El arte de nuestro tiempo en el museo Guggenheim Bilbao

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El museo vasco acoge una selección de obras de conocidos artistas del siglo XX en colaboración con la Fundación Solomon Guggenheim, con quien ha renovado el acuerdo para seguir siendo un museo Guggenheim.

Hace veinte años que el museo Guggenheim Bilbao nació como fruto de un programa regenerador para la ciudad de Bilbao y de la búsqueda de una segunda sede en Europa por parte de la Fundación Solomon Guggenheim, después de haber establecido en Berlín la primera.
El proyecto Guggenheim Bilbao ha sido el segundo ejemplo de regeneración económica y cultural a partir de un proyecto museístico, la primera vez ocurrió con el Museo Tate Liverpool. Estos dos proyectos marcaron el antes y el después en la imagen pública de los museos -hasta entonces concebidos como centros de entretenimiento y ocio- para pasar a ser vistos como centros turísticos y económicos.

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El emblemático edificio del museo Guggenheim Bilbao, por todos conocido, ayudó a crear el carisma necesario para que la renovación fuese totalmente fructífera, quedando al margen todos los problemas derivados del mantenimiento del edificio o de la no identificación de la población con la construcción, problema que poco a poco se va diluyendo en el tiempo.
Con motivo del fin del primer periodo de la franquicia Guggenheim en la capital vasca, se están exhibiendo en el museo algunas de las obras clave de las colecciones Guggenheim, haciendo especial hincapié en el arte europeo y norteamericano,bajo el nombre “El arte de nuestro tiempo”, título que tiene su origen en cómo llamaba al arte contemporáneo el propio Solomon Guggenheim cuando comenzó a coleccionarlo: el arte del mañana. Pues bien, parece que Solomon dio en el clavo y el mañana ha llegado, por eso ahora tratamos del arte de nuestro tiempo.

Vasily Kandinsky, "Composición 8", 1923

Vasily Kandinsky, «Composición 8», 1923

Tres salas llenas de grandes nombres, ninguno desdeñable y ninguno podría pasar desapercibido.
La exposición se distribuye de forma cronológica, comenzando por la última planta del museo que será la primera en cerrar sus puertas dentro de esta muestra (hasta el 25 de enero), con algunas famosas obras de Kandinsky como “Composición 8”. Sigue con obras de Picasso, Chagall, Miró o Calder. Algunas de ellas forman parte de las primeras adquisiciones de Solomon Guggenheim.
Seguimos con los movimientos norteamericanos como el action panting, en un pequeño pero maravilloso Pollock que comparte sala con un enorme Klein, con su característico azul, que inunda los sentidos. En esta sala encontramos también obras de Dubuffet, Rothko o Saura.

Yves Klein, " Large Blue Anthropometry (ANT 105)", 1960.

Yves Klein, » Large Blue Anthropometry (ANT 105)», 1960.

En la tercera planta también, hallamos un espacio con dos grandes escultores vascos en un mano a mano en el que ninguno podría salir vencedor ni vencido: Chillida y Oteiza, con obras de diferentes periodos del primero y emblemáticas del segundo. Como anécdota, cabe destacar la inicial oposición que siempre manifestó Oteiza al proyecto del museo Guggenheim Bilbao, llegando a decir que el edificio parecía una fábrica de quesos y que él nunca expondría su obra en semejante lugar. No obstante, más tarde y ya en funcionamiento el museo, Oteiza se retractó de lo dicho y comentó que ya que estaba hecho lo aprovecharía; opinión que es de agradecer para poder admirar su obra en el principal museo de arte contemporáneo de Bilbao.

Eduardo Chillida, "Lo produndo es el aire", 1996.

Eduardo Chillida, «Lo produnfo es el aire», 1996.

La muestra se adentra en los años sesenta y setenta con obras de los minimalistas Bruce Nauman, Robert Morris o Jannis Kounellis, más cercano al povera.

Sol LeWitt, "Mural n.º 831 (Formas geométricas)", 1997.

Sol LeWitt, «Mural n.º 831 (Formas geométricas)», 1997.

La segunda planta está marcada por la instalación de Sol LeWitt, “Mural n.º 831 (Formas geométricas)” que el artista concibió en 1997 para este espacio en concreto del museo.
Este piso comienza dedicándose a los grandes artistas pop como Warhol, con un enorme “One Hundred and Fifty Multicolored Marilyns” de 201×1055 centímetros que llama la atención en cuanto se accede a la sala. Acompañando esta obra encontramos piezas de Lichtenstein o el español Darío Villalba. Flanqueando el otro lado de la sala, encontramos una gran pieza de James Rosenquist, “Flamingo Capsule”.

James Rosenquist, "Flamingo Capsule", 1970.

James Rosenquist, «Flamingo Capsule», 1970.

Después encontramos varias obras de George Baselitz, pertenecientes a la propia colección del Guggenheim Bilbao, así como de Anselm Kiefer, que comparte espacio con una espectacular instalación de Joseph Beuys.
Destacan las instalaciones de Miquel Navarro “Ciudad muralla”, y de Christian Boltanski, “Humans (Gizakiak)”

 Christian Boltanski, "Humans (Gizakiak)", 1994.

Christian Boltanski, «Humans (Gizakiak)», 1994.

En la última planta se muestran las adquisiciones más recientes de las colecciones Guggenheim. Se pueden ver obras de Ai Wei Wei, Mona Hatoum, Ik-Joong Kang, Danh Vo o Cristina Iglesias.

 Danh Vo, "Das Beste oder Nichts", 2010.

Danh Vo, «Das Beste oder Nichts», 2010.

Un fácil y ameno recorrido por los últimos cien años a golpe de grandes firmas, donde cada obra requiere su tiempo y su espacio pero que, sin embargo, han logrado llegar a convivir en armonía en esta exposición.

 

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El arte de nuestro tiempo. Obras maestras de las colecciones Guggenheim.
Museo Guggenheim Bilbao
Avenida Abandoibarra, 2
Hasta el 3 de mayo (planta tercera hasta el 25 de enero)
Horario: de martes a domingo, de 10:00 a 20:00.

Créditos de las imágenes: www.guggenheim-bilbao.es, www.guggenheim.org

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