María Gracia de Pedro: «Coleccionar lo vemos como algo muy lejano»

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María Gracia de Pedro es una gestora cultural especializada en arte emergente. Cofundadora de Hiato Projects, Relaciones Internacionales en Orbital Residency, editora en Daily Lazy, docente en la Universidad Rey Juan Carlos y directora de la galería Badr El Jundi, María se encuentra ahora ante el reto de dirigir una galería de periferia en plena pandemia.
La marbellí Badr El Jundi (se pronuncia “bader el yundi”) abrió a finales de 2019 y a comienzos de 2020 María se incorporó como directora de la misma. Una galería dedicada al arte emergente con una mirada global, sin olvidarse del contexto nacional, como demuestra el proyecto Living Room. Una muestra exclusivamente digital de videoarte que reúne obras de cuatro artistas andaluzas, María Alcaide, Natalia Domínguez, Cristina Mejías y Mercedes Pimiento. Living Room es una apuesta de Badr El Jundi para llevar el videoarte hasta nuestro salón y romper con las barreras geográficas.

María Gracia de Pedro

IRENE- Háblanos de cómo comenzaste a interesante por el mercado del arte contemporáneo y cuéntanos brevemente tu trayectoria.

MARÍA- Estudié Bellas Artes porque quería ser artista. En tercero de carrera tuve una beca Erasmus y al volver me di cuenta de que lo que quería hacer de verdad era gestionar las obras de mis compañeros. Acabé la carrera y me concedieron una beca Leonardo para realizar prácticas en una galería de arte contemporáneo en Palermo, Sicilia. Ese fue mi primer contacto con el sistema del arte contemporáneo y a partir de ahí me quedé en el ámbito de la gestión. Tras terminar la beca Leonardo, me quedé trabajando en la misma galería y, a la vez, me puse a estudiar un Máster en Mercado del Arte.
Después de trabajar en Italia, me mudé a Reino Unido y estuve trabajando en diversas empresas, hasta que encontré una oferta de una galería de Londres que buscaba alguien para ir a ARCO y me contrataron. Esa fue la primera vez que viví ARCO desde la perspectiva de una galería.
Seguí trabajando en esta galería londinense hasta que me ofrecieron dirigir una galería en Bilbao y pensé que era la oportunidad perfecta para volver a España; posteriormente empecé en JosédelaFuente, en Santander, cuya línea y proyectos me atraían mucho.

I- ¿Cómo llegas a dirigir Badr el Jundi?

M- En enero de 2020 el propietario de la galería JosédelaFuente se vio obligado a cerrar por problemas de salud, justo cuando se iba a abrir una segunda sede en Madrid. También el virus comenzaba a convertirse en un problema cada vez más grave y yo no sabía muy bien qué hacer. Estaba en ArtPort como jurado para sus artistas residentes y estando allí hablé por teléfono con Badr, porque varias personas le habían comentado que la galería donde yo trabajaba cerraba y quería proponerme dirigir su proyecto.
Así que casi cuando empezó el confinamiento empecé a trabajar con Badr, ¡no pude ir a Marbella hasta el mes de julio!

Natalia Domínguez, «Something that repeats references itself». Esta obra forma parte de Living Room

I-¿Cómo surge la galería Badr El Jundi? ¿Cuál es su línea?

M- Badr es bastante joven, tiene 31 años, aunque tiene bastante experiencia en el mercado del arte secundario. Está especializado en arte impresionista y modernista, pero se dio cuenta de que quería apoyar a artistas de su misma generación. Badr lleva viviendo unos años en Marbella y también se percató de que este tipo de arte no lo encontraba fácilmente a su alrededor.
Comenzó con la galería a finales de 2019 y rápidamente se dio cuenta de que no tenía muy claro a quién exponer, cómo llegar a esos artistas emergentes que le interesaban… Yo estoy especializada en arte emergente y, de hecho, estoy realizando la tesis sobre los artistas emergentes y sus dificultades para acceder al mercado, así que mi perfil encajaba totalmente con lo que necesitaba Badr.

I-¿Cómo llegáis a esos artistas emergentes que caracterizan la línea de la galería? ¿Estáis abiertos a recibir portfolios?

M- Al haber estudiado Bellas Artes, soy consciente de que durante la carrera no se explican algunas cosas; te dicen que hay que imprimir un portfolio y entregarlo en las galerías. Mi tesis doctoral aborda esta problemática, precisamente: que los artistas gasten su tiempo y dinero en imprimir portfolios para llevarlos a galerías, es lo contrario de lo que hay que hacer.
Nosotros miramos mucho las convocatorias y las residencias artísticas, tanto en España como en el extranjero, como De Ateliers o Rijksakademie en Ámsterdam. Ver quién gana estas convocatorias o accede a estas residencias nos facilita el trabajo, porque las instituciones ya han hecho un cribado previo y confiamos en sus estándares a la hora de seleccionar los artistas.
Durante el confinamiento hemos buscado también a través de Instagram, que nos ha servido para llegar a artistas de Estados Unidos, por ejemplo.

Ardeshir Tabrizi, «A portrait». Ardeshir es uno de los artistas de la galería Badr el Jundi

I-El confinamiento que se vivió en España por la pandemia, de marzo a junio, coincidió casi con tu incorporación a la galería y con lo que tenía que haber sido su arranque definitivo. ¿Cómo habéis vivido esta situación como joven galería?

M- Para mí fue complicado ver el espacio solo en fotos o videollamadas porque no conseguía hacerme una idea. Pero, por otro lado, esta situación nos ha permitido tener tiempo: a los artistas les cancelaron las exposiciones, así que tenían tiempo para atendernos, los galeristas igual, la gente quería hacer cosas y estaban abiertos a propuestas. Así que podíamos hablar con ellos por teléfono, Zoom, Skype… Y podíamos seguir investigando sin tener que estar pendientes de las tareas cotidianas que hay en una galería en un contexto normal.
También este tiempo del confinamiento nos facilitó a Badr y a mí conocernos y trabar una amistad para poder entendernos y encajar el proyecto entre los dos.
El aspecto negativo es que, obviamente, hemos tenido mucha dificultad para poder recibir visitas presenciales en la galería. El hotel del complejo ha estado cerrado y no se ha generado el movimiento habitual de gente.

I-La galería está ubicada en una urbanización marbellí llamada Villa Padierna Golf & Beach Resort. Cuéntanos más sobre este emplazamiento y sobre las salas de la galería.

M- Badr decidió abrir en Villa Padierna porque conocía el lugar y sentía afinidad con él. La galería tiene varios espacios: el expositivo, parecido al cubo blanco clásico, que es el que tiene mayor visibilidad por la gente que pasa para ir al hotel, a los restaurantes o a los campos de golf; y por otra parte tenemos la sala Linares, es un espacio de inspiración neoclásica que utilizamos para instalaciones –siempre cuidando que haya un equilibrio entre el espacio y la instalación- y encuentros privados con coleccionistas.
El haber elegido esta ubicación también responde al deseo de Badr de acercar el arte a la gente y no dejar que solo sea la gente la que se acerque a la galería. Un claro ejemplo de esto son las esculturas que se han colocado en el jardín, que tienen por objetivo llamar la atención. He de decir sobre estas esculturas que no son de artistas emergentes, principalmente por la logística y envergadura del proyecto. Para estas obras de artistas más consolidados hemos colaborado con otras galerías internacionales, a las que invitamos a exponer las esculturas de sus artistas en el jardín del complejo. Esto nos permite, además, generar una red de contactos.

I-Antes has mencionado que Instagram ha sido una herramienta útil para vosotros para encontrar artistas emergentes, siguiendo este hilo, ¿crees que el uso de las tecnologías durante estos meses ha hecho que se normalice la compra de arte online?

M- La gente es reacia a comprar por internet en España. Sí hemos vendido obras por internet pero a coleccionistas extranjeros. Por ejemplo, pasó hace poco que una persona de Estados Unidos, que no nos conocía de nada, en el plazo de tres días decidió realizar una compra online de tres obras. Eso en España no pasa (o al menos, no a menudo), aquí creo que todavía se necesita ver la pieza antes de comprar y, si no es la obra en sí, al menos haber visto obras de ese artista físicamente.
Coleccionar lo vemos como algo muy lejano. Por eso, hay que dar facilidades a la hora de comprar obra, en Badr El Jundi aceptamos pagos a plazos y ofrecemos flexibilidad en ese sentido. También tenemos un amplio abanico de precios, para llegar a diferentes coleccionistas, en la galería se pueden encontrar obras desde 1300€ hasta unos 30000€, y ya en otros rangos las esculturas de exterior.

I-Hasta el momento habéis mostrado obra de artistas iraníes, daneses, sudafricanos… ¿Cómo han sido recibidos estos artistas por el público y el coleccionismo?

M- Se han recibido con más interés en el contexto internacional, quizá por el desconocimiento de los artistas que hemos expuesto (para algunos era la primera vez que exponían en España). Ha habido gente que sí se ha mostrada interesada pero, de alguna forma, necesitan investigar más sobre estos artistas o verlos más veces para formarse una opinión.
Living Room conecta con el coleccionista español a través de nombres que conoce y de un formato en el que no hace falta ningún tipo de contacto, los vídeos se pueden ver desde casa.

Wendy White, «Bored». Las obras de esta artista se podrán ver en el stand de la galería Badr El Jundi en la feria Urvanity 2021

I-Living Room es la primera exposición de la galería Badr El Jundi en formato íntegramente digital. ¿Cómo os decidís a dar este paso?

M- El proyecto Living Room surgió como alternativa a los viewing rooms [presentaciones privadas online de la galería]que se han estado haciendo durante la pandemia. Living Room es algo que puedes ver en tu casa, sin necesidad de conectarte con nadie. El videoarte también rompe un poco con la imagen a la que se puede asociar la galería cuando decimos que está en Marbella y, además, Living Room nos da la posibilidad de presentar videoarte de otra forma, ya que por cómo está configurado el espacio de la galería es complicado exponer vídeos.
Comenzar con cuatro artistas andaluzas ha sido una declaración de intenciones, para demostrar que también nos interesa el territorio en el que estamos.
El proyecto dura cuatro meses y cada mes puedes ver un vídeo de una artista diferente.
Por otro lado, el vídeo todavía es muy difícil de vender -aunque existen coleccionistas de vídeo muy especializados-, pero un vídeo es lo ideal para aprovechar esa tranquilidad que da el hogar y proporciona difusión a estas artistas.

I-¿Habrá más ediciones de Living Room? ¿Se dedicará siempre al videoarte?

M- Sí. Living Room se va a dedicar al videoarte y va a ser digital siempre. Este primer Living Room acaba el 18 de junio y se retomará en septiembre. Para los siguientes Living Room no tenemos previsto que haya un marco territorial como en este primero y lo que sí vamos a hacer es colaborar con comisarios para que haya una selección curatorial en torno a una temática.

Kristian Touborg, «Balancing time between your eyes». esta obra de Kristian se podrá ver en el stand de la galería Badr El Jundi en la feria Estampa 2021

I-¿Qué proyectos tenéis en Badr El Jundi para los próximos meses?

M- Participaremos en la feria Estampa con un stand dedicado a obras relacionadas con lo textil como hilo conductor y también participaremos en Urvanity con dos artistas con los que hemos estado trabajando, Johan Deckmann y Wendy White, que encajan en el perfil de la feria. Nos apetece conocer el público y los coleccionistas de Urvanity.
En verano nos gustaría hacer un summer group show, una colectiva que se extienda por todas las salas de la galería, e inaugurar las esculturas del jardín.
Y, después de verano, comenzaremos con exposiciones individuales, hasta ahora solo hemos hecho colectivas para ver qué nos gusta, cómo configurar nuestra línea y qué funciona mejor.
Tenemos intención de ir a ferias de arte internacionales, pero ahora mismo no se sabe qué va a pasar…

I-Por último, ¿nos recomiendas un libro, una canción y un artista a seguir?

M- El año pasado, creo que durante ARCO, Martí Manem dio una charla en el CA2M de Móstoles y puso una canción muy triste, Some die Young, de Laleh, al iniciar su presentación que iba sobre una escultura pública en Estocolmo que homenajeaba a personas que habían fallecido. Y esto me pareció raro y excitante, que alguien pusiera una canción antes de comenzar una charla. Durante el confinamiento estuve escuchando mucho esta canción porque, a pesar de ser tan triste, me recordaba a esos días de feria, al arte y su gente.
El libro que recomiendo es Arte en flujo de Boris Groys.
Y el artista a seguir es Sola Olulode, que tendremos presente su obra en la próxima exposición colectiva: Trace evidence, que inauguramos el 1 de abril de 2021.

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Más información:

mariagraciadepedro.com

badreljundigallery.com

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