La presencia de la vanguardia en la cultura contemporánea

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Las vanguardias históricas entre 1900 y 1945 combatieron con fuerza al modelo estético que se había impuesto: el mimético-realista. La realidad ordenada del siglo XIX entró en ebullición caótica en el XX; se produjo una crisis que hizo cambiar la forma de pensar, debido a los hechos históricos que acontecían: la Primera Guerra Mundial, la Revolución soviética y la muerte de las ideologías establecidas de la mano de Nietzsche, entre otros muchos. Los artistas de vanguardia estaban atormentados por el peso de su siglo y por eso se dieron una serie de revoluciones estéticas, mutuamente excluyentes, pero que al mismo tiempo se vinculaban entre sí. Una vanguardia nacía para destruir la vanguardia inmediatamente anterior, creando una explosión de revoluciones estéticas de manera simultánea en Europa y Estados Unidos.

La ruptura con la tradición occidental que supusieron las vanguardias fue tan revolucionaria que sus rasgos llegan hasta nuestros días. Así, por ejemplo, Jan Vormann es un artista actual alemán que viaja por el mundo reparando edificios que tienen desperfectos con piezas de Lego. Vormann es parte del movimiento Repair que explora la idea de transformar los objetos al repararlos, creando al mismo tiempo una obra de arte, se trata de “una ecología del espacio creativo”. Las intervenciones de este artista se agrupan bajo el nombre Dispatchwork, cuya idea “nació cuando iba caminando por la ciudad medieval de Bocchingnano. Me di cuenta de que estos edificios están construidos con todo tipo de materiales. Es un caso de necesidad más que de diseño”1.

Jan Vormann. De la serie "Dispatchwork"

Jan Vormann. De la serie «Dispatchwork»

Jan Vormann. De la serie "Dispatchwork"

Jan Vormann. De la serie «Dispatchwork»

Durante tres años se desplazó por veintinueve ciudades como Barcelona, Berlín, Nueva York, Quito, San Petersburgo, Santiago, Tai Pei, Tel Aviv, Toulouse, Valparaíso, Venecia, etc., para realizar sus instalaciones lúdicas con la participación de los ciudadanos. El artista explica que no hay un verdadero significado en este proyecto, su objetivo principal es atraer la atención de la gente y que se pregunte por qué las piezas de Lego están ahí. En efecto, las piezas de colores integradas en los huecos de los edificios o lugares públicos, consiguen crear un efecto irreal, sorprendente y divertido, con un punto de ironía, que contrasta con la seriedad de los edificios o espacios en los que interviene y que provoca en el espectador una mirada de sorpresa y desconcierto, pero también de alivio y esperanza en medio del desánimo que la contemplación de la destrucción y el abandono provoca en nosotros, porque se da cuenta de que, por muy deterioradas que estén las cosas o el entorno, siempre se puede encontrar la forma de repararlos, aunque, como en este caso, sea con algo tan inusitado como las piezas de un juego infantil.

Jan Vormann. De la serie "Dispatchwork"

Jan Vormann. De la serie «Dispatchwork»

Greenberg, el teórico de la Escuela de Nueva York, afirmó que el arte contemporáneo llama la atención sobre el mismo arte, es decir, podemos ver lo que hay debajo de la construcción artística. En el arte anterior al siglo XX, el artificio se ocultaba para que el espectador no lo viera como arte, pero el arte contemporáneo ya no es el resultado de una reproducción, sino que es producción en sí misma. El artista deja de ser mimético y el arte es el modo de comunicar las cosas tal como se perciben y no como se conocen.

Lo que hoy consumimos, más que la obra, es la idea de la obra, pues Jan Vormann lo que hace es un gesto que genera en el espectador una respuesta intelectual, el cual, para disfrutar de este tipo de arte, necesita una formación más sofisticada y poder así establecer un vínculo intelectual, aplicando lo que él mismo sabe.

En mi caso, como espectadora, acudo a mi bagaje cultural y la disposición de las piezas de Lego me recuerdan a Piet Mondrian. La diferencia entre Vormann y Mondrian estriba en que éste explicó en más de una ocasión que su objetivo era crear un arte de “relaciones puras”. Detrás de la obra de Mondrian hay una gran complejidad, de hecho, se le acusaba de que su arte era demasiado cerebral. Lo que pretendía era buscar, a través de sus creaciones, la estructura básica del universo; mientras que Vormann lo único que pretende es integrar un formato artístico en el entorno urbano y busca, con ello, la interacción de la gente que pasa por allí, que incluso, le ayudan a colocar las piezas de colores. Dispatchwork se ha popularizado tanto que la gente de todo el mundo toma la iniciativa por su cuenta y hace lo mismo que el artista. Se podría decir, que el arte de Vormann ha provocado con su propuesta innovadora una respuesta creativa en los espectadores de su obra, que, seguramente, es lo que en último término subyace detrás de toda creación artística.

Piet mondrian, "Composition No.II" (1920)

Piet mondrian, «Composition No.II» (1920)

Piet mondrian, "Broadway boogie-woogie" (1942)

Piet mondrian, «Broadway boogie-woogie» (1942)

Piet Mondrian, "Victory boogie-woogie" (1944)

Piet Mondrian, «Victory boogie-woogie» (1944)

Las intervenciones de Vormann, también me recuerdan a Theo van Doesburg, que junto con Mondrian, fue fundador del grupo llamado De Stijl (“El Estilo”) y juntos crearon un nuevo estilo, que se conoce con el nombre de Neoplasticismo. Este nuevo estilo pensaban que podía preparar para una “arquitectura futura”2 y “completar la actual arquitectura moderna, por medio del establecimiento de relaciones puras y color puro”3. Y así ocurrió, por ejemplo con Gerrit Rietveld, quien se dejó llevar por la belleza de la geometría, de la simplicidad y la claridad de las obras de estos artistas de vanguardia y diseñó la famosa Silla roja y azul y la Casa Rietveld Schröder. La influencia del Neoplasticismo no llegó tan lejos con la pintura y la escultura, pues “estas últimas parecieron temer que […] las condujera a la «decoración»”4, que precisamente es una de las cosas que parece pretender Vormann con Dispatchwork.

Theo van Doesburg

Theo van Doesburg

Silla roja y azul

Silla roja y azul

Casa Rietveld Schröder

Casa Rietveld Schröder

En el trabajo de Vormann veo una relación directa con el grupo De Stijl, pues ellos querían influir en la arquitectura moderna y justamente el artista alemán logra integrar la colorimetría y la geometría de las piezas de Lego en los edificios históricos. Si bien es verdad, detrás de esta integración no hay un estudio espiritual y filosófico ni una manera de ordenar el mundo, aunque, posiblemente sin pretenderlo, sí desafía al espectador a establecer por sí mismo un nuevo orden o un nuevo paradigma que rompa con la tendencia de consumo desenfrenado del hombre moderno, con la cultura del usar y tirar en todos los ámbitos. Y, de este modo, valore como novedad la posibilidad de reparar e integrar lo anterior, los objetos ya creados, o, como en este caso, las construcciones urbanas de tiempos pretéritos, con elementos nuevos y hasta sorprendentes, como el mismo artista hace con las piezas de Lego.

[…] lo que hace bella a una obra de arte es justamente el hecho de que, además de técnica y de oficio, tiene algo más, algo que se añade al significado icónico y al iconográfico y que convierte la obra en bella, en obra de las Bellas Artes. […] Lo bello nada tiene que ver ya con proporciones objetivas […] sino exclusivamente con la imaginación, con la imaginación libre que inventa una conexión inédita entre el entendimiento y la sensibilidad, entre el espíritu y la naturaleza.5

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1 Cfr. Arte y Callejero www.arteycallejero.com
2 MONDRIAN, Piet; “Hacia la verdadera visión de la realidad” dentro de Arte plástico y arte plástico puro. Coyoacán: México. 2007, p. 27.
3 Ibid. p. 27.
4 Ibid., p. 26.
5 PARDO, José Luis; “Crear de la nada” dentro de Estética de lo peor. Madrid: Pasos Perdidos / Barataria. 2011, p. 21 y s.

Créditos de las imágenes: www.janvormann.com, www.piet-mondrian.org, www.fronterad.com, es.wikipedia.org

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