Maite Ortega, collagista y bordadora: «Cada puntada tiene un sentido»

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Maite Ortega es la artista que firma nuestra felicitación de año nuevo este 2021. Maite es collagista y bordadora y su trabajo se caracteriza por una extraordinaria sensibilidad.
Esta murciana, licenciada en Bellas Artes, lleva bastantes años afincada en Madrid y es en esta ciudad desde donde trabaja en sus proyectos personales, encargos como el nuestro o impartiendo talleres sobre bordado y collage virtuales y presenciales.
Maite logra establecer vínculos emocionales con fotografías antiguas y otros materiales encontrados y, desde esta conexión íntangible e íntima, trabaja para revelar una nueva dimensión de los objetos que, bajo su mirada e intervención, toman nuevas vidas o recuerdan otras que fueron.
De entre las técnicas que usa la artista en sus trabajos, destaca el bordado por su poder simbólico, característica que Ortega sabe aprovechar y utilizar para proporcionar intensidad emocional a sus obras.
Hemos hablado con Maite para descubrir su universo creativo, sus referencias artísticas o su relación con las diferentes técnicas con las que trabaja y su significado en su producción.

Bordado sobre fotografía, 8×11,5 cm. De la serie «Héroes de los cotidiano», 2013

IRENE- Eres licenciada en Bellas Artes por la Universidad Politécnica de Valencia. ¿En qué momento supiste que tu vocación eran las Bellas Artes?

MAITE- Desde muy pequeña me ha encantado dibujar, pintar, y todo lo que pudiese crear con mis manos. Aunque siempre lo tuve bastante claro, en el instituto me recomendaban estudiar ciencias y dudé durante un tiempo (por aquello que decían de de las salidas profesionales), pero tuve en cuenta lo que me gustaba de verdad y decidí estudiar bachillerato de artes para entrar en Bellas Artes. Fue la mejor decisión que pude tomar.

I-¿Qué artistas o movimientos han influido en tu producción?

M- Siempre me han interesado muchas disciplinas artísticas, movimientos y artistas, pero sobre todo, y en relación con mi trabajo actual, podría citar a artistas como Louise Bourgeois o Elena del Rivero. Las vanguardias también están muy presentes en mi trabajo, me interesa mucho el constructivismo, el surrealismo, etc. La escuela de la Bauhaus también es una influencia muy remarcable.

Collage bordado y esmalte, 8×7 cm, 2015

I- Hay tres conceptos que rápidamente me vienen a la mente cuando veo tus piezas: «memoria», «recuerdos» y «voz». ¿Qué papel juegan estas nociones en tus obras?

M- Estos conceptos están totalmente presentes en mi trabajo, de una u otra manera son la base de mis piezas, en gran parte por la intención que tengo de recuperar o resaltar objetos y elementos del pasado. Dar voz a situaciones, personas o detalles es lo que más aflora en mi trabajo, es una manera de hacerlos visibles en la actualidad, de recordarlos.
Algunas veces no es una intención del todo consciente, pero después me doy cuenta de que todo tiene un pasado y es lo que estoy sacando a la luz, aunque sea con una visión diferente.

I- Tu trabajo parte de fotografías y otros materiales encontrados, ¿cómo es tu proceso creativo? ¿Buscas estos materiales para desarrollar tus ideas o es a raíz de ellos que encuentras inspiración?

M- Depende un poco del proyecto, a veces busco concretamente un tipo de objeto, de fotografías con las que quiero trabajar, por ejemplo, y me centro en esa búsqueda.
Otras veces es justo al revés, a partir del material que ya tengo (que es bastante) voy observando qué me llama la atención, qué me va sugiriendo, y desde esa inspiración empiezo a trabajar.

Collage bordado, 18×24 cm. De la serie «Árbol de familia», 2016

I- En cuanto a la fotografía, también tiene un lugar relevante en tu obra. La mayoría de las imágenes con las que trabajas son fotografías encontradas, anónimas, pero también sueles utilizar el archivo de tu familia. ¿Qué debe tener una fotografía para que decidas trabajar con ella?

M- Sí, he trabajado tanto con fotografías anónimas como con fotografías familiares, son procesos bastante diferentes dentro de lo común que comparten. De cierta manera, me es más “sencillo” trabajar con fotografías anónimas, ya que no hay una vinculación emocional con las personas que aparecen en ellas. Cuando las fotografías son de mi familia, o por ejemplo una fotografía del familiar de alguien que me hace un encargo, el proceso cambia un poco, ya que obviamente hay una carga sentimental muy importante y siento bastante responsabilidad. Pero el hecho de ser alguien conocido también me vincula de alguna manera con esa persona y es un proceso muy especial, además de que es súper bonito que alguien me confíe una fotografía de un ser querido, una joya.
Y en cuanto a lo que tiene que tener una fotografía para que me decida a trabajar con ella, pues es algo un poco inexplicable, es más bien un proceso intuitivo. Depende del momento, del proyecto, si tengo una idea en mente o busco algo concreto… Digamos que sería como una conexión especial con ese objeto y lo que me transmite.

I- Aunque eres polifacética, disfrutas especialmente con el collage (eres miembro de la Sociedad de Collage de Madrid), el bordado y la ilustración. ¿Qué te atrae de estas disciplinas?

M- Actualmente trabajo sobre todo con estas disciplinas, pero sí me encanta seguir en contacto con muchas otras, aunque en mi trabajo no se vea tan explícitamente.
El collage es una técnica que me permite expresarme con muy poco, buscando ese minimalismo de manera muy consciente (algo que aparenta ser sencillo pero es más complicado de lo que parece). Muchas veces es como si los recortes se encontrasen entre sí, y esos procesos un tanto aleatorios me atraen muchísimo.
El bordado es increíble, tiene tantísimas posibilidades y significados que me fascina. No es solo la técnica en sí, que también, es la carga simbólica que conlleva, el proceso en el que te sumerges y lo que vas descubriendo a través de él. Quizás suena demasiado fantasioso, pero quien se ha iniciado en esta técnica sabe de lo que hablo [risas].
Y la ilustración puede incluir tantas técnicas, el collage y el bordado también, claro, que me parece un mundo. Ilustrar es poner imagen a algo (un texto, una melodía, un sentimiento, etc.) y lograr una mayor comunicación de ese mensaje, así que es un reto maravilloso.

«Hasta la cumbre», collage, 14,5×15 cm, 2017

I- Sobre esto que comentas del bordado, la forma en que lo utilizas parece subrayar emociones o actitudes.

M- Como comentaba antes, el bordado es una técnica increíblemente rica, no sólo por la cantidad de puntadas, hilos y demás cuestiones físicas que se pueden trabajar. Bordar es un proceso muy personal, requiere paciencia, tiempo y una serie de pasos para poder trabajar con ella. Aunque en mi opinión, las reglas que siempre se han seguido con esta técnica y toda la tradición que conlleva son muy interesantes y valiosas, creo que cada persona debe encontrar su propio ritmo y comodidad para trabajar con ella, aunque no sea lo establecido.
Toda esta simbología, por lo tanto, va incluida en mi trabajo aunque no sea visible a simple vista. Cada puntada tiene un sentido, forma parte de un proceso mucho mayor de lo que puede parecer, y está vinculada a la historia que nos precede. Por no hablar de lo que el hilo en sí ya tiene como significado…

I- Como ilustradora, has colaborado en Proyecto Kahlo, una revista colaborativa feminista que apuesta por el empoderamiento y la diversidad. ¿Qué te aportó esta experiencia?

M- La verdad es que ha sido una experiencia genial de la que he aprendido muchísimo. Recientemente he tenido que dejar de colaborar por mi falta de tiempo, me da mucha pena después de seis años ilustrando artículos y listas musicales maravillosas.
El equipo de Proyecto Kahlo es totalmente voluntario, todas las personas que lo componen hacen un trabajo impresionante para crear y difundir un contenido tan importante y diverso.
Durante estos años ha sido muy bonito poder aportar a través de mi trabajo a este proyecto y a lo que supone socialmente. ¡Gracias!

I- También hemos visto intervenciones/instalaciones tuyas en el ámbito urbano, ¿cuál es el reto en este tipo de obras de gran formato -o, al menos, formato no tradicional-?

M- El tipo de obras que realizo en el ámbito urbano cambia bastante en cuanto a la técnica, sobre todo por las limitaciones que puede tener el bordado en ciertas superficies o dimensiones. Por eso, para mí el reto es representar lo que significa el bordado (de manera visual o simbólica) de una manera atípica para esta técnica pero que se identifica rápidamente al verla. Es muy interesante la reacción que tiene el público al ver, por ejemplo, un bordado de punto de cruz a lo grande sobre una cristalera, como les recuerda a su infancia o a las mujeres de su familia. Me interesa producir cierta sorpresa al ver algo íntimo y tradicionalmente de tamaño pequeño como es el bordado, en el espacio público y en un formato mucho mayor.
Además, personalmente, no es solo interesante el resultado final, el proceso de realizarlo es parte de toda la simbología, ya que aunque no bordo realmente, voy componiendo con pintura ese bordado puntada a puntada, como en la técnica tradicional.

Claveles en La Fantástica de Lavapiés, Madrid. Mayo, 2017, 180×250 cm

I- Estás interesada en el diseño de moda y, de hecho, has colaborado en varias ocasiones con el diseñador Leandro Cano. ¿Cómo atraviesa la moda tu trabajo artístico y viceversa?

M- La moda tiene mucho de artístico, al menos la parte que más interesante me parece, e intento mantener siempre algún vínculo entre ella y mi trabajo, en mayor o menor medida.
No solo por la parte de creación textil, que es interesantísima, también por trasladar al espacio físico esas ideas y emociones representadas en un objeto que puedes llevar sobre ti.
En la parte más técnica, llevo un tiempo investigando en la costura y el patronaje, aunque no produzca tanto esta parte en mi trabajo, pero personalmente es algo que me interesa mucho. Y bueno, el bordado obviamente me mantiene también conectada a la moda, aunque sea de una manera más experimental.

Collages, 29×21 cm. Tendencias verano 2017

I- ¿En qué proyectos estás trabajando ahora?

M- Ahora mismo estoy preparando algunas convocatorias a las que quiero presentarme, haciendo más visible el bordado dentro del mundo artístico y cómo se vincula también con la vida cotidiana.
Tengo un par de exposiciones individuales que concretar durante 2021, y por supuesto sigo con mis clases de bordado experimental y otros talleres, tanto en formato online como presencial en mi estudio en Malasaña.

I- Para terminar, ¿nos puedes recomendar un libro, una canción y un/a artista a seguir?

M- Creo que esta es la más difícil de todas [risas], pero me decido por estas tres recomendaciones:
Un libro: el álbum ilustrado Mil orejas, de Pilar Gutiérrez Llano, ilustrado por Samuel Castaño Mesa, de Libros del Zorro Rojo. Es una joyita preciosa y muy delicada, con un mensaje muy importante.
Una canción: In Ceremony, de Capitol. Una canción que incluye dentro muchas otras.
Un/a artista a seguir: recomiendo conocer la obra de Hilma af Klint, aunque no la podamos seguir por redes. Pero sí podéis seguir a Diana Larrea (a través de la cual conocí a Hilma af Klint), ella comparte cada día en sus redes la obra e historia de una mujer artista, súper recomendable.

Collage bordado, 18×24 cm. De la serie «Árbol de familia», 2016

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Más información:

maiteortega.com

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