Chuck Ramirez y los bodegones del consumismo

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La madrileña galería Blanca Berlín, en colaboración con la galería estadounidense Ruiz-Healy Art, exhibe hasta el 15 de noviembre “Oscuro Corazón” del texano Chuck Ramirez, donde podemos admirar algunas fotografías de sus famosos bodegones del siglo XXI y otros objetos de nuestra sociedad sacados de contexto bajo su personal visión.

 

Chuck Ramirez nació y desarrolló su carrera artística en San Antonio, Texas. Murió en 2010 a los 48 años. Desde entonces su obra ha adquirido un carácter internacional más intenso, gracias a lo cual podemos disfrutar de su trabajo en la capital.

Chuck Ramirez en 2008, delante de obra suya en el museo de San Antonio, Texas.

Chuck Ramirez en 2008 delante de obras suyas en el museo de San Antonio, Texas.

Trabajaba los campos de la fotografía y el diseño, siempre analizando el mundo que le rodeaba. Esta fue su inspiración y a partir de pequeños detalles de nuestra sociedad construía sus obras.
Desde una perspectiva que muchos han querido llamar post pop, Ramirez plasmaba de una manera muy personal la sociedad del consumismo, con una sencillez que a veces llega, paradójicamente, a límites complejos. La descontextualización de objetos cotidianos, o por el contrario de objetos de lujo, así como la combinación de ambos era la base de su obra, por eso el carácter pop que se le da al artista; pero con una fotografía impecable, fondo blanco e iluminación de estudio, un simple vaso llega a ser algo icónico, casi conceptual, aunque la presentación es simple y la forma cotidiana.
De la serie “Candy Tray” llega la obra que le da nombre a la exposición en Blanca Berlín, “Oscuro corazón”, junto con dos obras más pertenecientes a la misma serie. Son los contenedores plásticos que albergan a los bombones en sus cajas. Obras que si se miran de cerca son casi homenajes en plástico al barroco, un barroco consumista, un objeto inútil, del que se podría prescindir y que abulta demasiado una vez que se han terminado los bombones. Es un “usar y tirar” alimenticio, que sin embargo ha sido diseñado en formas y colores cuidadosamente.

De la serie Candy Tray, "Black Heart"

De la serie Candy Tray, «Black Heart», 2008.

De la serie Candy Tray, "Godiva 3"

De la serie Candy Tray, «Godiva 3», 2002.

Otra obra que podemos disfrutar en “Oscuro corazón” es “Breakfast tacos” de la serie “Seven days”. Hace dos años el Smithsonian American Art Museum adquirió para su exposición permanente una copia de su edición original.
En “Breakfast tacos”, Ramirez encuentra un inquietante equilibrio en lo desequilibrado de una mesa de desayuno terminado o a medio terminar, con comida  mordisqueada, los platos en la mesa, las servilletas usadas, la mantequilla aún con el cuchillo clavado, un souvenir de México y flores naturales en contraste con el papel de aluminio que envolvía – de nuevo los envoltorios – a los tacos del desayuno. El artista nos presenta una alegoría de la sociedad de consumo que envuelve su vida cotidiana, con la fuerte presencia de México en Estados Unidos como cultura, ya no sólo gastronómica sino como una presencia real, aunque vista como un souvenir en Texas, su Estado de nacimiento.

De la serie Seven Days, "Breakfast Tacos", 2003.

De la serie Seven Days, «Breakfast Tacos», 2003.

De la serie “Purse Portraits” encontramos “MFAH (Cynthia)”. En esta serie Ramirez realizó retratos de sus amistades a partir de sus bolsos, retratos que aunque no plasmaban una cara o una persona físicamente, sí que reflejan un mundo íntimo y personal. Jugando un poco con el espectador y colocándonos en una faceta de voyeurs, nos ofrece los contenidos de los bolsos y carteras de sus amigos, un mundo interior prohibido a desconocidos que habla sobre las necesidades de las personas, sus gustos, preferencias, y manera de ser. Es un retrato psicológico a través de los productos que usamos, a través de los productos que consumimos y que por tanto nos identifican.

De la serie Purse Portraits, "MFAH (Cynthia)", 2005.

De la serie Purse Portraits, «MFAH (Cynthia)», 2005.

En la misma línea que “Purse Portraits” está “Lost and found” una de sus últimas series, y que sigue un poco el patrón de “Purse Portraits” aunque esta vez los objetos son colocados adrede y hablan de una sociedad en general, en lugar de una persona en particular, haciendo que cada maleta corresponda a un grupo social. Así tenemos “The fashionista” con lujosas telas, zapatos de marca, complementos, bolsos y una maleta bastante llena aunque un poco desordenada.

De la serie Lost&Found, "The Fashionista", 2008.

De la serie Lost&Found, «The Fashionista», 2008.

Por último tenemos “Whatacup”, una fotografía que sigue el estilo de la serie “Candy Trays” por su sencillez y elegante luz de estudio. En este caso también tenemos otro objeto contenedor. Se trata del producto de usar y tirar por excelencia: el vaso de refresco. Además en el objeto se puede leer en inglés “cuando esté vacío por favor, disponga de mí apropiadamente”.

"Whatacup", 2002.

«Whatacup», 2002.

Una aterradora frase llena de educación y cortesía a la vez que de sumisión y entrega al consumidor, que bien puede resumir lo que Chuck Ramirez pretendía transmitir con sus composiciones llenas de color y luz. Una sociedad atrapada en el consumo innecesario, una sociedad que se identifica con y a través del consumismo y avanza con él. Una sociedad que termina siendo un vaso de refresco que pide cortésmente que hagamos lo que queramos con él.

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Más información:
Galería Blanca Berlín

Horario de visitas: miércoles a viernes 17h a 21h y previa cita. Sábados 11:30h – 14:30h y 17:00h – 20:30h
Ficha de Chuck Ramirez en Ruiz-Healy Art

 

Créditos de las imágenes: Ruiz Healy Art, MySanAntonio

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1 comentario

  1. Unfortunately, Chuck used the talents of real photographers and signed his name to the work … I know.

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