Nuria Mora en peSeta

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Hace ya más de cincuenta años, para ser exactos en 1963, un grupo de artistas que marcaron -y marcan aún hoy- tendencias en el arte contemporáneo español, se aventuraron a intervenir artísticamente los escaparates de unos conocidos grandes almacenes de la calle Preciados de Madrid. Una arriesgada apuesta comercial que sigue siendo recordada por lo que supuso: sacar el arte contemporáneo a pie de calle.
Aquellos artistas eran César Manrique, Manolo Millares, Manuel Rivera, Gerardo Rueda, Eusebio Sempere y Pablo Serrano.
Todavía hoy se recuerda aquel suceso casi como un hito histórico, y periódicamente, y cuando los presupuestos lo permiten, se sigue celebrando este acontecimiento, normalmente bajo concurso o seleccionando artistas de cierta trayectoria.
Si bien es cierto que el escaparate es un recurso fácil y al alcance de cualquier mirada, no le solemos dar la importancia que puede llegar a tener. Por ello, existen propuestas como Franqueados y Escaparartes que deliberadamente intervienen estos espacios comerciales durante un periodo determinado y crean rutas para que se puedan contemplar.
Pero admitámoslo: no nos fijamos en los escaparates. Sólo miramos la mercancía exhibida, pero no nos detenemos a ver el montaje, los colores, las texturas. Nuestro objetivo no es ver la faceta artística de los escaparates, nuestro objetivo es comprar el producto que estamos buscando, por esto percibimos la composición como un todo.
Algo parecido ocurre con el arte urbano, presente en las calles y muchas veces sólo visible si lo queremos ver.
Por eso nada mejor que una artista que trabaja a caballo entre el espacio formal y el urbano para intervenir un escaparate, ese lugar mitad urbano, mitad interior.
En el local de peSeta, un proyecto de Laura Martínez del Pozo que auna complementos, moda, decoración, talleres de costura y más cosas, en la calle noviciado 9, comenzaron unas reformas hace unas semanas y Nuria Mora ha estado involucrada en el proceso, debido a la relación amistosa y artística que le une con Laura. Dos artistas que se reconocen admiración mutua y que funcionan como un perfecto equipo: “no nos hace falta ni hablar, nos miramos y ya sabemos lo que queremos hacer”, comenta Laura.

interior peSeta

Aunque Nuria no forma parte formalmente del equipo de peSeta, es parte de la “familia” como ellos la llaman: “no formo parte del equipo de peSeta, simplemente soy una colaboradora, pero sí es cierto que son colaboraciones muy especiales por la relación que tenemos”, explica la artista.
Como el resto de “familia”, entre la que también podemos encontrar a Eltono, nano4814 o Spok, artistas relacionados con el estudio de noviciado 9, justo encima de peSeta, Nuria siempre ha mantenido una parte de su actividad ligada a la tienda: “En la trastienda ya teníamos una esquina intervenida por Nuria, hace seis o siete años, y la fachada también la pintó ella, aunque no llegó a terminarla”, dice Laura sobre el papel de la artista en peSeta.
La reforma del local en principio no incluía el escaparate ni la fachada, aunque el tándem Laura-Nuria rebosa vitalidad y creatividad, y tuvo sus consecuencias: “cuando creíamos que habíamos terminado, a alguna se le ocurría una idea nueva, y volvíamos a ponernos a ello. Al final ha sido una reforma integral, claro”, cuenta Nuria entre risas.

Nuria y Laura

Respecto a la idea de pintar el escaparate, Laura explica: “hacer el escaparate surgió de manera natural. Estábamos trabajando en las reformas de dentro de la tienda, y nos dimos cuenta de que la fachada inacabada tenía que ser reformada también, así que lo hablamos y al día siguiente empezó a pintarla Nuria”.
El diseño fue creado in situ por Mora, que asegura que es su forma de trabajar, adaptándose al espacio disponible e improvisando, y Laura, conocedora a la perfección del trabajo de la artista, afirma: “el trabajo de Nuria encaja perfectamente en nuestra línea de trabajo”, demostrando una vez más la perfecta sintonía que mantienen ambas entre sí.

escaparate peSeta

Sobre la dualidad artista urbana/artista de interiores, Nuria Mora se posiciona al respecto: “Limitarse a la calle, no tiene sentido. Tú, como persona, puedes tocar la guitarra y pintar en la calle, ¿pero no puedes pintar un escaparate y pintar en la calle? ¿Por qué? Eso es limitarse. También hay que ser coherente con lo que haces, por ejemplo yo no voy a decir que lo que he hecho para peSeta sea graffitti, eso no es graffitti, es un escaparate, y es diferente. Cuando hago grafitti es ilegal y tiene otro contexto y otros condicionantes. Igual que cuando hago un mural por encargo, tampoco puedo afirmar que eso sea graffitti. El problema es que muchos medios de comunicación te presentan como “artista de la calle” o “graffitero” y te encasillan; hay veces que estás en un sitio en calidad de artista, no de graffitero – aunque también lo seas- y una cosa no excluye a la otra.”
No es el primer escaparate que Mora realiza, de hecho el proyecto de escaparates que realizó para Loewe en Japón en 2006 fue un trabajo a gran escala y que avala su trayectoria artística al margen de su faceta como artista urbana.
Gracias a acciones como esta en peSeta, podemos ver que los escaparates, como hace cincuenta años, siguen siendo no sólo una forma de publicidad, sino de integrar el arte contemporáneo en la cotidianidad de nuestras vidas.

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Más información sobre las intervenciones del ’63
Web de PeSeta: www.peseta.org
Web de Nuria Mora: www.nuriamora.com
Créditos de las imágenes: Elena del Rivero

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