el arquitecto de la catedral de Lugo -donde yo residía-, José María Alonso Montero,  y participar en la redacción del Plan Director de la Catedral de Lugo, en el Plan Director del Monte de San Vicente de Monforte de Lemos… Tuve la suerte de tener contacto con el mundo del patrimonio desde el principio; y en esos años que mediaron entre que terminé la carrera y valoraba qué oposiciones preparar, me planteé las de conservador de museos porque veía que encajaba muy bien en mi perfil y mis intereses.

Víctor Cageao

Víctor Cageao

I- Aunque obtuviste un Premio Final de Carrera y Premio Extraordinario en arquitectura, ¿aún hoy piensas que deberías haber estudiado alguna de las otras carreras que barajabas?
V- No. Arquitectura es una carrera muy rica, con una formación muy técnica y a la vez con una parte muy creativa: estudias historia, economía, organización de empresas, dibujo… Sí es verdad que yo pensaba que la carga de materias como historia de la arquitectura, de la restauración y del patrimonio era mayor de lo que luego me encontré. Pero bueno, luego lo corregí [risas].

I- También tienes una faceta como docente, ¿ahora mismo sigues impartiendo clases? ¿Te lo planteas para un futuro?
V- He participado en bastante cursos, tanto dentro, como fuera de España.
Dentro del país he participado como docente en el curso de Museología de la Universidad de San Pablo CEU – curso que yo estudié como alumno en 1998- desde 2003/2004 y desde 2008 lo he estado coordinando. También he sido docente en diferentes másteres, como el de Museología de la Universidad de Granada, donde imparto arquitectura de museos enfocada a la planificación y programación de actuaciones en museos, que es mi especialización.
Fuera de España he coordinado y participado en diferentes cursos siempre relacionados con la arquitectura de museos, la museología y museografía, el montaje de exposiciones… Sobre todo en instituciones iberoamericanas.
Es una actividad complementaria. Me gusta mucho la enseñanza pero no se colocará en un primer lugar en mi carrera profesional.

Museo Sefardí de Toledo. Sinagoga del Tránsito.

Museo Sefardí de Toledo.

I- Has desempeñado varios cargos en la Subdirección General de Museos Estatales como Jefe de Servicio de Planificación y Jefe de Área de Infraestructuras. ¿Qué proyectos más reseñables nos puedes contar de esta etapa?
V- Fue una época muy amplia, ¡más de diez años!. He desarrollado varias funciones, siempre en el área de las infraestructuras. Primero comencé a trabajar como conservador de museos y tenía responsabilidad sobre un conjunto de museos. La primera acción más destacada fue la coordinación de la remodelación expositiva del Museo Sefardí de Toledo.
Después me nombraron Jefe de Servicio de Infraestructuras y empecé a coordinar las actuaciones en todas las infraestructuras de los museos dependientes de la Subdirección.
Posteriormente me nombraron Jefe de Área en 2005 y, a partir de ahí, seguí coordinando actuaciones en infraestructuras museísticas bajo las indicaciones de los subdirectores: primero Marina Chinchilla, luego fue Santiago Palomero, después Enrique Varela y el último Miguel González Suela.
Recuerdo proyectos como el Museo de Arqueología Subacuática, el Museo de León, el Museo de Málaga; el Museo de las Peregrinaciones… Yo tenía la suerte de contar con un equipo excelente y sobresaliente: maravillosas conservadoras y restauradoras con un grado de profesionalidad muy alto. Ellas coordinaban directamente los proyectos museográficos y nos apoyábamos también en el resto de áreas de la Subdirección de Museos, en el trabajo con la Gerencia de Infraestructuras del Ministerio, que es la unidad que gestiona directamente la contratación y ejecución de las obras (nosotros éramos la unidad técnica de museología). Se desarrolló muchísimo todo lo que tenía que ver con la programación y planificación de actuaciones en materia de arquitectura y exposición.

Plano del recorrido expositivo del Museo de Arqueología Subacuática, Cartagena, Murcia.

Plano del recorrido expositivo del Museo de Arqueología Subacuática, Cartagena, Murcia.

I-¿Algún caso que recuerdes especialmente por su complejidad? ¿Qué fue lo mejor y lo peor de esta época?
V- Siempre se recuerda lo mejor… [Risas]. Me viene a la memoria la transformación de la Iglesia de San Benito el Viejo de Valladolid en sala de exposición de colecciones de reproducciones artísticas del Museo Nacional de Escultura, que fue complicada por los tiempos dados, la fragilidad de las piezas, que se trasladaban desde el Museo del Traje, en Madrid, al Museo Nacional de Escultura… Se vivió todo muy intensamente en un plazo de tiempo muy corto. Fue una experiencia muy satisfactoria por el equipo de profesionales que trabajamos; quiero destacar en especial el papel de la directora del Museo Nacional de Escultura, María Bolaños.

I- En general, esos años fueron muy intensos para la museología en España.
V- Yo creo que sí, se desarrollaron intervenciones muy importantes, tanto desde el punto de vista físico como conceptual. Cambió el concepto de la museología y de la museografía. Sobre todo en el ámbito que yo gestiono creo que hubo un antes y un después con la publicación de “Criterios para la elaboración del plan museológico”, coordinado por Marina Chinchilla. Eso generó un punto y aparte en la manera de trabajar en muchos ámbitos del museo, y aún más en el ámbito de las infraestructuras.

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Web donde se puede consultar «Criterios para la elaboración del plan museológico»

I- ¿Dirías que la red de Museos Estatales se encuentra en buena forma?
V- La Subdirección General de Museos Estatales es una institución de excelencia. Cuando estaba allí, a lo mejor no era consciente por completo de ello, pero al verlo en la distancia, lo tengo claro: es una institución de referencia en materia de museología. Se realiza un trabajo muy profesional. Lo que ocurre es que los museos estatales dependientes de la Subdirección son muchísimos, cada uno con sus propias necesidades y su propio modelo de gestión, con unas colecciones ingentes que tienen muchísimas necesidades y las infraestructuras también. El Ministerio de Cultura hizo en su momento, y lo sigue haciendo, un gran esfuerzo por modernizar la difusión de este patrimonio. Ha sido un trabajo laborioso, y con el inconveniente de la crisis económica que ha golpeado a los recursos del patrimonio en España.

I- ¿De qué forma surge tu incorporación al Museo del Prado?
V- Me lo ofreció Marina Chinchilla. Yo había trabajado con ella anteriormente y en el momento en el que a ella la nombraron Directora Adjunta, la plaza de Coordinador General quedó vacante y ella decidió llamarme a mí; su propuesta fue luego aprobada por el director del Museo y por la Comisión Permanente del Real Patronato.

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Museo del Prado

I- ¿Cómo explicarías a una persona ajena al mundo de los museos en qué consiste tu trabajo?
V- Básicamente consiste en la coordinación de una serie de áreas que se encuentran ubicadas dentro de la Dirección Adjunta de Administración, que es como una especie de gerencia que garantiza el funcionamiento de una institución tan compleja como el Museo del Prado, en todos sus ámbitos. Esos ámbitos de gestión son, por una parte, las infraestructuras, las obras y el mantenimiento de los edificios que constituyen el campus del Museo del Prado; por otra parte, la gestión de todos los procedimientos económicos y financieros que son necesarios para el mantenimiento de una institución, no sólo las infraestructuras, sino en todas las actuaciones que se desarrollan en el Museo, que es un organismo público que ha de someterse a la legislación vigente.
Y luego, un ámbito de atención al visitante, que tiene que ver con estadísticas y atención al público. Además, desarrollo actuaciones que tienen que ver con planificación y apoyo a la Dirección Adjunta en lo que pueda necesitar.

I- ¿Existen paralelismos entre tu anterior etapa como museólogo en la Subdirección y en esta como Coordinador General de Programación y Operaciones?
V- Sí, existen parecidos aunque salvando las distancias. En la Subdirección General de Museos Estatales yo gestionaba las actuaciones de planificación y programación en materia de infraestructuras en un conjunto muy amplio de instituciones medianas o pequeñas y el Prado es un museo de gran dimensión. Pero, en general, esa parte de planificación y programación de estructuras la sigo teniendo, además de otras responsabilidades, como puede ser el Área de Atención al Visitante, que no dependía de mí en la Subdirección.

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Campus del Museo del Prado

I- ¿Has sacado algunas conclusiones sobre el Museo del Prado en estos primeros seis meses?
V- No voy a hablar de la institución en sí misma, ni de su colección porque está claro que es un unicum, pero sí es interesante para alguien de mi perfil ver cómo se gestiona un museo tan grande, con unas características tan singulares en todos los ámbitos de la gestión museística.
Los profesionales que han estado aquí los años previos a que yo llegase han desarrollado un trabajo muy valioso en cuanto a lo económico, el conocimiento del visitante, las infraestructuras… Es muy interesante ver todas las herramientas que se han desarrollado para conocer mejor el museo y sus relaciones con el público, la ciudad de Madrid y su propio patrimonio.

I – Tu llegada al Museo coincide con un importante anuncio como es la ampliación del Salón de Reinos. Tu perfil es totalmente adecuado para esta reforma, ¿te llamó Marina Chinchilla para que jugaras un papel fundamental en este proyecto? ¿Cómo se aborda este proceso desde el Museo?
V- No sé si me llamaron por mi perfil de arquitecto y conservador, pero supongo que pudo influir. Cuando llegué al Museo, el director y Marina Chinchilla me indicaron que una de mis funciones sería trabajar con ellos en la planificación de actuaciones para el Salón de Reinos.
Sobre el proceso, por ahora, se ha realizado en el Ministerio de Educación Cultura y Deporte, junto con el Museo del Prado y el Ministerio de Hacienda, la firma de lo que se llama “mutación de manial” del Salón de Reinos, de titularidad pública, para adscribirlo al Museo del Prado como parte de su campus y su responsabilidad.
En un momento determinado a partir de 1994-1995, tras la firma del pacto parlamentario para la ampliación del Museo del Prado, se acordó que ese edificio se integrara en el campus del Museo del Prado, por eso el Museo del Ejército se trasladó a Toledo.
En paralelo, tomando como base el Master Plan que se había desarrollado en el Prado bajo la coordinación de Marina Chinchilla, donde se estudiaban las características del edificio y sus necesidades de cara a una intervención futura, se ha preparado un programa de necesidades arquitectónicas para poder convocar en un futuro cercano un concurso público de arquitectura para la rehabilitación del edificio.

Vista exterior del Salón de Reinos

Vista exterior del Salón de Reinos

I- ¿Qué tipo de programación veremos en el Salón de Reinos?
V- Eso es una cuestión que le corresponde al director del Museo pero, en principio, y según él ha indicado en comparecencias públicas, será un edificio dedicado fundamentalmente a la exposición. Y, lógicamente, gran parte de su programa estará dedicado a las salas expositivas y los espacios se repartirán entre áreas de acogida, tienda, cafetería…

I- Estás participando en la reordenación del Tesoro del Delfín, ¿cómo está siendo este proceso?
V- Estoy participando intensamente en la gestión de la instalación museográfica y en la reforma arquitectónica de la sala donde va a exponerse permanentemente el Tesoro del Delfín, que ahora mismo se puede ver en el sótano del ala de Murillo, en el Edificio Villanueva. El Museo tiene previsto realizar una nueva instalación expositiva en la segunda planta del ala oeste, en una sala que tiene forma toroidal. Ha habido un concurso público para el diseño y ejecución de la instalación expositiva. Se acaba de firmar el contrato.
En este trabajo participan varias áreas del Museo: la Coordinación General de Conservación, los conservadores de la colección, con Leticia Azcue a la cabeza, también el Área de Obras y Mantenimiento, la Dirección Adjunta de Administración y la de Conservación y, por supuesto, Dirección.

I- Como museólogo, ¿qué opinión te merece el uso de los smartphones en el museo?
V- Pienso que los museos no pueden negar el momento en el que vivimos. Lógicamente, al igual que los hospitales o las estaciones de ferrocarril, los museos son entes públicos que no pueden cerrar sus ojos a la realidad actual, donde las tecnologías avanzan muy rápidamente y forman parte de la vida cotidiana y de las nuevas generaciones.
Los museos tienen que abrirse a las tecnologías, esto es imprescindible, lo que pasa es que hay que ver cómo se abre el museo a estos objetos tecnológicos y cómo se desarrolla el enlace entre las instituciones y la tecnología. Algunos museos tienen más fácil la inserción de estos nuevos aparatos, por sus características o su colección. En el caso del Museo del Prado yo creo que la convivencia directa de la exposición con este tipo de tecnología es compleja y delicada y tiene que ser reflexionada detenidamente.

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I- Mucha gente se queja de que no se pueden hacer fotos en el Prado. ¿Por qué está prohibido?
V- En este Museo, con tanta afluencia de público y con piezas tan señeras, se rehuye permitir que todo el mundo pueda hacer fotografías, no sólo por cuestiones de conservación, sino porque eso no implica solamente tomar la foto, sino que se paren, que impidan la contemplación y formen grupos estáticos delante de las piezas. Esto es lo que se intenta evitar.

I- Además de la ampliación del Salón de Reinos, ¿qué retos se presentan para el Museo del Prado en los próximos meses? ¿Y a ti, de forma personal en este puesto?
V- Cada día es un reto. Hay reformas, remodelaciones, reinstalaciones, implantación de nuevos ascensores en la rotonda de Goya… Este Museo pretende mejorar cada día y eso es un gran reto.
Pero lo más importante, de verdad, es aprender el funcionamiento de una institución como esta, ver cómo se gestiona.

I-¿Nos puedes recomendar un libro y una canción?
V- No soy muy musical, pero sí lector. Me gustan mucho Sabina y Ana Belén, así que voy a decir “A la sombra de un león”. De libros, siempre recomendaría una novela porque creo que la parte creativa es muy importante en nuestra profesión y, además, la distracción que proporciona, también lo es. “De amor y de sombra”, de Isabel Allende.

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Más información:

www.museodelprado.es

Créditos de las imágenes: cortesía de Víctor Cageao, www.madridpaisajecultural.es, lagartorojo.es, overseasattractions.com, elcomercio.pe, museoarqua.mcu.es,

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