La educación en museos, los museos en la educación.

1

Rufino Ferreras, responsable de desarrollo educativo del Museo Thyssen y Salvador Martín, educador en el mismo museo, nos cuentan desde sus diferentes perspectivas y experiencias cómo se encuentra el panorama de la educación en museos y cómo se desarrolla el proyecto educativo EducaThyssen, en el que ambos están involucrados profesionalmente.

IRENE: ¿Cómo definiríais el proyecto EducaThyssen?
RUFINO: EducaThyssen es el nombre del portal en Internet del Área de Educación del Museo Thyssen-Bornemisza. Por extensión también suele denominarse así al Programa Didáctico, es decir, al conjunto de programas educativos y otras acciones de apoyo interpretativo, divulgativo y de mediación entre el público y el Museo. EducaThyssen, para nosotros es una parte muy importante porque nos permite hacer ciertas cosas que tradicionalmente no se hacían en torno a la divulgación del arte en los museos, como trabajar de manera desubicada de la propia institución, es decir, más allá de sus muros. Esto antes lo permitían otras tecnologías más tradicionales, como una guía didáctica o material escrito, pero hay algo más interesante cuando eso se puede producir jugando con variables temporales y espaciales. Esas variables, y otras muchas más, que nos conceden los nuevos medios, nos permiten crear un concepto de educación que nosotros creemos que todavía tiene mucho por desarrollar, está en germen.
Si lo que preguntas es por el Área de Educación del Museo Thyssen, pues creo que es una de las áreas más importantes, porque pienso que debería ser de los departamentos más trascendentales en los museos. Nosotros en el Thyssen tenemos la suerte de tener muy bien considerada su función educativa. Básicamente lo que hacemos es jugar con lo educativo, y cuando digo jugar lo digo muy conscientemente, porque no estamos en un contexto formal de aprendizaje, por tanto, podemos experimentar con variaciones sobre tiempo y espacio en lo educativo, pero también en lo que respecta a los discursos, y podemos incluir narrativas, que son poco habituales en medios educativos tradicionales: jugar con el concepto de la linealidad como se produce en los discursos educativos tradicionales.
Y si preguntas por las dos cosas, desde un punto de vista personal, para mí es como un tercer hijo [risas].
Déjame apuntar también que, las tres patas que soportan EducaThyssen son: la educación no formal, la educación paraformal y la educación social, y de lo que nos sirven las tecnologías es para reforzar y alargar esas patas.

Rufino Ferreras

I:¿Es el modelo de EducaThyssen algo propio o cuenta con muchas influencias de otros modelos educativos?
R: Nosotros no hemos inventado la rueda, eso está claro, pero esto es como una florista. Una florista no crea las rosas, pero un ramo de flores bien hechas, es un ramo de flores bien hechas. Nosotros hemos seguido lo que hemos considerado que era un ramo de flores, con flores muy bien seleccionadas. Hemos utilizado metodologías tradicionales del aprendizaje, y aprovechamos lo que creemos que es lo mejor de las teorías más contemporáneas del aprendizaje. En ningún caso nosotros hemos creado un dogma, que al final es en lo que se convierten las metodologías y paradigmas: ni los queremos crear, ni creemos en ello. Por tanto, ni vamos a adoptar ni un paradigma ni una metodología, ni vamos a trabajar con ellas. Y ni tenemos un modelo, ni creemos en los modelos completos. Es nuestra forma de trabajar en EducaThyssen.

SALVADOR: Es una metodología de mashup, y todo depende del tipo de público al que nos enfrentemos cada día. El público va cambiando y si bajamos a sala pensando que vamos a aplicar la misma metodología, los mismos recursos, para todos los públicos, estamos cometiendo un grave error. Tenemos que ser muy flexibles en nuestra forma de trabajar para afrontar la labor con los públicos. Incluso dentro de un mismo grupo nos tenemos que ver con diferentes estrategias para enganchar a los visitantes, pues sus conocimientos, intereses o experiencias son diferentes entre sí. No creemos en dogmas. Tenemos que adaptarnos a aquellos que nos visitan. Además, pensamos en el museo es un lugar de intercambio, un lugar social que debe fomentar la participación y en el que el conocimiento puede partir de todos. Por ello, no pueden existir fórmulas predeterminadas.

R: Y cada momento es diferente, el contexto va cambiando cada día. La sociedad es cambiante, la es sociedad líquida, no es sólida.

I: ¿Qué puntos básicos debería tener un programa educativo para tener éxito en un museo? ¿Existe una fórmula infalible, o que nunca falle?
R: No existe, es una utopía. Las recetas no existen en nada en la vida, y en educación menos; y en educación aplicada a la cultura, menos aún. Si existiera una, yo ya la habría patentado y viviría de eso.
Quien ha intentado patentar una receta, ha fracasado. Siempre hay alguien que piensa que va a crear “el modelo” y hace lo mismo que nosotros, un mashup de otras cosas – que admito que lo hacemos, pero sin ambición de crear un discurso educativo propio-. Sin embargo, hay mucha gente que se inventa cuatro cosas y las suma a otras trescientas que ha ido pillando por ahí , crea una metodología y se pone a “evangelizar” a gente que finalmente no encuentra lo esperado, porque los modelos no existen, porque los contextos no son los mismos. Es como querer crear zapatos para tus pies con modelos de mis pies, no tiene sentido, van a hacer daño seguro.

I: ¿Cuáles son los puntos a mejorar, según vuestro criterio, en la educación en museos en España?
R: Muchas cosas. La primera es algo exógeno a la educación en los museos, tiene que ver con las instituciones, que deben saber que una de las funciones importantes en un museo es la educación. Y pienso que respecto a lo educativo en los museos, muchas instituciones, lejos de querer más, cada vez quieren menos. También tiene que ver con la coyuntura que vivimos internacionalmente, no solamente nacional, sobre la cultura y la educación.
Lo segundo es que esa función debe estar dotada de recursos. Que los presupuestos para educación sean en muchos casos -y vuelvo a decir que no es nuestra situación- casi las migajas de los presupuestos generales de la institución cultural, lleva a hacer cosas puntuales, mediocres y con muchos problemas.
Otra de las cosas es la formación de la gente que se dedica a la educación en los museos y la formación de la gente que trabaja en las instituciones culturales. Si estamos trabajando en un museo de arte, la gente que trabaja ahí son historiadores del arte, si estamos trabajando en un museo de arte contemporáneo, gran parte de la gente viene de Bellas Artes, si estamos en un museo de arqueología, gente de arqueología. Es decir, hasta que no empecemos a pensar en los museos como algo mucho más complejo que algo que está dentro de una institución, como no pensemos en las instituciones como algo multidisciplinar, vamos fatal. Eso se puede ver en grandes museos aquí en España, que al final mucha gente que se dedica a la educación no tiene formación específica en la materia. Pero eso pasa también en el sistema educativo formal, mucha gente que da clase en los institutos tampoco la tiene, y en la universidad igual.

S: Yo sí creo que las instituciones son cada vez más conscientes del papel educativo y de que tienen que hablar con el público y tienden hacia eso cada vez más.

R: Estás equivocado, son más conscientes de que necesitan al público y hasta ahora a los únicos que dejaban hablar con el público eran la gente de educación, como no importaba el publico, pues ponían a los de educación que tampoco importaban mucho. Eso es lo que les interesa. Y lo más interesante es que, bien gestionada, una de las fuentes de ingresos económicos más significativa de una institución cultural es la educación, y por eso ahora han empezado a tener importancia, pero de eso a que les interese lo educativo va un trecho. Es como decir que porque hagan simposios internacionales, hacen acción educativa. Eso es una parte, la parte de lo que es la formación académica, la educación son muchas más cosas, incluida una cosa que muchas veces molesta, que son niños.

S: Cada vez menos. Igual yo soy muy utópico, pero no concibo un museo sin la parte de lo educativo.

R: Yo creo en la educación en museos, porque si no, no me habría metido en esto, pero hay que mirar desde la realidad de lo que está pasando y no desde tus sentimientos.

S: Este mismo debate que estamos teniendo ahora ha pasado ya, y estamos de vuelta de lo que pasó en los años 50, 60 y 70 ¡y vuelve otra vez!

R: Sí, siempre vuelven a replantearse lo que es el museo, y a hacerse las mismas preguntas. Y en educación pasa lo mismo, no las respondemos, tiramos de las mismas fuentes y seguimos sin responderlas. Lo que falta es un pensamiento real en el siglo XXI sobre lo que es el museo. Se reflexiona mucho sobre lo que debe ser un museo y se tira de libros de hace ciento cincuenta años, y desde entonces no se ha vuelto a pensar nada.
En educación pasa lo mismo, le estamos dando mucho bombo a la educación social en los museos y estamos tirando de literatura de hace sesenta años, pero vamos de modernos, porque hacemos educación social en los museos, cuando en Iberoamérica la hacen desde hace setenta, ochenta años.

Equipo EducaThyssen obra Hopper

I:¿Existe el retorno económico en un departamento de educación de un museo?

R: Yo hablaría de retorno, en general. La disciplina de la gestión cultural está haciendo que, tal y como está concebida ahora mismo, casi todos los retornos sean económicos. Y se está mirando que el museo tienda a la sostenibilidad, pero el museo aporta a la sociedad muchas cosas además de dinero, y los retornos son muy variados. Lo educativo tiene de las dos cosas, pero deben estar equilibradas, es decir, si no hay un retorno de cultura hacia la sociedad, tampoco hay un retorno económico. La sociedad no es otra cosa que una construcción de lo que es la cultura. En cuestión ya de sostenibilidad, un museo tiene que gestionar recursos y generarlos como parte de una institución. Creo que nosotros tendemos a esa sostenibilidad tan difícil de conseguir, para ello estamos todo el día desarrollando proyectos.
Normalmente los departamentos de educación han sido subsidiarios y por tanto han recurrido a presupuestos generales de la institución. Nosotros hemos generado presupuestos propios y eso significa una gran libertad y una posibilidad de crecimiento que otros no tienen.

S: En nuestro caso, estamos inmersos en un ecosistema particular, que no es extrapolable a otros contextos educativos no formales. El equipo de educación de nuestro museo es consciente de que nos debemos a la sociedad que hace que nuestra labor tenga sentido como educadores. Por ello, desde la dirección y con el apoyo de los que formamos parte del proyecto EducaThyssen, se buscan socios para el desarrollo de programas y proyectos para los que se necesitan recursos, ya sean económicos, de asistencia, de asesoramiento, etc.

I: ¿Es la creación de público el principal objetivo de la educación en el museo?

S: No. Estamos trabajando en el presente y con el presente. Pero sin perder de vista, que las experiencias hoy de/con determinados públicos, ayudarán a la fidelización y a la participación de los “mismos” en un futuro, cuando gocen de una autonomía real a la hora de tomar sus propias decisiones en sus hábitos culturales.

R: No, ni soy consciente. Muchas veces se plantea la creación de nuevos públicos como uno de los objetivos de la educación en los museos, pero yo creo que es un error: el público ni es una mercancía, ni es un objeto de intercambio. Es algo que se mueve y tú estás interactuando con él continuamente, es algo vivo. Esa idea de crear nuevos públicos es como tener plantitas que regar para dar sombra a la institución… Puede darse, pero creo que esa no es la función, la función es mucho mas viva.
Más que hablar de públicos yo diría que el departamento de educación es un creador y conector de necesidades que está muy atento a lo que pasa en la sociedad, para irse adaptando e ir dando salidas…

S: Por ejemplo, estamos pendientes de lo que necesitan las escuelas y nos diversificamos a partir de lo que requieren, nos abrimos a ese publico, captamos sus movimientos y partimos de la idea de pensar junto a ellos estrategias para la utilización del Museo en sus programaciones o sus acciones más inmediatas. Pretendemos siempre trabajar en coordinación con ellos. En este caso, para nosotros los cursos destinados a profesorado nos ayudan a trabajar tendencias educativas que posteriormente se puedan trasladar a las aulas. Lo mismo ocurre en nuestros programas para jóvenes, adultos, públicos con necesidades especiales o en las acciones que realizamos para la formación de educadores. Tenemos que estar atentos a las últimas tendencias de la sociedad, porque nosotros en realidad somos reflejo de la sociedad.

R: Si esos públicos dentro de veinte años vuelven al museo tampoco nos vamos a colgar medallas. En algunos casos puede pasar porque hayan venido a una actividad para niños, pero en otras creo que puede ser porque hemos ayudado a crear una necesidad de consumir cultura a esa persona cuando sea adulta. Y en ese proceso habrá participado mucha gente: la escuela habrá hecho su trabajo, el museo, la universidad, los padres… Si se consigue que la gente vaya más a museos es entre todos.
Es que responder “sí” a esta pregunta es una respuesta de manual, y como en este país los manuales son fotocopias de manuales, de manuales y manuales… Siempre se repite un mantra, el de la creación de audiencia. Pero las audiencias se crean entre todos. Los primeros creadores de audiencias son los padres que un sábado por la mañana levantan a sus hijos y los traen al museo. O el profesor que coge cuarenta alumnos, los mete en un autobús y va al museo, ése es un creador de audiencias. Nosotros sólo ponemos medios.

I: Rufino, sé que has trabajado en varios museos a lo largo de tu carrera, ¿cuál es el museo más grande y el más pequeño donde has trabajado, y qué tenían de bueno y de malo cada uno?

R: El más grande donde he trabajado es este. Lo bueno ha sido la libertad que me han dado para trabajar y para construir un proyecto propio, y poder compartirlo con un equipo increíble. Lo malo es que la percepción que la sociedad tiene de este museo hace que muchas veces se convierta en palos en las ruedas.
El más pequeño ha sido el Museo Textil de Oaxaca. Era un museo que tenía unas piezas maravillosas, el concepto era precioso, pero parecía que tenía una capa de invisibilidad. La sociedad no lo veía, los políticos lo ignoraban. Lo mejor fue que aprendí más en el período de tiempo que estuve allí, que aquí en años. Y eso es lo importante de conocer muchos contextos, que la humildad no viene mal en esta vida, y sobre todo en este contexto de la educación.

I: ¿Por qué existe la creencia popular de que las actividades en museos están dirigidas sólo para niños o para personas mayores?

R: El problema es que no pasa sólo fuera, pasa dentro también. Hasta hace tres años me seguían llamando “Rufino, el de los niños” aquí en el museo. Si pasa eso dentro de las instituciones, fuera ya… Me conformo con que sepan que existe la educación en museos, aunque piensen que es sólo para niños.

S: En el caso de los niños, es cierto que el trabajo con las escuelas es muy visible y proporcionan, en muchos casos, el mayor volumen de público o acciones a las áreas de educación de los museos. Cuando se crea un departamento las primeras iniciativas se suelen centrar en las escuelas y cuando llegan los recortes es el último programa al que se le suele “meter la tijera”. Es decir, la mayoría de departamentos de educación tienen como acción principal el desarrollo de propuestas con escuelas porque es el mayor “cliente”, en el mejor sentido de la palabra, que a priori existe. Por eso hay que cuidar mucho a los profesores, a la escuela. Es la idea, de nuevo, de “socios para educar”. En nuestro caso, el trabajo con las escuelas es muy importante, pero también hemos tenido la suerte de poder diversificar en nuestras acciones. Ello nos hace difícil poder decir qué parte de nuestros públicos, partiendo del rango cronológico que planteas, es el central porque, además, estamos viendo como día a día se desdibujan los tradicionales grupos estancos de edad y se apuestan por acciones intergeneracionales de compartición de experiencias dentro de nuestras instituciones.

Salvador Martin

I: ¿Existe un itinerario ideal para ser educador? ¿Salvador, qué consejos darías a una persona que quiere dedicarse profesionalmente a la educación en museos?

S: No creo que exista un itinerario ideal. La formación previa es muy importante, pero muchos conocimientos inherentes a nuestro trabajo necesariamente se adquieren con el día a día. Lo que tú aprendes en sala y de las experiencias de tus propios compañeros no te lo va a dar nada ni nadie con antelación. Y lo digo desde el conocimiento práctico. Ahora bien, al aprendizaje en sala y el que ya traes en tu propia mochila -en mi caso Licenciado en Historia, Máster en Gestión Cultural, estudios en psicopedagogía, certificado de aptitud pedagógica, formación en tecnología, etc.… se suma, en nuestro caso, la formación continua que nos ofrece la Fundación-Colección Thyssen-Bornemisza y las acciones internas o la posibilidad de asistencia a cursos, seminarios, simposia, talleres, congresos, etc. organizados por el propio Área con carácter abierto. Un ejemplo de ello serían los Congresos Internacionales de Educación y Museos o los Encuentros Educa+. A todo ello, debemos añadir como ingredientes la iniciativa personal, ver cómo y qué hacen los demás, leer muchísimo, empaparte de todo lo que se cuece, mantenerte actualizado, hablar con gente, ir a museos… La formación, en definitiva, ha de ser transversal y multidisciplinar para conseguir ser polivalentes. Puede parecer desquiciante todo lo que hacemos, pero también son retos que te marcas y lo que aprendes ya no te lo quita nadie.

I: En tu caso desde el principio estabas orientado al ámbito educativo, pero ¿y alguien que no haya seguido ese tipo de formación académica?

S: Creo que es fundamental tener aptitud y predisposición. Yo conozco a muchos profesionales que no han realizado una formación específica previa en el ámbito de la educación, ya sea formal -como en mi caso- o no formal –yo mismo me he tenido que reconvertir en cierta manera-, pero tienen aptitudes. Si existe predisposición, ganas de aprender y perder miedos sabrás encontrar tu camino. Aunque lógicamente siempre es necesario formarte en el campo de la educación y en cualquier otra materia que te ayude a desarrollar tu trabajo y a proponer nuevas vías de futuro.

__
Más información sobre EducaThyssen en su web: www.educathyssen.org
Web personal de Rufino Ferreras: www.rufinoferreras.com

Créditos de las imágenes: cortesía de EducaThyssen

Share.

1 comentario

  1. Pingback: Recomendaciones musicales (Parte I)

http://www.ahmagazine.es/best-selling-vacuum-cleaner-2021/